Los res­tos de Fran­co por Ahaz­tuak 1936 – 1977

Refle­xio­nar o hablar hoy día sobre Fran­cis­co Fran­co y sobre el régi­men que éste enca­be­zó duran­te cua­ren­ta años habría de supo­ner inevi­ta­ble­men­te echar la vis­ta sobre lo que de ambos ‑dic­ta­dor y dic­ta­du­ra- que­da en el actual sis­te­ma polí­ti­co vigen­te en el Esta­do espa­ñol, máxi­me cuan­do hace pocas fechas aca­ba­mos de pasar un nue­vo 20‑N, ani­ver­sa­rio de la muer­te físi­ca del «cau­di­llo», y un 6‑D, ani­ver­sa­rio de una Cons­ti­tu­ción que, al menos en teo­ría, hubie­se debi­do supo­ner tam­bién su muer­te polí­ti­ca y la pro­gre­si­va decons­truc­ción de la heren­cia de ese régimen.

Si ade­más que­re­mos hacer esta refle­xión des­de la hones­ti­dad y la cohe­ren­cia para con esa Memo­ria His­tó­ri­ca Demo­crá­ti­ca y Anti­fas­cis­ta que que­re­mos recu­pe­rar y cons­truir, y para con esas víc­ti­mas del fran­quis­mo cuyos dere­chos pro­cla­ma­mos y recla­ma­mos, esta­re­mos obli­ga­dos a refe­rir­nos a la vota­ción rea­li­za­da el pasa­do día 19 en el Con­gre­so espa­ñol, en la que se deci­dió por aplas­tan­te mayo­ría excluir a un sec­tor de dichas víc­ti­mas de su dere­cho a la ver­dad, a la repa­ra­ción y a la jus­ti­cia. Esta deci­sión fue adop­ta­da al ser recha­za­da por 318 votos con­tra 23 una pro­pues­ta que ins­ta­ba al Gobierno espa­ñol a reco­no­cer a los fami­lia­res de mili­tan­tes de orga­ni­za­cio­nes político/​militares ‑EGI Bata­su­na, MIL, ETA y FRAP‑, que fue­ron muer­tos o tor­tu­ra­dos por el régi­men fran­quis­ta, los mis­mos dere­chos que al res­to de las víc­ti­mas de ese régi­men, inclui­do el dere­cho a la repa­ra­ción económica.

Somos cons­cien­tes de que, al igual que en años ante­rio­res en torno a este 20‑N, ha habi­do con­cen­tra­cio­nes, mani­fes­ta­cio­nes o misas de sec­to­res nos­tál­gi­cos de aquel régi­men fas­cis­ta, pero somos aún más cons­cien­tes de que hoy la per­vi­ven­cia de ele­men­tos de aquel régi­men encuen­tra su mayor y más efi­cien­te alia­do en deter­mi­na­das deci­sio­nes y leyes toma­das y pro­mul­ga­das aquí y aho­ra, en pleno régi­men decla­ra­do demo­crá­ti­co, que en la para­fer­na­lia azul. Algo que­da de aquel régi­men en esa para­fer­na­lia, pero a nues­tro jui­cio que­da más aún en esa deci­sión adop­ta­da el pasa­do día 19 de noviembre.

Esta afir­ma­ción es a todo pun­to real y obje­ti­va, ya que tan­to la deci­sión como los efec­tos prác­ti­cos que de ella se des­pren­den pasan a inte­grar­se en las con­si­de­ra­cio­nes y nor­ma­ti­va de la Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca, con­vir­tién­do­se en el vehícu­lo a tra­vés del cual es la pro­pia demo­cra­cia actual ‑el orden jurí­di­co vigen­te- el que re-asu­me para un sec­tor no peque­ño de víc­ti­mas del fran­quis­mo unas con­si­de­ra­cio­nes delic­ti­vas y pena­les -«terro­ris­mo»- y unas reso­lu­cio­nes con­de­na­to­rias dic­ta­das por aquel régi­men, asu­mien­do tam­bién la impu­ni­dad y el olvi­do para con esas víc­ti­mas y sus fami­lia­res, así como la tarea de hacer efec­ti­vas dichas con­si­de­ra­cio­nes ‑impu­ni­dad y olvi­do- en la actua­li­dad. La gra­ve­dad de todo ello no se le ha de esca­par a nadie, por­que supo­ne comen­zar a legis­lar, a crear nor­mas y leyes, con­tra un sec­tor de las víc­ti­mas del régi­men fran­quis­ta pri­ván­do­las a tra­vés de ellas de su dere­cho a la ver­dad, a la jus­ti­cia y a la repa­ra­ción, y en gran medi­da a tra­vés de ello, de su re-cri­mi­na­li­za­ción, de su dere­cho a la memoria.

Cier­ta­men­te no nos extra­ña la acti­tud de muchos de los que apo­yan la exclu­sión de estas víc­ti­mas del fran­quis­mo, pues­to que tam­po­co reco­no­cían su lucha en el momen­to en que la lle­va­ban a cabo al no reco­no­cer el carác­ter fas­cis­ta de aquel régi­men de «inne­ga­ble pla­ci­dez», ya que par­ti­ci­pa­ban en uno u otro gra­do de él… Lo sor­pren­den­te y preo­cu­pan­te es la can­ti­dad de cóm­pli­ces que han encon­tra­do en la actua­li­dad y la deter­mi­na­ción que en con­jun­to ponen para man­te­ner, asen­tar y ampliar con deci­sio­nes como ésta el mode­lo espa­ñol de impu­ni­dad, el mis­mo mode­lo que has­ta hoy sigue impi­dien­do tam­bién que otras víc­ti­mas del fran­quis­mo acce­dan a la ver­dad, la jus­ti­cia y la repa­ra­ción, como son las víc­ti­mas del lla­ma­do «tar­do­fran­quis­mo» o los maquis…

Con deci­sio­nes como ésta los mis­mos pode­res que argu­men­tan razo­nes de todo tipo para no anu­lar jurí­di­ca­men­te ni una sola con­de­na del fran­quis­mo o que son capa­ces de para­li­zar ini­cia­ti­vas judi­cia­les como la del juez Bal­ta­sar Gar­zón se mues­tran capa­ces de asu­mir la per­vi­ven­cia de deter­mi­na­dos ele­men­tos del régi­men fran­quis­ta al asu­mir la per­vi­ven­cia y pro­lon­ga­ción de sus con­si­de­ra­cio­nes y sus con­de­nas e inclu­yén­do­las en su Ley de Memo­ria His­tó­ri­ca. Esto supo­ne apun­ta­lar, remo­zar y asu­mir lo que aún per­vi­ve del régi­men fran­quis­ta por­que, recor­de­mos, un régi­men per­vi­ve mien­tras per­vi­ven sus con­si­de­ra­cio­nes y sus leyes, y en este caso que nos ocu­pa tam­bién mien­tras per­vi­ve el olvi­do y el no reco­no­ci­mien­to para sus víctimas.

Al paso que vamos, los úni­cos anti­fran­quis­tas «asu­mi­bles» o «recor­da­bles» serán los que no lucha­ron con­tra Fran­co o los que se arre­pin­tie­ron a la pri­me­ra de cam­bio de haber­lo hecho, como es el caso de muchos de los que con vota­cio­nes y deci­sio­nes como ésta son ‑han sido y son- la cabe­za y la mano del mode­lo espa­ñol de impu­ni­dad, un mode­lo que en algu­nos aspec­tos comien­za a tra­gar­se ya algu­nos valo­res y dere­chos ‑el dere­cho a la memo­ria, a la ver­dad, a la repa­ra­ción y a la jus­ti­cia para todas las víc­ti­mas del fran­quis­mo entre ellos- que a nues­tro enten­der habrían de ser esen­cia­les para un sis­te­ma que se dice democrático.

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