Mar­las­ka des­ve­la el empleo de la señal del móvil en segui­mien­tos por Iña­ki iriondo

El últi­mo auto del juez Fer­nan­do Gran­de-Mar­las­ka para encar­ce­lar a jóve­nes inde­pen­den­tis­tas ha con­fir­ma­do el uso de los telé­fo­nos móvi­les para hacer segui­mien­tos de estas per­so­nas; una uti­li­za­ción dudo­sa­men­te legal, según la nor­ma­ti­va vigen­te. En el escri­to judi­cial se seña­la que deter­mi­na­dos jóve­nes no pudie­ron ser segui­dos duran­te tres días de julio de 2009 por­que deja­ron sus telé­fo­nos en casa.

Has­ta aho­ra se sabía que el telé­fono móvil podía ser uti­li­za­do para tener loca­li­za­da en todo momen­to a una per­so­na, pues­to que el apa­ra­to está en con­ti­nuo con­tac­to con los repe­ti­do­res de la zona en la que se encuen­tra para enviar y reci­bir lla­ma­das o men­sa­jes en cual­quier ins­tan­te. Y se sos­pe­cha­ba que esta posi­bi­li­dad téc­ni­ca podía ser uti­li­za­da por las Fuer­zas de Segu­ri­dad del Estado.

Aho­ra, el auto fir­ma­do por el juez de la Audien­cia Nacio­nal Fer­nan­do Gran­de-Mar­las­ka el 28 de noviem­bre vie­ne a con­fir­mar este uso. En él pue­de leer­se que uno de los pro­ce­sa­dos no pudo ser segui­do duran­te unos días por­que había deja­do el telé­fono móvil en casa.

Con­cre­ta­men­te, en la pági­na 21 del auto, en la rela­ción de vigi­lan­cias rea­li­za­das a uno de los dete­ni­dos, se reco­ge que «en fecha 24−25−26 de Julio de 2009 acu­de el filia­do jun­to a [otra de las encau­sa­das] a la Uda­ko Gaz­te Esko­la /​Escuela de Verano de Segi, si bien, no pudie­ron ser segui­dos, debi­do a las medi­das de segu­ri­dad que adop­ta­ron, dejan­do los telé­fo­nos en casa».

¿Qué rela­ción pue­de haber entre que deja­ran el telé­fono en casa, que eso supon­ga una «medi­da de segu­ri­dad» y que no pudie­ran ser segui­dos? Pues úni­ca­men­te la de la uti­li­za­ción de los móvi­les como un ele­men­to fun­da­men­tal para hacer ese seguimiento.

Es más, algu­nos diri­gen­tes polí­ti­cos, entre ellos algu­nos par­la­men­ta­rios, ha tiem­po que lle­ga­ron a la con­vic­ción de que los móvi­les se pue­den uti­li­zar tam­bién como micró­fo­nos al mar­gen de la volun­tad de sus due­ños, por lo que los dejan fue­ra de los luga­res don­de rea­li­zan algu­nas reuniones.

La otra cara de Sitel

La posi­bi­li­dad de hacer segui­mien­tos de per­so­nas es una de las face­tas sobre las que menos inci­den­cia se ha hecho en el deba­te recien­te­men­te abier­to sobre la lega­li­dad y uti­li­za­ción del lla­ma­do Sis­te­ma Inte­gra­do de Inter­cep­ta­ción de Comu­ni­ca­cio­nes (Sitel), aun­que en todas las expli­ca­cio­nes que se han ofre­ci­do sobre sus fun­cio­nes se reco­gía la de «loca­li­za­ción de las personas».

Esta posi­bi­li­dad ha pro­vo­ca­do la preo­cu­pa­ción de algu­nos juris­tas. Por ejem­plo, el fis­cal del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Madrid Pedro Mar­tí­nez seña­la­ba recien­te­men­te que a tra­vés del sis­te­ma Sitel «se pue­de saber dón­de está la per­so­na, los sitios a los que va, si via­ja en coche o en tren ‑por­que las ante­nas lo están indi­can­do- e inclu­so con quién está y todo ello sin nece­si­dad de hacer una lla­ma­da de telé­fono, sólo con tener el telé­fono encendido».

De esta for­ma, se pue­de con­tro­lar no sólo dón­de está una per­so­na, sino tam­bién con quién está reu­ni­da si varias seña­les son envia­das des­de un mis­mo lugar.

Cabe des­ta­car que con el sis­te­ma Sitel no tie­ne que haber un poli­cía detrás de cada escu­cha o o con­trol tele­fó­ni­co, sino que sus orde­na­do­res tie­nen la capa­ci­dad de gra­bar todos los datos de todos los telé­fo­nos móvi­les, tan­to el con­tro­la­do como aquel a quien lla­ma o quien le lla­ma o envía mensajes.

Una uti­li­za­ción de dudo­sa legalidad

En las últi­mas sema­nas, y a raíz de las denun­cias del PP, se ha habla­do mucho sobre la lega­li­dad del sis­te­ma Sitel. Exis­ten has­ta diez sen­ten­cias del Tri­bu­nal Supre­mo que ava­lan su uso, aun­que reco­no­cen las limi­ta­cio­nes y caren­cias del mar­co nor­ma­ti­vo del Esta­do espa­ñol. Pero lo sig­ni­fi­ca­ti­vo es que dicho aval judi­cial se da siem­pre en el con­tex­to de la inter­cep­ta­ción y gra­ba­ción de las lla­ma­das tele­fó­ni­cas, y no cons­ta que se auto­ri­ce como méto­do de seguimiento.

Según con­fir­mó el fis­cal del Tri­bu­nal Supe­rior de Madrid Pedro Mar­tí­nez, las órde­nes judi­cia­les para la inter­ven­ción de lla­ma­das se dan pen­san­do que se rea­li­zan a la mane­ra tra­di­cio­nal del pin­cha­zo tele­fó­ni­co y sin tener en cuen­ta las nue­vas capa­ci­da­des del sis­te­ma Sitel.

La enor­me capa­ci­dad del sis­te­ma y los datos «colin­dan­tes sin nin­gu­na selec­ción» que per­mi­te alma­ce­nar, son los que han lle­va­do al par­la­men­ta­rio del PNV Emi­lio Ola­ba­rria a anun­ciar la pró­xi­ma pre­sen­ta­ción de una ini­cia­ti­va legis­la­ti­va en el Con­gre­so «que corri­ja la dis­fun­ción en mate­ria de con­gruen­cia entre el con­te­ni­do esen­cial del dere­cho a la inti­mi­dad y los sis­te­mas de inter­cep­ta­ción de telecomunicaciones».

www​.gara​.net

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