Cómo man­tie­nen a Soma­lia en el caos las poten­cias colo­nia­les por Michel Collon


Soma­lia tenía todo para tener éxi­to: una ven­ta­jo­sa situa­ción geo­grá­fi­ca, petró­leo, mine­ra­les y algo más bien raro en Áfri­ca, una sola reli­gión y una sola len­gua para todo su terri­to­rio. Soma­lia hubie­ra podi­do ser una gran poten­cia de la región… ¿Cómo se ha hun­di­do este país? ¿Por que des­de hace casi vein­te años no hay un gobierno soma­lí? ¿Qué escán­da­los se ocul­tan detrás de estos pira­tas que secues­tran nues­tros bar­cos? En este nue­vo capí­tu­lo de nues­tra serie

¿Cómo se desa­rro­lló la pira­te­ría en Soma­lia? ¿Quié­nes son estos pira­tas?
Des­de 1990 ya no hay un gobierno en Soma­lia. El país está en manos de los seño­res de la gue­rra. Los bar­cos euro­peos y asiá­ti­cos se han apro­ve­cha­do de esta situa­ción caó­ti­ca para pes­car a lo lar­go de las cos­tas soma­líes sin licen­cia algu­na y sin res­pe­tar unas reglas ele­men­ta­les. No han res­pe­ta­do las cuo­tas que están en vigor en sus pro­pios paí­ses para pre­ser­var las espe­cies y han emplea­do unas téc­ni­cas de pes­ca -¡sobre todo bom­bas!- que han cau­sa­do enor­mes daños a las rique­zas de los mares soma­líes.

Pero eso no es todo: apro­ve­chán­do­se tam­bién de esta ausen­cia de auto­ri­dad polí­ti­ca, algu­nas com­pa­ñías euro­peas ayu­da­das por la mafia han ver­ti­do dese­chos nuclea­res a lo lar­go de las cos­tas soma­líes. Euro­pa esta­ba al corrien­te, pero cerró los ojos por­que esta situa­ción pre­sen­ta­ba una ven­ta­ja prác­ti­ca y eco­nó­mi­ca para el tra­ta­mien­to de los dese­chos nuclea­res. Aho­ra bien, el mare­mo­to de 2005 depo­si­tó gran par­te de estos dese­chos en las cos­tas soma­líes y por pri­me­ra vez apa­re­cie­ron entre la pobla­ción extra­ñas enfer­me­da­des. Éste es el con­tex­to en el que se desa­rro­lló fun­da­men­tal­men­te la pira­te­ría. Los pes­ca­do­res soma­líes, que dis­po­nen de unas téc­ni­cas rudi­men­ta­rias, no podían tra­ba­jar. Por con­si­guien­te deci­die­ron pro­te­ger­se, a ellos y a sus mares. Es exac­ta­men­te lo que hizo Esta­dos Uni­dos duran­te la gue­rra civil con­tra los bri­tá­ni­cos (1756 – 1763): como no dis­po­nía de fuer­za naval, el pre­si­den­te Geor­ges Washing­ton lle­gó a un acuer­do con los pira­tas para pro­te­ger las rique­zas de los mares esta­dou­ni­den­ses.
¡No ha habi­do Esta­do soma­lí des­de hace casi vein­te años! ¿Cómo es posi­ble?
Es el resul­ta­do de una estra­te­gia esta­dou­ni­den­se. En 1990 el país esta­ba des­tro­za­do por los con­flic­tos, el ham­bre y los saqueos, y el Esta­do se des­mo­ro­nó. Ante esta situa­ción Esta­dos Uni­dos, que unos años antes había des­cu­bier­to reser­vas petro­lí­fe­ras en Soma­lia, lan­za la Ope­ra­ción Res­to­re Hope [Res­ta­ble­cer la espe­ran­za] en 1992. Es la pri­me­ra vez que los mari­nes esta­dou­ni­den­ses inter­vie­nen en Áfri­ca para tra­tar de tomar el con­trol de un país. Tam­bién es la pri­me­ra vez que se des­en­ca­de­na una inva­sión mili­tar en nom­bre de la inje­ren­cia huma­ni­ta­ria.
¿Es el famo­so saco de arroz exhi­bi­do por Ber­nard Kouch­ner en una pla­ya soma­lí?
Sí, todo el mun­do se acuer­da de esas imá­ge­nes cui­da­do­sa­men­te pues­tas en esce­na. Pero las ver­da­de­ras razo­nes eran estra­té­gi­cas. En efec­to, un docu­men­to del depar­ta­men­to de Esta­do esta­dou­ni­den­se pre­co­ni­za­ba que Esta­dos Uni­dos se man­tu­vie­ra como sola y úni­ca super­po­ten­cia mun­dial tras la caí­da del blo­que sovié­ti­co. Para lograr este obje­ti­vo, reco­men­da­ba ocu­par una posi­ción hege­mó­ni­ca en Áfri­ca, muy rica en mate­rias pri­mas.
Sin embar­go, Res­to­re Hope será un fra­ca­so. La pelí­cu­la holly­woo­dien­se Black Hawk Down [1] mar­có las men­ta­li­da­des, con sus pobres sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses «asal­ta­dos por unos mal­va­dos rebel­des soma­líes»…
En efec­to, los sol­da­dos esta­dou­ni­den­se serán derro­ta­dos por una resis­ten­cia nacio­nal soma­lí. Des­de enton­ces, la polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos ha sido man­te­ner Soma­lia sin un ver­da­de­ro gobierno, inclu­so bal­ca­ni­zar­la. La vie­ja estra­te­gia bri­tá­ni­ca que, ade­más, se apli­ca en muchos luga­res: esta­ble­cer unos Esta­dos débi­les y divi­di­dos para poder tirar mejor de sus hilos. Esta­dos Uni­dos tie­ne una espe­cie de teo­ría del caos para impe­dir toda recon­ci­lia­ción soma­lí y man­te­ner al país divi­di­do.

En Sudán, des­pués de la gue­rra civil, Exxon tuvo que aban­do­nar el país tras haber des­cu­bier­to petró­leo. Enton­ces, ¿dejar que Soma­lia se suma en el caos no es con­tra­rio a los intere­ses de Esta­dos Uni­dos que no pue­de explo­tar ahí el petró­leo des­cu­bier­to?
La explo­ta­ción del petró­leo soma­lí no es su obje­ti­vo prio­ri­ta­rio. Esta­dos Uni­dos sabe que las reser­vas están ahí y no las nece­si­ta inme­dia­ta­men­te. Hay dos ele­men­tos que son mucho más impor­tan­tes en su estra­te­gia. En pri­mer lugar, impe­dir que los com­pe­ti­do­res nego­cien ven­ta­jo­sa­men­te con un Esta­do soma­lí rico y pode­ro­so. Usted ha men­cio­na­do Sudán, la com­pa­ra­ción es intere­san­te. Hoy Sudán ven­de a los chi­nos el petró­leo que unas com­pa­ñías petro­lí­fe­ras des­cu­brie­ron ahí hace trein­ta años. En Soma­lia podría ocu­rrir lo mis­mo. Cuan­do Abdu­llah Yusuf era pre­si­den­te del gobierno de tran­si­ción acu­dió a Chi­na, aun­que reci­bía el apo­yo de Esta­dos Uni­dos. Los medios de comu­ni­ca­ción esta­dou­ni­den­ses ata­ca­ron feroz­men­te esta visi­ta. El hecho es que Esta­dos uni­dos no tie­ne nin­gu­na garan­tía en este sen­ti­do: si maña­na hay un gobierno soma­lí, poco impor­ta su color polí­ti­co, muy bien podría adop­tar una estra­te­gia inde­pen­dien­te de Esta­dos Uni­dos y comer­ciar con Chi­na. Por con­si­guien­te, los impe­ria­lis­tas occi­den­ta­les no quie­ren un Esta­do soma­lí fuer­te y uni­do. El segun­do obje­ti­vo que per­si­gue esta teo­ría del caos está uni­do a la situa­ción geo­grá­fi­ca de Soma­lia, que es estra­té­gi­ca tan­to para los impe­ria­lis­tas de Esta­dos Uni­dos com para los de Euro­pa.

¿Por qué es estra­té­gi­ca?
Por el con­trol del océano Índi­co, mire el mapa. Como he dicho, las poten­cias occi­den­ta­les son res­pon­sa­bles en gran par­te del desa­rro­llo de la pira­te­ría en Soma­lia. Pero en vez de decir la ver­dad y pagar com­pen­sa­cio­nes por lo que han hecho, estas poten­cias cri­mi­na­li­zan el fenó­meno para jus­ti­fi­car su posi­ción en la región. Bajo el pre­tex­to de com­ba­tir la pira­te­ría la OTAN posi­cio­na a su mari­na en el océano Índi­co.

¿Cuál es el ver­da­de­ro obje­ti­vo?
Con­tro­lar el desa­rro­llo eco­nó­mi­co de las poten­cias emer­gen­tes, prin­ci­pal­men­te India y Chi­na. En efec­to, la mitad de la flo­ta de mun­dial de los por­ta-con­te­ne­do­res y el 70% del trá­fi­co total de los pro­duc­tos petro­lí­fe­ros pasan por el océano Índi­co. Des­de este pun­to de vis­ta estra­té­gi­co Soma­lia ocu­pa un lugar impor­tan­te: es el país más vas­to de la cos­ta de Áfri­ca (3.300 kiló­me­tros) y está situa­do fren­te al gol­fo Ará­bi­go y al estre­cho de Ormuz, dos cen­tros neu­rál­gi­cos de la eco­no­mía de la región de la región. Ade­más, si se apor­ta­ra una res­pues­ta pací­fi­ca al pro­ble­ma soma­lí, las rela­cio­nes entre Áfri­ca por una par­te, e India y Chi­na por otra se podrían desa­rro­llar a tra­vés del océano Índi­co. Enton­ces estos com­pe­ti­do­res de Esta­dos Uni­dos podrían tener influen­cia en esta región de Áfri­ca. Mozam­bi­que, Ken­ya, Mada­gas­car, Tan­za­nia, Zan­zi­bar, Sudá­fri­ca… Todos estos paí­ses que están en con­tac­to con el océano Índi­co podrían tener un acce­so fácil al mer­ca­do asiá­ti­co y desa­rro­llar unas fruc­tí­fe­ras rela­cio­nes eco­nó­mi­cas. Ade­más, cuan­do Nel­son Man­de­la era pre­si­den­te de Sudá­fri­ca había evo­ca­do la nece­si­dad de una revo­lu­ción del océano Índi­co a tra­vés de nue­vas rela­cio­nes eco­nó­mi­cas. Ni Euro­pa ni Esta­dos Uni­dos quie­ren este pro­yec­to, por eso pre­fie­ren man­te­ner a Soma­lia en el caos. (Map­pa: Wiki­pe­dia)

Dice usted que Esta­dos Uni­dos no quie­re una recon­ci­lia­ción en Soma­lia, pero, ¿cuál es el ori­gen de las divi­sio­nes soma­líes?
Para enten­der bien esta caó­ti­ca situa­ción, tene­mos que remon­tar­nos más lejos en la his­to­ria de Soma­lia. El país fue divi­di­do por las fuer­zas colo­nia­les. En 1959 Soma­lia se inde­pen­di­za y fusio­na la colo­nia ita­lia­na al sur y la bri­tá­ni­ca al nor­te. Pero tam­bién hay soma­líes que viven en algu­nas par­tes de Kenia, Etio­pía y Dji­bou­ti. Ade­más, el nue­vo Esta­do soma­lí adop­ta como ban­de­ra una estre­lla, cada uno de cuyos bra­zos repre­sen­ta una de las par­tes de la Soma­lia his­tó­ri­ca. El men­sa­je que había tras este sím­bo­lo era: «Se han reu­ni­do dos Soma­lias pero toda­vía que­dan tres colo­ni­za­das». Ante al legi­ti­mi­dad de estas rei­vin­di­ca­cio­nes, los bri­tá­ni­cos (que con­tro­la­ban Ken­ya) orga­ni­za­ron un refe­ren­dum en la región de este país rei­vin­di­ca­da por Soma­lia. El 87 % de la pobla­ción, que pro­ve­nía esen­cial­men­te de etnias soma­líes, se pro­nun­ció a favor de la uni­dad de Soma­lia. Pero cuan­do se publi­ca­ron los resul­ta­dos, Jomo Ken­yat­ta, diri­gen­te de un movi­mien­to nacio­na­lis­ta kenai­ta, ame­na­zó a los bri­tá­ni­cos con expul­sar a los colo­nos si cedían una par­te del terri­to­rio a Soma­lia. Por lo tan­to, Gran Bre­ta­ña deci­dió no tener en cuen­ta el refe­ren­dum y toda­vía hoy vive en Ken­ya una impor­tan­te comu­ni­dad de soma­líes. Hay que com­pren­der bien que estas fron­te­ras colo­nia­les fue­ron una ver­da­de­ra catás­tro­fe para Soma­lia. Esta cues­tión fue obje­to de un impor­tan­te deba­te sobre el con­ti­nen­te afri­cano.

¿En qué se cen­tra­ba este deba­te?
En los años sesen­ta, cuan­do muchos paí­ses afri­ca­nos habían lle­ga­do a ser inde­pen­dien­tes, hubo un deba­te que enfren­tó a aque­llos a los que se deno­mi­na­ban gru­po de Mon­ro­via con el de Casa­blan­ca. Este últi­mo, en el que esta­ban entre otros Marrue­cos y Soma­lia, desea­ba que se vol­vie­ran a dis­cu­tir las fron­te­ras here­da­des del colo­nia­lis­mo. Éstas no tenían nin­gu­na legi­ti­mi­dad para ellos. Pero la mayo­ría de los paí­ses afri­ca­nos y sus fron­te­ras son pro­duc­to del colo­nia­lis­mo. Final­men­te la Orga­ni­za­ción de la Uni­dad Afri­ca­na (OUA), ante­ce­so­ra de la actual de Unión Afri­ca­na, puso fin a este deba­te decre­tan­do que las fron­te­ras son indis­cu­ti­bles: vol­ver sobre estas deli­mi­ta­cio­nes pro­vo­ca­ría gue­rras civi­les por todo el con­ti­nen­te. Más tar­de, uno de los arqui­tec­tos de la OUA, el tan­zano Julius Nye­re­re, con­fe­só que esta solu­ción era la mejor, pero que en el caso soma­lí la lamen­ta­ba.

¿Qué impac­to ten­drán estas divi­sio­nes colo­nia­les en Soma­lia?

Van a crear ten­sio­nes con los paí­ses veci­nos. En estos años en los que Soma­lia recla­ma­ba la revi­sión de las fron­te­ras, Etio­pía se había con­ver­ti­do en un bas­tión del impe­ria­lis­mo de Esta­dos Uni­dos, que tam­bién tenía bases mili­ta­res en Ken­ya y en Eri­trea. Es enton­ces cuan­do Soma­lia, una joven demo­cra­cia, expre­sa su deseo de cons­truir su pro­pio ejér­ci­to. El obje­ti­vo era no ser dema­sia­do débil ante sus veci­nos arma­dos, apo­yar a los movi­mien­tos soma­líes en Etio­pía e inclu­so recu­pe­rar por la fuer­za algu­nos terri­to­rios. Pero las poten­cias occi­den­ta­les se opu­sie­ron a la crea­ción de un ejér­ci­to soma­lí.

Por con­si­guien­te, Soma­lia man­te­nía unas rela­cio­nes ten­sas con sus veci­nos. ¿No era razo­na­ble opo­ner­se a este pro­yec­to de ejér­ci­to soma­lí? Su crea­ción habría pro­vo­ca­do gue­rras, ¿no?

Lo que preo­cu­pa­ba a Occi­den­te no eran los con­flic­tos entre paí­ses afri­ca­nos, sino sus pro­pios intere­ses. Esta­dos Uni­dos equi­pa­ban y for­ma­ban a mili­ta­res en Etio­pía, en Ken­ya y en Eri­trea, unos paí­ses que seguían vivien­do bajo el yugo de sis­te­mas feu­da­les muy opre­si­vos. Pero eran regí­me­nes neo­co­lo­nia­les con­sa­gra­dos a los intere­ses de los occi­den­ta­les. En Soma­lia, en cam­bio, el poder que se había ins­ta­la­do era más demo­crá­ti­co e inde­pen­dien­te. Por lo tan­to, Occi­den­te no tenía inte­rés en armar un país que podía esca­par a su con­trol y en con­se­cuen­cia, Soma­lia deci­dió vol­ver­se a la Unión Sovié­ti­ca. Esto inquie­tó mucho a las poten­cias occi­den­ta­les que temía que se exten­die­ra por Áfri­ca la influen­cia de la URSS. Estos temo­res van a acen­tua­se con el gol­pe de Esta­do de 1969.

¿Es decir?

Las ideas socia­lis­tas se habían exten­di­do por todo el país. En efec­to, una impor­tan­te comu­ni­dad soma­lí vivía en Adén, en Yemen del Sur. Aho­ra bien, Gran Bre­ta­ña tenía la cos­tum­bre de enviar exi­lia­das a esta ciu­dad a todas las per­so­nas a las que con­si­de­ra­ba peli­gro­sas en India: comu­nis­tas, nacio­na­lis­tas, etc. Todos ellos eran dete­ni­dos y envia­dos a Adén, don­de se desa­rro­lla­ron rápi­da­men­te unas ideas nacio­na­lis­tas y revo­lu­cio­na­rias que más tar­de afec­ta­rán a los yeme­níes pero tam­bién a los soma­líes. Bajo el impul­so de civi­les con ideas comu­nis­tas los mili­ta­res orga­ni­za­ron un gol­pe de Esta­do en 1969 y Siad Barré tomó el poder en Soma­lia.

¿Cuá­les eran las razo­nes de este gol­pe de Esta­do?

El gobierno soma­lí esta­ba corrom­pi­do. Sin embar­go, tenía en sus manos todos los ingre­dien­tes para ele­var al país al ran­go de gran poten­cia de la región: una posi­ción estra­té­gi­ca, una sola len­gua, una sola reli­gión y otros ele­men­tos cul­tu­ra­les comu­nes, lo cual es más bien raro en Áfri­ca. Pero al no lograr el desa­rro­llo eco­nó­mi­co del país, este gobierno creó un cli­ma favo­ra­ble a la divi­sión entre cla­nes. Bajo el pre­tex­to de hacer polí­ti­ca las eli­tes soma­líes se divi­die­ron y cada una creó su par­ti­do, sin un ver­da­de­ro pro­gra­ma y reclu­tan­do a su elec­to­ra­do según los cla­nes exis­ten­tes. Esto acen­tuó las divi­sio­nes y resul­tó ser total­men­te inefi­caz. De hecho, una demo­cra­cia de tipo libe­ral no se adap­ta­ba a Soma­lia: ¡en un momen­to dado había 63 par­ti­dos polí­ti­cos para un país de tres millo­nes de habi­tan­tes! Y el gobierno ni siquie­ra era capaz de adop­tar una escri­tu­ra ofi­cial, lo que crea­ba gra­ves pro­ble­mas en la admi­nis­tra­ción. El nivel de la edu­ca­ción era muy bajo. A pesar de todo, se esta­ble­ció una buro­cra­cia, una poli­cía y un ejér­ci­to, que ade­más va a desem­pe­ñar un papel fun­da­men­tal en el gol­pe de Esta­do pro­gre­sis­ta.

¡«Pro­gre­sis­ta»! ¿Con el ejér­ci­to?

El ejér­ci­to era la úni­ca ins­ti­tu­ción orga­ni­za­da en Soma­lia. Como apa­ra­to de repre­sión se supo­nía que pro­te­gía al deno­mi­na­do gobierno civil y de eli­te. Pero para muchos soma­líes pro­ce­den­tes de fami­lias y de regio­nes dife­ren­tes el ejér­ci­to era tam­bién un lugar de encuen­tros y de inter­cam­bios en el que no había fron­te­ras ni tri­ba­lis­mo ni divi­sio­nes de clan… Así es como las ideas mar­xis­tas here­da­das de Adén van a cir­cu­lar en el seno del ejér­ci­to. Por lo tan­to, el gol­pe de Esta­do lo lle­va­rán a cabo ofi­cia­les que eran ante todo nacio­na­lis­tas y que sin tener muy bue­nos cono­ci­mien­tos del socia­lis­mo, sim­pa­ti­za­ban con estas ideas. Ade­más, esta­ban al corrien­te de lo que ocu­rría en Viet­nam y ali­men­ta­ban sen­ti­mien­tos anti­im­pe­ria­lis­tas. Los civi­les que cono­cían bien a Marx y Lenin pero que no tenían un par­ti­do polí­ti­co de masas apo­ya­ron el gol­pe de Esta­do y se con­vir­tie­ron en con­se­je­ros de los ofi­cia­les cuan­do estos toma­ron el poder.

¿Qué cam­bios apor­tó el gol­pe de Esta­do en Soma­lia?

Un aspec­to posi­ti­vo impor­tan­te: el nue­vo gobierno adop­tó rápi­da­men­te una escri­tu­ra ofi­cial. Ade­más, la Unión Sovié­ti­ca y Chi­na ayu­da­ron a Soma­lia. Los estu­dian­tes y al pobla­ción se movi­li­za­ron. Mejo­ra­ron tan­to la edu­ca­ción como las con­di­cio­nes socia­les. Los años que siguie­ron al gol­pe de Esta­do fue­ron los mejo­res que haya cono­ci­do nun­ca Soma­lia. Has­ta 1977.

¿Qué cam­bió?

Soma­lia, que había sido divi­di­da por las poten­cias colo­nia­les, ata­có a Etio­pía para recu­pe­rar Oga­den, pobla­do mayo­ri­ta­ria­men­te de soma­líes. En aquel momen­to, sin embar­go, la pro­pia Etio­pía era un Esta­do socia­lis­ta apo­ya­do por los sovié­ti­cos. Este país había sido diri­gi­do duran­te mucho tiem­po por el empe­ra­dor [Hai­le] Selas­sie. Pero duran­te los años seten­ta hubo una fuer­te movi­li­za­ción para derro­car­lo. Los movi­mien­tos de estu­dian­tes (en los que par­ti­ci­pé per­so­nal­men­te) plan­tea­ban cua­tro rei­vin­di­ca­cio­nes fun­da­men­ta­les. En pri­mer lugar, resol­ver las ten­sio­nes con Eri­trea de mane­ra pací­fi­ca y demo­crá­ti­ca. En segun­do lugar, esta­ble­cer una refor­ma agra­ria que dis­tri­bu­ye­ra tie­rras a los cam­pe­si­nos. En ter­ce­ro, esta­ble­cer el prin­ci­pio de igual­dad de las nacio­na­li­da­des: Etio­pía era enton­ces un país mul­ti­na­tio­nal diri­gi­do por una eli­te no repre­sen­ta­ti­va de la diver­si­dad. En cuar­to lugar, abo­lir el Esta­do feu­dal y esta­ble­cer un Esta­do demo­crá­ti­co. Lo mis­mo que Soma­lia, el ejér­ci­to era la úni­ca ins­ti­tu­ción orga­ni­za­da en Etio­pía y los civi­les se aso­cia­ron con los ofi­cia­les para derro­car a [Hai­le] Selas­sie en 1974.

¿Cómo es que dos Esta­dos socia­lis­tas apo­ya­dos por la Unión Sovié­ti­ca entra­ron en gue­rra?

Tras la revo­lu­ción etío­pe, una dele­ga­ción en la que par­ti­ci­pa­ban la Unión Sovié­ti­ca, Cuba y Yemen del Sur orga­ni­zó una mesa redon­da con la pre­sen­cia de Etio­pía y Soma­lia para resol­ver sus dife­ren­cias. Cas­tro fue a Adis Abe­ba y a Moga­dis­co. Según él, las rei­vin­di­ca­cio­nes soma­líes esta­ba com­ple­ta­men­te jus­ti­fi­ca­das. Final­men­te la dele­ga­ción etío­pe acep­tó estu­diar seria­men­te la deman­da de su vecino soma­lí y ambos paí­ses fir­ma­ron un acuer­do que esti­pu­la­ba que no se come­te­ría nin­gún acto de pro­vo­ca­ción en mien­tras se toma­ba una deci­sión. Así pues, pare­cía que las cosas habían empe­za­do bien, pero Soma­lia no acep­tó este acuerdo…Dos días des­pués de que la dele­ga­ción etío­pe vol­vie­ra a su país, Henry Kis­sin­ger, ex-minis­tro del pre­si­den­te Nixon, des­em­bar­có en Moga­dis­co. Kis­sin­ger repre­sen­ta­ba a una dele­ga­ción ofi­cio­sa, el Safa­ri Club que reagru­pa­ba sobre todo al Irán del sha, al Con­go de Mobu­tu, a Ara­bia Sau­dí y a Marrue­cos, así como los ser­vi­cios secre­tos fran­ce­ses y paquis­ta­níes. El obje­ti­vo de esta orga­ni­za­ción era luchar con­tra la supues­ta infil­tra­ción sovié­ti­ca en el Gol­fo y en Áfri­ca. Bajo las pre­sio­nes y pro­me­sas de ayu­da del Safa­ri Club, Siad Barré va a come­ter un desas­tre, un gra­ve error: ata­car Etio­pía.

¿Cuá­les serán las con­se­cuen­cias de esta gue­rra?

Los sovié­ti­cos aban­do­na­ron la región y Soma­lia, que seguía estan­do pre­si­di­da por Siad Barré, se inte­gró en la red neo­co­lo­nial de las poten­cias impe­ria­lis­tas. El con­flic­to había daña­do gra­ve­men­te al país y se encar­gó al Ban­co Mun­dial y al FMI su «recons­truc­ción». Esto iba a agra­var las con­tra­dic­cio­nes en el seno de la bur­gue­sía soma­lí ya que cada una de las eli­tes regio­na­les que­ría poseer su pro­pio mer­ca­do. Las eli­tes regio­na­les acen­tua­ron las divi­sio­nes entre cla­nes y con­tri­bu­ye­ron a la pro­gre­si­va dis­lo­ca­ción del país has­ta la caí­da de Siad Barré en 1990. Des­de enton­ces no le ha suce­di­do nin­gún jefe de Esta­do.

Pero trein­ta años des­pués de la gue­rra de Oga­den el esce­na­rio se va a inver­tir: Esta­dos Uni­dos apo­ya­rá a Etio­pía para ata­car a Soma­lia…

Sí, como ya he dicho, des­pués del fra­ca­so de la Ope­ra­ción Res­to­re Hope Esta­dos Uni­dos pre­fie­re man­te­ner a Soma­lia en el caos. Sin embar­go, en 2006 se desa­rro­lló un movi­mien­to espon­tá­neo bajo la insig­nia de los tri­bu­na­les islá­mi­cos para com­ba­tir a los seño­res de la gue­rra loca­les y devol­ver la uni­dad al país. Era una espe­cie de inti­fa­da. Para impe­dir que este movi­mien­to recons­tru­ye­ra Soma­lia Esta­dos Uni­dos deci­dió brus­ca­men­te apo­yar al gobierno de tran­si­ción soma­lí al que nun­ca había que­ri­do reco­no­cer. De hecho, se dio cuen­ta de que su pro­yec­to de una Soma­lia sin Esta­do efec­ti­vo ya no era posi­ble y de que un movi­mien­to esta­ba a pun­to de lograr una recon­ci­lia­ción del país, ¡y enci­ma islá­mi­co! Así pues, para sabo­tear la uni­dad soma­lí Esta­dos Uni­dos deci­dió apo­yar a esta gobierno de tran­si­ción. Pero como éste no tenía ni base social ni ejér­ci­to, fue­ron las tro­pas etío­pes coman­da­das por Washing­ton las que ata­ca­ron Moga­dis­co para derro­car a los tri­bu­na­les islá­mi­cos.

¿Fun­cio­nó?

No, el ejér­ci­to etío­pe fue derro­ta­do y tuvo que aban­do­nar Soma­lia. Los tri­bu­na­les islá­mi­cos, por su par­te, se dis­per­sa­ron en diver­sos movi­mien­tos que toda­vía hoy con­tro­lan una bue­na par­te del país. Por lo que se refie­re al gobierno de tran­si­ción de Abdu­llah Yus­suf, se derrum­bó y Esta­dos Uni­dos lo reem­pla­zó por Sheik Sha­rrif, el ex-por­ta­voz de los tri­bu­na­les islá­mi­cos.

Así pues, ¿Sheik Sha­rrif se pasó al «otro ban­do»?

Ejer­cía la fun­ción de por­ta­voz de los tri­bu­na­les islá­mi­cos ya que es un buen ora­dor. Pero no tie­ne cono­ci­mien­tos polí­ti­cos. No tie­nen la menor idea de lo que es el impe­ria­lis­mo o el nacio­na­lis­mo. Por eso lo recu­pe­ra­ron las poten­cias occi­den­ta­les. Era el esla­bón débil de los tri­bu­na­les islá­mi­cos. Hoy pre­si­de un fal­so gobierno crea­do en Dji­bou­ti. No tie­ne nin­gu­na base social ni auto­ri­dad en Soma­lia. Sólo exis­te en la esce­na inter­na­cio­nal por­que las poten­cias impe­ria­lis­tas lo apo­yan.

En Afga­nis­tán Esta­dos Uni­dos afir­ma estar dis­pues­to a nego­ciar con los tali­bán ¿Por qué no tra­ta de nego­ciar con los gru­pos islá­mi­cos en Soma­lia?

Por­que estos gru­pos islá­mi­cos quie­ren derro­car al ocu­pan­te extran­je­ro y per­mi­tir una recon­ci­lia­ción nacio­nal del pue­blo soma­lí. Por ello Esta­dos Uni­dos quie­re rom­per estos gru­pos, por­que a las fuer­zas impe­ria­lis­tas no les intere­sa una recon­ci­lia­ción (ya sea a tra­vés de los movi­mien­tos islá­mi­cos o a tra­vés del gobierno de tran­si­ción). Lo que quie­ren es el caos chaos. El pro­ble­ma es que hoy este caos se extien­de tam­bién a Etio­pía, muy débil des­pués de la agre­sión de 2007. Allí sur­gió un movi­mien­to de resis­ten­cia nacio­nal con­tra el gobierno pro impe­ria­lis­ta de Addis Abe­ba. Con su teo­ría del caos Esta­dos Uni­dos ha crea­do de hecho pro­ble­mas en toda la región. Y aho­ra ata­ca a Eri­trea.

¿Por qué?

Este peque­ño país lle­va a aca­bo una polí­ti­ca nacio­nal inde­pen­dien­te. Eri­trea tam­bién tie­ne una visión para toda la región: el Cuerno de Áfri­ca (Soma­lia, Dji­bu­ti, Etio­pía, Eri­trea) no nece­si­ta la inje­ren­cia de las poten­cias extran­je­ras, sus rique­zas deben per­mi­tir­le esta­ble­cer nue­vas rela­cio­nes eco­nó­mi­cas basa­das en el res­pe­to mutuo. En opi­nión de Eri­trea, esta región debe reto­mar sus pro­pias rien­das y sus miem­bros deben poder dis­cu­tir sus pro­ble­mas. Muy evi­den­te­men­te, esta polí­ti­ca espan­ta a Esta­dos Uni­dos, que teme que otros paí­ses sigan el ejem­plo. Esta­dos Uni­dos acu­sa enton­ces a Eri­trea de enviar armas a Soma­lia y de fomen­tar pro­ble­mas en Etio­pía.

¿Usted opi­na que Eri­trea no envían armas a Soma­lia?

¡Ni una bala! Es pura pro­pa­gan­da, como la que se lle­vó a cabo con­tra Siria a pro­pó­si­to de la resis­ten­cia ira­quí. La visión de Eri­trea se une al pro­yec­to de revo­lu­ción del océano Índi­co de la que hablá­ba­mos antes. Las poten­cias occi­den­ta­les no la desean y que­rrían que Eri­trea vol­vie­ra a estar en círcu­lo de Esta­dos colo­nia­les bajo su con­trol, como Kenia, Etio­pía o Ugan­da.

¿No hay terro­ris­tas en Soma­lia?

Las poten­cias impe­ria­lis­tas siem­pre pre­sen­ta como terro­ris­tas a los pue­blos que luchan por sus dere­chos. Los irlan­de­ses eran terro­ris­tas has­ta que fir­ma­ron un acuer­do. [El actual pre­si­den­te de la Auto­ri­dad Pales­ti­na] Abbas era un terro­ris­ta y aho­ra es un ami­go.

Sin embar­go, se habla de pre­sen­cia de al-Qae­da

¡Al-Qae­da está en todas par­tes, des­de Bél­gi­ca has­ta Aus­tra­lia! Este al-Qae­da invi­si­ble es un logo des­ti­na­do a jus­ti­fi­car ante la opi­nión públi­ca unas ope­ra­cio­nes mili­ta­res. Si Esta­dos Uni­dos dije­ra a sus ciu­da­da­nos y a sus sol­da­dos: «Vamos a enviar tro­pas al océano Índi­co para luchar even­tual­men­te con­tra Chi­na», la gen­te, por supues­to, ten­dría mie­do. Pero si dice que se tra­ta de luchar con­tra los pira­tas y con­tra al-Qae­da, esto no plan­tea pro­ble­ma alguno. En reali­dad el ver­da­de­ro obje­ti­vo es muy dife­ren­te. Con­sis­te en ins­ta­lar fuer­zas en la región del océano Índi­co que será el tea­tro de impor­tan­tes con­flic­tos en los años veni­de­ros. Es lo que ana­li­za­re­mos en el pró­xi­mo capi­tu­lo …

Tra­du­ci­do del fran­cés por Bea­triz Mora­les Bas­to
Michel Collon

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