La orien­ta­ción del movi­mien­to juvenil

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Hoy se cum­ple el XX ani­ver­sa­rio del Movi­mien­to del 4 de Mayo, y la juven­tud de Yenán se ha con­gre­ga­do aquí para este mitin con­me­mo­ra­ti­vo. Quie­ro apro­ve­char la oca­sión para hablar de algu­nas cues­tio­nes con­cer­nien­tes a la orien­ta­ción del movi­mien­to juve­nil de China.

Pri­me­ro. El 4 de mayo ha sido pro­cla­ma­do, con toda jus­ti­cia Día de la Juven­tud Chi­na1. Han trans­cu­rri­do vein­te años des­de el Movi­mien­to del 4 de Mayo; sin embar­go, sólo este año se ha desig­na­do esta fecha como Día de la Juven­tud para todo el país. Este es un hecho por demás sig­ni­fi­ca­ti­vo, ya que indi­ca que la revo­lu­ción demo­crá­ti­ca popu­lar anti­im­pe­ria­lis­ta y anti­feu­dal de Chi­na lle­ga­rá pron­to a un pun­to de infle­xión. Esta revo­lu­ción ha expe­ri­men­ta­do repe­ti­dos fra­ca­sos en el cur­so de varias déca­das, pero aho­ra ha de pro­du­cir­se un cam­bio radi­cal; ya no se tra­ta­rá de un nue­vo fra­ca­so, sino de un cam­bio hacia la vic­to­ria. La revo­lu­ción chi­na está avan­zan­do, avan­zan­do hacia la vic­to­ria. La situa­ción del pasa­do, con sus nume­ro­sos fra­ca­sos, no pue­de con­ti­nuar ni debe per­mi­tir­se que con­ti­núe; hay que trans­for­mar­la y pasar de los fra­ca­sos a la vic­to­ria. Pero, ¿ha ocu­rri­do ya el cam­bio? No. No ha ocu­rri­do, y no hemos logra­do aún la vic­to­ria. Sin embar­go, la vic­to­ria pue­de ser gana­da. En la Gue­rra de resis­ten­cia con­tra el Japón, nos esfor­za­mos pre­ci­sa­men­te por alcan­zar el pun­to de vira­je que nos per­mi­ta pasar de los fra­ca­sos a la vic­to­ria. El Movi­mien­to del 4 de Mayo estu­vo diri­gi­do con­tra un gobierno ven­de­pa­tria, un gobierno que se con­fa­bu­la­ba con el impe­ria­lis­mo y tra­fi­ca­ba con los intere­ses de la nación, un gobierno que opri­mía al pue­blo. ¿Era nece­sa­rio o no com­ba­tir a un gobierno de ese tipo? Si no lo hubie­ra sido, el Movi­mien­to del 4 de Mayo habría sido un error. Resul­ta a todas luces obvio que a un gobierno de tal índo­le hay que com­ba­tir­lo; a un gobierno ven­de­pa­tria hay que derro­car­lo. Vea­mos. Mucho antes del Movi­mien­to del 4 de Mayo, el Dr. Sun Yat-sen fue ya rebel­de al gobierno de aquel enton­ces; se opu­so al gobierno de la dinas­tía Ching y lo derro­có. ¿Tenía razón al actuar así? En mi opi­nión, tenía toda la razón, por­que com­ba­tía a un gobierno que, en vez de resis­tir al impe­ria­lis­mo, se colu­día con él, a un gobierno que no era revo­lu­cio­na­rio, sino que repri­mía a la revo­lu­ción. El Movi­mien­to del 4 de Mayo Fue un movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio jus­ta­men­te por­que se opu­so a un gobierno ven­de­pa­tria. Así es como la juven­tud de toda Chi­na debe con­si­de­rar al Movi­mien­to del 4 de Mayo. Hoy, cuan­do el pue­blo ente­ro se levan­ta heroi­ca­men­te para resis­tir al Japón, todos esta­mos deci­di­dos a derro­tar, cues­te lo que cues­te, al impe­ria­lis­mo japo­nés, y no deja­re­mos que sur­jan nue­vos ven­de­pa­trias ni per­mi­ti­re­mos que la revo­lu­ción vuel­va a fra­ca­sar, pues hemos apren­di­do la lec­ción de los fra­ca­sos del pasa­do. A excep­ción de un peque­ño sec­tor, la juven­tud chi­na ha des­per­ta­do y está deci­di­da a ven­cer; refle­jo de esto es la pro­cla­ma­ción del 4 de mayo como Día de la Juven­tud. Mar­cha­mos por el camino de la vic­to­ria, y, siem­pre que todo el pue­blo aúne sus esfuer­zos, la revo­lu­ción chi­na triun­fa­rá en la Gue­rra de resistencia.

Segun­do. ¿Con­tra qué se diri­ge la revo­lu­ción chi­na? ¿Cuá­les son sus blan­cos? Como todo el mun­do sabe, uno es el impe­ria­lis­mo, y el otro, el feu­da­lis­mo. ¿Cuá­les son los blan­cos de la revo­lu­ción en este momen­to? Uno es el impe­ria­lis­mo japo­nés, y el otro, los cola­bo­ra­cio­nis­tas chi­nos. Para lle­var a cabo la revo­lu­ción debe­mos derro­car al impe­ria­lis­mo japo­nés y a los cola­bo­ra­cio­nis­tas. ¿Quién hace la revo­lu­ción? ¿Cuál es la fuer­za prin­ci­pal de la revo­lu­ción? El pue­blo. Las fuer­zas motri­ces de la revo­lu­ción son el pro­le­ta­ria­do, el cam­pe­si­na­do y los miem­bros de otras cla­ses que estén dis­pues­tos a luchar con­tra el impe­ria­lis­mo y el feu­da­lis­mo. Estas son las fuer­zas revo­lu­cio­na­rias anti­im­pe­ria­lis­tas y anti­feu­da­les. Pero, ¿cuá­les de ellas son las fuer­zas bási­cas, la espi­na dor­sal de la revo­lu­ción? Los obre­ros y cam­pe­si­nos, que cons­ti­tu­yen el 90 por cien­to de la pobla­ción. ¿Cuál es el carác­ter de la revo­lu­ción chi­na? ¿Qué revo­lu­ción esta­mos rea­li­zan­do aho­ra? Esta­mos lle­van­do a cabo una revo­lu­ción demo­crá­ti­co-bur­gue­sa, y nada de lo que hace­mos reba­sa ese mar­co. Aún no es hora de eli­mi­nar la pro­pie­dad pri­va­da bur­gue­sa en gene­ral; lo que debe­mos des­truir es el impe­ria­lis­mo y el feu­da­lis­mo. Esto es lo que lla­ma­mos revo­lu­ción demo­crá­ti­co-bur­gue­sa. Pero la bur­gue­sía ya no es capaz de lle­var­la has­ta el fin, y su cum­pli­mien­to será posi­ble sólo con los esfuer­zos del pro­le­ta­ria­do y las amplias masas popu­la­res. ¿Cuál es el obje­ti­vo de esta revo­lu­ción? Derro­car al impe­ria­lis­mo y al feu­da­lis­mo y esta­ble­cer una repú­bli­ca demo­crá­ti­ca popu­lar. Esta repú­bli­ca esta­rá basa­da en los Tres Prin­ci­pios del Pue­blo revo­lu­cio­na­rios. Se dife­ren­cia­rá tan­to del sis­te­ma semi­co­lo­nial y semi­feu­dal del pre­sen­te como del sis­te­ma socia­lis­ta del futu­ro. Los capi­ta­lis­tas no ten­drán cabi­da en la socie­dad socia­lis­ta, pero bajo la demo­cra­cia popu­lar aún debe per­mi­tir­se su exis­ten­cia. ¿Habrá siem­pre lugar para los capi­ta­lis­tas en Chi­na? No, en el futu­ro no lo habrá en abso­lu­to. Así será no sólo en Chi­na sino tam­bién en todo el mun­do. En el futu­ro, en nin­gún país, sea Ingla­te­rra, Esta­dos Uni­dos, Fran­cia, Japón Ale­ma­nia o Ita­lia, habrá lugar para los capi­ta­lis­tas, y Chi­na no pue­de ser una excep­ción. La Unión Sovié­ti­ca ha esta­ble­ci­do ya el socia­lis­mo, y sin duda algu­na el mun­do ente­ro segui­rá su ejem­plo. Chi­na, en su desa­rro­llo, lle­ga­rá nece­sa­ria­men­te al socia­lis­mo; esta es una ley ineluc­ta­ble. Pero, en la eta­pa actual, nues­tra tarea no es implan­tar el socia­lis­mo, sino des­truir al impe­ria­lis­mo y al feu­da­lis­mo, poner fin a la actual con­di­ción semi­co­lo­nial y semi­feu­dal de Chi­na y esta­ble­cer un régi­men de demo­cra­cia popu­lar. En esto debe empe­ñar­se la juven­tud de todo el país.

Ter­ce­ro. ¿Cuá­les son las lec­cio­nes de la revo­lu­ción chi­na? Esta es tam­bién una cues­tión impor­tan­te que debe com­pren­der la juven­tud. En rigor, la revo­lu­ción demo­crá­ti­co-bur­gue­sa anti­im­pe­ria­lis­ta y anti­feu­dal de Chi­na fue ini­cia­da por el Dr. Sun Yat-sen, y dura ya más de cin­cuen­ta años. En cuan­to a la agre­sión capi­ta­lis­ta extran­je­ra con­tra Chi­na, lle­va ya cer­ca de cien años. Duran­te este siglo se pro­du­jo pri­me­ro la Gue­rra del Opio en que se luchó con­tra la agre­sión ingle­sa, y lue­go la Gue­rra del Rei­no Celes­tial Tai­ping, la Gue­rra Chino-Japo­ne­sa de 1894, el Movi­mien­to Refor­mis­ta de 1898, el Movi­mien­to Yije­tuan, la Revo­lu­ción de 1911, el Movi­mien­to del 4 de Mayo, la Expe­di­ción al nor­te y la gue­rra sos­te­ni­da por el Ejér­ci­to Rojo. Aun­que estas luchas difi­rie­ron unas de otras, todas tuvie­ron como pro­pó­si­to repe­ler al enemi­go extran­je­ro o cam­biar la situa­ción exis­ten­te. Sin embar­go, sólo con el Dr. Sun Yat-sen comen­zó una revo­lu­ción demo­crá­ti­co-bur­gue­sa más o menos cla­ra­men­te defi­ni­da. Duran­te estos cin­cuen­ta años, la revo­lu­ción ini­cia­da por él ha teni­do éxi­tos y fra­ca­sos. Vea­mos. ¿No fue aca­so un éxi­to el que la Revo­lu­ción de 1911 derri­ba­ra al empe­ra­dor? Sin embar­go, deci­mos que esta Revo­lu­ción fra­ca­só por­que se limi­tó a echar a un empe­ra­dor y Chi­na siguió bajo la opre­sión impe­ria­lis­ta y feu­dal, y la tarea revo­lu­cio­na­ria anti­im­pe­ria­lis­ta y anti­feu­dal que­dó incon­clu­sa. ¿Con­tra qué estu­vo diri­gi­do el Movi­mien­to del 4 de Mayo? Igual­men­te con­tra el impe­ria­lis­mo y el feu­da­lis­mo; pero tam­bién fra­ca­só, pues Chi­na con­ti­nuó bajo su domi­na­ción. Suce­dió lo mis­mo con la Expe­di­ción al nor­te; esta revo­lu­ción, con todos sus éxi­tos, ter­mi­nó tam­bién en fra­ca­so. Cuan­do el Kuo­min­tang se vol­vió con­tra el Par­ti­do Comu­nis­ta2, en Chi­na se res­tau­ró el domi­nio total del impe­ria­lis­mo y del feu­da­lis­mo. El resul­ta­do inevi­ta­ble fue la gue­rra de diez años sos­te­ni­da por el Ejér­ci­to Rojo. Pero en estos diez años de lucha se cum­plió la tarea de la revo­lu­ción sólo en algu­nas par­tes de Chi­na, y no en todo el país. Si hace­mos un balan­ce de la revo­lu­ción en las pasa­das déca­das, podre­mos ver que se han logra­do úni­ca­men­te vic­to­rias tem­po­ra­les y par­cia­les, y no una vic­to­ria per­ma­nen­te y en esca­la nacio­nal. Como dijo el Dr. Sun Yat-sen, «No se ha con­su­ma­do aún la revo­lu­ción; todos mis cama­ra­das deben con­ti­nuar luchan­do». Cabe pre­gun­tar aho­ra: ¿Por qué, des­pués de varias déca­das de lucha, la revo­lu­ción chi­na no ha alcan­za­do aún su meta? ¿En qué resi­de la cau­sa? A mi enten­der, resi­de en que, pri­me­ro, el enemi­go ha sido dema­sia­do pode­ro­so, y segun­do, nues­tras fuer­zas han sido dema­sia­do débi­les. Por ser una par­te fuer­te y la otra débil, la revo­lu­ción no ha logra­do la vic­to­ria. Al afir­mar que el enemi­go ha sido dema­sia­do pode­ro­so, que­re­mos decir que han sido dema­sia­do pode­ro­sas las fuer­zas del impe­ria­lis­mo (el fac­tor prin­ci­pal) y del feu­da­lis­mo. Al decir que nues­tras fuer­zas han sido dema­sia­do débi­les, nos refe­ri­mos a que lo han sido en los pla­nos mili­tar, polí­ti­co, eco­nó­mi­co y cul­tu­ral; pero nues­tra debi­li­dad y el con­si­guien­te fra­ca­so en el cum­pli­mien­to de la tarea anti­im­pe­ria­lis­ta y anti­feu­dal se deben prin­ci­pal­men­te a que no han sido aún movi­li­za­das las masas tra­ba­ja­do­ras, los obre­ros y cam­pe­si­nos, que cons­ti­tu­yen el 90 por cien­to de la pobla­ción. Resu­mien­do la expe­rien­cia de la revo­lu­ción en los últi­mos dece­nios, pode­mos decir que el pue­blo de todo el país aún no ha sido ple­na­men­te movi­li­za­do, y que los reac­cio­na­rios, inva­ria­ble­men­te, se han opues­to a dicha movi­li­za­ción y la han sabo­tea­do. Sólo cuan­do estén movi­li­za­dos y orga­ni­za­dos los obre­ros y cam­pe­si­nos, que cons­ti­tu­yen el 90 por cien­to de la pobla­ción, será posi­ble derro­car al impe­ria­lis­mo y al feu­da­lis­mo. El Dr. Sun Yat-sen dijo en su Testamento:

Duran­te cua­ren­ta años me he dedi­ca­do a la cau­sa de la revo­lu­ción nacio­nal con el fin de alcan­zar la liber­tad y la igual­dad para Chi­na. Mi expe­rien­cia de estos cua­ren­ta años me ha con­ven­ci­do pro­fun­da­men­te de que, para lograr este obje­ti­vo, debe­mos des­per­tar a las masas popu­la­res y unir­nos en una lucha común con las nacio­nes del mun­do que nos tra­ten en pie de igualdad. 

Han trans­cu­rri­do más de diez años des­de la muer­te del Dr. Sun, y si los suma­mos a los cua­ren­ta años men­cio­na­dos por él, tene­mos en total más de cin­cuen­ta. ¿Cuál es la lec­ción de estos años de revo­lu­ción? Fun­da­men­tal­men­te, «des­per­tar a las masas popu­la­res». Uste­des deben estu­diar cui­da­do­sa­men­te esta lec­ción; toda la juven­tud chi­na debe hacer­lo. Los jóve­nes tie­nen que saber que, sólo movi­li­zan­do a las amplias masas obre­ras y cam­pe­si­nas, que for­man el 90 por cien­to de la pobla­ción, podre­mos derro­tar al impe­ria­lis­mo y al feu­da­lis­mo. Y hoy, a menos que movi­li­ce­mos a los obre­ros y cam­pe­si­nos de todo el país, no logra­re­mos ven­cer al Japón ni esta­ble­cer una nue­va China.

Cuar­to. Vol­va­mos al movi­mien­to juve­nil. En este mis­mo día, hace vein­te años, se pro­du­jo en Chi­na un impor­tan­te acon­te­ci­mien­to, cono­ci­do en la his­to­ria como el Movi­mien­to del 4 de Mayo, en el cual par­ti­ci­pa­ron los estu­dian­tes; fue un movi­mien­to de gran sig­ni­fi­ca­ción. ¿Qué papel ha desem­pe­ña­do la juven­tud chi­na a par­tir de enton­ces? En cier­ta medi­da, un papel de van­guar­dia, que, sal­vo los recal­ci­tran­tes, todo el país reco­no­ce. ¿En qué con­sis­te ese papel de van­guar­dia? En tomar la cabe­za, en mar­char al fren­te de las filas revo­lu­cio­na­rias. En las filas anti­im­pe­ria­lis­tas y anti­feu­da­les del pue­blo chino mili­ta un con­tin­gen­te de jóve­nes inte­lec­tua­les y estu­dian­tes. Es un con­tin­gen­te de con­si­de­ra­ble mag­ni­tud que, a pesar de los muchos que han dado su vida, suma hoy varios millo­nes. For­ma un ejér­ci­to, y muy impor­tan­te, en la lucha con­tra el impe­ria­lis­mo y el feu­da­lis­mo. Pero este ejér­ci­to solo no es sufi­cien­te; no pode­mos derro­tar al enemi­go con­tan­do úni­ca­men­te con él, ya que, pese a todo; no cons­ti­tu­ye la fuer­za .prin­ci­pal. ¿Cuál es, enton­ces, la fuer­za prin­ci­pal? Los obre­ros y cam­pe­si­nos. Nues­tros jóve­nes inte­lec­tua­les y estu­dian­tes deben ir a las masas obre­ras y cam­pe­si­nas, que repre­sen­tan el 90 por cien­to de la pobla­ción, y movi­li­zar­las y orga­ni­zar­las. Si no tuvié­ra­mos esta fuer­za prin­ci­pal, los obre­ros y cam­pe­si­nos, si no con­tá­ra­mos más que con el con­tin­gen­te de jóve­nes inte­lec­tua­les y estu­dian­tes, no podría­mos ven­cer al impe­ria­lis­mo y al feu­da­lis­mo. Por lo tan­to, los jóve­nes inte­lec­tua­les y estu­dian­tes de todo el país deben inte­grar­se con las amplias masas obre­ras y cam­pe­si­nas y for­mar con ellas un solo cuer­po; úni­ca­men­te así se podrá crear un ejér­ci­to pode­ro­so. ¡Un ejér­ci­to de cien­tos de millo­nes de hom­bres! Sólo con este inmen­so ejér­ci­to des­trui­re­mos las sóli­das posi­cio­nes del enemi­go y sus últi­mos baluar­tes. Al eva­luar el movi­mien­to juve­nil del pasa­do des­de este pun­to de vis­ta, es pre­ci­so seña­lar una ten­den­cia erró­nea: en el movi­mien­to juve­nil de las últi­mas déca­das, un sec­tor de los jóve­nes se ha nega­do a unir­se con las masas obre­ras y cam­pe­si­nas y se ha opues­to al movi­mien­to obre­ro y cam­pe­sino; esto cons­ti­tu­ye una con­tra­co­rrien­te den­tro del movi­mien­to juve­nil. En reali­dad, estos jóve­nes son poco inte­li­gen­tes, pues recha­zan unir­se con las masas obre­ras y cam­pe­si­nas, que abar­can al 90 por cien­to de la pobla­ción, e inclu­so se opo­nen radi­cal­men­te a ellas. ¿Es bue­na esta ten­den­cia? Con­si­de­ró que no, por­que al opo­ner­se a los obre­ros y cam­pe­si­nos, esos jóve­nes están opo­nién­do­se a la revo­lu­ción; por eso deci­mos que es una con­tra­co­rrien­te den­tro del movi­mien­to juve­nil. Un movi­mien­to juve­nil que tuvie­se tal natu­ra­le­za no lle­ga­ría a nada bueno. Hace unos días escri­bí un bre­ve artícu­lo3 en el cual señalaba:

En últi­mo tér­mino, el cri­te­rio para dis­tin­guir entre los inte­lec­tua­les revo­lu­cio­na­rios y los no revo­lu­cio­na­rios o los con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios es ver si están dis­pues­tos o no a inte­grar­se con las masas obre­ras y cam­pe­si­nas, y si real­men­te lo hacen. 

Aquí plan­teo un cri­te­rio que con­si­de­ro como el úni­co váli­do. ¿Cómo juz­gar si un joven es revo­lu­cio­na­rio? ¿Cómo dis­cer­nir­lo? Sólo hay un cri­te­rio: ver si está dis­pues­to a inte­grar­se, y se inte­gra en la prác­ti­ca, con las gran­des masas obre­ras y cam­pe­si­nas. Es revo­lu­cio­na­rio si lo quie­re hacer y lo hace; de otro modo es no revo­lu­cio­na­rio o con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio. Si se inte­gra hoy con las masas obre­ras y cam­pe­si­nas, es hoy revo­lu­cio­na­rio; si maña­na deja de hacer­lo o pasa a opri­mir a la gen­te sen­ci­lla, se trans­for­ma­rá en no revo­lu­cio­na­rio o en con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio. Hay jóve­nes que se limi­tan a pero­rar sobre su fe en los Tres Prin­ci­pios del Pue­blo o en el mar­xis­mo, pero esto no prue­ba nada. Fíjen­se. ¿No habla Hitler de su fe en el «socia­lis­mo»? ¡Tam­bién Mus­so­li­ni era «socia­lis­ta» hace vein­te años! Y ¿qué es en el fon­do su «socia­lis­mo»? ¡Fas­cis­mo! ¿No «cre­yó» en otro tiem­po Chen Tu-siu en el mar­xis­mo? ¿Y qué hizo más tar­de? Se pasó a la con­tra­rre­vo­lu­ción. ¿No «creó» Chang Kuo-tao en el mar­xis­mo? ¿Qué ha sido de él? Ha deser­ta­do y se ha hun­di­do en la cié­na­ga. Algu­nas per­so­nas se auto­de­no­mi­nan «segui­do­res de los Tres Prin­ci­pios del Pue­blo» y has­ta vie­jos par­ti­da­rios de estos Prin­ci­pios; pero ¿qué hacen? Resul­ta que su Prin­ci­pio del Nacio­na­lis­mo sig­ni­fi­ca colu­dir­se con el impe­ria­lis­mo; su Prin­ci­pio de la demo­cra­cia, opri­mir a la gen­te sen­ci­lla, y su Prin­ci­pio de la vida del pue­blo, chu­par al pue­blo has­ta la últi­ma gota de san­gre. Son par­ti­da­rios de los Tres Prin­ci­pios del Pue­blo sólo de dien­tes afue­ra. Por eso, cuan­do que­re­mos juz­gar a una per­so­na y saber si es un ver­da­de­ro o un fal­so par­ti­da­rio de los Tres prin­ci­pios del pue­blo, o si es un ver­da­de­ro o un fal­so mar­xis­ta, bas­ta con ver cuál es su rela­ción con las amplias masas obre­ras y cam­pe­si­nas, y de este modo todo que­da­rá cla­ro inme­dia­ta­men­te. Este es el úni­co cri­te­rio; no hay otro. Espe­ro que la juven­tud de todo el país jamás se deja­rá arras­trar por esa sinies­tra con­tra­co­rrien­te, sino que com­pren­de­rá bien que los obre­ros y cam­pe­si­nos son sus ami­gos y mar­cha­rá hacia un lumi­no­so futuro.

Quin­to. La pre­sen­te Gue­rra de resis­ten­cia con­tra Japón es una nue­va fase, la más gran­dio­sa, vigo­ro­sa y diná­mi­ca de la revo­lu­ción chi­na. En esta fase, a los jóve­nes les incum­be una gran res­pon­sa­bi­li­dad. En las últi­mas déca­das nues­tro movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio ha atra­ve­sa­do nume­ro­sas fases de lucha, pero en nin­gu­na de ellas ha teni­do tan­ta ampli­tud como en la actual Gue­rra de resis­ten­cia. Al sos­te­ner que la revo­lu­ción chi­na tie­ne aho­ra carac­te­rís­ti­cas que la dis­tin­guen de lo que era, y que pasa­rá de los fra­ca­sos a la vic­to­ria, esta­mos dicien­do que las gran­des masas popu­la­res de Chi­na han pro­gre­sa­do, de lo cual es una cla­ra prue­ba el pro­gre­so de la juven­tud. De ahí que la Gue­rra de resis­ten­cia haya de triun­far, y así será ineluc­ta­ble­men­te. Como todos saben, nues­tra polí­ti­ca bási­ca en la Gue­rra de resis­ten­cia es la de fren­te úni­co nacio­nal anti­ja­po­nés, que tie­ne por obje­ti­vo derro­car al impe­ria­lis­mo japo­nés y a los cola­bo­ra­cio­nis­tas, trans­for­mar la vie­ja Chi­na en una nue­va Chi­na y libe­rar a toda la nación de su con­di­ción semi­co­lo­nial y semi­feu­dal. La actual fal­ta de uni­dad en el movi­mien­to juve­nil chino es una gra­ve defi­cien­cia. Uste­des deben con­ti­nuar esfor­zán­do­se por alcan­zar la uni­dad, por­que la uni­dad hace la fuer­za. Deben ayu­dar a la juven­tud de todo el país a com­pren­der la situa­ción actual, a alcan­zar la uni­dad y a lle­var la resis­ten­cia has­ta el fin.

Sex­to y últi­mo. Me refe­ri­ré aho­ra al movi­mien­to juve­nil de Yenán. Este es el mode­lo para el movi­mien­to juve­nil de todo el país. Su orien­ta­ción es la orien­ta­ción para el movi­mien­to juve­nil del país ente­ro. ¿Por qué? Por­que esta orien­ta­ción es correc­ta. Vea­mos. La juven­tud de Yenán no sólo ha tra­ba­ja­do por la uni­dad, sino que lo ha hecho muy bien. Ha logra­do la cohe­sión y la uni­dad. En Yenán, los jóve­nes inte­lec­tua­les, estu­dian­tes, obre­ros y cam­pe­si­nos están todos uni­dos. Gran núme­ro de jóve­nes revo­lu­cio­na­rios de todo el país, y has­ta de comu­ni­da­des chi­nas en el extran­je­ro, han veni­do a Yenán a estu­diar. La mayo­ría de los asis­ten­tes al mitin de hoy pro­ce­den de luga­res situa­dos a miles e inclu­so dece­nas de miles de kiló­me­tros; llá­men­se Chang o Li, sean hom­bres o muje­res, obre­ros o cam­pe­si­nos, a todos los une una mis­ma volun­tad. ¿No debe con­si­de­rar­se esto como un mode­lo para todo el país? La juven­tud de Yenán, ade­más de estar uni­da, se inte­gra con las masas obre­ras y cam­pe­si­nas, lo cual, con mayor razón toda­vía, cons­ti­tu­ye un mode­lo para todo el país. ¿Qué hace la juven­tud de Yenán? Apren­de la teo­ría de la revo­lu­ción y estu­dia los prin­ci­pios y méto­dos para resis­tir al Japón y sal­var a la nación; lle­va a cabo la cam­pa­ña por la pro­duc­ción, y ha rotu­ra­do miles de mu de tie­rra. La rotu­ra­ción y cul­ti­vo de tie­rras es algo que ni el pro­pio Con­fu­cio hizo. La escue­la que él diri­gía con­ta­ba con un buen núme­ro de estu­dian­tes: «seten­ta nota­bles y tres mil dis­cí­pu­los»; ¡una escue­la flo­re­cien­te! Así y todo, tenía muchos menos estu­dian­tes de los que hay en Yenán, y, ade­más, ellos no sen­tían la menor afi­ción a las cam­pa­ñas por la pro­duc­ción. Cuan­do sus dis­cí­pu­los le pre­gun­ta­ron cómo arar los cam­pos, Con­fu­cio res­pon­dió: «No lo sé; yo no val­go en eso lo que un agri­cul­tor». En otra oca­sión le pre­gun­ta­ron sobre cómo cul­ti­var hor­ta­li­zas, y con­tes­tó: «No lo sé; yo no val­go en eso lo que un hor­te­lano». En la Chi­na anti­gua, los jóve­nes que estu­dia­ban con un sabio no apren­dían la teo­ría de la revo­lu­ción ni toma­ban par­te en el tra­ba­jo físi­co. Hoy, en vas­tas regio­nes de nues­tro país, ape­nas si se ense­ña en las escue­las la teo­ría de la revo­lu­ción y no se habla de cam­pa­ña por la pro­duc­ción. Sólo aquí, en Yenán, y en las bases de apo­yo anti­ja­po­ne­sas, situa­das en la reta­guar­dia del enemi­go, la juven­tud es radi­cal­men­te dife­ren­te; es de ver­dad la van­guar­dia en la cau­sa de la resis­ten­cia al Japón y de la sal­va­ción nacio­nal, por­que su orien­ta­ción polí­ti­ca es correc­ta y lo son tam­bién sus méto­dos de tra­ba­jo. Por ello digo que el movi­mien­to juve­nil de Yenán es el mode­lo para el movi­mien­to juve­nil de todo el país.

Con­si­de­ro que el mitin de hoy tie­ne gran sig­ni­fi­ca­ción. Por mi par­te, he dicho cuan­to que­ría decir. Espe­ro que uste­des estu­dia­rán las expe­rien­cias de la revo­lu­ción chi­na en los últi­mos cin­cuen­ta años, desa­rro­lla­rán lo que hay de posi­ti­vo y dese­cha­rán lo erró­neo, de mane­ra que la juven­tud se inte­gre con el pue­blo de todo el país y la revo­lu­ción pase de los fra­ca­sos a la vic­to­ria. Cuan­do la juven­tud y el pue­blo ente­ro se hallen movi­li­za­dos, orga­ni­za­dos y uni­dos, el impe­ria­lis­mo japo­nés será derro­ta­do. Todo joven debe asu­mir esta res­pon­sa­bi­li­dad. Cada uno de uste­des debe ser dife­ren­te de lo que era en el pasa­do y dedi­car­se con gran reso­lu­ción a unir a toda la juven­tud y orga­ni­zar a todo el pue­blo para derro­car al impe­ria­lis­mo japo­nés y trans­for­mar la vie­ja Chi­na en una nue­va Chi­na. Esto es lo que espe­ro de ustedes.

Mao Zedong

4 de mayo de 1939

  1. En un prin­ci­pio, el 4 de mayo fue pro­cla­ma­do Día de la Juven­tud Chi­na por la orga­ni­za­ción juve­nil de la Región Fron­te­ri­za de Shen­sí-Kan­sú-Ning­sia. Pre­sio­na­do por el auge patrió­ti­co de las amplias masas juve­ni­les, el gobierno del Kuo­min­tang lo acep­tó. Pero pos­te­rior­men­te pro­cla­mó Día de la juven­tud el 29 de mar­zo (día con­me­mo­ra­ti­vo de los már­ti­res revo­lu­cio­na­rios caí­dos duran­te el Levan­ta­mien­to de Can­tón en 1911), por­que, temien­do que la juven­tud se revo­lu­cio­na­ri­za­ra, con­si­de­ró peli­gro­so cele­brar el 4 de mayo. Sin embar­go, en las bases de apo­yo revo­lu­cio­na­rias, diri­gi­das por el Par­ti­do Comu­nis­ta, se con­ti­nuó con­si­de­ran­do el 4 de mayo como Día de la Juven­tud. Des­pués de la fun­da­ción de la Repú­bli­ca Popu­lar Chi­na, el Con­se­jo Admi­nis­tra­ti­vo del Gobierno Cen­tral Popu­lar lo pro­cla­mó ofi­cial­men­te Día de la Juven­tud Chi­na, en diciem­bre de 1949.
  2. Se refie­re a los gol­pes de Esta­do con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios dados en 1927 por Chiang Kai-shek en Shanghai y Nan­kín, y por Wang Ching-wei en Wuján.
  3. Se refie­re al artícu­lo El Movi­mien­to del 4 de Mayo.

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