Los gol­pis­tas se apro­ve­chan de la capi­tu­la­ción de Zelaya

En su decla­ra­ción del 31 de octu­bre pasa­do, la sos­tu­vo que el Acuer­do de Guay­mu­ra (tam­bién lla­ma­do «de Tegu­ci­gal­pa»), entre los repre­sen­tan­tes del pre­si­den­te depues­to Manuel Zela­ya y los del gobierno gol­pis­ta de Rober­to Miche­let­ti sig­ni­fi­ca­ba una com­ple­ta capi­tu­la­ción de Zela­ya a los gol­pis­tas. A cam­bio de su posi­ble vuel­ta al gobierno, total­men­te con­di­cio­na­do y por un cor­to perío­do, él acep­tó que los gol­pis­tas no sean cas­ti­ga­dos y aban­do­nó el lla­ma­do a una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te sobe­ra­na (una de las aspi­ra­cio­nes más sen­ti­das del pue­blo hondureño).

Peor aún, legi­ti­mó a los gol­pis­tas y sus ins­ti­tu­cio­nes (sería el Con­gre­so, en con­sul­ta con la Cor­te Supre­ma el que vota­ría su vuel­ta al gobierno), y les entre­gó el con­trol del pro­ce­so elec­to­ral y de la tran­si­ción al nue­vo gobierno electo.

Pocos días des­pués, esta defi­ni­cio­nes aca­ba­ron sien­do con­fir­ma­das por el pro­pio Zela­ya, cuan­do hizo públi­ca una car­ta que envió al pre­si­den­te de EEUU, Barack Oba­ma. En ella, ante la demo­ra en ser res­ti­tui­do en su car­go, dice: «No acep­to nin­gún acuer­do de retorno a la Pre­si­den­cia». Y agre­ga que: «Acep­tar tal acuer­do, sería encu­brir el gol­pe de Esta­do» que lo derro­có, el 28 de junio pasado.

Afir­ma tam­bién que las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les con­vo­ca­das para el pró­xi­mo 29 de noviem­bre «son ile­ga­les (.) Es una manio­bra elec­to­ral anti­de­mo­crá­ti­ca repu­dia­da por gran­des sec­to­res del pue­blo para encu­brir a los auto­res mate­ria­les e inte­lec­tua­les del gol­pe».

Zela­ya expre­sa que el gobierno esta­dou­ni­den­se aban­do­nó la exi­gen­cia de su inme­dia­ta res­ti­tu­ción, lo que se expre­só en las decla­ra­cio­nes de fun­cio­na­rios del Depar­ta­men­to de Esta­do yan­qui («las elec­cio­nes serían reco­no­ci­das por los EEUU con o sin res­ti­tu­ción») y de Lewis Amse­lem, emba­ja­dor esta­dou­ni­den­se en la OEA («El acuer­do nego­cia­do recien­te­men­te no pre­vé la reins­tau­ra­ción inme­dia­ta de Zela­ya [.] EEUU cola­bo­ra­rá con el buen desa­rro­llo de las elec­cio­nes»).

Ante ello, ter­mi­na su car­ta, pidien­do a Oba­ma que «los EEUU ayu­den a pro­pi­ciar, en Hon­du­ras, un cli­ma de recon­ci­lia­ción nacio­nal y un con­se­cuen­te pro­ce­so elec­to­ral cons­ti­tu­cio­nal, lim­pio, con garan­tías de par­ti­ci­pa­ción igua­li­ta­ria y libre para todos los hon­du­re­ños»

Una con­se­cuen­cia de la capitulación

Lo que Zela­ya no dice en su car­ta es que la situa­ción actual (las manio­bras dila­to­rias de los gol­pis­tas para su res­ti­tu­ción) no es más que una con­se­cuen­cia de la polí­ti­ca que impul­só des­de que fue derro­ca­do y, en espe­cial, de la fir­ma del Acuer­do de Guaymuras.

Des­pués del gol­pe, la orien­ta­ción cen­tral de Zela­ya fue lograr su res­ti­tu­ción a la pre­si­den­cia a tra­vés de una nego­cia­ción con los gol­pis­tas, apo­yán­do­se en la «pre­sión inter­na­cio­nal». Es decir, en la pre­sión sobre el régi­men gol­pis­ta por par­te del gobierno de EEUU y sus «ami­gos» lati­no­ame­ri­ca­nos, como Lula. Y así que­dó expre­sa­do en su rápi­do apo­yo al Pac­to de San José, pro­pues­to por Oscar Arias a ini­cia­ti­va de Hillary Clinton. 

En un pri­mer perío­do, lla­mó a las movi­li­za­cio­nes del pue­blo hon­du­re­ño con­tra los gol­pis­tas, como fac­tor coad­yu­van­te de las nego­cia­cio­nes, e inten­tan­do siem­pre man­te­ner­las den­tro de un mar­co «pací­fi­co» y con­tro­la­do, para que no fue­sen a un cho­que fron­tal con el régi­men y el gobierno gol­pis­ta. Pero ya des­pués de su vuel­ta a Hon­du­ras, el 21 de setiem­bre pasa­do, aban­do­nó todo lla­ma­do a la movi­li­za­ción y se cen­tró exclu­si­va­men­te en las negociaciones.

Lamen­ta­ble­men­te, el Fren­te de la Resis­ten­cia come­tió el gra­ve error de acom­pa­ñar esta polí­ti­ca: pri­me­ro jus­ti­fi­có, con dis­tin­tos argu­men­tos, la des­mo­vi­li­za­ción y des­pués sacó un comu­ni­ca­do que, de hecho, apo­yó el Acuer­do de Guaymuras

Por su par­te, des­de el mis­mo día de su ins­ta­la­ción, el pue­blo hon­du­re­ño lle­vó ade­lan­te una heroi­ca lucha de resis­ten­cia con­tra los gol­pis­tas, con varios muer­tos por la repre­sión. Una resis­ten­cia que alcan­zó picos de gran masi­vi­dad, que impi­dió la con­so­li­da­ción del régi­men gol­pis­ta y que abría la posi­bi­li­dad de derro­car­lo a tra­vés de la lucha y así abrir mucho mejo­res con­di­cio­nes para con­ti­nuar esa lucha por sus rei­vin­di­ca­cio­nes más sen­ti­das. Pero la polí­ti­ca de Zela­ya cerró esta alter­na­ti­va y le robó al pue­blo hon­du­re­ño esa posi­ble victoria.

En otras pala­bras fue el pro­pio Zela­ya el que, a tra­vés del Acuer­do de Guay­mu­ras ayu­dó, uti­li­zan­do las pro­pias pala­bas de su car­ta, a «encu­brir el gol­pe de Esta­do. a sus auto­res mate­ria­les e inte­lec­tua­les.» y a mon­tar «una manio­bra elec­to­ral anti­de­mo­crá­ti­ca repu­dia­da por gran­des sec­to­res del pueblo».

Col­ga­do del pincel

Lue­go de haber­se apos­ta­do todo a la «pre­sión inter­na­cio­nal» y en la nego­cia­ción con los gol­pis­tas, Zela­ya entra en deses­pe­ra­ción, al ver que pue­de que­dar total­men­te fue­ra del pro­ce­so, por­que sien­te que el gobierno de Oba­ma le «está sol­tan­do la mano» y deján­do­lo «col­ga­do del pincel».

Algo que, por otro lado, mues­tra cla­ra­men­te que el prin­ci­pal obje­ti­vo de Oba­ma en Hon­du­ras no era «defen­der la demo­cra­cia» ni los intere­ses del pue­blo hon­du­re­ño sino evi­tar, a tra­vés de las nego­cia­cio­nes y pac­tos, que se agra­va­se el con­flic­to y, esen­cial­men­te, que se pro­fun­di­za­se la movi­li­za­ción popu­lar y derro­ca­se con su lucha a los golpistas

Cuan­do fir­mó el Acuer­do de Guay­mu­ras, la LIT-CI afir­mó que: «Zela­ya mos­tró así cla­ra­men­te su carác­ter bur­gués y los lími­tes infran­quea­bles que ese carác­ter de cla­se le impo­ne. Él pre­fi­rió sal­var la actual estruc­tu­ra eco­nó­mi­co-polí­ti­co-social de Hon­du­ras antes que enca­be­zar una lucha de masas para modificarla».

Aho­ra, fren­te a la nue­va situa­ción crea­da por las manio­bras del régi­men gol­pis­ta, demues­tra nue­va­men­te ese «carác­ter bur­gués» al optar no por un lla­ma­do a la movi­li­za­ción de masas sino por una paté­ti­ca ape­la­ción a la inter­ven­ción polí­ti­ca del gobierno impe­ria­lis­ta de Obama.

Boi­co­tear las elec­cio­nes fraudulentas

El pró­xi­mo pro­ce­so elec­to­ral hon­du­re­ño será total­men­te anti­de­mo­crá­ti­co y frau­du­len­to. Ante ello, la LIT-CI lla­ma al pue­blo hon­du­re­ño y a sus orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas de izquier­da, sin­di­ca­les y popu­la­res a boi­co­tear­lo. Por eso, coin­ci­di­mos con el lla­ma­do que, en este sen­ti­do ya han hecho el Fren­te de la Resis­ten­cia y otras organizaciones.

Por el con­tra­rio, con­si­de­ra­mos un gra­ví­si­mo error la posi­ción de César Ham, dipu­tado por la Uni­dad Demo­crá­ti­ca (UD) y can­di­da­to a pre­si­den­te en las futu­ras elec­cio­nes, que, según denun­cia en una car­ta abier­ta Tomás Andino Men­cía, miem­bro de ese par­ti­do: «Ha lan­za­do una fuer­te ofen­si­va publi­ci­ta­ria para ganar el voto del elec­to­ra­do, tapi­zan­do con miles de afi­ches las prin­ci­pa­les ciu­da­des del país, pau­tan­do cos­to­sos anun­cios en la tele­vi­sión y la radio». Lla­ma­mos a César Ham y a los sec­to­res de la UD que lo acom­pa­ñan en esta acti­tud a rever su posi­ción: cual­quier par­ti­ci­pa­ción en este pro­ce­so elec­to­ral frau­du­len­to solo ser­vi­rá para legi­ti­mar al régi­men golpista. 

Cree­mos que este boi­cot debe ser orga­ni­za­do para que sea el pun­to de par­ti­da de un reini­cio de la movi­li­za­ción obre­ra y popu­lar, de una lucha que debe­rá con­ti­nuar con­tra el gobierno que sur­ja de estas «elec­cio­nes», por las prin­ci­pa­les rei­vin­di­ca­cio­nes del pue­blo hon­du­re­ño, tales como una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te sobe­ra­na que eli­mi­ne el reac­cio­na­rio régi­men polí­ti­co y la anti­de­mo­crá­ti­ca cons­ti­tu­ción actual, la refor­ma agra­ria, el fin de la base Soto Cano y la rup­tu­ra de la domi­na­ción impe­ria­lis­ta-oli­gár­qui­ca del país.

Será un momen­to tam­bién de hacer un balan­ce de estos meses de resis­ten­cia, por un lado, y de la polí­ti­ca segui­da por Zela­ya fren­te al régi­men gol­pis­ta, por el otro. Resul­ta cla­ro que no pue­de ser él, ni quie­re ser­lo, quien enca­be­ce con­se­cuen­te­men­te la lucha del pue­blo hon­du­re­ño por esas rei­vin­di­ca­cio­nes. Está plan­tea­do, enton­ces, la nece­si­dad de cons­truir orga­ni­za­cio­nes de la cla­se obre­ra y del pue­blo, total­men­te inde­pen­dien­tes de cual­quier figu­ra bur­gue­sa, que luchen por ese programa,. 

Jun­to con estas con­clu­sio­nes, la LIT-CI lla­ma a inten­si­fi­car la movi­li­za­ción inter­na­cio­nal para exi­gir de todos los gobier­nos el des­co­no­ci­mien­to del frau­du­len­to pro­ce­so elec­to­ral y el gobierno que sur­ja de él. Para que esto no que­de sólo en el plano de las pala­bras o de las accio­nes diplo­má­ti­cas for­ma­les, es nece­sa­ria tam­bién la exi­gen­cia de boi­cot eco­nó­mi­co, espe­cial­men­te en el caso de Esta­dos Uni­dos (prin­ci­pal com­pra­dor de pro­duc­tos hon­du­re­ños y cuyos fun­cio­na­rios guber­na­men­ta­les ya han anun­cia­do que pue­den reco­no­cer las elec­cio­nes), de los paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos y de los cen­tro­ame­ri­ca­nos, sobre todo con los que tie­ne fron­te­ras, como Gua­te­ma­la, El Sal­va­dor y Nicaragua.

LIT – CI

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