No ata­car en las cua­tro direc­cio­nes

Des­kar­gak /​Des­car­gas (190 aldiz/​veces)

Expe­dien­teAcción
[PDF] [A4]Des­car­gar 
[PDF] [A5]Des­car­gar 
[PDF] [Let­ter]Des­car­gar 
[ePUB]Des­car­gar 
[mobi]Des­car­gar 

Lue­go de la Segun­da Sesión Ple­na­ria del Sép­ti­mo Comi­té Cen­tral, cul­mi­nó con la vic­to­ria nacio­nal la revo­lu­ción de nue­va demo­cra­cia diri­gi­da por nues­tro Par­ti­do, se fun­dó la Repú­bli­ca Popu­lar Chi­na. Esta es una gran vic­to­ria sin pre­ce­den­tes en la his­to­ria de Chi­na, otra gran vic­to­ria de sig­ni­fi­ca­ción mun­dial des­pués de la Revo­lu­ción de Octu­bre. El cama­ra­da Sta­lin y muchos otros cama­ra­das extran­je­ros esti­man que la vic­to­ria de la revo­lu­ción chi­na es extra­or­di­na­ria­men­te gran­dio­sa. En cam­bio muchos de nues­tros cama­ra­das, sumer­gi­dos como han esta­do en la lucha no alcan­zan a per­ci­bir que es así. De ahí la nece­si­dad de hacer, entre los mili­tan­tes del Par­ti­do y las masas, una amplia pro­pa­gan­da sobre el enor­me sig­ni­fi­ca­do que tie­ne la vic­to­ria de la revo­lu­ción chi­na.

Habien­do con­quis­ta­do esta gran vic­to­ria, aún tene­mos enfren­te luchas muy com­ple­jas y una mul­ti­tud de difi­cul­ta­des.

Hemos cum­pli­do la refor­ma agra­ria en regio­nes del Nor­te que abar­can a unos 160 millo­nes de habi­tan­tes, gran éxi­to que debe­mos reafir­mar.

Obtu­vi­mos la vic­to­ria de la Gue­rra de Libe­ra­ción sus­ten­tán­do­nos prin­ci­pal­men­te en estos 160 millo­nes de habi­tan­tes. Fue el triun­fo de la refor­ma agra­ria el que nos per­mi­tió con­quis­tar la vic­to­ria de la lucha por derro­car a Chiang Kai-shek. En el oto­ño de este año, empe­za­re­mos la refor­ma agra­ria en exten­sas regio­nes don­de viven unos 310 millo­nes de habi­tan­tes para echar aba­jo a la cla­se terra­te­nien­te en su tota­li­dad. Los enemi­gos que enfren­ta­mos en la refor­ma agra­ria son bas­tan­te fuer­tes y nume­ro­sos. A noso­tros se nos opo­nen, pri­me­ro, los impe­ria­lis­tas; segun­do, los reac­cio­na­rios de Tai­wán y del Tíbet; ter­ce­ro, las fuer­zas rema­nen­tes del Kuo­min­tang, los agen­tes secre­tos y los ban­do­le­ros; cuar­to, la cla­se terra­te­nien­te, y quin­to, las fuer­zas reac­cio­na­rias que ani­dan en las escue­las de misio­nes esta­ble­ci­das en Chi­na por los impe­ria­lis­tas y en los círcu­los reli­gio­sos, así como en las ins­ti­tu­cio­nes cul­tu­ra­les y edu­ca­cio­na­les del Kuo­min­tang, que hemos toma­do a nues­tro car­go. Todos ellos son nues­tros enemi­gos. Hemos de luchar con­tra ellos y rea­li­zar la refor­ma agra­ria en regio­nes mucho más exten­sas que antes. Se tra­ta de una lucha muy enco­na­da, una lucha jamás cono­ci­da en la his­to­ria.

Al pro­pio tiem­po, la vic­to­ria de la revo­lu­ción ha con­du­ci­do a cam­bios en la eco­no­mía. Estos, aun­que nece­sa­rios, supo­nen por el momen­to una car­ga muy pesa­da para noso­tros. Como con­se­cuen­cia de estos cam­bios y de los des­tro­zos que ha cau­sa­do la gue­rra a la indus­tria y el comer­cio, muchas per­so­nas se mues­tran des­con­ten­tas con noso­tros. Últi­ma­men­te se han tor­na­do muy ten­sas nues­tras rela­cio­nes con la bur­gue­sía nacio­nal, que vive en cons­tan­te zozo­bra y rumian­do su resen­ti­mien­to. Los inte­lec­tua­les y obre­ros des­ocu­pa­dos se sien­ten insa­tis­fe­chos con noso­tros, así como una par­te de los peque­ños arte­sa­nos. Y tam­bién se que­jan los cam­pe­si­nos en la mayor par­te de las zonas rura­les, por­que, ade­más de que aún no se ha eje­cu­ta­do allí la refor­ma agra­ria, el Esta­do les cobra grano en cali­dad de impues­to.

¿Cuál es nues­tra orien­ta­ción gene­ral en la actua­li­dad? Liqui­dar las fuer­zas rema­nen­tes del Kuo­min­tang, los agen­tes secre­tos y los ban­do­le­ros, derro­car a la cla­se terra­te­nien­te, libe­rar Tai­wán y el Tíbet y lle­var has­ta sus últi­mas con­se­cuen­cias la lucha con­tra el impe­ria­lis­mo. A fin de ais­lar y gol­pear a los enemi­gos que hoy tene­mos enfren­te, es nece­sa­rio lograr que todos los que den­tro del pue­blo están des­con­ten­tos con noso­tros pasen a apo­yar­nos.

Evi­den­te­men­te hay, por el momen­to, difi­cul­ta­des para el cum­pli­mien­to de esta tarea, pero debe­mos pro­cu­rar zan­jar­las por todos los medios.

Tene­mos que efec­tuar reajus­tes racio­na­les de la indus­tria y el comer­cio, ponien­do a fun­cio­nar las fábri­cas para­das, a fin de empren­der la solu­ción del pro­ble­ma de la des­ocu­pa­ción; ade­más, des­ti­na­re­mos dos mil millo­nes de jin de cerea­les para el sus­ten­to de los obre­ros des­ocu­pa­dos. Todo ello nos per­mi­ti­rá con­se­guir su apo­yo. La reduc­ción de los arrien­dos y los intere­ses, el com­ba­te con­tra los ban­do­le­ros y los tira­nos loca­les y la refor­ma agra­ria nos gran­jea­rán el apo­yo de las gran­des masas cam­pe­si­nas. Tam­bién debe­mos ayu­dar a los peque­ños arte­sa­nos a encon­trar una sali­da que les ase­gu­re la sub­sis­ten­cia.

En cuan­to a la bur­gue­sía nacio­nal, en vez de man­te­ner unas rela­cio­nes dema­sia­do tiran­tes con ella debe­mos mejo­rar­las por medio de los reajus­tes racio­na­les de la indus­tria y el comer­cio así como de los impues­tos.

Para los inte­lec­tua­les, es pre­ci­so esta­ble­cer diver­sos cur­sos de adoc­tri­na­mien­to, escue­las polí­ti­co-mili­ta­res e ins­ti­tu­tos de la revo­lu­ción; debe­mos poner­los a nues­tro ser­vi­cio y al mis­mo tiem­po edu­car­los y remo­de­lar­los.

Hay que ense­ñar­les diver­sas dis­ci­pli­nas tales como la his­to­ria del desa­rro­llo de la socie­dad y el mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co. Inclu­so para con los idea­lis­tas tene­mos mane­ras de con­se­guir que no se nos opon­gan. Mien­tras ellos hablan de la crea­ción del hom­bre por Dios, noso­tros habla­mos de la evo­lu­ción del mono al hom­bre.

A aque­llos inte­lec­tua­les de edad avan­za­da, diga­mos mayo­res de seten­ta años, debe­mos ase­gu­rar­les la sub­sis­ten­cia, siem­pre que apo­yen al Par­ti­do y al gobierno popu­lar.

Todo el Par­ti­do debe tra­ba­jar con­cien­zu­da y pru­den­te­men­te por alcan­zar éxi­tos en la esfe­ra del fren­te úni­co.

Es nece­sa­rio unir­nos con la peque­ña bur­gue­sía y la bur­gue­sía nacio­nal, colo­cán­do­las bajo la direc­ción de la cla­se obre­ra y toman­do como base la alian­za obre­ro-cam­pe­si­na. La bur­gue­sía nacio­nal des­apa­re­ce­rá en el futu­ro, pero aho­ra debe­mos unir­la en torno nues­tro en vez de apar­tar­la de noso­tros. Debe­mos, de un lado, man­te­ner la lucha con­tra la bur­gue­sía nacio­nal y, del otro, unir­nos con ella. Hay que expo­ner cla­ra­men­te este prin­ci­pio ante los cua­dros y demos­trar con los hechos que es correc­to y nece­sa­rio unir­nos con la bur­gue­sía nacio­nal, los par­ti­dos demo­crá­ti­cos, las per­so­na­li­da­des demo­crá­ti­cas y la inte­lec­tua­li­dad. Muchos de sus repre­sen­tan­tes eran antes enemi­gos nues­tros, pero se han des­pren­di­do del cam­po adver­sa­rio para pasar­se a nues­tro lado. Con éstos tam­bién debe­mos unir­nos, ya que en una u otra medi­da somos com­pa­ti­bles. La uni­dad con ellos favo­re­ce al pue­blo tra­ba­ja­dor.

Es nece­sa­rio que en el pre­sen­te adop­te­mos esta tác­ti­ca.

Es muy impor­tan­te unir­nos con las mino­rías nacio­na­les. En la tota­li­dad del país, éstas tie­nen apro­xi­ma­da­men­te una pobla­ción de trein­ta millo­nes. Las refor­mas socia­les en las zonas de mino­rías nacio­na­les cons­ti­tu­yen un asun­to de gran impor­tan­cia y debe­mos tra­tar­lo pru­den­te­men­te. De nin­gu­na mane­ra debe­mos actuar allí con pre­ci­pi­ta­ción, pues así pro­vo­ca­ría­mos pro­ble­mas. Si las con­di­cio­nes no están madu­ras, no con­vie­ne pro­ce­der a las refor­mas. Si sólo hay una con­di­ción madu­ra mien­tras que las demás están en cier­nes, tam­po­co con­vie­ne rea­li­zar refor­mas de impor­tan­cia. Por supues­to, con esto no quie­ro decir que nos abs­ten­ga­mos de hacer allí toda refor­ma posi­ble. Según esta­ble­ce el Pro­gra­ma Común, en las zonas de mino­rías nacio­na­les se pue­den refor­mar algu­nas cos­tum­bres y prác­ti­cas tra­di­cio­na­les. Pero esto debe ser obra de las pro­pias mino­rías nacio­na­les. Antes de que se ten­ga el apo­yo de las masas y de que se cuen­te con fuer­zas arma­das popu­la­res y con cua­dros de las mino­rías nacio­na­les, no se debe lle­var a cabo nin­gu­na refor­ma que ten­ga una enver­ga­du­ra de masas. Es indis­pen­sa­ble que ayu­de­mos a las mino­rías nacio­na­les a for­mar sus pro­pios cua­dros y que nos una­mos con las gran­des masas que las inte­gran.

En una pala­bra, no debe­mos ata­car en las cua­tro direc­cio­nes. Si lo hicié­ra­mos, pon­dría­mos en ten­sión a todo el país, y esto sería muy malo. De nin­gu­na mane­ra debe­mos crear­nos dema­sia­dos enemi­gos, sino hacer cier­tas con­ce­sio­nes en una direc­ción y aflo­jar allí un poco la ten­sión para con­cen­trar fuer­zas y lan­zar ata­ques en otra. Debe­mos tra­ba­jar bien para que los obre­ros, cam­pe­si­nos y peque­ños arte­sa­nos nos apo­yen y para que la gran mayo­ría de la bur­gue­sía nacio­nal y de la inte­lec­tua­li­dad no se opon­ga a noso­tros. De este modo, que­da­rán ais­la­das las fuer­zas rema­nen­tes del Kuo­min­tang, los agen­tes secre­tos y los ban­do­le­ros, ais­la­da la cla­se terra­te­nien­te, ais­la­dos los reac­cio­na­rios de Tai­wán y el Tíbet, y ais­la­dos tam­bién de nues­tro pue­blo los impe­ria­lis­tas. Esta es nues­tra polí­ti­ca, ésta, nues­tra orien­ta­ción estra­té­gi­ca y tác­ti­ca y ésta, en fin, la línea de la pre­sen­te Sesión Ple­na­ria del Comi­té Cen­tral.

Mao Tse­tung

6 de junio de 1950

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *