Sta­lin, ami­go del pue­blo chino

[wpdm_​package id=“115873” template=“5c51ba687615d”]

Este vein­tiuno de diciem­bre, el cama­ra­da Sta­lin cum­pli­rá sesen­ta años. Es fácil ima­gi­nar que su cum­plea­ños sus­ci­ta­rá cáli­das y afec­tuo­sas con­gra­tu­la­cio­nes en los cora­zo­nes de todos los revo­lu­cio­na­rios del mun­do que cono­cen esta fecha.

Feli­ci­tar a Sta­lin no es una for­ma­li­dad. Feli­ci­tar a Sta­lin sig­ni­fi­ca apo­yar­lo, apo­yar su cau­sa, la vic­to­ria del socia­lis­mo y el rum­bo que él seña­la a la huma­ni­dad, sig­ni­fi­ca apo­yar a un ami­go que­ri­do. Pues hoy la gran mayo­ría de la huma­ni­dad está sufrien­do y sólo pue­de libe­rar­se de sus sufri­mien­tos siguien­do el rum­bo seña­la­do por Sta­lin y con­tan­do con su ayuda.

Noso­tros, el pue­blo chino, esta­mos atra­ve­san­do el perío­do de los más amar­gos sufri­mien­tos de nues­tra his­to­ria, un perío­do en que nece­si­ta­mos más que nun­ca de la ayu­da de otros. Como dice el Libro de las odas, el ave can­ta bus­can­do el eco de sus ami­gos . Este es pre­ci­sa­men­te nues­tro caso.

Pero ¿quie­nes son nues­tros amigos?

Una cla­se de «ami­gos» son los que se adju­di­can ellos mis­mos el títu­lo de ami­gos del pue­blo chino; algu­nos chi­nos, irre­fle­xi­va­men­te, los lla­man tam­bién ami­gos. Pero tales «ami­gos» no per­te­ne­cen sino a la cate­go­ría de Li Lin-fu1. Son, en efec­to, ami­gos de ese tipo. ¿De quié­nes se tra­ta? De los impe­ria­lis­tas, que decla­ran tener sim­pa­tía por Chi­na. En cam­bio, hay otra cla­se de ami­gos, los que sien­ten real sim­pa­tía por noso­tros y nos tra­tan como her­ma­nos. ¿Quié­nes son? El pue­blo sovié­ti­co y Stalin.

Nin­gún otro país ha renun­cia­do a sus pri­vi­le­gios en Chi­na; úni­ca­men­te la Unión Sovié­ti­ca lo ha hecho.

Duran­te nues­tra Pri­me­ra Gran Revo­lu­ción, todos los impe­ria­lis­tas se opu­sie­ron a noso­tros; úni­ca­men­te la Unión Sovié­ti­ca nos ayudó.

Des­de el comien­zo de la Gue­rra de Resis­ten­cia con­tra Japón, nin­gún gobierno impe­ria­lis­ta nos ha pres­ta­do ayu­da real; úni­ca­men­te la Unión Sovié­ti­ca ha ayu­da­do a Chi­na con su avia­ción y con mate­rial. ¿No es esto sufi­cien­te­men­te claro?

Sólo el país del socia­lis­mo, su jefe y su pue­blo, los pen­sa­do­res, esta­dis­tas y tra­ba­ja­do­res socia­lis­tas, pue­den pres­tar ayu­da real a la cau­sa de la libe­ra­ción de la nación y el pue­blo chino; sin su ayu­da, nues­tra cau­sa no podría lograr la vic­to­ria final.

Sta­lin es el fiel ami­go del pue­blo chino en su lucha por la libe­ra­ción. El amor y el res­pe­to del pue­blo chino por Sta­lin y su amis­tad hacia la Unión Sovié­ti­ca son pro­fun­da­men­te sin­ce­ros; toda ten­ta­ti­va de sem­brar dis­cor­dias, toda men­ti­ra o calum­nia serán en vano.

Mao Tse-tung

21 de diciembre,1939

  1. Li Lin-fu (siglo VIII) fue pri­mer minis­tro del empe­ra­dor San­tsung de la dinas­tía Tang. Aun­que simu­la­ba amis­tad, maqui­na­ba la rui­na de todo aquel que le gana­ra en talen­to y fama y que reci­bie­ra el favor del empe­ra­dor. Por eso, sus con­tem­po­rá­neos lo cono­cían como un hom­bre con «miel en los labios y pon­zo­ña en el corazón».

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *