21 tesis sobre mar­xis­mo y dar­wi­nis­mo por JM Olarieta

Los neo­dar­wi­nis­tas han con­ver­ti­do este año 2009 en un fes­ti­val de pro­mo­ción de su absur­da ideo­lo­gía reac­cio­na­ria, por más que la pre­sen­ten como si se tra­ta­ra de autén­ti­ca cien­cia, de la teo­ría de la evo­lu­ción por anto­no­ma­sia. Lo hicie­ron en el mes de febre­ro, al cele­brar el 200 ani­ver­sa­rio del naci­mien­to de Dar­win, y lo vol­ve­rán a hacer en este mes de noviem­bre, fecha en la que se con­me­mo­ra el 150 ani­ver­sa­rio de la apa­ri­ción de «El ori­gen de la especies».

En 1859 Marx y Engels salu­da­ron efu­si­va­men­te la publi­ca­ción de esa obra, de mane­ra que algu­nos ima­gi­nan que el neo­dar­wi­nis­mo tie­ne algo que ver con la dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­ta, algo así una con­fir­ma­ción de sus pos­tu­la­dos entre las cien­cias de la naturaleza.

Por otro lado, como los neo­dar­wi­nis­tas, en su des­va­río, se creen en gue­rra con las con­cep­cio­nes reli­gio­sas que defien­den la crea­ción del mun­do en sie­te días, los des­pis­ta­dos tam­bién ima­gi­nan que esa ideo­lo­gía tie­ne algo de pro­gre­sis­ta o avan­za­da. Sin embar­go, las cam­pa­ñas ateas de Richard Daw­kins son tan fal­sas como sus libros de «cien­cia».

No se si lle­ga­mos a dar­nos cuen­ta de la impor­tan­cia de este asun­to. Ata­puer­ca y otros hallaz­gos fósi­les han situa­do a Espa­ña como uno de los paí­ses pun­te­ros en inves­ti­ga­ción paleon­to­ló­gi­ca, lo que ha tras­cen­di­do a los medios de comu­ni­ca­ción en for­ma de noti­cias fal­sas y sen­sa­cio­na­lis­tas con­tra las que intere­sa estar pre­ve­ni­dos, ya que pro­pa­gan una ideo­lo­gía decrépita.

En fin, des­pués de siglo y medio, todo lo que envuel­ve a Dar­win sigue sumi­do en una gigan­tes­ca bata­lla ideo­ló­gi­ca y, por lo tan­to, en medio de una enor­me con­fu­sión, que ha logra­do intro­du­cir­se en las pro­pias filas mar­xis­tas. Un inten­to de cla­ri­fi­ca­ción que resul­te acce­si­ble al lec­tor sólo se pue­de pre­sen­tar de for­ma muy resu­mi­da y esquemática:

Tesis 1. El neo­dar­wi­nis­mo o teo­ría sin­té­ti­ca es un ideo­lo­gía reac­cio­na­ria que poco tie­ne que ver con el pen­sa­mien­to y la obra ori­gi­nal de Darwin.

Tesis 2. El neo­dar­wi­nis­mo es una ideo­lo­gía impe­ria­lis­ta que Esta­dos Uni­dos pro­pa­gó en los paí­ses capi­ta­lis­tas duran­te la gue­rra fría para jus­ti­fi­car su cri­mi­nal polí­ti­ca de supe­di­ta­ción y exter­mi­nio de los pue­blos oprimidos.

Tesis 3. Una de las fuen­tes ins­pi­ra­do­ras más impor­tan­tes, tan­to del pen­sa­mien­to de Dar­win como del neo­dar­wi­nis­mo, es el mal­thu­sia­nis­mo, que Engels cali­fi­có acer­ta­da­men­te como una decla­ra­ción de gue­rra de la bur­gue­sía con­tra el pro­le­ta­ria­do. Las supues­tas leyes des­cu­bier­tas por Mal­thus son fal­sas tan­to en lo que con­cier­ne a la demo­gra­fía huma­na como a la bio­lo­gía y la ecología.

Tesis 4. Ade­más de Mal­thus y Dar­win, el ter­cer com­po­nen­te del neo­dar­wi­nis­mo es Men­del, lo que ha situa­do a la meta­fí­si­ca gene­tis­ta como una seu­do­cien­cia que pre­ten­de desem­pe­ñar un papel cen­tral den­tro de la bio­lo­gía, ponien­do a los genes como el supues­to motor de la evo­lu­ción de las espe­cies. Las famo­sas «leyes» de Men­del son uno de los frau­des cien­tí­fi­cos más impor­tan­tes del siglo pasa­do del que Men­del ‑por cier­to- no es responsable.

Tesis 5. La teo­ría de la evo­lu­ción, que es una con­cep­ción cien­tí­fi­ca que expli­ca el sur­gi­mien­to y desa­rro­llo de las espe­cies ani­ma­les y vege­ta­les, así como del hom­bre, ni empie­za ni se ago­ta con Darwin.

Tesis 6. El pri­mer cien­tí­fi­co que esta­ble­ció las bases fun­da­men­ta­les de la teo­ría de la evo­lu­ción fue Lamarck, de mane­ra que el menos­pre­cio de que vie­ne sien­do obje­to el bió­lo­go fran­cés es una de las mayo­res ver­güen­zas que ha cono­ci­do el pen­sa­mien­to humano des­de hace siglos y tie­ne su ori­gen en la estre­cha vin­cu­la­ción de Lamarck con la Revo­lu­ción Francesa.

Tesis 7. Dar­win no sólo no se opu­so a Lamarck sino que fue un con­ti­nua­dor de su pen­sa­mien­to evo­lu­cio­nis­ta, al que apor­tó gran­des con­tri­bu­cio­nes que lo enri­que­cie­ron. Los inten­tos de enfren­tar a ambos cien­tí­fi­cos cons­ti­tu­yen otras tan­tas ter­gi­ver­sa­cio­nes de la obra de cual­quie­ra de ellos.

Tesis 8. La evo­lu­ción de las espe­cies a lo lar­go de la his­to­ria es un fenó­meno com­ple­jo y una de las más bri­llan­tes con­fir­ma­cio­nes del carác­ter cien­tí­fi­co de la dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­ta, de que todo fenó­meno, sea natu­ral o social, inevi­ta­ble­men­te es tem­po­ral y está some­ti­do al cam­bio y a la trans­for­ma­ció n, de que en el uni­ver­so todo tie­ne un ori­gen y un final, excep­to la mate­ria misma.

Tesis 9. Como dis­ci­pli­na cien­tí­fi­ca, la teo­ría de la evo­lu­ción requie­re el con­cur­so de nume­ro­sas espe­cia­li­da­des bio­ló­gi­cas, paleon­to­ló­gi­cas, cito­ló­gi­cas, embrio­ló­gi­cas, gené­ti­cas, médi­cas y otras, sin que pue­da redu­cir­se a nin­gu­na de ellas.

Tesis 10. El mar­xis­mo siem­pre ha defen­di­do el carác­ter cien­tí­fi­co de la obra de Dar­win de los ata­ques de cual­quier tipo, espe­cial­men­te reli­gio­sos, que nie­gan la evo­lu­ción de las espe­cies, a la vez que des­ta­ca el carác­ter uni­la­te­ral de algu­nas de las for­mu­la­cio­nes de Dar­win, tales como la selec­ción natu­ral, la lucha por la exis­ten­cia y otros.

Tesis 11. La dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­ta sos­tie­ne que uno de los com­po­nen­tes cien­tí­fi­cos cen­tra­les de la evo­lu­ción es la con­cep­ción del ori­gen de la vida a par­tir de la mate­ria inor­gá­ni­ca y, en con­se­cuen­cia, se opo­ne a la teo­ría de la con­ti­nui­dad de la vida o biogénesis.

Tesis 12. La bio­lo­gía ha demos­tra­do que no exis­te nin­gún com­po­nen­te no mate­rial ni en la vida ni en los seres vivos, si bien la vida tam­po­co se pue­de redu­cir a fenó­me­nos mecá­ni­cos o pura­men­te físi­cos. La vida es un sal­to cua­li­ta­ti­vo expe­ri­men­ta­do por el desa­rro­llo de la mate­ria inor­gá­ni­ca que se rige por sus pro­pias leyes, que son de tipo biológico.

Tesis 13. La dia­léc­ti­ca mate­ria­lis­ta se opo­ne, a la vez, a los neo­dar­wi­nis­tas que redu­cen a los seres huma­nos a una con­di­ción bio­ló­gi­ca y a los reli­gio­sos que nie­gan la natu­ra­le­za bio­ló­gi­ca de los mis­mos. El hom­bre es un sal­to cua­li­ta­ti­vo expe­ri­men­ta­do por la evo­lu­ción de los seres vivos que se rige por sus pro­pias leyes, que des­cri­be el mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co y en las cua­les el com­po­nen­te social pre­do­mi­na sobre el bio­ló­gi­co y no se pue­de redu­cir a él.

Tesis 14. La paleon­to­lo­gía ha demos­tra­do que, des­pués de que los pri­me­ros ante­ce­den­tes huma­nos empe­za­ron a cami­nar ergui­dos, el tra­ba­jo y la fabri­ca­ción de medios de pro­duc­ción ha sido el motor de la evo­lu­ción huma­na. Por con­si­guien­te, en pala­bras de Marx, lo que dife­ren­cia a unas épo­cas his­tó­ri­cas de otras no es lo que el hom­bre fabri­ca sino cómo lo fabri­ca, con qué ins­tru­men­tos lo fabrica.

Tesis 15. La evo­lu­ción de las espe­cies no exclu­ye la invo­lu­ción de algu­nas de ellas, es decir, su regre­sión y des­apa­ri­ción, como acre­di­ta el regis­tro fósil. No obs­tan­te, la evo­lu­ción es el aspec­to domi­nan­te de la con­tra­dic­ción, lo que ha supues­to un pro­gre­so en el desa­rro­llo que ha cul­mi­na­do en la apa­ri­ción de los seres humanos.

Tesis 16. La ence­fa­li­za­ció n huma­na, el desa­rro­llo del cere­bro de los seres huma­nos y, por lo tan­to, el pen­sa­mien­to mis­mo son con­se­cuen­cia del tra­ba­jo y de la capa­ci­dad desa­rro­lla­da por los hom­bres para fabri­car ins­tru­men­tos de pro­duc­ción, o lo que es lo mis­mo, de la prác­ti­ca. La con­di­ción huma­na es esen­cial­men­te acti­va, diná­mi­ca y tra­ba­ja­do­ra; es la bur­gue­sía pará­si­ta de la fase impe­ria­lis­ta la que pone el acen­to sobre el ocio, la pere­za y la holgazanería.

Tesis 17. El tra­ba­jo de los pri­me­ros hom­bres acre­di­ta su con­di­ción de seres emi­nen­te­men­te socia­les, es decir, capa­ces de vivir colec­ti­va­men­te y, por lo tan­to, de comu­ni­car­se entre sí, lo que dio lugar al naci­mien­to y desa­rro­llo del len­gua­je, sin el cual el pen­sa­mien­to humano no podría exis­tir. Por lo tan­to, el pen­sa­mien­to humano, el saber y el cono­ci­mien­to son una crea­ción colec­ti­va y social de todos los seres huma­nos a lo lar­go de su his­to­ria que se fun­da­men­ta en la prác­ti­ca, en el len­gua­je y en el cere­bro, los tres com­po­nen­tes que son su sopor­te material.

Tesis 18. La lucha de cla­ses no es un fenó­meno bio­ló­gi­co sino social que apa­re­ce en un momen­to deter­mi­na­do de la his­to­ria de la evo­lu­ción huma­na y ten­drá su final con la des­apa­ri­ción de las cla­ses socia­les y la crea­ción de una nue­va socie­dad basa­da en el tra­ba­jo colec­ti­vo. El cani­ba­lis­mo y demás for­mas supues­tas de com­pe­ten­cia y de lucha por la exis­ten­cia entre los seres huma­nos, for­man par­te del cúmu­lo de pro­pa­gan­da fal­sa neo­dar­wi­nis­ta con la que el impe­ria­lis­mo jus­ti­fi­ca sus crí­me­nes y su polí­ti­ca de exter­mi­nio de los pue­blos como si fue­ran con­sus­tan­cia­les a la natu­ra­le­za humana.

Tesis 19. Las ame­na­zas apo­ca­líp­ti­cas del neo­dar­wi­nis­mo tie­nen un fun­da­men­to mal­thu­siano y for­man par­te inte­gran­te de la ideo­lo­gía del impe­ria­lis­mo moderno, dis­fra­za­da bajo una apa­rien­cia seu­do­eco­lo­gis­ta en don­de la invo­lu­ción, el caos, las pan­de­mias y los desas­tres bio­ló­gi­cos apa­re­cen fren­te a la evo­lu­ción como el aspec­to domi­nan­te de la con­tra­dic­ción. Es un inten­to de domi­nio sobre los hom­bres basa­do en la difu­sión cons­tan­te del mie­do y el terror.

Tesis 20. El ham­bre y las catás­tro­fes sani­ta­rias y eco­ló­gi­cas que pre­di­can los neo­dar­wi­nis­tas encu­bren las rela­cio­nes de pro­duc­ción, es decir, la vora­ci­dad capi­ta­lis­ta, cuya res­pon­sa­bi­li­dad es sus­ti­tui­da por alu­sio­nes impre­ci­sas a las fuer­zas pro­duc­ti­vas, a la indus­tria­li­za­ció n, al pro­gre­so o a la civi­li­za­ción moder­na. No exis­ten desas­tres natu­ra­les; los desas­tres son socia­les y todos ellos tie­nen solu­cio­nes sociales.

Tesis 21. Es inevi­ta­ble que el impe­ria­lis­mo con­duz­ca a la huma­ni­dad hacia la bar­ba­rie social y eco­ló­gi­ca, tan inevi­ta­ble como que la revo­lu­ción socia­lis­ta se ade­lan­ta­rá a ella por­que tan­to en la natu­ra­le­za como en la socie­dad la evo­lu­ción es un fuer­za domi­nan­te sobre la involución.

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