La pre­sa de Hui­chón por Juan Nogueira

A lo lar­go de la his­to­ria, toda gran ini­cia­ti­va siem­pre ha teni­do algo que la repre­sen­te. La par­te por el todo. En la cons­truc­ción del socia­lis­mo, cada plan eco­nó­mi­co tam­bién se ha refle­ja­do en un ele­men­to cen­tral, sin que éste sea nece­sa­ria­men­te algo cru­cial en la eco­no­mía, pero sí una metá­fo­ra del éxi­to o fra­ca­so del proyecto.

Por ejem­plo, es impo­si­ble pen­sar en el Pri­mer Plan Quin­que­nal de la URSS sin la ima­gen de la Pre­sa de Dni­pro­pe­trovsk, o los años 70 y 80 sin la edi­fi­ca­ción de la línea férrea entre el lago Bai­kal y el río Amur. Den­tro de lo que cabe, la impor­tan­cia de estas obras fue sólo mar­gi­nal den­tro de la gigan­tes­ca eco­no­mía sovié­ti­ca, pero su valor sim­bó­li­co era enorme.

Pues bien, el Ter­cer Plan Quin­que­nal coreano ya tie­ne su pro­yec­to emble­ma: la gigan­tes­ca pre­sa hidro­eléc­tri­ca de Huichón.

La pre­sa de Hui­chón es el mayor pro­yec­to hidraú­li­co de los últi­mos 20 años. Cons­ta de dos diques y está cons­trui­da a casi 1500 metros sobre el nivel del mar, en torno al pico Toyang, en la pro­vin­cia de Chan­gan. Algu­nas de las mon­ta­ñas de la zona tie­nen una incli­na­ción de 45º, lo que difi­cul­ta enor­me­men­te todas las tareas. Su cons­truc­ción es una labor com­ple­ja, ya que las obras inclu­yen la edi­fi­ca­ción de nue­vas carre­te­ras y el trans­por­te de gigan­tes­cas can­ti­da­des de recur­sos a una de las pro­vin­cias más remo­tas y géli­das del nor­te de Corea.

Simul­tá­nea­men­te, se deben cons­truir dos diques enor­mes, los tune­les de paso del agua de dece­nas de kilo­me­tros de lar­go, las carre­te­ras, los edi­fi­cios de la cen­tral,… Todo esto requie­re un esfuer­zo en mano de obra muy impor­tan­te, que está sien­do asu­mi­do en bue­na medi­da por sol­da­dos del Ejér­ci­to Popular.

El esfuer­zo cons­cien­te de los cons­truc­to­res, jun­to al desa­rro­llo de mejo­ras tec­no­ló­gi­cas adap­ta­das a la oro­gra­fía de Corea, han per­mi­ti­do ace­le­rar la cons­truc­ción de la pre­sa. A rit­mos nor­ma­les, la pre­sa de Hui­chón debe­ría cons­truir­se en 10 años, pero los tra­ba­ja­do­res se han pro­pues­to el obje­ti­vo de que en 2012 esté terminada.

Una de las fases fun­da­men­ta­les de las obras se ter­mi­nó en tan sólo 12 días, duran­te los cua­les la bri­ga­da de tra­ba­jo cons­tru­yó los muros de con­ten­ción ‑de más de 38 mil metros cúbicos‑, 90 con­duc­tos sub­te­rrá­neos y dece­nas de puen­tes, des­ha­cien­do más de 103 mil metros cúbi­cos de tie­rra y mas de 54 mil metros cúbi­cos de roca.

Los medios corea­nos están hacien­do un segui­mien­to cons­tan­te a la cons­truc­ción de la pre­sa. Según expli­can, una de las cla­ves para tener éxi­to en el obje­ti­vo de cons­truir la pre­sa en tres años es olvi­dar todos los con­ven­cio­na­lis­mos y revo­lu­cio­nar la téc­ni­cas y los dise­ños para adap­tar­los a la reali­dad pro­pia del país

Recien­te­men­te, Corea impul­só una cam­pa­ña para des­ple­gar el esfuer­zo cons­cien­te de la cla­se tra­ba­ja­do­ra, bus­can­do el desa­rro­llo eco­nó­mi­co y la inno­va­ción. Esta cam­pa­ña se cono­ce como la “Bata­lla de los 150 días”. Una de las con­sig­nas fue exten­der la “Velo­ci­dad de Hui­chón” al res­to de sec­to­res eco­nó­mi­cos. De hecho, la cons­truc­ción de la pre­sa está adqui­rien­do pro­por­cio­nes míti­cas den­tro de la cul­tu­ra polí­ti­ca nor­co­rea­na. Bri­ga­das de tra­ba­ja­do­res jóve­nes han saca­do poe­mas y can­cio­nes en honor a su expe­rien­cia: “Hacia el 2012” o “Te veré de nue­vo en Huichón”.

Varios miem­bros del gobierno coreano han visi­ta­do las obras de Hui­chón. Kim Jong Il se ha des­pla­za­do dos veces a la zona, el 25 de mar­zo y el 18 de octu­bre. Allí, apro­ve­chó la oca­sión para com­pro­bar el desa­rro­llo del pro­yec­to, infor­mar­se y corre­gir algu­nos defectos.

Tam­bién se diri­gió a nume­ro­sos tra­ba­ja­do­res y expli­có el sen­ti­do que tie­ne la pre­sa de Hui­chón den­tro del plan de desa­rro­llo has­ta 2012. La elec­tri­ci­dad es, jun­to a la meta­lur­gia, la extrac­ción de car­bón y el trans­por­te ferro­via­rio, las cua­tro bases del plan de desa­rro­llo coreano. La ener­gía es cla­ve, ya que sin ella, no fun­cio­nan el res­to de sec­to­res industriales.

La eco­no­mía nor­co­rea­na bus­ca la auto­su­fi­cien­cia y, por eso, la ener­gía se basa en las opor­tu­ni­da­des loca­les. His­tó­ri­ca­men­te, la pro­duc­ción eléc­tri­ca depen­día en Corea de la hidro­eléc­tri­ca y la tér­mi­ca del car­bón. Pero tras la apro­ba­ción de una estric­ta ley de pro­tec­ción del Medio Ambien­te a fina­les de los 80, la ener­gía tér­mi­ca ha ido per­dien­do peso.

Corea del Nor­te es un país mon­ta­ño­so, con muchos ríos cor­tos y de gran cau­dal. Es una zona muy apro­pia­da para la pro­duc­ción ener­gé­ti­ca hidro­eléc­tri­ca. Con la con­tra­rre­vo­lu­ción en el blo­que socia­lis­ta a prin­ci­pios de los años 90, Kim Il Sung dise­ñó un plan pro­gre­si­vo y a lar­go pla­zo de cons­truc­ción de una gran infra­es­truc­tu­ra basa­da en el agua.

Por un lado, el plan pre­vee la cons­truc­ción de nume­ro­sas pre­sas hidro­eléc­tri­cas dis­tri­bui­das por todo el país. Por otro lado, el plan bus­ca el aho­rro de ener­gía a todos los nive­les. De esta for­ma, se han cons­trui­do cana­les de gra­vi­ta­ción natu­ral de has­ta 200 km de lar­go, para la irri­ga­ción de los cul­ti­vos. Estos cana­les no nece­si­tan esta­cio­nes de bom­beo, sino que se dise­ñan para que el agua flu­ya por la incli­na­ción del terreno, lo que per­mi­te aho­rrar mucha electricidad.

Este plan, dise­ña­do a prin­ci­pios de los años 90, sigue vigen­te a día de hoy. La pre­sa de Hui­chón es un paso más den­tro de este ambi­cio­so pro­yec­to para dotar a Corea de auto­su­fi­cien­cia energética.

Y por fina­li­zar con la auto­su­fi­cien­cia, den­tro del Ter­cer Plan Quin­que­nal es rese­ña­ble un segun­do pro­yec­to emble­má­ti­co: la gasi­fi­ca­ción del enor­me Com­ple­jo de Fer­ti­li­zan­tes de Hun­gnam. Este cen­tro indus­trial, cuyo tama­ño es simi­lar al de una ciu­dad media­na, está sien­do amplia­do para incor­po­rar pro­ce­sos de pro­duc­ción de fer­ti­li­zan­tes que no depen­den del petró­leo, sino de gases abun­dan­tes en Corea.

Estos pro­ce­sos de pro­duc­ción han sido des­cu­bier­tos recien­te­men­te por cien­tí­fi­cos corea­nos y supon­drán un impul­so con­si­de­ra­ble al prin­ci­pal cen­tro de fer­ti­li­zan­tes del país. Esto, jun­to a los cana­les de irri­ga­ción, mar­can el rum­bo hacia una nue­va auto­su­fi­cien­cia ali­men­ti­cia en 2012.

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