Con­fiar fir­me­men­te en la gran mayo­ría de las masas

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Para la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción hemos encon­tra­do aho­ra una deter­mi­na­da for­ma, que con­sis­te en la gran com­pe­ten­cia de ideas, la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes, el gran deba­te y el empleo del dazi­bao. Es una for­ma nue­va, crea­da por las masas, que difie­re de las adop­ta­das en el pasa­do por nues­tro Par­ti­do. Duran­te la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción en Yenán, apa­re­cie­ron ya algu­nos dazi­bao; sin embar­go, en ese enton­ces no pro­mo­vi­mos su empleo. Tam­po­co lo adop­ta­mos en el pos­te­rior movi­mien­to de «tres veri­fi­ca­cio­nes y tres rec­ti­fi­ca­cio­nes». En los perío­dos de gue­rra revo­lu­cio­na­ria, como no reci­bía­mos paga de nadie ni tenía­mos fábri­cas de arma­men­tos, nues­tro Par­ti­do y nues­tro Ejér­ci­to se sus­ten­ta­ban en los pro­pios sol­da­dos y en la pobla­ción civil de dis­tin­tos luga­res, o sea, en las masas. Es así como se ha for­ma­do un esti­lo demo­crá­ti­co de tra­ba­jo en el trans­cur­so de lar­gos años. No obs­tan­te, por ese tiem­po no exis­tía nada igual a la pre­sen­te for­ma de gran com­pe­ten­cia de ideas, gran aper­tu­ra de opi­nio­nes, gran deba­te y dazi­bao. ¿Por qué? Por­que en una épo­ca de gue­rra como aqué­lla, con los tam­bo­res y cla­ri­nes lla­man­do al com­ba­te y la lucha de cla­ses enar­de­cién­do­se, habría sido per­ju­di­cial levan­tar un gran revue­lo en nues­tras filas. Aho­ra, la situa­ción es dis­tin­ta, pues la gue­rra ha con­clui­do y todo el país, excep­to la pro­vin­cia de Tai­wán, está libe­ra­do. Es en estas cir­cuns­tan­cias en las que ha sur­gi­do una for­ma nue­va como la men­cio­na­da. Un con­te­ni­do revo­lu­cio­na­rio nue­vo tie­ne que encon­trar para sí una for­ma nue­va. La actual revo­lu­ción, que es una revo­lu­ción socia­lis­ta y que está lla­ma­da a cons­truir un país socia­lis­ta, ha encon­tra­do para sí esta for­ma nue­va. Ella pue­de ser popu­la­ri­za­da con mucha rapi­dez, y para domi­nar­la se requie­re muy poco tiem­po, diga­mos unos cuan­tos meses.

Fren­te a la gran com­pe­ten­cia de ideas, la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes, el gran deba­te y el dazi­bao, exis­ten prin­ci­pal­men­te dos temo­res. Pri­me­ro, el temor a los des­ór­de­nes. ¿Tie­nen uste­des mie­do a los des­ór­de­nes? A mi jui­cio, son muchos los que les tie­nen mie­do. Segun­do, el temor a no poder salir de la emba­ra­zo­sa situa­ción crea­da. Los que desem­pe­ñan car­gos de direc­to­res de fábri­cas, coope­ra­ti­vas y cen­tros docen­tes y de secre­ta­rios de comi­tés del Par­ti­do, temen no poder salir de la emba­ra­zo­sa situa­ción en que pue­dan hallar­se lue­go de que se haya dado paso a la aper­tu­ra de opi­nio­nes y se hayan encen­di­do las lla­mas. Aho­ra ya es fácil con­ven­cer a la gen­te de que se des­ha­ga de esos temo­res; sin embar­go, la cues­tión se pre­sen­ta­ba muy difí­cil en aquel mes de mayo. En los trein­ta y cua­tro cen­tros de ense­ñan­za supe­rior de Pekín, no se dio cur­so a la aper­tu­ra sino des­pués de una serie de reunio­nes. ¿Por qué no se debe abri­gar temo­res? ¿Por qué es ven­ta­jo­sa la aper­tu­ra? ¿Qué trae más ven­ta­jas: la com­pe­ten­cia y aper­tu­ra en gran­de, la com­pe­ten­cia y aper­tu­ra en peque­ño o el veto a todas ellas? No es ven­ta­jo­so el veto y, en cuan­to a la com­pe­ten­cia y aper­tu­ra en peque­ño, no resuel­ve los pro­ble­mas; así, la gran com­pe­ten­cia y la gran aper­tu­ra se hacen, de todos modos, nece­sa­rias. Estas últi­mas no tie­nen por qué dar ori­gen a des­ór­de­nes ni impe­dir­le a uno salir de las situa­cio­nes emba­ra­zo­sas que pue­dan pro­du­cir­se. Cla­ro que hay unos pocos indi­vi­duos que cons­ti­tu­yen la excep­ción a la regla, como es el caso de Ting Ling, quien no halló la mane­ra de salir de apu­ros. Otro ejem­plo es el de Feng Süe-feng, quien, habien­do pren­di­do fue­go para que­mar al Par­ti­do Comu­nis­ta, tam­po­co encon­tró sali­da. Pero éste es el caso de un puña­do de per­so­nas: los dere­chis­tas. Los demás no tie­nen moti­vo para temer que se les haga impo­si­ble salir de apu­ros, pues podrán hacer­lo. Si tie­nen vicios, no son otros que el buro­cra­tis­mo, el sec­ta­ris­mo y el sub­je­ti­vis­mo, que deben corre­gir, sin que haya razón para el temor. Lo fun­da­men­tal es tener con­fian­za en la gran mayo­ría de las masas, abri­gar la con­vic­ción de que la gran mayo­ría del pue­blo es hones­ta. En su inmen­sa mayo­ría, los obre­ros son hones­tos, y lo son tam­bién los cam­pe­si­nos. Otro tan­to pue­de decir­se de los mili­tan­tes del Par­ti­do Comu­nis­ta y de la Liga de la Juven­tud en su gran mayo­ría. No es su pro­pó­si­to lle­var a nues­tro país al caos. En cuan­to a la mayor par­te de los inte­lec­tua­les bur­gue­ses, de los capi­ta­lis­tas y de los mili­tan­tes de los par­ti­dos demo­crá­ti­cos, éstos son trans­for­ma­bles. Por lo tan­to, no debe­mos tener mie­do a que se pro­duz­ca el caos; no se pro­du­ci­rá ni pue­de pro­du­cir­se. Hay que con­fiar en la mayo­ría. ¿Nos refe­rir­nos aquí por mayo­ría al 51 por cien­to? No, nos refe­ri­mos a un por­cen­ta­je que va del 90 al 98 por cien­to.

Para todos noso­tros, la revo­lu­ción socia­lis­ta es algo nue­vo. La que hici­mos en el pasa­do fue una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca, de carác­ter bur­gués, lla­ma­da a eli­mi­nar úni­ca­men­te la pro­pie­dad impe­ria­lis­ta, la feu­dal y la del capi­ta­lis­mo buro­crá­ti­co, y no la pro­pie­dad indi­vi­dual ni la del capi­ta­lis­mo nacio­nal. Esto per­mi­tió que muchos pasa­ran la prue­ba de la revo­lu­ción demo­crá­ti­ca. Algu­nos de ellos, que no sen­tían sufi­cien­te afán por una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca cabal, pasa­ron por ella a duras penas; otros, que tra­ba­ja­ban a con­cien­cia por una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca cabal, salie­ron, ellos sí, airo­sos de esta prue­ba. Aho­ra se tra­ta de pasar la prue­ba del socia­lis­mo, que para algu­nos resul­ta difí­cil. Vale traer aquí, a modo de ejem­plo, el caso de un mili­tan­te del Par­ti­do en Jupei, pro­ce­den­te de una fami­lia de asa­la­ria­dos agrí­co­las que vivió de la men­di­ci­dad duran­te tres gene­ra­cio­nes. Con la Libe­ra­ción, se eman­ci­pó y comen­zó a lle­var una vida cómo­da, y lle­gó a ser un cua­dro de nivel terri­to­rial. Pues bien, hace poco se mos­tró muy des­con­ten­to del socia­lis­mo, muy en des­acuer­do con la coope­ra­ti­vi­za­ción y, que­rien­do «ser libre», se opu­so al mono­po­lio esta­tal de com­pra y ven­ta de cerea­les. Aho­ra se ha abier­to, con fines de edu­ca­ción cla­sis­ta, una expo­si­ción sobre su vida, y allí el hom­bre llo­ró a mares y se mani­fes­tó dis­pues­to a corre­gir sus erro­res. ¿Por qué cues­ta tan­to pasar la prue­ba del socia­lis­mo? Por­que de lo que se tra­ta en esta prue­ba es de eli­mi­nar la pro­pie­dad capi­ta­lis­ta con­vir­tién­do­la en pro­pie­dad socia­lis­ta de todo el pue­blo, y de eli­mi­nar la pro­pie­dad indi­vi­dual con­vir­tién­do­la en pro­pie­dad colec­ti­va socia­lis­ta. Es obvio que esta lucha ha de durar muchos años, sien­do por aho­ra difí­cil pre­de­cir con exac­ti­tud cuán­to tiem­po dura­rá el perío­do de tran­si­ción. Este año se ha pre­sen­ta­do una cre­cien­te de la lucha. ¿Se pre­sen­ta­rá en ade­lan­te una cre­cien­te cada año, como ocu­rre con el río Ama­ri­llo? Me pare­ce que su fre­cuen­cia no será tan­ta, pero no fal­ta­rán en el futu­ro cre­cien­tes como ésta.

Aho­ra, ¿cuán­ta gen­te en todo el país des­aprue­ba el socia­lis­mo? A este res­pec­to, un buen núme­ro de cama­ra­das de diver­sos luga­res y yo hemos hecho algún cálcu­lo. De toda la pobla­ción del país, pro­ba­ble­men­te un 10 por cien­to des­aprue­ba el socia­lis­mo o se opo­ne a él. Este por­cen­ta­je com­pren­de a la cla­se terra­te­nien­te y los cam­pe­si­nos ricos, así como a una par­te de los cam­pe­si­nos medios aco­mo­da­dos, de la bur­gue­sía nacio­nal, de los inte­lec­tua­les bur­gue­ses y de la peque­ña bur­gue­sía supe­rior urba­na, e inclu­so a unos pocos obre­ros, cam­pe­si­nos pobres y cam­pe­si­nos medios infe­rio­res. ¿Qué repre­sen­ta el 10 por cien­to de seis­cien­tos millo­nes de habi­tan­tes? Sesen­ta millo­nes. Esta cifra es con­si­de­ra­ble y no debe­mos sub­es­ti­mar­la.

Al afir­mar la nece­si­dad de con­fiar fir­me­men­te en la gran mayo­ría de las masas, lo hace­mos par­tien­do de dos pun­tos. Pri­me­ro, con­ta­mos con un 90 por cien­to de la pobla­ción que aprue­ba el socia­lis­mo. En este por­cen­ta­je están inclui­dos el pro­le­ta­ria­do, el semi­pro­le­ta­ria­do del cam­po ‑los cam­pe­si­nos pobres‑, los cam­pe­si­nos medios infe­rio­res, la mayo­ría de la peque­ña bur­gue­sía supe­rior, la mayo­ría de los inte­lec­tua­les bur­gue­ses y una par­te de la bur­gue­sía nacio­nal. Segun­do, entre los que des­aprue­ban el socia­lis­mo o se opo­nen a él, ¿qué por­cen­ta­je repre­sen­tan los más recal­ci­tran­tes, inclu­yen­do a los ultra­de­re­chis­tas, los con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios, los sabo­tea­do­res y aque­llos que, si bien no hacen sabo­ta­jes, se man­tie­nen suma­men­te con­tu­ma­ces y posi­ble­men­te entra­rán en su ataúd con la cabe­za petri­fi­ca­da? Repre­sen­tan sólo alre­de­dor de un 2 por cien­to. ¿Qué sig­ni­fi­ca un 2 por cien­to den­tro de la pobla­ción de todo el país? Doce millo­nes. Si estos doce millo­nes estu­vie­ran con­cen­tra­dos y pose­ye­ran fusi­les, for­ma­rían un ejér­ci­to gigan­tes­co. Pero, ¿por qué no exis­te la posi­bi­li­dad de que se pre­sen­te un gran caos bajo los cie­los de Chi­na? Por­que ellos están dise­mi­na­dos, uno acá y otro allá, sea en coope­ra­ti­vas, aldeas, fábri­cas, cen­tros docen­tes, célu­las del Par­ti­do Comu­nis­ta, célu­las de la Liga de la Juven­tud o célu­las de tal o cual par­ti­do demo­crá­ti­co. Ya que están dise­mi­na­dos, sin posi­bi­li­dad de con­gre­gar­se, no hay peli­gro de que se pro­duz­ca un gran caos bajo los cie­los.

¿Qué esfe­ra cubre la revo­lu­ción socia­lis­ta y entre qué cla­ses se libra esta lucha? Es una lucha entre el pro­le­ta­ria­do y los tra­ba­ja­do­res por él diri­gi­dos, de un lado, y la bur­gue­sía, del otro. El pro­le­ta­ria­do de nues­tro país es rela­ti­va­men­te peque­ño, pero tie­ne alia­dos muy nume­ro­sos, sien­do el prin­ci­pal los cam­pe­si­nos pobres y los cam­pe­si­nos medios infe­rio­res del cam­po, que cons­ti­tu­yen el 70 por cien­to o un poco más de la pobla­ción rural. Los cam­pe­si­nos medios aco­mo­da­dos repre­sen­tan algo así como un 20 por cien­to. Actual­men­te, ellos pue­den divi­dir­se, a gran­des ras­gos, en tres sec­to­res: un 90 por cien­to que está en favor de la coope­ra­ti­vi­za­ción; un 90 por cien­to que vaci­la fren­te a ella, y un 20 por cien­to que se le opo­ne. En los últi­mos años, como resul­ta­do de la edu­ca­ción y la remo­de­la­ción, se ha ope­ra­do una dife­ren­cia­ción inclu­so en el seno de los terra­te­nien­tes y cam­pe­si­nos ricos. Hoy en día, hay entre ellos gen­te que ya no se opo­ne cerra­da­men­te al socia­lis­mo. Es nece­sa­rio adop­tar una acti­tud ana­lí­ti­ca tam­bién res­pec­to a la bur­gue­sía y a los inte­lec­tua­les bur­gue­ses y no con­si­de­rar que todos ellos, en blo­que, se opo­nen al socia­lis­mo, pues la reali­dad dice que no es así. Entre la pobla­ción de todo el país, los que aprue­ban el socia­lis­mo repre­sen­tan un 90 por cien­to. Debe­mos tener con­fian­za en esta mayo­ría. Median­te nues­tro tra­ba­jo y los gran­des deba­tes, podre­mos ganar­nos un 8 por cien­to más. Enton­ces la cifra ascen­de­rá a un 98 por cien­to en total, y los recal­ci­tran­tes, que se le opo­nen obs­ti­na­da­men­te, ya no pasa­rán de un 2 por cien­to. Des­de lue­go, debe­mos per­ma­ne­cer aler­ta, pues, como aca­ba de seña­lar el cama­ra­da Teng Siao-ping, éstos toda­vía cons­ti­tu­yen una fuer­za gran­de.

Los cam­pe­si­nos ricos son la bur­gue­sía del cam­po. Ya no tie­nen allí quién los oiga. Los terra­te­nien­tes están aún más des­acre­di­ta­dos. Por su par­te, la bur­gue­sía com­pra­do­ra tie­ne, des­de hace tiem­po, muy tris­te fama. En cam­bio, la bur­gue­sía y los inte­lec­tua­les bur­gue­ses, la peque­ña bur­gue­sía supe­rior del cam­po (los cam­pe­si­nos medios aco­mo­da­dos) y la peque­ña bur­gue­sía supe­rior urba­na (inclui­dos los peque­ños pro­pie­ta­rios rela­ti­va­men­te aco­mo­da­dos), así como sus inte­lec­tua­les, ellos sí que tie­nen cier­ta influen­cia. Par­ti­cu­lar­men­te los inte­lec­tua­les son muy apre­cia­dos, pues su con­cur­so es impres­cin­di­ble en cual­quier tra­ba­jo. La ense­ñan­za requie­re pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios y maes­tros de secun­da­ria y pri­ma­ria; la pren­sa, perio­dis­tas; el tea­tro, acto­res, y la cons­truc­ción, hom­bres de cien­cia, inge­nie­ros y téc­ni­cos. En la actua­li­dad, exis­ten en nues­tro país cin­co millo­nes de inte­lec­tua­les y sete­cien­tos mil capi­ta­lis­tas. Suma­dos, cons­ti­tu­yen unos seis millo­nes. Cal­cu­lan­do cin­co indi­vi­duos por fami­lia, tene­mos un total de trein­ta millo­nes de per­so­nas. La bur­gue­sía y sus inte­lec­tua­les son los que más cono­ci­mien­tos cul­tu­ra­les y téc­ni­cos poseen. He aquí por qué los dere­chis­tas anda­ban con el rabo ergui­do. ¿No ha dicho Luo Lung-chi que los peque­ños inte­lec­tua­les pro­le­ta­rios son inca­pa­ces de diri­gir a un gran inte­lec­tual peque­ño­bur­gués como él? Al hablar así, en lugar de admi­tir su per­te­nen­cia a la bur­gue­sía, insis­tió en que per­te­ne­cía a la peque­ña bur­gue­sía y en que era un gran inte­lec­tual peque­ño­bur­gués. A mi jui­cio, no sólo los peque­ños inte­lec­tua­les pro­le­ta­rios, sino tam­bién los obre­ros y cam­pe­si­nos que ape­nas cono­cen unos cuan­tos carac­te­res, están a cien codos por enci­ma de él.

La dere­cha y el cen­tro de la bur­gue­sía y sus inte­lec­tua­les, así como la dere­cha y el cen­tro de la peque­ña bur­gue­sía supe­rior y sus inte­lec­tua­les, no se some­ten real­men­te a la direc­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta, del pro­le­ta­ria­do. Dicen que apo­yan al Par­ti­do Comu­nis­ta y la Cons­ti­tu­ción, y es cier­to que se mues­tran a favor suyo levan­tan­do la mano en señal de apro­ba­ción, pero, en su fue­ro interno, no es tan­to ese some­ti­mien­to. Aquí es pre­ci­so hacer una dis­tin­ción: la dere­cha resis­te y el cen­tro se some­te a medias. ¿No afir­ma cier­ta gen­te que el Par­ti­do Comu­nis­ta es inca­paz de diri­gir esto o aque­llo? Esta idea la tie­ne no sólo la dere­cha, sino tam­bién algu­nos ele­men­tos de cen­tro. En resu­mi­das cuen­tas, según ellos, se tra­ta casi de un aca­bo­se: el Par­ti­do Comu­nis­ta no tie­ne otra alter­na­ti­va que mudar­se al extran­je­ro y el pro­le­ta­ria­do, mar­char­se a otro pla­ne­ta. La razón es que noso­tros no ser­vi­mos para nada. Los dere­chis­tas ase­ve­ran que somos unos inú­ti­les para cual­quier pro­fe­sión u ofi­cio. El obje­ti­vo prin­ci­pal del pre­sen­te deba­te resi­de en ganar­nos a los ele­men­tos de cen­tro que se some­ten a medias, hacién­do­les com­pren­der qué sig­ni­fi­can, en últi­ma ins­tan­cia, las leyes del desa­rro­llo de la socie­dad, y hacién­do­les com­pren­der la nece­si­dad de escu­char lo que dice el pro­le­ta­ria­do, así sea menos ins­trui­do, y lo que, en las zonas rura­les, opi­nan los cam­pe­si­nos pobres y los cam­pe­si­nos medios infe­rio­res. En lo refe­ren­te a cul­tu­ra, el pro­le­ta­ria­do, los cam­pe­si­nos pobres y los cam­pe­si­nos medios infe­rio­res están por deba­jo de ellos; pero en cuan­to a la revo­lu­ción, son más capa­ces que nadie. ¿Es posi­ble con­ven­cer con este argu­men­to a la mayo­ría? Sí, es posi­ble. La mayor par­te de la bur­gue­sía, de sus inte­lec­tua­les y de la peque­ña bur­gue­sía supe­rior pue­de ser con­ven­ci­da, y pue­de ser­lo tam­bién la mayo­ría de los pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios, maes­tros de secun­da­ria y pri­ma­ria, artis­tas, escri­to­res, cien­tí­fi­cos e inge­nie­ros. Aque­llos que has­ta aho­ra no se han some­ti­do del todo, se some­te­rán poco a poco en el cur­so de unos cuan­tos años.

En los momen­tos actua­les, tenien­do como base el apo­yo de la mayo­ría al socia­lis­mo, es muy pro­ve­cho­so el sur­gi­mien­to de esta for­ma: la gran com­pe­ten­cia de ideas, la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes, el gran deba­te y el dazi­bao. No tie­ne carác­ter de cla­se. La gran com­pe­ten­cia, la gran aper­tu­ra y el dazi­bao pue­den ser uti­li­za­dos tam­bién por los dere­chis­tas. A éstos les esta­mos agra­de­ci­dos por su ini­cia­ti­va de agre­gar la pala­bra «gran» a dichos tér­mi­nos. En mi dis­cur­so pro­nun­cia­do el 27 de febre­ro del año en cur­so, no hablé de gran com­pe­ten­cia, gran aper­tu­ra ni gran deba­te; no usé la pala­bra «gran». En mayo del año pasa­do, cuan­do nos reuni­mos aquí para tra­tar de la aper­tu­ra de cien flo­res y la com­pe­ten­cia de cien escue­las, habla­mos sim­ple­men­te de la «aper­tu­ra» y la «com­pe­ten­cia», sin la pala­bra «gran»; ade­más, la aper­tu­ra de cien flo­res se limi­ta­ba al cam­po artís­ti­co y lite­ra­rio, y la com­pe­ten­cia de cien escue­las, a los pro­ble­mas aca­dé­mi­cos. Pero lue­go, los dere­chis­tas qui­sie­ron exten­der­las al terreno polí­ti­co, val­ga decir, lle­var la com­pe­ten­cia y la aper­tu­ra a todos los pro­ble­mas, cali­fi­can­do el momen­to como un perío­do de com­pe­ten­cia y aper­tu­ra y pre­ten­dien­do, ade­más, que éstas se des­ple­ga­ran en gran­de. De ahí se ve que esta con­sig­na pue­de ser uti­li­za­da tan­to por el pro­le­ta­ria­do como por la bur­gue­sía, y por la izquier­da, el cen­tro o la dere­cha. ¿A qué cla­se favo­re­cen, des­pués de todo, la gran com­pe­ten­cia, la gran aper­tu­ra, el gran deba­te y el dazi­bao? Favo­re­cen, en últi­ma ins­tan­cia, al pro­le­ta­ria­do y no a los dere­chis­tas bur­gue­ses. Esto se debe a que el 90 por cien­to de nues­tra pobla­ción no desea ver el país en des­or­den sino que quie­re cons­truir el socia­lis­mo y a que, del res­tan­te 10 por cien­to ‑gen­tes que no están por el socia­lis­mo o se le oponen‑, muchos son vaci­lan­tes, mien­tras los que se le opo­nen obs­ti­na­da­men­te sólo ocu­pan un 2 por cien­to. ¿Cómo es posi­ble que en estas cir­cuns­tan­cias se pro­duz­ca el caos? Es por eso que la con­sig­na de gran com­pe­ten­cia y gran aper­tu­ra y la con­si­guien­te for­ma o el con­si­guien­te méto­do de gran com­pe­ten­cia, gran aper­tu­ra, gran deba­te y dazi­bao van, a la pos­tre, en bene­fi­cio de la mayo­ría y con­tri­bu­yen a su auto­trans­for­ma­ción. En una pala­bra, entre los dos cami­nos ‑el socia­lis­ta y el capi­ta­lis­ta- van en favor del pri­me­ro.

No debe­mos tener mie­do a los des­ór­de­nes ni a la posi­bi­li­dad de encon­trar­nos en una situa­ción sin sali­da. Son los dere­chis­tas quie­nes no están en con­di­cio­nes de salir de apu­ros; sin embar­go, ellos tam­bién encon­tra­rán, de todos modos, algu­na sali­da. De acuer­do con la dia­léc­ti­ca, creo que la dere­cha se divi­di­rá en dos par­tes. Es posi­ble que un núme­ro con­si­de­ra­ble de dere­chis­tas, lle­va­dos por la ten­den­cia gene­ral, entren en razón y se trans­for­men en un sen­ti­do favo­ra­ble, tor­nán­do­se más o menos hones­tos y dejan­do de ser tan con­tu­ma­ces; enton­ces, les qui­ta­re­mos esa eti­que­ta de dere­chis­tas, no los lla­ma­re­mos más así y, ade­más, les arre­gla­re­mos una colo­ca­ción. De otro lado, podrá haber un puña­do de ele­men­tos extre­ma­da­men­te recal­ci­tran­tes que, en su impe­ni­ten­cia, se irán al ataúd con su eti­que­ta de dere­chis­tas. Esto no tie­ne nada de alar­man­te, siem­pre habrá gen­tes así.

Los dis­tur­bios pro­vo­ca­dos por los dere­chis­tas nos han per­mi­ti­do apre­ciar el fon­do de la situa­ción: de un lado, la gen­te que está por el socia­lis­mo repre­sen­ta el 90 por cien­to y, si nos esfor­za­mos, pue­de lle­gar al 98 por cien­to; del otro, la que no favo­re­ce al socia­lis­mo o se le opo­ne, cons­ti­tu­ye un 10 por cien­to y, como par­te de esta cifra, los ele­men­tos impe­ni­ten­tes, que se opo­nen obs­ti­na­da­men­te al socia­lis­mo, sólo repre­sen­tan un 2 por cien­to. Acla­ra­do esto, tene­mos ya en la men­te la situa­ción en su con­jun­to. Bajo la direc­ción del par­ti­do del pro­le­ta­ria­do y cimen­ta­dos en el apo­yo que la mayo­ría da al socia­lis­mo, pode­mos evi­tar acon­te­ci­mien­tos como los de Hun­gría o como los que ocu­rren actual­men­te en Polo­nia, si uti­li­za­mos la gran com­pe­ten­cia, la gran aper­tu­ra, el gran deba­te y el dazi­bao. No nece­si­ta­mos clau­su­rar nin­gu­na publi­ca­ción, como se ha hecho en Polo­nia1. Es sufi­cien­te con que publi­que­mos en el órgano del Par­ti­do uno que otro edi­to­rial. Para cri­ti­car a Wen­jui Pao, escri­bi­mos dos edi­to­ria­les. El pri­me­ro no fue al fon­do del pro­ble­ma ni lo expu­so de mane­ra pene­tran­te. Pero, lue­go de que se publi­có el segun­do, Wen­jui Pao empe­zó a modi­fi­car por sí mis­mo su rum­bo. Sin­min Pao tam­bién lo hizo así. Esto no pue­de suce­der en Polo­nia, por­que allí no se ha resuel­to el pro­ble­ma de la con­tra­rre­vo­lu­ción, ni el de los dere­chis­tas, ni el de qué camino seguir, ade­más de que no se ha aprehen­di­do la lucha con­tra la ideo­lo­gía bur­gue­sa. Esta fue la razón de que la clau­su­ra de una revis­ta sus­ci­ta­ra allí tumul­tos. A mi modo de ver, los asun­tos de Chi­na no son difí­ci­les de mane­jar; nun­ca he sido pesi­mis­ta al res­pec­to. ¿No he dicho que aquí no se pro­du­ci­rá el caos, que no se le debe tener mie­do? En cuan­to a los des­ór­de­nes, éstos pue­den con­ver­tir­se en cosas bue­nas. En todos aque­llos luga­res don­de la aper­tu­ra sea radi­cal, los pro­ble­mas se tor­na­rán más fáci­les de resol­ver lue­go de un tiem­po de aulli­dos de dia­blos, lue­go de un momen­to de gran des­or­den.

Antes de la Libe­ra­ción, en nues­tro país, sólo había cua­tro millo­nes de obre­ros indus­tria­les, mien­tras que aho­ra hay doce millo­nes. Con ser poco nume­ro­sa, la cla­se obre­ra es la úni­ca cla­se que tie­ne por­ve­nir, en tan­to que todas las demás son tran­si­to­rias y ten­drán que ir pasán­do­se a la cla­se obre­ra. Los cam­pe­si­nos pasan pri­me­ro a ser cam­pe­si­nos colec­ti­vi­za­dos, para trans­for­mar­se lue­go en obre­ros de gran­jas esta­ta­les. La bur­gue­sía ha de ser liqui­da­da ‑no físi­ca­men­te, como indi­vi­duos, sino como clase‑, y sus inte­gran­tes serán remo­de­la­dos. Los inte­lec­tua­les bur­gue­ses tam­bién tie­nen que remo­de­lar­se, así como tie­nen que hacer­lo los inte­lec­tua­les peque­ño­bur­gue­ses; exis­te la posi­bi­li­dad de que, poco a poco, se remo­de­len y lle­guen a ser inte­lec­tua­les pro­le­ta­rios. Dije en otra oca­sión: «des­apa­re­ci­da la piel, ¿a qué podrá adhe­rir­se el pelo?». De no adhe­rir­se al pro­le­ta­ria­do, los inte­lec­tua­les esta­rán expues­tos al peli­gro de encon­trar­se en la situa­ción de esos «caba­lle­ros sus­pen­di­dos en el vacío». Actual­men­te muchos de ellos están sin­di­ca­li­za­dos, y hay quie­nes se pre­gun­tan: ¿ingre­sar en un sin­di­ca­to no sig­ni­fi­ca entrar a for­mar par­te de la cla­se obre­ra? Nada de eso. Algu­nos indi­vi­duos, aun­que se han afi­lia­do al Par­ti­do Comu­nis­ta, son anti­co­mu­nis­tas. ¿No son anti­co­mu­nis­tas Ting Ling y Feng Süe-feng aun sien­do mili­tan­tes del Par­ti­do Comu­nis­ta? La sim­ple afi­lia­ción sin­di­cal no equi­va­le a for­mar par­te de la cla­se obre­ra, pues toda­vía que­da de por medio un pro­ce­so de remo­de­la­ción. En el momen­to actual, los afi­lia­dos a los par­ti­dos demo­crá­ti­cos, los pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios, los lite­ra­tos y los escri­to­res no tie­nen ami­gos entre los obre­ros ni entre los cam­pe­si­nos, lo que cons­ti­tu­ye una gra­ve defi­cien­cia. Cite­mos el caso de Fei Siao-tung. Tra­bó amis­tad con más de dos­cien­tos inte­lec­tua­les de alta cate­go­ría en Pekín, Shanghai, Cheng­tú, Wuján, Wusi y otros luga­res. Se con­fi­nó en ese tipo de encie­rro; más aún, orga­ni­zó a aqué­llos deli­be­ra­da­men­te y, hablan­do en su nom­bre, se des­bor­dó en la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes. De ahí que haya sali­do mal para­do. Yo le dije una vez: «¿No podría usted cam­biar un poco? Deje de lado su gru­po de dos­cien­tos, vaya a los obre­ros y los cam­pe­si­nos y haga dos­cien­tos ami­gos entre ellos». Pien­so que todos los inte­lec­tua­les deben bus­car ami­gos entre las masas de obre­ros y cam­pe­si­nos, pues allí es don­de se hallan sus ver­da­de­ros ami­gos. Deben hacer­se ami­gos de obre­ros vete­ra­nos y, entre los cam­pe­si­nos, en lugar de actuar a la lige­ra tra­ban­do amis­tad con los cam­pe­si­nos medios aco­mo­da­dos, deben hacer­la con los cam­pe­si­nos pobres y cam­pe­si­nos medios infe­rio­res. Los obre­ros vete­ra­nos son extra­or­di­na­ria­men­te pers­pi­ca­ces en dis­tin­guir el rum­bo a seguir, y lo son tam­bién los cam­pe­si­nos pobres y los cam­pe­si­nos medios infe­rio­res.

Esta cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción se com­po­ne de cua­tro eta­pas: aper­tu­ra, con­tra­ata­que, refor­mas y estu­dio. Pri­me­ro fue la gran com­pe­ten­cia de ideas y la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes; segun­do, el con­tra­ata­que a los dere­chis­tas; ven­drán lue­go las rec­ti­fi­ca­cio­nes y refor­mas con­cre­tas y, final­men­te, el estu­dio de algu­nas obras mar­xis­ta-leni­nis­tas y la rea­li­za­ción de peque­ñas reunio­nes en que se prac­ti­que, con la sua­vi­dad de una bri­sa, la crí­ti­ca y auto­crí­ti­ca. En su docu­men­to sobre la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción, publi­ca­do el 1 de mayo, el Comi­té Cen­tral seña­ló la nece­si­dad de pro­ce­der con la sua­vi­dad de una bri­sa, pero enton­ces mucha gen­te no estu­vo de acuer­do, prin­ci­pal­men­te los dere­chis­tas, que des­ata­ron una vio­len­ta tem­pes­tad, la cual, sin embar­go, resul­tó muy pro­ve­cho­sa para noso­tros. De nues­tra par­te, todo esto ya lo había­mos pre­vis­to, pues igual cosa había teni­do lugar en la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción en Yenán. Por más que insis­ti­mos en la con­ve­nien­cia de pro­ce­der con la sua­vi­dad de una bri­sa, lo que sobre­vino fue una vio­len­ta tem­pes­tad; no obs­tan­te, todo ter­mi­nó en algo tan sua­ve como la bri­sa. Es de ima­gi­nar lo des­agra­da­ble que debió ser para los diri­gen­tes de tal o cual fábri­ca la súbi­ta apa­ri­ción de miles de dazi­bao. Pasa­ron unos diez días duran­te los cua­les algu­nas per­so­nas no tuvie­ron ganas de con­ti­nuar su tra­ba­jo y qui­sie­ron renun­ciar, ale­gan­do que no aguan­ta­ban más, que habían per­di­do el ape­ti­to y no podían con­ci­liar el sue­ño. Eso de la pér­di­da del ape­ti­to y del sue­ño ocu­rrió tam­bién con los secre­ta­rios de los comi­tés del Par­ti­do en los cen­tros de ense­ñan­za supe­rior de Pekín. Los dere­chis­tas decían que no se les debía refu­tar, sino sólo per­mi­tir­les la aper­tu­ra de opi­nio­nes. Tam­bién noso­tros, por nues­tra par­te, seña­la­mos que era pre­ci­so dejar que éstos expu­sie­ran sus opi­nio­nes y que no con­ve­nía refu­tar­los. Así fue como duran­te el mes de mayo nos abs­tu­vi­mos de toda refu­ta­ción y no hici­mos nada en este sen­ti­do has­ta el 8 de junio, lo que posi­bi­li­tó que sus opi­nio­nes se mani­fes­ta­ran a ple­ni­tud. Pro­ba­ble­men­te más del 90 por cien­to de ellas son jus­tas, en tan­to que menos de un 10 por cien­to son de cor­te dere­chis­ta. En aque­llos momen­tos, lo úni­co que cabía era escu­char­las endu­re­cien­do el cue­ro cabe­llu­do, para lue­go con­tra­ata­car. Esa eta­pa fue indis­pen­sa­ble para todas las enti­da­des. Tal cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción debe efec­tuar­se en cada fábri­ca y en cada coope­ra­ti­va. Se la está lle­van­do ade­lan­te tam­bién en el Ejér­ci­to. Es muy nece­sa­rio empren­der una cam­pa­ña así, pues de lo con­tra­rio, vol­ve­rá a expan­dir­se el «mer­ca­do libre». Cosas tan extra­ñas ocu­rren en el mun­do que bas­tan tres años sin cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción para que de nue­vo corran todo tipo de pere­gri­nas espe­cies y cun­da la men­ta­li­dad capi­ta­lis­ta en el Par­ti­do Comu­nis­ta, en la Liga de la Juven­tud, en los par­ti­dos demo­crá­ti­cos y entre los pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios, maes­tros de secun­da­ria y pri­ma­ria, perio­dis­tas, inge­nie­ros y hom­bres de cien­cia. Así como una casa nece­si­ta una lim­pie­za dia­ria y la gen­te se lava la cara todos los días, tam­bién la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción debe efec­tuar­se, a mi jui­cio, apro­xi­ma­da­men­te una vez por año y, cada vez, con un mes de dura­ción. Qui­zá sobre­ven­ga otra cre­cien­te cuan­do lle­gue el momen­to de hacer­lo. La actual cre­cien­te no ha sido pro­vo­ca­da por noso­tros, sino por los dere­chis­tas. Si en el Par­ti­do Comu­nis­ta hubo un Kao Kang ‑pre­gun­ta­mos en una ocasión‑, ¿es posi­ble que uste­des, los par­ti­dos demo­crá­ti­cos, no ten­gan nin­gún Kao Kang? Nun­ca creí­mos que eso fue­ra posi­ble. Aho­ra, cuan­do en el Par­ti­do Comu­nis­ta han sali­do a la super­fi­cie otras gen­tes como Ting Ling, Feng Süe-feng y Chiang Feng, ¿no se han regis­tra­do casos seme­jan­tes en los par­ti­dos demo­crá­ti­cos?

La bur­gue­sía y sus inte­lec­tua­les deben reco­no­cer la nece­si­dad que tie­nen de remo­de­lar­se. Los dere­chis­tas nega­ron esta nece­si­dad y, por aña­di­du­ra, influ­ye­ron en otra gen­te para que se mos­tra­ra renuen­te a hacer­lo ale­gan­do que ya esta­ba trans­for­ma­da. Chang Nai-chi dijo una vez que eso de la remo­de­la­ción era un horror, que era como arran­car­le a uno los ten­do­nes y el pelle­jo. Noso­tros la des­cri­bi­mos como rena­cer con nue­vos hue­sos, pero él afir­ma que rena­cer con nue­vos hue­sos impli­ca arran­car­le a uno los ten­do­nes y el pelle­jo. ¿Quién le va a arran­car los ten­do­nes y el pelle­jo a ese señor? Mucha gen­te ha olvi­da­do cuál es nues­tra fina­li­dad, por qué hemos de pro­ce­der como hemos pro­ce­di­do y qué ven­ta­jas ofre­ce el socia­lis­mo. ¿Para qué se nece­si­ta la remo­de­la­ción ideo­ló­gi­ca? Pre­ci­sa­men­te para que los inte­lec­tua­les bur­gue­ses adquie­ran la con­cep­ción pro­le­ta­ria del mun­do y se con­vier­tan en inte­lec­tua­les pro­le­ta­rios. Los inte­lec­tua­les vie­jos se verán obli­ga­dos a cam­biar, pues se están for­man­do inte­lec­tua­les nue­vos. En pun­to a eru­di­ción, de estos últi­mos cier­ta­men­te se pue­de decir que aho­ra valen poco, pero val­drán mucho en el futu­ro. El sur­gi­mien­to de esta gen­te nue­va pon­drá en jaque a los vie­jos hom­bres de cien­cia, inge­nie­ros, pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios y maes­tros, for­zán­do­los a avan­zar. Cree­mos que la gran mayo­ría podrá avan­zar y que una par­te de ellos se con­ver­ti­rán en inte­lec­tua­les pro­le­ta­rios.

El pro­le­ta­ria­do debe for­mar su pro­pio con­tin­gen­te de inte­lec­tua­les, así como la bur­gue­sía tuvo que for­mar el suyo. Nin­gún poder polí­ti­co de cla­se social algu­na pue­de arre­glár­se­las sin inte­lec­tua­les pro­pios. ¿Cómo podría fun­cio­nar la dic­ta­du­ra bur­gue­sa de Esta­dos Uni­dos si no tuvie­ra sus inte­lec­tua­les? Sien­do la nues­tra una dic­ta­du­ra pro­le­ta­ria, debe­mos for­mar un con­tin­gen­te de inte­lec­tua­les pro­pios del pro­le­ta­ria­do, con­tin­gen­te que inclu­ya a todos aque­llos inte­lec­tua­les pro­ce­den­tes de la vie­ja socie­dad que, como resul­ta­do de la reedu­ca­ción, hayan hecho sóli­da­men­te suya la posi­ción de la cla­se obre­ra. Entre los dere­chis­tas que se resis­ten a cam­biar se cuen­ta pro­ba­ble­men­te ese tal Chang Nai-chi. Si usted le acon­se­ja que se con­vier­ta en un inte­lec­tual pro­le­ta­rio, dirá que no, que él hace tiem­po se trans­for­mó y que es un «bur­gués rojo». Pero toda auto­de­fi­ni­ción nece­si­ta some­ter­se a un examen colec­ti­vo, es decir, uno tie­ne dere­cho a defi­nir­se a sí mis­mo como le parez­ca, pero es indis­pen­sa­ble some­ter esto a un examen de la comu­ni­dad. A él le deci­mos: «Usted no ha alcan­za­do esa cali­fi­ca­ción. Usted, Chang Nai-chi, es un bur­gués blan­co». Hay quie­nes abo­gan por ser cali­fi­ca­dos pri­me­ro y rojos des­pués. ¡Eso sig­ni­fi­ca­ría nada menos que hacer­se blan­cos pri­me­ro y rojos des­pués! Ellos se nie­gan a ser rojos aho­ra, dicien­do que lo serán en el futu­ro. Cabe pre­gun­tar: Si no son rojos aho­ra, ¿qué color tie­nen? ¿No es aca­so el color blan­co? Los inte­lec­tua­les deben ser rojos y a la vez cali­fi­ca­dos. Para tor­nar­se rojos, tie­nen que tomar la deci­sión de des­pren­der­se defi­ni­ti­va­men­te de su con­cep­ción bur­gue­sa del mun­do. Esto no impli­ca la nece­si­dad de leer gran can­ti­dad de libros, pero sí la de adqui­rir una ver­da­de­ra com­pren­sión de qué es el pro­le­ta­ria­do y qué la dic­ta­du­ra pro­le­ta­ria, por qué el pro­le­ta­ria­do es la úni­ca cla­se que tie­ne por­ve­nir en tan­to que todas las demás son cla­ses tran­si­to­rias, por qué nues­tro país debe seguir el camino socia­lis­ta y no el capi­ta­lis­ta, por qué es indis­pen­sa­ble la direc­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta, etc.

A muchos no les entró lo que dije el 30 de abril2. «Des­apa­re­ci­da la piel, ¿a qué podrá adhe­rir­se el pelo?». Afir­mé enton­ces que en Chi­na habían exis­ti­do cin­co pie­les. Las tres vie­jas pie­les eran la pro­pie­dad impe­ria­lis­ta, la pro­pie­dad Feu­dal y la pro­pie­dad del capi­ta­lis­mo buro­crá­ti­co. En el pasa­do, los inte­lec­tua­les vivían a cos­ti­llas de estas tres pie­les; a cos­ti­llas, ade­más, de la pro­pie­dad del capi­ta­lis­mo nacio­nal y la pro­pie­dad de los peque­ños pro­duc­to­res, o sea, la de la peque­ña bur­gue­sía. La revo­lu­ción demo­crá­ti­ca en nues­tro país se diri­gía con­tra las pri­me­ras tres pie­les, y duró más de cien años a con­tar des­de Lin Tse-sü3. La revo­lu­ción socia­lis­ta se diri­ge con­tra las dos últi­mas: la pro­pie­dad del capi­ta­lis­mo nacio­nal y la de los peque­ños pro­duc­to­res. Aho­ra todas estas cin­co pie­les han deja­do de exis­tir. Las tres anti­guas des­apa­re­cie­ron hace tiem­po y las otras dos tam­po­co exis­ten ya. ¿Qué piel hay aho­ra? La de la pro­pie­dad social socia­lis­ta. Esta, des­de lue­go, com­pren­de dos par­tes: la pro­pie­dad de todo el pue­blo y la colec­ti­va. ¿A cos­ti­llas de quié­nes viven ellos aho­ra? Sean los par­ti­dos demo­crá­ti­cos, los pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios, los cien­tí­fi­cos o los perio­dis­tas, todos ellos viven a cos­ti­llas de la cla­se obre­ra y los cam­pe­si­nos colec­ti­vi­za­dos, de la pro­pie­dad de todo el pue­blo y la colec­ti­va y, en sín­te­sis, de la pro­pie­dad social socia­lis­ta. Aque­llas cin­co vie­jas pie­les ya no exis­ten, y el pelo, ¿qué? Se ha que­da­do volan­do en el aire y ni cayen­do pue­de afian­zar­se. Los inte­lec­tua­les toda­vía miran con des­pre­cio esta nue­va piel. ¡Vaya con el pro­le­ta­ria­do y los cam­pe­si­nos pobres y cam­pe­si­nos medios infe­rio­res! ¡Vaya con esa gen­te tan igno­ran­te, que no entien­de ni de astro­no­mía ni de geo­gra­fía, y que es infe­rior a Sus Seño­rías en cuan­to a los cono­ci­mien­tos sobre «las tres reli­gio­nes y las nue­ve escue­las»4! Los inte­lec­tua­les son renuen­tes acep­tar el mar­xis­mo-leni­nis­mo. A el se le opo­nía antes mucha gen­te. Se le opo­nían los impe­ria­lis­tas, y Chiang Kai-shek lo com­ba­tía todos los días ase­ve­ran­do que «el comu­nis­mo es extra­ño a la índo­le nacio­nal de Chi­na», lo que infun­dió a muchos el mie­do a esta cosa. Se requie­re un pro­ce­so y una cam­pa­ña de revo­lu­ción ideo­ló­gi­ca socia­lis­ta para que los inte­lec­tua­les acep­ten el mar­xis­mo-leni­nis­mo y trans­for­men su con­cep­ción bur­gue­sa del mun­do en pro­le­ta­ria. La cam­pa­ña des­ple­ga­da este año tie­ne pre­ci­sa­men­te por obje­to des­bro­zar ese camino.

En algu­nas enti­da­des ofi­cia­les y cen­tros docen­tes, lue­go de la lucha con­tra los dere­chis­tas, con el amai­ne del vien­to y el apa­ci­gua­mien­to de las olas que han veni­do aho­ra, los diri­gen­tes se sien­ten cómo­dos y no quie­ren intro­du­cir refor­mas de acuer­do con las nume­ro­sas opi­nio­nes correc­tas que se les han plan­tea­do. Esto ocu­rre en algu­nas enti­da­des ofi­cia­les y cen­tros docen­tes de Pekín. Creo que para esta eta­pa de rec­ti­fi­ca­cio­nes y refor­mas, se nece­si­ta lle­var a un nue­vo auge la com­pe­ten­cia de ideas y la aper­tu­ra de opi­nio­nes. Hay que pegar dazi­bao pre­gun­tan­do a esos diri­gen­tes: ¿por qué no pro­ce­den las refor­mas? Así se les pon­drá en jaque. Esta pues­ta en jaque será muy útil. Las rec­ti­fi­ca­cio­nes y refor­mas cubri­rán un perío­do cor­to, diga­mos uno o dos meses. Des­pués hay que estu­diar, estu­diar algu­nas obras mar­xis­ta-leni­nis­tas y rea­li­zar la crí­ti­ca y auto­crí­ti­ca con la sua­vi­dad de una bri­sa. Esto per­te­ne­ce a la cuar­ta eta­pa. Des­de lue­go, el estu­dio no podrá dar­se por ter­mi­na­do en uno o dos meses; de lo que aquí habla­mos es de cerrar el capí­tu­lo de la cam­pa­ña y, con ello, des­per­tar el inte­rés por el estu­dio.

El con­tra­ata­que a los dere­chis­tas lle­ga­rá, de todos modos, a su fin. Eso lo tie­nen ya pre­vis­to algu­nos dere­chis­tas. Dicen que esta tor­men­ta pasa­rá tar­de o tem­prano. ¡Total­men­te correc­to! No pode­mos gol­pear inin­te­rrum­pi­da­men­te a los dere­chis­tas, gol­pear­los todos los días y año tras año. Por ejem­plo, en Pekín la atmós­fe­ra de la lucha con­tra los dere­chis­tas ya no es tan den­sa aho­ra, pues aquí esa lucha se ha desa­rro­lla­do de mane­ra más o menos sufi­cien­te. Sin embar­go, no ha ter­mi­na­do toda­vía, y no debe­mos aflo­jar. Aún hay dere­chis­tas que por nada del mun­do quie­ren capi­tu­lar, como es el caso de Luo Lung-chi y Chang Nai-chi. Pien­so que debe­mos rea­li­zar con ellos más tra­ba­jo de con­ven­ci­mien­to. Pero, si des­pués de que les hable­mos varias veces, se obs­ti­nan en no dar el bra­zo a tor­cer, ¿vamos a seguir cele­bran­do reunio­nes con ellos todos los días? Una par­te de los dere­chis­tas son ele­men­tos con­tu­ma­ces que nun­ca que­rrán enmen­dar­se, y enton­ces no hay más que dejar las cosas como están. Estos cons­ti­tu­yen una ínfi­ma ría; vamos a dejar­los en su sitio por unos dece­nios, a ver qué solu­ción dan a su pro­ble­ma. La mayo­ría, pese a todo, avan­za­rá.

¿Hay que arro­jar a los dere­chis­tas al mar? No, a nin­guno. Los dere­chis­tas, dada su opo­si­ción al Par­ti­do Comu­nis­ta, al pue­blo y al socia­lis­mo, cons­ti­tu­yen una fuer­za hos­til. Pero, en las cir­cuns­tan­cias actua­les, no los tra­ta­mos de la mis­ma mane­ra que a los terra­te­nien­tes y con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios, y la mues­tra fun­da­men­tal de esto es que no los pri­va­mos de dere­chos elec­to­ra­les. Tal vez unos cuan­tos serán pri­va­dos de esos dere­chos y obli­ga­dos a remo­de­lar­se median­te el tra­ba­jo físi­co. Aho­ra bien, para con la gene­ra­li­dad de esta gen­te, no adop­ta­mos méto­dos como el arres­to o la pri­va­ción de dere­chos elec­to­ra­les, dán­do­le un mar­gen que le per­mi­ta cam­biar de rum­bo; esto con­tri­bui­rá a la desin­te­gra­ción de sus filas. ¿No aca­bo de decir que los dere­chis­tas son de dos tipos? A los del pri­me­ro, lue­go de que se enmien­den, se les pue­de qui­tar la eti­que­ta de dere­chis­tas para que se rein­cor­po­ren a las filas del pue­blo; por lo que res­pec­ta a los del segun­do tipo, segui­rán sien­do recal­ci­tran­tes has­ta el fin de sus días, cuan­do com­pa­rez­can ante el Rey de los Infier­nos para decir­le: «Vues­tra Majes­tad Rey de los Infier­nos, ¡nun­ca yo capi­tu­lé! ¿Qué tal mi for­ta­le­za espi­ri­tual?». Son fie­les vasa­llos de la bur­gue­sía. Los dere­chis­tas man­tie­nen víncu­los con las fuer­zas rema­nen­tes feu­da­les y con los con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios, y res­pi­ran el mis­mo aire; unos hacen eco a los otros. Wen­jui Pao hizo las deli­cias de los terra­te­nien­tes, que com­pra­ron algu­nos ejem­pla­res y, leyén­do­los ante los cam­pe­si­nos, les dije­ron en tono ame­na­zan­te: «¡Miren lo que se ha publi­ca­do en la pren­sa!». Ellos pen­sa­ban en una revan­cha. Los impe­ria­lis­tas y Chiang Kai-shek tam­bién res­pi­ran el mis­mo aire que los dere­chis­tas. Por ejem­plo, los reac­cio­na­rios de Tai­wán y Hong­kong apo­yan fer­vo­ro­sa­men­te la afir­ma­ción de Chu An-ping en el sen­ti­do de que «el Par­ti­do Comu­nis­ta lo mono­po­li­za todo», así como la idea de Chang Po-chün de crear un «Ins­ti­tu­to de Dise­ño Polí­ti­co» y la de Luo Lung-chi de esta­ble­cer una «Comi­sión de Reha­bi­li­ta­ción Polí­ti­ca». Los impe­ria­lis­tas nor­te­ame­ri­ca­nos sien­ten gran sim­pa­tía por los dere­chis­tas. En una oca­sión pre­gun­té a mis oyen­tes: ¿qué van a hacer si los nor­te­ame­ri­ca­nos traen la gue­rra has­ta Pekín?, ¿qué acti­tud van a tomar?, ¿esta­rán dis­pues­tos a orga­ni­zar «comi­tés de pre­ser­va­ción» jun­to con los nor­te­ame­ri­ca­nos o a subir a las mon­ta­ñas jun­to con noso­tros? Les mani­fes­té que mi idea era subir a las mon­ta­ñas, diri­gién­do­me pri­me­ro a Chang­chia­kou y lue­go a Yenán. Lo dije lle­van­do las cosas al extre­mo y con­si­de­ran­do las peo­res con­tin­gen­cias; así no se teme a los per­can­ces. No ten­go mie­do ni siquie­ra a que los Esta­dos Uni­dos ocu­pen media Chi­na. ¿No ocu­pó aca­so el Japón más de la mitad de Chi­na? Y, lue­go, ¿no crea­mos median­te el com­ba­te una nue­va Chi­na? En una con­ver­sa­ción con algu­nos japo­ne­ses, les dije que está­ba­mos agra­de­ci­dos a los impe­ria­lis­tas japo­ne­ses por­que su inva­sión nos había traí­do muchas ven­ta­jas al pro­vo­car la opo­si­ción de toda la nación chi­na al impe­ria­lis­mo japo­nés y ele­var la con­cien­cia de nues­tro pue­blo.

Los dere­chis­tas no dicen la ver­dad ni actúan con hon­ra­dez; se dedi­can a come­ter fecho­rías a nues­tras espal­das. ¿Quién sabía que Chang Po-chün había per­pe­tra­do tan­tas fecho­rías? Tra­tán­do­se de gen­tes como él, pien­so que, mien­tras más pel­da­ños ofi­cia­les tre­pen, mayor será la rebe­lión que des­en­ca­de­nen. Lo que más gus­ta a la alian­za Chang-Luo son las con­sig­nas «coexis­ten­cia dura­de­ra y super­vi­sión mutua» y «que se abran cien flo­res y que com­pi­tan cien escue­las». Ellos se valen de estas dos con­sig­nas para com­ba­tir­nos. Noso­tros plan­tea­mos una coexis­ten­cia dura­de­ra mien­tras que ellos prac­ti­can una coexis­ten­cia efí­me­ra; nos pro­nun­cia­mos por la super­vi­sión mutua y ellos se nie­gan a acep­tar la super­vi­sión. Hubo un momen­to en que actua­ron con gran desen­freno y, como resul­ta­do de ello, lle­va­ron las cosas has­ta su polo con­tra­rio, con­vir­tien­do la coexis­ten­cia dura­de­ra en coexis­ten­cia efí­me­ra. ¿Qué va a ser del car­go de minis­tro que ocu­pa Chang Po-chün? Posi­ble­men­te ya no podrá ser minis­tro. Me temo que el pue­blo no esta­rá de acuer­do con que un dere­chis­ta ocu­pe ese car­go. Hay, ade­más, algu­nas emi­nen­cias dere­chis­tas que fue­ron ele­gi­das dipu­tados del pue­blo; ¿qué vamos a hacer con ellas? Segu­ra­men­te va a ser difí­cil man­te­ner­las en sus pues­tos. Por ejem­plo, Ting Ling no podrá seguir sien­do dipu­tada del pue­blo. Por lo que a otros res­pec­ta, no esta­ría bien que los dejá­ra­mos sin nin­gún car­go o tra­ba­jo alguno. En el caso de Chien Wei-chang, para poner otro ejem­plo, pare­ce que podrá seguir tra­ba­jan­do de pro­fe­sor, pero que per­de­rá el car­go de vice­rrec­tor de uni­ver­si­dad. Y hay algu­nos más, que qui­zá por el momen­to ni siquie­ra pue­dan tra­ba­jar como pro­fe­so­res, pues los estu­dian­tes no los escu­cha­rían. ¿En qué se ocu­pa­rán enton­ces? Se les pue­de asig­nar algún otro tra­ba­jo en sus cen­tros docen­tes para que ten­gan la opor­tu­ni­dad de reedu­car­se y, den­tro de unos años, vuel­van a la ense­ñan­za. Todos estos pro­ble­mas, que son espi­no­sos, deben ser teni­dos en cuen­ta. La revo­lu­ción es de por sí un asun­to espi­no­so. Deseo que dis­cu­tan uste­des el pro­ble­ma de cómo tra­tar y ubi­car a los dere­chis­tas.

¿Cuál es la situa­ción de los par­ti­dos demo­crá­ti­cos? y ¿cuál la de las orga­ni­za­cio­nes de base? Me temo que uste­des, los diri­gen­tes res­pon­sa­bles, no ten­gan una cla­ra idea acer­ca de ello. Duran­te un tiem­po y en cier­tas enti­da­des, los dere­chis­tas más obs­ti­na­dos logra­ron entur­biar gra­ve­men­te las aguas para que noso­tros no pudié­ra­mos ver el fon­do. Lue­go de una inves­ti­ga­ción vimos que, de hecho, ellos no repre­sen­ta­ban más que el 1 o 2 por cien­to. Echa­do al agua un mano­jo de alum­bre, logra­mos ver el fon­do. La pre­sen­te cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción cons­ti­tu­ye ese mano­jo de alum­bre. Des­pués de la gran com­pe­ten­cia de ideas, la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes y el gran deba­te, el fon­do se ha pre­sen­ta­do a la vis­ta. Se ha ofre­ci­do a la vis­ta el fon­do de las fábri­cas y del cam­po, el de los cen­tros docen­tes, así como el del Par­ti­do Comu­nis­ta, la Liga de la Juven­tud y los par­ti­dos demo­crá­ti­cos.

Aho­ra voy a dete­ner­me en los cua­ren­ta artícu­los del Pro­gra­ma Nacio­nal para el Desa­rro­llo Agrí­co­la. Des­pués de dos años de prác­ti­ca, la exi­gen­cia fun­da­men­tal sigue sien­do las metas de 400, 500 y 800 jin, val­ga decir, la pro­duc­ción media de cerea­les por mu debe alcan­zar los 400 jin en las zonas al nor­te del río Ama­ri­llo, 500 en las zonas al nor­te del río Juai y 800 en las zonas al sur de este río. Se exi­ge alcan­zar tales metas en un tér­mino de doce años. Esta es la deman­da bási­ca. El pro­gra­ma en su con­jun­to no ha sufri­do modi­fi­ca­cio­nes sus­tan­cia­les, pues sólo unos pocos artícu­los han expe­ri­men­ta­do cam­bios. Ya que algu­nos pro­ble­mas como el de la coope­ra­ti­vi­za­ción han sido resuel­tos en lo fun­da­men­tal, los artícu­los corres­pon­dien­tes han sido modi­fi­ca­dos. En cuan­to a otros pro­ble­mas que no sub­ra­ya­mos en el pasa­do, como los de maqui­na­ria agrí­co­la y abo­nos quí­mi­cos, aho­ra acen­tua­mos su impor­tan­cia en los artícu­los corres­pon­dien­tes, por­que nece­si­ta­mos desa­rro­llar su pro­duc­ción con gran ener­gía. Ade­más, se ha cam­bia­do el orden de algu­nos artícu­los. Este pro­yec­to revi­sa­do del Pro­gra­ma Nacio­nal para el Desa­rro­llo Agrí­co­la será publi­ca­do de nue­vo para some­ter­lo a dis­cu­sión en las zonas rura­les de todo el país, lue­go que se lo dis­cu­ta en una reu­nión con­jun­ta del Comi­té Per­ma­nen­te de la Asam­blea Popu­lar Nacio­nal y del Comi­té Per­ma­nen­te del Comi­té Nacio­nal de la Con­fe­ren­cia Con­sul­ti­va Polí­ti­ca. Podrán dis­cu­tir­lo tam­bién las fábri­cas, así como los diver­sos círcu­los y los par­ti­dos demo­crá­ti­cos. Este pro­yec­to de Pro­gra­ma ha sido ela­bo­ra­do por el Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na, ha sido con­fec­cio­na­do por este ins­ti­tu­to de dise­ño polí­ti­co que se lla­ma Comi­té Cen­tral del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na, y no por aquel «Ins­ti­tu­to de Dise­ño Polí­ti­co» de Chang Po-chün.

Es suma­men­te nece­sa­rio movi­li­zar a todos los cam­pe­si­nos para que par­ti­ci­pen en la dis­cu­sión del Pro­gra­ma Nacio­nal para el Desa­rro­llo Agrí­co­la. Hay que poner en ten­sión nues­tras ener­gías. En el segun­do semes­tre del año pasa­do y el pri­mer semes­tre de este año, se aflo­ja­ron esas ener­gías y, con los dis­tur­bios pro­vo­ca­dos por los dere­chis­tas en la ciu­dad y el cam­po, se rela­ja­ron toda­vía más. Aho­ra, la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción y la lucha con­tra los dere­chis­tas han vuel­to a poner­las en ten­sión. Afir­mo que el Pro­gra­ma Nacio­nal para el Desa­rro­llo Agrí­co­la, de cua­ren­ta artícu­los, con­cuer­da bas­tan­te con la reali­dad de Chi­na y no es fru­to del sub­je­ti­vis­mo. Lo que había en él de sub­je­ti­vis­mo lo hemos corre­gi­do ya. En tér­mi­nos gene­ra­les, exis­te la espe­ran­za de cum­plir dicho pro­gra­ma. Chi­na pue­de trans­for­mar­se, la igno­ran­cia pue­de con­ver­tir­se en cono­ci­mien­to, y el des­alien­to, en entu­sias­mo.

Un artícu­lo del Pro­gra­ma se refie­re al exter­mi­nio de las cua­tro pla­gas: rato­nes, gorrio­nes, mos­cas y mos­qui­tos. Este asun­to me intere­sa mucho; no sé qué les pare­ce a uste­des. Pien­so que com­par­ten este inte­rés mío. Aca­bar con las cua­tro pla­gas es una gran cam­pa­ña por la higie­ne públi­ca, a la vez que una cam­pa­ña para rom­per con los pre­jui­cios. No será nada fácil liqui­dar­las. Para ello, tam­bién es nece­sa­rio recu­rrir a la gran com­pe­ten­cia de ideas, la gran aper­tu­ra de opi­nio­nes, el gran deba­te y el dazi­bao. Si movi­li­za­mos a todo el pue­blo para su cum­pli­mien­to y logra­mos algu­nos éxi­tos, creo que el esta­do de áni­mo de la gen­te cam­bia­rá y se vigo­ri­za­rá el espí­ri­tu de la nación chi­na. Debe­mos insu­flar ener­gía a nues­tra nación.

Tam­bién se ha abier­to la pers­pec­ti­va de lograr éxi­tos en la pla­ni­fi­ca­ción de la nata­li­dad. Este asun­to debe some­ter­se igual­men­te al gran deba­te, sien­do nece­sa­rio dedi­car varios años a su expe­ri­men­ta­ción en enti­da­des pilo­to, unos años para su exten­sión y otros tan­tos para su popu­la­ri­za­ción.

Son muchas las cosas que tene­mos que hacer. La rea­li­za­ción de los pro­pios cua­ren­ta artícu­los del Pro­gra­ma Nacio­nal para el Desa­rro­llo Agrí­co­la nos exi­ge mucho tra­ba­jo. Y aquí se tra­ta sólo del plan agrí­co­la, sin con­tar el plan indus­trial y el cul­tu­ral-edu­ca­cio­nal. Lue­go de cum­pli­dos tres pla­nes quin­que­na­les, ten­drán que haber­se ope­ra­do cam­bios en la fiso­no­mía de nues­tro país.

Cal­cu­la­mos que, al tér­mino de tres pla­nes quin­que­na­les, la pro­duc­ción anual de ace­ro lle­ga­rá a 20 millo­nes de tone­la­das. Ya que para este año ella se esti­ma en 5.200.000, es pro­ba­ble que alcan­ce­mos esa meta de aquí a diez años. En 1952, la India pro­du­jo 1.600.000 tone­la­das de ace­ro y aho­ra pro­du­ce un poco más de 1.700.000 anua­les, lo que sig­ni­fi­ca que, con los esfuer­zos de cin­co años, sola­men­te pudo aumen­tar su pro­duc­ción en un poco más de 100.000 tone­la­das. ¿Y noso­tros? En 1949 con­tá­ba­mos ape­nas con 190.000 tone­la­das; a raíz de los tres años de res­tau­ra­ción eco­nó­mi­ca, con­se­gui­mos pro­du­cir más de 1 millón, y aho­ra, gra­cias a los esfuer­zos hechos en los últi­mos cin­co años, esta­mos pró­xi­mos a alcan­zar 5.200.000, lo que supo­ne un incre­men­to de más de; millo­nes de tone­la­das en un quin­que­nio. Con otros cin­co años de desa­rro­llo, podre­mos sobre­pa­sar los 1o millo­nes o ir algo más lejos, esto es, lograr unos 11.500.000 tone­la­das. Y lue­go, al cabo del ter­cer plan quin­que­nal, ¿será posi­ble lle­gar a los 20 millo­nes? La res­pues­ta es afir­ma­ti­va.

Yo digo que nues­tro país está lleno de espe­ran­zas. Se equi­vo­can de medio a medio los dere­chis­tas cuan­do afir­man que Chi­na care­ce de espe­ran­zas. Ellos no tie­nen con­fian­za, lo que es natu­ral, dada su opo­si­ción al socia­lis­mo. Noso­tros per­sis­ti­mos en el socia­lis­mo y nos sen­ti­mos, por eso, lle­nos de con­fian­za.

Mao Zedong

13 de octu­bre de 1957

[Dis­cur­so pro­nun­cia­do por el cama­ra­da Mao Zedong en la XIII Sesión de la Con­fe­ren­cia Supre­ma de Esta­do.]

  1. En octu­bre de 1957, el Gobierno pola­co clau­su­ró el sema­na­rio Po Pros­tu, lo cual dio ori­gen a tumul­tos estu­dian­ti­les.
  2. El 30 de abril de 1957, el cama­ra­da Mao Zedong con­vo­có una reu­nión de res­pon­sa­bles de los par­ti­dos demo­crá­ti­cos y per­so­na­li­da­des demo­crá­ti­cas sin par­ti­do y en ella dio una char­la sobre la cam­pa­ña de rec­ti­fi­ca­ción y la trans­for­ma­ción ideo­ló­gi­ca de los inte­lec­tua­les.
  3. Lin Tse-sü (1785−1850), gober­na­dor de las pro­vin­cias de Kuang­tung y Kuang­sí en tiem­pos de la Gue­rra del Opio, bajo la dinas­tía Ching. Impul­só una resuel­ta resis­ten­cia a la agre­sión ingle­sa.
  4. Con el tér­mino «tres reli­gio­nes» se refie­re al con­fu­cia­nis­mo, al taoís­mo y al budis­mo, y con el de «nue­ve escue­las», a la escue­la con­fu­cia­na, la taoís­ta, la del yin y el yang, la legis­ta, la nomi­na­lis­ta, la de Motsi, la diplo­má­ti­ca, la poli­má­ti­ca y la agro­nó­mi­ca. Pos­te­rior­men­te se emplea­ron estos tér­mi­nos para alu­dir, por exten­sión, a las diver­sas escue­las reli­gio­sas y aca­dé­mi­cas. En la vie­ja socie­dad, se apli­ca­ban tam­bién a una gran varie­dad de ofi­cios incier­tos y ambu­lan­tes.

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