Celia Maria Hart San­ta­ma­ría: “Les debo ver­los libres” por Ida Gar­be­ri

Me sien­to un poco cul­pa­ble en este perío­do, la suer­te de Amé­ri­ca Lati­na me está ale­jan­do, sólo en apa­rien­cia, de dos pun­tos fijos en mi lucha, los más que­ri­dos: tra­tar de man­te­ner vivo el pen­sa­mien­to revo­lu­cio­na­rio de la Mari­po­sa de la Cul­tu­ra cuba­na, Celia Maria Hart San­ta­ma­ría, y dar toda mi ener­gía para que pue­da ver libres a mis Cin­co Her­ma­nos cuba­nos horri­ble­men­te dete­ni­dos como pri­sio­ne­ros polí­ti­cos en el Impe­rio.

La razón por la que no he escri­to hace algún tiem­po sobre ellos fue el gol­pe de Esta­do en Hon­du­ras, lo que obli­gó a mi cora­zón a diri­gir­se a esa tie­rra, bus­can­do con­de­nar con mis escri­tos, poner mi peque­ña gota de agua en el océano de la des­in­for­ma­ción y gri­tar con­tra los horro­res come­ti­dos por los gol­pis­tas, como siem­pre, con el apo­yo de los yan­quis.

Sé que Celia enten­dió. No sólo me per­do­nó; sé que su vue­lo de mari­po­sa me acom­pa­ñó como un ángel rebel­de y pro­tec­tor cuan­do deci­dí cono­cer per­so­nal­men­te a la tie­rra de Mora­zán.

Y tam­bien mis Cin­co Her­ma­nos; estoy segu­ra que me apo­ya­ron, ellos saben bien que Hon­du­ras y Cuba son la mis­ma bata­lla, con­tra el mis­mo mons­truo sin pie­dad: el impe­ria­lis­mo de EE.UU..

Pero aho­ra ya no pue­do callar mi emo­ción al ver en el nue­vo libro pós­tu­mo de Celia, “Les debo ver­los libres”, sus car­tas a nues­tro com­pa­ñe­ros de lucha anti-terro­ris­tas, y las res­pues­tas de ellos: me hace recor­dar que esta lucha, la de por los cin­co cuba­nos, era lo que me per­mi­tió com­par­tir una par­te del cor­to pero bri­llan­te camino de Celia, a su lado, como un fiel escu­de­ra.

La feli­ci­dad se hizo gran­de cuan­do vi la foto de la por­ta­da del nue­vo libro; es una foto mia, que retra­ta a Celia y a su hijo Oscar Ernes­to, en el des­fi­le del 1 de mayo de 2007.

Así, sin más, dejo hablar a la pri­ma de Celia, Nor­ma Ruiz San­ta­ma­ría, sobre el nue­vo libro, publi­can­do una car­ta que me envió y me con­mo­vió pro­fun­da­men­te :

“Ida:

a pro­pó­si­to del futu­ro lan­za­mien­to del libro de Celia Maria Hart San­ta­ma­ría “Les debo ver­los libres”, ahí te van algu­nos comen­ta­rios y un escri­to de esos que Celia solía hacer en cual­quier cosa, don­de pudie­ra poner lo que pen­sa­ba en ese momen­to, a mi, por un hecho creo que coyun­tu­ral y qui­zás algo de la gené­ti­ca me tocó reco­ger todo lo que tuvo que ver con ella y con sus dos mara­vi­llo­sos hijos, tarea que con­fie­so fue muy dura pero a la vez te diría que apa­sio­nan­te, ya que creo o creía cono­cer bien a mi pri­ma o mejor a mi casi her­ma­na por cir­cuns­tan­cias que no vie­nen al caso, pero ahí empe­cé a des­cu­brir a una Pucha, Celia para uste­des, la cual no se deja­ba ver detrás de esa cora­za y ese ímpe­tu que siem­pre mos­tró ante todos, inclu­yen­do ami­gos, fami­lia y demás, tu lo debes saber por­que fue­ron unas de las ami­gas mas uni­das en los últi­mos tiem­pos

«Celia si la des­cri­bi­mos diría­mos pasión por supues­to, pero aho­ra des­pués de todo lo pasa­do te aña­do ter­nu­ra, sì ‚ter­nu­ra infi­ni­ta aun­que no qui­sie­ra mos­trar­la y ya la vida, el tiem­po nos esta dan­do la razón y yo creo que este libro lo demues­tra muy bien ya que ade­más de parar­se en cual­quier tri­bu­na, foro o don­de pudie­ra hablar, dar a cono­cer, gri­tar si era pre­ci­so, inclu­so llo­rar por los Cin­co, lo hizo, escri­bió muchí­si­mos artícu­los sobre el tema, muchos están inclui­dos en el libro pero yo creo que lo bello de esto, es cuan­do empie­zas a leer esas car­tas lle­nas de todos los adje­ti­vos posi­bles para Toni y los demás

«Cuan­do mi ami­ga Lore­na y yo empe­za­mos a tra­tar de cru­zar estas car­tas ya que sobre todo las de ella esta­ban sin fecha, había que hacer­lo leyen­do una por una y Lore­na logro cazar­las .

«Yo cada vez que leía mas me emo­cio­na­ba de lo que Celia era capaz de decir­les, inclu­so poner­los a tra­ba­jar en el mejor sen­ti­do de la pala­bra, dar áni­mo, rega­ñar si era pre­ci­so pero con un infi­ni­to amor, del de ver­dad, del que engen­dra mara­vi­llas, como dice Sil­vio

«Te man­do tam­bién el escri­to y tu como eres mi ami­ga here­da­da de ella, la mejor heren­cia que me dejo, te per­mi­to hacer con esta car­ta lo que quie­ras

«Abra­zos

Nor­ma»

Este es el pen­sa­mien­to de Pucha:

“La vida se me pre­sen­ta dis­tor­sio­na­da y retra­sa­da. Creo que he tra­ta­do de bus­car ver­dad teo­ri­zan­do y en el que mis abs­trac­cio­nes y mode­los toma­ban for­ma y empe­za­ban con pri­me­ra bur­da apro­xi­ma­ción a fun­cio­nar, mi exis­ten­cia y no por eso se dete­nía cho­có con la reali­da­des, con la ver­dad y me tras­tor­nó cero”.

“Me pare­ce haber ama­do con fuer­za de Cin­co cubrien­do el encan­to el amor a cada segun­do, en cada ins­tan­te”.

“Feliz he sido solo con amor, cuan­do encuen­tre algo digno de glo­ri­fi­car ha habi­do fies­ta en mi cora­zón y en mi alma toda. Soy devo­ta y apa­sio­na­da, fiel has­ta las raí­ces pues el ver­da­de­ro amor no vive bajo la infi­de­li­dad”.

“Al mun­do vine lle­na de amor y fuer­zas, me iré con lo que vine mul­ti­pli­ca­da y glo­ri­fi­can­do a la vida y al hom­bre”.

* La auto­ra es la res­pon­sa­ble de la pagi­na en ita­liano del sitio web de Pren­sa Lati­na

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