Entre­vis­ta al Coman­dan­te Pablo Bel­trán, del Coman­do Cen­tral del ELN de Colom­bia por La Crítica

El dia­rio Argen­tino La Crí­ti­ca le reali­zó esta entre­vis­ta que le pre­sen­ta­mos a continuación.

¿Por qué se amplía el núme­ro de Bases mili­ta­res de Esta­dos Uni­dos en Colom­bia, si la supues­ta vic­to­ria esta­ba asegurada?

Hay que dis­tin­guir en el dis­cur­so de las poten­cias, las inten­cio­nes reales que las mue­ven, dife­ren­cián­do­las de las que expre­san públi­ca­men­te con el fin de jus­ti­fi­car sus acciones.

Para el caso colom­biano, las jus­ti­fi­ca­cio­nes de Washing­ton son tan frá­gi­les, que no alcan­zan a tapar sus pro­pó­si­tos estra­té­gi­cos, que no son otros que recu­pe­rar el con­trol per­di­do en Latinoamérica.

Advier­te el inte­lec­tual esta­dou­ni­den­se, Noam Chomsky, que “si Esta­dos Uni­dos no pue­de con­tro­lar Amé­ri­ca Lati­na, no pue­de espe­rar con­cre­tar un orden exi­to­so en otras par­tes del mun­do, con­clu­yó en 1.971 el Con­se­jo Nacio­nal de Segu­ri­dad en la épo­ca de Richard Nixon”.

En tal sen­ti­do, el Pre­si­den­te Oba­ma no hace más que pro­ce­der como todos los admi­nis­tra­do­res del impe­rio que lo ante­ce­die­ron y por ello se esfuer­za por recu­pe­rar el con­trol de esta región del mun­do, que ha sido su ‘galli­na de los hue­vos de oro’, por casi 2 siglos; pre­sio­na­do por una bús­que­da afa­no­sa de recur­sos, que palien la his­tó­ri­ca cri­sis en que se están hundiendo.

La reac­ti­va­ción de la Cuar­ta Flo­ta de la Mari­na de gue­rra de EEUU en aguas lati­no­ame­ri­ca­nas y el actual gol­pe mili­tar con­tra Hon­du­ras, son otros esla­bo­nes más de la recon­quis­ta norteamericana.

En cuan­to a las jus­ti­fi­ca­cio­nes para mul­ti­pli­car sus Bases mili­ta­res extran­je­ras, las inten­cio­nes de EEUU, no son más que vol­ver a reco­rrer un camino tri­lla­do de fracasos.

Cua­tro déca­das de “gue­rra con­tra las dro­gas”, ya no las defien­den ni muchos de ellos mis­mos, por­que con ellas se demos­tró la inuti­li­dad de las sali­das mili­ta­res para este mal. Enton­ces, ¿en qué cabe­za cabe decir aho­ra, que más Bases mili­ta­res yan­quis en Colom­bia, son para la gue­rra al nar­co­trá­fi­co? O se que­da­ron sin excu­sas o con­si­de­ran de muy bajo cocien­te inte­lec­tual, a la opi­nión internacional.

Tam­bién invo­can la “gue­rra glo­bal con­tra el terror”, por­que aho­ra los rebel­des somos terro­ris­tas para ellos; antes nos lla­ma­ban insur­gen­tes y para com­ba­tir­nos inven­ta­ron la con­tra­in­sur­gen­cia; pero más antes éra­mos con­si­de­ra­dos sub­ver­si­vos, cuan­do desa­rro­lla­ron los pla­nes anti­sub­ver­si­vos para desaparecernos.

Pese a cin­co déca­das de estra­te­gias repre­si­vas falli­das, el pue­blo colom­biano y sus diver­sas orga­ni­za­cio­nes per­sis­ti­mos en la lucha por un Nue­vo País, mien­tras la cri­sis nacio­nal es cada vez peor. La solu­ción mili­tar del con­flic­to interno ha fra­ca­sa­do y con más Bases mili­ta­res de EEUU en Colom­bia, no van obte­ner un resul­ta­do distinto.

¿Cuán­tas final­men­te son y don­de están ubicadas?

En el Infor­me sobre la Estruc­tu­ra de Bases mili­ta­res que perió­di­ca­men­te pre­sen­ta el Depar­ta­men­to de Defen­sa ante el Con­gre­so de EEUU, reco­no­cen poseer 6 Bases en sue­lo colom­biano; que suben aho­ra a 13, con las 7 nue­vas pac­ta­das, en el Tra­ta­do fir­ma­do por Bogo­tá y Washing­ton, el pasa­do 30 de octubre.

Las nue­vas Bases mili­ta­res yan­quis están loca­li­za­das en Palan­que­ro en el cen­tro del país, en Apiay en las lla­nu­ras del río Ori­no­co, en Malam­bo sobre el Cari­be, en Laran­dia en la Ama­zo­nia, en Tole­mai­da al lado de Bogo­tá y en Bahía Mála­ga sobre el océano Pacífico.

Este nue­vo Tra­ta­do mili­tar entre Oba­ma y Uri­be, fue man­te­ni­do en secre­to has­ta el 3 de noviem­bre, día en que por fin entre­ga­ron una copia de él al Con­gre­so colom­biano, lo que per­mi­tió cono­cer, por ejem­plo, que los avio­nes de gue­rra de EEUU, en ade­lan­te podrán usar cual­quier aero­puer­to inter­na­cio­nal de Colombia.

Como pue­de obser­var­se, el amplí­si­mo ángu­lo de des­plie­gue mili­tar que les per­mi­te estas Bases y aero­puer­tos, no tie­ne pre­ce­den­te alguno.

¿Cuál es su reper­cu­sión en Latinoamérica?

El pri­mer círcu­lo de afec­ta­dos por estas Bases son los paí­ses veci­nos de Colom­bia, en espe­cial los que desa­rro­llan pro­ce­sos polí­ti­cos, que toman dis­tan­cia de las rece­tas de EEUU.

Los que ade­más cuen­tan con impor­tan­tes reser­vas de rique­zas natu­ra­les, indis­pen­sa­bles para sos­te­ner al decré­pi­to capi­ta­lis­mo, que se vana­glo­ria del con­su­mis­mo y derro­che de rique­zas ajenas.

De esta for­ma, que­dan más ame­na­za­dos los cam­bios pro­gre­sis­tas lide­ra­dos por muchos pue­blos lati­no­ame­ri­ca­nos; así como las ini­cia­ti­vas de unión con­ti­nen­tal y de las nacio­nes del Sur del pla­ne­ta; ade­más de ata­car los esfuer­zos de gran par­te de la huma­ni­dad que bus­ca for­mas de eco­no­mía, socie­dad y Esta­do, armó­ni­cas con la gen­te y el medio ambiente.

En pocas pala­bras, las Bases mili­ta­res extran­je­ras en Amé­ri­ca Lati­na pre­ten­den pro­fun­di­zar un camino colo­nia­lis­ta de gue­rra y des­po­jo, en con­tra­po­si­ción a la vía de auto­de­ter­mi­na­ción, paz y coope­ra­ción que que­re­mos los pueblos.

¿Cuál es el lími­te fren­te a tan­ta agresión?

J. G. Tokatlián un exper­to argen­tino en Rela­cio­nes Inter­na­cio­na­les, afir­ma que el pre­sen­te será otro siglo san­grien­to y no es para menos, por­que la actual cri­sis de la civi­li­za­ción capi­ta­lis­ta, inau­gu­ra un caos, que debe desem­bo­car en un nue­vo orden internacional.

A los pue­blos nos que­da el camino de unir­nos para pro­se­guir la bús­que­da de un mun­do mejor, para las nue­vas gene­ra­cio­nes. Cons­cien­tes que de la unión nace la fuer­za nece­sa­ria, tan­to para resis­tir a las poten­cias del Nor­te del pla­ne­ta, como para crear alter­na­ti­vas para la humanidad.

¿Exis­te algún docu­men­to res­pec­to a esta situación?

Con oca­sión de la Cum­bre de UNASUR en Bari­lo­che, envia­mos una car­ta a su Pre­si­den­te Pro Tem­po­re, Rafael Correa, soli­ci­tan­do la par­ti­ci­pa­ción de la Unión, en la bús­que­da de una Solu­ción Polí­ti­ca del con­flic­to interno colombiano.

Días más tar­de las FARC, tam­bién rea­li­za­ron una peti­ción simi­lar a la UNASUR.

¿Cómo está el pro­ce­so de uni­dad insur­gen­te para enfren­tar esta situación?

Recien­te­men­te se res­ta­ble­cie­ron las comu­ni­ca­cio­nes entre las direc­cio­nes máxi­mas de las dos gue­rri­llas, lo que per­mi­te ini­ciar a tra­tar las difi­cul­ta­des exis­ten­tes, ade­más de pro­fun­di­zar uni­da­des de acción, que veni­mos desa­rro­llan­do en varias áreas.

Es muy impor­tan­te gene­rar un con­sen­so nacio­nal sobre el Nue­vo País, inde­pen­dien­te, en paz y equi­dad, que que­re­mos la mayo­ría de los colom­bia­nos; que sea la alter­na­ti­va a 200 años de repú­bli­ca oli­gár­qui­ca, sumi­sa a los EEUU, que ha lle­va­do a la socie­dad colom­bia­na a la más gra­ve cri­sis de su historia.

Lue­go de ver Argen­ti­na Laten­te del rea­li­za­dor Sola­na, sen­tí cier­ta envi­dia, por­que en esa pelí­cu­la él logra esbo­zar un Pro­yec­to de Nación, como el que anhe­la­mos la gran mayo­ría de lati­no­ame­ri­ca­nos. Y no debe­mos des­can­sar has­ta lograrlo.

Por: Dia­rio argen­tino Crí­ti­ca /​Apo​rrea​.org

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