Dis­cur­so del pre­si­den­te Chá­vez en la XV Con­fe­ren­cia Inter­na­cio­nal de la ONU en Copenha­gue por PSUV

Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na de Vene­zue­la, Hugo Chávez:

Señor Pre­si­den­te, seño­res, seño­ras, exce­len­cias, ami­gas y ami­gos, les pro­me­to que no voy a hablar más del que más ha habla­do esta tar­de aquí, per­mí­tan­me un comen­ta­rio ini­cial que hubie­ra que­ri­do hacer como par­te del pun­to pre­vio que fue ejer­ci­do por la dele­ga­ción de Bra­sil, de Chi­na, de India, Boli­via, noso­tros está­ba­mos allá pidien­do la pala­bra pero, no fue posi­ble tomar­la. Dijo la repre­sen­tan­te Boli­via, mi salu­do por cier­to al com­pa­ñe­ro Pre­si­den­te Evo Mora­les quien está por allí, Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca de Bolivia.
Asis­ten­tes [Aplau­sos].

Ella dijo entre otras cosas lo siguien­te, tomé nota por aquí, dijo: el tex­to pre­sen­ta­do no es demo­crá­ti­co, no es inclusivo.

Yo venía lle­gan­do ape­nas y nos está­ba­mos sen­tan­do cuan­do oímos a la Pre­si­den­ta de la sesión ante­rior, la Minis­tra, decir que venía un docu­men­to por ahí, pero que nadie cono­ce, yo he pre­gun­ta­do por el docu­men­to, aún no lo tene­mos, creo que nadie sabe de ese docu­men­to top secret.

Aho­ra cier­ta­men­te, la cama­ra­da boli­via­na lo dijo, no es demo­crá­ti­co, no es inclu­si­vo, aho­ra seño­ras, señores:

¿Aca­so no es esa pre­ci­sa­men­te la reali­dad de este mundo?

¿Aca­so esta­mos en un mun­do demo­crá­ti­co? ¿Aca­so el sis­te­ma mun­dial es inclusivo?

¿Pode­mos espe­rar algo demo­crá­ti­co, inclu­si­vo del sis­te­ma mun­dial actual?

Lo que vivi­mos en este pla­ne­ta es una dic­ta­du­ra impe­rial, y des­de aquí la segui­mos denun­cian­do ¡Aba­jo la dic­ta­du­ra impe­rial! ¡Y que vivan los pue­blos y la demo­cra­cia y la igual­dad en este planeta!

Asis­ten­tes [Aplau­sos].

Y esto que aquí vemos es refle­jo de ello: exclusión.
Hay un gru­po de paí­ses que se creen supe­rio­res a noso­tros los del sur, a noso­tros el ter­cer mun­do, a noso­tros los sub­de­sa­rro­lla­dos, o como dice el gran ami­go Eduar­do Galeano: noso­tros lo paí­ses arro­lla­dos como por un tren que nos arro­lló en la historia.

Así que no nos extra­ñe­mos pues de esto, no nos extra­ñe­mos, no hay demo­cra­cia en el mun­do y aquí esta­mos una vez más ante una pode­ro­sa evi­den­cia de la dic­ta­du­ra impe­rial mun­dial. Lue­go aquí subie­ron dos jóve­nes, afor­tu­na­da­men­te los agen­tes del orden han sido decen­tes, algún empu­jón por ahí, y ellos cola­bo­ra­ron ¿no? Allá afue­ra hay mucha gen­te ¿saben? Cla­ro, no caben en este salón, mucha gen­te; he leí­do por pren­sa que hubo algu­nos dete­ni­dos, algu­nas pro­tes­tas inten­sas, ahí en las calles de Copenha­gue, y quie­ro salu­dar a toda esa gen­te que esta allá afue­ra, la mayor par­te de ella jóvenes.

Asis­ten­tes [Aplau­sos].

Cla­ro son jóve­nes preo­cu­pa­dos, creo que con razón mucho más que noso­tros por el futu­ro del mun­do; noso­tros tene­mos ‑la mayo­ría de los que esta­mos aquí- ya el sol a la espal­da, ellos tie­nen el sol al fren­te y están muy preocupados.

Uno pudie­ra decir señor Pre­si­den­te que un fan­tas­ma reco­rre Copenha­gue, para­fra­sean­do a Car­los Marx, el gran Car­los Marx, un fan­tas­ma reco­rre las calles de Copenha­gue, y creo que ese fan­tas­ma anda en silen­cio por esta sala, por ahí anda, entre noso­tros, se mete por los pasi­llos, sale por deba­jo, sube, ese fan­tas­ma es un fan­tas­ma espan­to­so casi nadie quie­re nom­brar­lo: el capi­ta­lis­mo es el fan­tas­ma, casi nadie quie­re nombrarlo.

Asis­ten­tes [Aplau­sos].

Es el capi­ta­lis­mo, ahí rugen los pue­blos, allá afue­ra se oyen.
Yo venía leyen­do algu­nas con­sig­nas que hay en las calles pin­ta­das, y yo creo que esas con­sig­nas de estos jóve­nes, algu­nas de ellas la oí cuan­do iba el joven allá y la joven, hay dos de las que tomé nota. Se oyen entre otras dos pode­ro­sas con­sig­nas. Una: No cam­bien el cli­ma, cam­bien el sistema.

Asis­ten­tes [aplau­sos].

Y yo la tomo para nosotros.
No cam­bie­mos el cli­ma ¡Cam­bie­mos el sistema!
Y en con­se­cuen­cia comen­za­re­mos a sal­var el pla­ne­ta. El capi­ta­lis­mo, el mode­lo de desa­rro­llo des­truc­ti­vo está aca­ban­do con la vida, ame­na­za con aca­bar defi­ni­ti­va­men­te con la espe­cie humana.
Y el otro lema lla­ma a la refle­xión. Muy a tono con la cri­sis ban­ca­ria que reco­rrió al mun­do y toda­vía lo gol­pea, y la for­ma cómo los paí­ses del nor­te rico auxi­lia­ron a los ban­que­ros y a los gran­des ban­cos, sólo Esta­dos Uni­dos, bueno, se per­dió la cifra, es astro­nó­mi­ca; para sal­var ban­cos. Dicen en las calles lo siguien­te: Si el cli­ma fue­ra un ban­co ya lo habrían salvado.
Asis­ten­tes [aplau­sos].

Y creo que es ver­dad. Si el cli­ma fue­ra un ban­co capi­ta­lis­ta de los más gran­des, ya lo habrían sal­va­do los gobier­nos ricos.
Creo que Oba­ma no ha lle­ga­do, reci­bió el Pre­mio Nóbel de la Paz casi el mis­mo día que man­da­ba 30 mil sol­da­dos más a matar ino­cen­tes en Afga­nis­tán, y vie­ne aho­ra a pre­sen­tar­se aquí con el Pre­mio Nóbel de la Paz, el Pre­si­den­te de los Esta­dos Unidos.
Pero Esta­dos Uni­dos tie­ne la maqui­ni­ta de hacer bille­tes, de hacer dóla­res, y ha sal­va­do, bueno creen haber sal­va­do los ban­cos y el sis­te­ma capitalista.

Bien, esto, comen­ta­rio al mar­gen, que yo que­ría hacer­lo allá, está­ba­mos levan­tan­do la mano para acom­pa­ñar a Bra­sil, a India, a Boli­via, a Chi­na, en su intere­san­te posi­ción que Vene­zue­la com­par­te y los paí­ses de la Alian­za Boli­va­ria­na, con fir­me­za; pero bueno, no nos die­ron la pala­bra, así que no me cuen­te estos minu­tos por favor Presidente.

Asis­ten­tes [aplau­sos].

Fíjen­se, por ahí cono­cí, tuve el gus­to de cono­cer a este escri­tor fran­cés Her­vé Kempf, reco­mien­do este libro, lo reco­mien­do, se con­si­gue en espa­ñol ‑por ahí está Her­vé- tam­bién en fran­cés, en inglés segu­ra­men­te, Cómo los ricos des­tru­yen el pla­ne­ta. Her­vé Kempf: Cómo los ricos des­tru­yen el pla­ne­ta. Por eso fue que Cris­to lo dijo: Más fácil será que un came­llo entre por el ojo de una agu­ja, a que un rico entre al Rei­no de los cie­los. Eso lo dijo Cris­to nues­tro señor.

Asis­ten­tes [aplau­sos].

Los ricos están des­tru­yen­do el planeta.
¿Será que pien­san irse para otro cuan­do des­tru­yan este?
¿Ten­drán pla­nes para irse a otro planeta?
Has­ta aho­ra no se ve nin­guno en el hori­zon­te de la galaxia.
Ape­nas este libro me ha lle­ga­do, me lo ha rega­la­do Igna­cio Ramo­net que está por ahí tam­bién en esta sala; y ter­mi­nan­do el pró­lo­go o el preám­bu­lo esta fra­se es muy impor­tan­te, dice Kempf lo siguien­te, leo: «No podre­mos redu­cir el con­su­mo mate­rial a nivel glo­bal si no hace­mos que los pode­ro­sos bajen varios esca­lo­nes, y si no com­ba­ti­mos la des­igual­dad. Es nece­sa­rio que al prin­ci­pio eco­lo­gis­ta tan útil a la hora de tomar con­cien­cia, pen­sar glo­bal­men­te y actuar local­men­te, le sume­mos el prin­ci­pio que impo­ne la situa­ción: con­su­mir menos y repar­tir mejor». Creo que es un buen con­se­jo que nos da este escri­tor fran­cés Her­vé Kempf.

Asis­ten­tes [aplau­sos].

Aho­ra bien señor Pre­si­den­te, el cam­bio cli­má­ti­co es sin duda el pro­ble­ma ambien­tal más devas­ta­dor del pre­sen­te siglo, inun­da­cio­nes, sequías, tor­men­tas seve­ras, hura­ca­nes, des­hie­los, ascen­so del nivel medio del mar, aci­di­fi­ca­ción de los océa­nos y olas de calor, todo eso agu­di­za el impac­to de las cri­sis glo­ba­les que nos azotan.

La actual acti­vi­dad huma­na supera los umbra­les de la sos­te­ni­bi­li­dad, ponien­do en peli­gro la vida en el pla­ne­ta, pero tam­bién en ello somos pro­fun­da­men­te desiguales.
Quie­ro reco­dar­lo: los 500 millo­nes de per­so­nas más ricas, 500 millo­nes, esto es el sie­te por cien­to, sie­te por cien­to, seven por cien­to de la pobla­ción mun­dial. Ese sie­te por cien­to es res­pon­sa­ble, esos qui­nien­tos millo­nes de per­so­nas más ricas son res­pon­sa­bles del cin­cuen­ta por cien­to de las emi­sio­nes con­ta­mi­nan­tes, mien­tras que el 50 por cien­to más pobre es res­pon­sa­ble de sólo sie­te por cien­to de las emi­sio­nes con­ta­mi­nan­tes. Por eso a mí me lla­ma la aten­ción, es un poco extra­ño, lla­mar aquí a Esta­dos Uni­dos y a Chi­na al mis­mo nivel. Esta­dos Uni­dos tie­ne ape­nas, bueno, que, lle­ga­rá si aca­so a 300 millo­nes de habitantes.
Chi­na tie­ne casi 5 veces más pobla­ción que Esta­dos Unidos.

Esta­dos Uni­dos con­su­me más de 20 millo­nes de barri­les dia­rios de petró­leo, Chi­na lle­ga ape­nas a 5, 6 millo­nes de barri­les dia­rios, no se pue­de pedir lo mis­mo a Esta­dos Uni­dos y a China.
He allí temas que hay que dis­cu­tir, oja­lá pudié­ra­mos los Jefes de Esta­do y de Gobierno sen­tar­nos a dis­cu­tir de ver­dad, ver­dad sobre estos temas.

Lue­go señor Pre­si­den­te, el 60 por cien­to de los eco­sis­te­mas del pla­ne­ta están daña­dos, el 20 por cien­to de la cor­te­za terres­tre está degra­da­da; hemos sido tes­ti­gos impa­si­bles de la defo­res­ta­ción, la con­ver­sión de tie­rras, la deser­ti­fi­ca­ción, las alte­ra­cio­nes de los sis­te­mas de agua dul­ce, la sobre­ex­plo­ta­ción de los recur­sos mari­nos, la con­ta­mi­na­ción y la pér­di­da de la diver­si­dad biológica.

La uti­li­za­ción exa­cer­ba­da de la tie­rra sobre­pa­sa en un 30 por cien­to la capa­ci­dad para rege­ne­rar­la. El pla­ne­ta está per­dien­do lo que lla­man los téc­ni­cos la capa­ci­dad para auto­rre­gu­lar­se, eso lo está per­dien­do el Pla­ne­ta, cada día se libe­ran más dese­chos de los que pue­den ser pro­ce­sa­dos. La super­vi­ven­cia de nues­tra espe­cie mar­ti­lla en la con­cien­cia de la huma­ni­dad. A pesar de la urgen­cia, han trans­cu­rri­do dos años de nego­cia­cio­nes para con­cluir un segun­do perío­do de com­pro­mi­so bajo el Pro­to­co­lo de Kyo­to, y asis­ti­mos a esta cita sin un acuer­do real y significativo.

Y por cier­to, acer­ca del tex­to que vie­ne de la nada, como algu­nos lo cali­fi­ca­ron, el repre­sen­tan­te chino, Vene­zue­la dice, y los paí­ses del ALBA deci­mos, la Alian­za Boli­va­ria­na que noso­tros no acep­ta­mos, des­de ya lo deci­mos, nin­gún otro tex­to que no sea el que ven­ga de los gru­pos de tra­ba­jo del Pro­to­co­lo de Kyo­to y de la Con­ven­ción, son los tex­tos legí­ti­mos que se han esta­do dis­cu­tien­do con tan­ta inten­si­dad en estos años.

Asis­ten­tes [aplau­sos].

Y en estas últi­mas horas, creo que uste­des no han dor­mi­do, ade­más de que no han almor­za­do, no han dor­mi­do. No me pare­ce lógi­co que sal­ga aho­ra un docu­men­to de la nada, como dicen ustedes.

El obje­ti­vo cien­tí­fi­ca­men­te sus­ten­ta­do de redu­cir la emi­sión de gases con­ta­mi­nan­tes y lograr un con­ve­nio de coope­ra­ción a lar­go pla­zo a todas luces, hoy a esta hora, pare­ce haber fra­ca­sa­do, por ahora.
La razón ¿Cuál es? No tene­mos duda.
La razón es la acti­tud irres­pon­sa­ble y la fal­ta de volun­tad polí­ti­ca de las nacio­nes más pode­ro­sas del pla­ne­ta, nadie se sien­ta ofen­di­do, recu­rro al gran José Ger­va­sio Arti­gas cuan­do dijo: «Con la ver­dad ni ofen­do ni temo». Pero en ver­dad es una acti­tud irres­pon­sa­ble de mar­chas, de con­tra­mar­chas, de exclu­sión, de un mane­jo eli­tes­co, de un pro­ble­ma que es de todos y que sólo podre­mos resol­ver todos.

El con­ser­va­du­ris­mo polí­ti­co y el egoís­mo de los gran­des con­su­mi­do­res, de los paí­ses más ricos deno­tan una alta insen­si­bi­li­dad y fal­ta de soli­da­ri­dad con los más pobres, con los ham­brien­tos, con los más vul­ne­ra­bles a las enfer­me­da­des, a los desas­tres natu­ra­les, señor Pre­si­den­te, es impres­cin­di­ble un nue­vo y úni­co acuer­do apli­ca­ble a par­tes abso­lu­ta­men­te des­igua­les, por la mag­ni­tud de sus con­tri­bu­cio­nes y capa­ci­da­des eco­nó­mi­cas, finan­cie­ras y tec­no­ló­gi­cas y que esté basa­do en el res­pe­to irres­tric­to a los prin­ci­pios con­te­ni­dos en la Convención.

Los paí­ses desa­rro­lla­dos debe­rían esta­ble­cer com­pro­mi­sos vin­cu­lan­tes, cla­ros y con­cre­tos en la dis­mi­nu­ción sus­tan­cial de sus emi­sio­nes y asu­mir obli­ga­cio­nes de asis­ten­cia finan­cie­ra y tec­no­ló­gi­ca a los paí­ses pobres para hacer fren­te a los peli­gros des­truc­ti­vos del cam­bio cli­má­ti­co. En tal sen­ti­do la sin­gu­la­ri­dad de los esta­dos insu­la­res y de los paí­ses menos desa­rro­lla­dos, debe­ría ser ple­na­men­te reconocida.

Señor Pre­si­den­te el cam­bio cli­má­ti­co no es el úni­co pro­ble­ma que afec­ta hoy a la huma­ni­dad, otros fla­ge­los e injus­ti­cias nos ase­chan, la bre­cha que sepa­ra los paí­ses ricos y pobres no ha deja­do de cre­cer, a pesar de todos los obje­ti­vos del mile­nio, la cum­bre de finan­cia­mien­to de Mon­te­rrey, todas esas cum­bres como decía aquí el Pre­si­den­te de Sene­gal denun­cian­do una gran ver­dad, pro­me­sas y pro­me­sas incum­pli­das y el mun­do sigue su mar­cha destructiva.

El ingre­so total de los 500 indi­vi­duos más ricos del mun­do es supe­rior al ingre­so de los 416 millo­nes de per­so­nas más pobres, los 2 mil 800 millo­nes de per­so­nas que viven en la pobre­za, con menos de 2 dóla­res al día y que repre­sen­tan el 40 por cien­to de la pobla­ción glo­bal obtie­ne sólo el 5 por cien­to del ingre­so mundial.

Hoy mue­ren al año unos 9,2 millo­nes de niños antes de alcan­zar el quin­to año de vida y el 99,9 por cien­to de estas muer­tes ocu­rren en los paí­ses más pobres.
La mor­ta­li­dad infan­til es de 47 muer­tes por mil naci­dos vivos, pero es de sólo 5 por cada mil en los paí­ses ricos. La espe­ran­za de vida en el pla­ne­ta es de 67 años, en los paí­ses ricos es de 79, mien­tras en algu­nas nacio­nes pobres es de sólo 40 años.

Adi­cio­nal­men­te exis­ten mil cien millo­nes de habi­tan­tes sin acce­so al agua pota­ble, 2 mil 600 millo­nes sin ser­vi­cio de sanea­mien­to, más de 800 millo­nes de anal­fa­be­tos y mil vein­te millo­nes de per­so­nas ham­brien­tas, ese es el esce­na­rio del mundo.
Aho­ra la cau­sa ¿cuál es la causa?

Hable­mos de la cau­sa, no eva­da­mos res­pon­sa­bi­li­da­des, no eva­da­mos la pro­fun­di­dad de este pro­ble­ma, la cau­sa sin duda, vuel­vo al tema de todo este desas­tro­so pano­ra­ma es el sis­te­ma meta­bó­li­co des­truc­ti­vo del capi­tal y su mode­lo encar­na­do: el capitalismo.

Aquí hay una cita que quie­ro leer­les bre­ve­men­te de ese gran teó­lo­go de la libe­ra­ción Leo­nar­do Boff, como sabe­mos bra­si­le­ño, nues­tro ame­ri­cano. Leo­nar­do Boff dice sobre este tema lo siguiente:
¿Cuál es la cau­sa? Ah, la cau­sa es el sue­ño de bus­car la feli­ci­dad a tra­vés de la acu­mu­la­ción mate­rial y del pro­gre­so sin fin, usan­do para eso la cien­cia y la téc­ni­ca con las cua­les se pue­de explo­tar de for­ma ili­mi­ta­da todos los recur­sos de la tie­rra; y cita por aquí a Char­les Dar­win y su «Selec­ción natu­ral» la sobre­vi­ven­cia de los más fuer­tes, pero sabe­mos que los más fuer­tes sobre­vi­ven sobre la ceni­za de los más débiles.

Juan Jaco­bo Rous­seau siem­pre hay que recor­dar­lo decía aque­llo: entre el fuer­te y el débil la liber­tad opri­me. Por eso es que el impe­rio habla de liber­tad, es la liber­tad para opri­mir, para inva­dir, para ase­si­nar, para ani­qui­lar, para explo­tar, esa es su liber­tad y Rous­seau agre­ga la fra­se sal­va­do­ra: sólo la ley libera.

Hay algu­nos paí­ses que están jugan­do a que aquí no haya docu­men­to, por­que pre­ci­sa­men­te no quie­ren una ley, no quie­ren una nor­ma, por­que la inexis­ten­cia de esa nor­ma les per­mi­te jugar su liber­tad explo­ta­do­ra, su liber­tad arrolladora.
Haga­mos un esfuer­zo y pre­sio­ne­mos aquí y en las calles para que aquí sal­ga un com­pro­mi­so, sal­ga un docu­men­to que com­pro­me­ta a los paí­ses más pode­ro­sos de la tierra.

Asis­ten­tes [Aplau­sos]

Bueno se pre­gun­ta Pre­si­den­te Leo­nar­do Boff ¿Usted le ha cono­ci­do a Boff? No sé si pudo venir Leo­nar­do, yo le cono­cí hace poco en Para­guay, siem­pre lo hemos leído.
¿Pue­de una tie­rra fini­ta sopor­tar un pro­yec­to infi­ni­to? La tesis del capi­ta­lis­mo, el desa­rro­llis­mo infi­ni­to es un mode­lo des­truc­ti­vo, aceptémoslo.
Lue­go nos pre­gun­ta Boff: ¿qué podría­mos espe­rar de Copenha­gue? Ape­nas esta sen­ci­lla con­fe­sión: así como esta­mos no pode­mos con­ti­nuar, y un pro­pó­si­to sim­ple, vamos a cam­biar de rum­bo, hagá­mos­lo, pero sin cinis­mo, sin men­ti­ra, sin dobles agen­das, sin docu­men­tos sali­dos de la nada, con la ver­dad por delante.

Has­ta cuán­do nos pre­gun­ta­mos des­de Vene­zue­la señor Pre­si­den­te, seño­ras, seño­res, has­ta cuán­do vamos a per­mi­tir tales injus­ti­cias y des­igual­da­des; has­ta cuán­do vamos a tole­rar el actual orden eco­nó­mi­co inter­na­cio­nal y los meca­nis­mos de mer­ca­do vigen­te; has­ta cuán­do vamos a per­mi­tir que gran­des epi­de­mias como el VIH SIDA arra­sen con pobla­cio­nes ente­ras; has­ta cuán­do vamos a per­mi­tir que los ham­brien­tos no pue­dan ali­men­tar­se, ni ali­men­tar a sus pro­pios hijos; has­ta cuán­do vamos a per­mi­tir que sigan murien­do millo­nes de niños por enfer­me­da­des cura­bles; has­ta cuán­do vamos a per­mi­tir con­flic­tos arma­dos que masa­cran a millo­nes de seres huma­nos ino­cen­tes, con el fin de apro­piar­se los pode­ro­sos de los recur­sos de otros pueblos.

Cesen las agre­sio­nes y las gue­rras pedi­mos los pue­blos del mun­do a los impe­rios, a los que pre­ten­den seguir domi­nan­do el mun­do y explotándonos.
No más bases mili­ta­res impe­ria­les, ni gol­pes de Esta­do, cons­tru­ya­mos un orden eco­nó­mi­co y social más jus­to y equi­ta­ti­vo, erra­di­que­mos la pobre­za, deten­ga­mos de inme­dia­to los altos nive­les de emi­sión, fre­ne­mos el dete­rio­ro ambien­tal y evi­te­mos la gran catás­tro­fe del cam­bio cli­má­ti­co, inte­gré­mo­nos en el noble obje­ti­vo de ser todos más libres y solidarios.

Señor Pre­si­den­te, hace casi dos siglos un vene­zo­lano uni­ver­sal, liber­ta­dor de nacio­nes y pre­cur­sor de con­cien­cias dejó para la pos­te­ri­dad un apo­teg­ma pleno de volun­tad: «Si la natu­ra­le­za se opo­ne lucha­re­mos con­tra ella y hare­mos que nos obe­dez­ca…» Era Simón Bolí­var el Libertador.

Des­de la Vene­zue­la Boli­va­ria­na, don­de un día como hoy por cier­to hace diez años, diez años exac­tos vivi­mos la tra­ge­dia cli­má­ti­ca más gran­de de nues­tra his­to­ria: la tra­ge­dia de Var­gas así lla­ma­da, des­de esa Vene­zue­la cuya Revo­lu­ción inten­ta con­quis­tar la jus­ti­cia para todo su pueblo.

Sólo posi­ble por el camino del socia­lis­mo, el socia­lis­mo, el otro fan­tas­ma del que habla­ba Car­los Marx, ese anda por ahí tam­bién, más bien es como un con­tra fan­tas­ma, el socia­lis­mo, ese es el rum­bo, ese es el rum­bo para la sal­va­ción del pla­ne­ta, no ten­go yo la menor duda, y el capi­ta­lis­mo es el camino del infierno, a la des­truc­ción del mun­do. El socia­lis­mo, des­de esa Vene­zue­la que enfren­ta por ello las ame­na­zas del impe­rio norteamericano.

Des­de los paí­ses que con­for­ma­mos el ALBA, la Alian­za Boli­va­ria­na exhor­ta­mos, yo quie­ro con res­pe­to, pero des­de mi alma exhor­tar a nom­bre de muchos en este pla­ne­ta, exhor­ta­mos a los gobier­nos y a los pue­blos de la Tie­rra, para­fra­sean­do a Simón Bolí­var, El Liber­ta­dor; si la natu­ra­le­za des­truc­ti­va del capi­ta­lis­mo se opo­ne, pues luche­mos con­tra ella y haga­mos que nos obe­dez­ca, no espe­re­mos de bra­zos cru­za­dos la muer­te de la humanidad.
La his­to­ria nos lla­ma a la unión y a la lucha.

Si el capi­ta­lis­mo se resis­te, noso­tros esta­mos obli­ga­dos a dar la bata­lla con­tra el capi­ta­lis­mo y abrir los cami­nos de la sal­va­ción de la espe­cie huma­na, nos toca a noso­tros, levan­tan­do las ban­de­ras de Cris­to, de Maho­ma, de la igual­dad, del amor, de la jus­ti­cia, del huma­nis­mo, del ver­da­de­ro y más pro­fun­do huma­nis­mo. Si no lo hicié­ra­mos, la más mara­vi­llo­sa crea­ción del uni­ver­so: el ser humano, des­apa­re­ce­rá, desaparecerá.

Este pla­ne­ta tie­ne miles de millo­nes de años, y vivió este pla­ne­ta miles de millo­nes de años sin noso­tros la espe­cie huma­na, es decir, no le hace­mos fal­ta noso­tros para que él exis­ta. Aho­ra, noso­tros sin la Tie­rra no vivi­mos, y esta­mos des­tro­zan­do la Pacha­ma­ma, como dice Evo, como dicen nues­tros her­ma­nos abo­rí­ge­nes de Suramérica.
Final­men­te señor Pre­si­den­te ya para ter­mi­nar, oiga­mos a Fidel Cas­tro cuan­do dijo: Una espe­cie está en peli­gro de extin­ción, el hombre.

Oiga­mos a Rosa Luxem­bur­go cuan­do dijo: Socia­lis­mo o barbarie.
Oiga­mos a Cris­to el reden­tor cuan­do dijo: Bien­aven­tu­ra­dos los pobres por­que de ellos será el rei­no de los cielos.

Señor Pre­si­den­te, seño­ras y seño­res sea­mos capa­ces de hacer de esta Tie­rra no la tum­ba de la huma­ni­dad, haga­mos de esta Tie­rra un cie­lo, un cie­lo de vida, de paz, y de paz de her­man­dad para toda la huma­ni­dad, para la espe­cie humana.

Señor Pre­si­den­te, seño­ras y seño­res muchí­si­mas gra­cias y buen provecho.

PSUV

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