El papel del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na en la gue­rra nacional

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Intro­duc­ción

[Infor­me del cama­ra­da Mao Zedong ante la VI Sesión Ple­na­ria del Comi­té Cen­tral ele­gi­do en el VI Con­gre­so Nacio­nal del Par­ti­do. Esta Sesión, que tuvo una gran impor­tan­cia, rati­fi­có la línea del Buró Polí­ti­co del Comi­té Cen­tral, enca­be­za­do por el cama­ra­da Mao Zedong.]

Camaradas(1): Ante noso­tros se abre un futu­ro lumi­no­so. Nues­tro deber es derro­tar al impe­ria­lis­mo japo­nés y cons­truir una nue­va Chi­na, y alcan­za­re­mos con toda segu­ri­dad estos obje­ti­vos. Sin embar­go, es difí­cil el camino por reco­rrer entre el momen­to actual y ese futu­ro lumi­no­so. El Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na y el pue­blo ente­ro, que luchan por una Chi­na esplen­do­ro­sa, tie­nen que com­ba­tir de mane­ra pla­ni­fi­ca­da a los inva­so­res japo­ne­ses; sólo podrán derro­tar­los por medio de una lar­ga gue­rra. Ya hemos habla­do bas­tan­te sobre diver­sos pro­ble­mas rela­ti­vos a esta gue­rra. Hemos resu­mi­do la expe­rien­cia adqui­ri­da des­de el esta­lli­do de la Gue­rra de resis­ten­cia con­tra el Japón, eva­lua­do la situa­ción actual, defi­ni­do las tareas urgen­tes que incum­ben a la nación ente­ra, expli­ca­do por qué y cómo uti­li­zar un fren­te úni­co nacio­nal anti­ja­po­nés a lar­go pla­zo para sos­te­ner una gue­rra lar­ga, y hemos ana­li­za­do la situa­ción inter­na­cio­nal: ¿Qué pro­ble­mas que­dan enton­ces? Cama­ra­das, que­da uno más: el papel que corres­pon­de al Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na en la gue­rra nacio­nal, esto es, cómo deben enten­der los comu­nis­tas su pro­pio papel, aumen­tar su fuer­za y estre­char sus filas, a fin de evi­tar la derro­ta y con­du­cir esta gue­rra a la victoria. 

Patrio­tis­mo e internacionalismo

¿Pue­de un comu­nis­ta, que es inter­na­cio­na­lis­ta, ser al mis­mo tiem­po patrio­ta? Sos­te­ne­mos que no sólo pue­de, sino que debe ser­lo. El con­te­ni­do con­cre­to del patrio­tis­mo es deter­mi­na­do por las con­di­cio­nes his­tó­ri­cas. Exis­te el «patrio­tis­mo» de los agre­so­res japo­ne­ses y de Hitler, y exis­te nues­tro patrio­tis­mo. Los comu­nis­tas deben opo­ner­se resuel­ta­men­te al «patrio­tis­mo» de los agre­so­res japo­ne­ses y de Hitler. Los comu­nis­tas japo­ne­ses y ale­ma­nes son derro­tis­tas res­pec­to a las gue­rras sos­te­ni­das por sus paí­ses. Res­pon­de a los intere­ses de los pue­blos del Japón y Ale­ma­nia hacer todo lo posi­ble por­que fra­ca­sen las gue­rras de los agre­so­res japo­ne­ses y de Hitler, y cuan­to más com­ple­ta sea la derro­ta, tan­to mejor. Esto es lo que los comu­nis­tas japo­ne­ses y ale­ma­nes deben hacer y, en efec­to, están hacien­do. Todo ello se expli­ca por­que las gue­rras des­ata­das por los agre­so­res japo­ne­ses y por Hitler per­ju­di­can no sólo a otros pue­blos, sino tam­bién a los pue­blos de sus pro­pios paí­ses. El caso de Chi­na es dis­tin­to, por­que ella es víc­ti­ma de la agre­sión. Por con­si­guien­te, los comu­nis­tas chi­nos debe­mos com­bi­nar el patrio­tis­mo con el inter­na­cio­na­lis­mo. Somos a la vez inter­na­cio­na­lis­tas y patrio­tas, y nues­tra con­sig­na es «Luchar con­tra el agre­sor en defen­sa de la patria». Para noso­tros, el derro­tis­mo es un cri­men, y pug­nar por la vic­to­ria en la Gue­rra de resis­ten­cia, un deber inelu­di­ble. Pues úni­ca­men­te luchan­do en defen­sa de la patria podre­mos derro­tar a los agre­so­res y lograr la libe­ra­ción nacio­nal, y sólo logran­do la libe­ra­ción nacio­nal será posi­ble que el pro­le­ta­ria­do y todo el pue­blo tra­ba­ja­dor con­quis­ten su pro­pia eman­ci­pa­ción. La vic­to­ria de Chi­na y la derro­ta de los impe­ria­lis­tas que la inva­den cons­ti­tui­rán una ayu­da para los pue­blos de los demás paí­ses. De ahí que, en las gue­rras de libe­ra­ción nacio­nal, el patrio­tis­mo sea la apli­ca­ción del inter­na­cio­na­lis­mo. Por esta razón, cada comu­nis­ta debe des­ple­gar toda su ini­cia­ti­va, mar­char vale­ro­sa y resuel­ta­men­te al cam­po de bata­lla de la gue­rra de libe­ra­ción nacio­nal, y apun­tar sus fusi­les con­tra los agre­so­res japo­ne­ses. Por la mis­ma razón, inme­dia­ta­men­te des­pués del Inci­den­te del 18 de Sep­tiem­bre de 1931, nues­tro par­ti­do lan­zó un lla­ma­mien­to a resis­tir a los agre­so­res japo­ne­ses median­te una gue­rra nacio­nal de auto­de­fen­sa, y, más tar­de, pro­pu­so un fren­te úni­co nacio­nal anti­ja­po­nés y orde­nó al Ejér­ci­to Rojo que se reor­ga­ni­za­ra como uni­da­des del Ejér­ci­to Revo­lu­cio­na­rio Nacio­nal anti­ja­po­nés y mar­cha­ra al fren­te, y a sus mili­tan­tes, que com­ba­tie­ran en la pri­me­ra línea de la Gue­rra de resis­ten­cia y defen­die­ran a la patria has­ta la últi­ma gota de san­gre. Estas accio­nes patrió­ti­cas son todas jus­tas y, lejos de infrin­gir el inter­na­cio­na­lis­mo, son pre­ci­sa­men­te su apli­ca­ción en Chi­na. Sólo quie­nes tie­nen ideas polí­ti­cas con­fu­sas o segun­das inten­cio­nes pue­den desear el dis­pa­ra­te de que nos hemos equi­vo­ca­do, de que hemos aban­do­na­do el internacionalismo. 

Los comu­nis­tas deben dar el ejem­ploen la gue­rra nacional

Por las razo­nes arri­ba expues­tas, los comu­nis­tas deben mos­trar una gran ini­cia­ti­va en la gue­rra nacio­nal, y mos­trar­la con­cre­ta­men­te o sea, desem­pe­ñar un papel ejem­plar y de van­guar­dia en todos los terre­nos. Nues­tra gue­rra se lle­va a cabo en cir­cuns­tan­cias adver­sas: El insu­fi­cien­te desa­rro­llo de la con­cien­cia, dig­ni­dad y con­fian­za nacio­na­les entre las gran­des masas popu­la­res, la fal­ta de orga­ni­za­ción de la mayo­ría de éstas, la debi­li­dad del pode­río mili­tar, el atra­so eco­nó­mi­co, la fal­ta de demo­cra­cia en el sis­te­ma polí­ti­co, la corrup­ción y el pesi­mis­mo, la fal­ta de uni­dad y soli­dez den­tro del fren­te úni­co, etc.: todas éstas son cir­cuns­tan­cias adver­sas. En con­se­cuen­cia, los comu­nis­tas tie­nen que asu­mir cons­cien­te­men­te la gran res­pon­sa­bi­li­dad de unir al pue­blo ente­ro para eli­mi­nar todo fenó­meno nega­ti­vo. Aquí, el papel de van­guar­dia de los comu­nis­tas y su ejem­plo tie­nen impor­tan­cia vital. En el VIII Ejér­ci­to y en el Nue­vo 4º Cuer­po de Ejér­ci­to, los comu­nis­tas deben ser mode­los de valen­tía en el com­ba­te y dar el ejem­plo en la eje­cu­ción de las órde­nes, la obser­van­cia de la dis­ci­pli­na, la rea­li­za­ción del tra­ba­jo polí­ti­co y el afian­za­mien­to de la cohe­sión y la uni­dad inter­nas. En sus rela­cio­nes con los par­ti­dos y ejér­ci­tos ami­gos, los comu­nis­tas deben per­se­ve­rar en la uni­dad para la resis­ten­cia al Japón, per­sis­tir en el pro­gra­ma de fren­te úni­co y dar ejem­plo en el cum­pli­mien­to de las tareas de la resis­ten­cia; deben ser fie­les a la pala­bra empe­ña­da y resuel­tos en la acción, libres de alta­ne­ría y sin­ce­ros en la con­sul­ta y coope­ra­ción con los par­ti­dos y ejér­ci­tos ami­gos, y mode­los en las rela­cio­nes entre par­ti­dos den­tro del Fren­te úni­co. En el tra­ba­jo guber­na­men­tal, los comu­nis­tas deben dar ejem­plo de abso­lu­ta inte­gri­dad, abs­ten­ción de todo favo­ri­tis­mo y tra­ba­jo cons­tan­te por poca remu­ne­ra­ción. Al tra­ba­jar entre las masas, los comu­nis­tas deben com­por­tar­se como sus ami­gos y no como sus supe­rio­res, como maes­tros infa­ti­ga­bles y no como poli­ti­que­ros buró­cra­tas. En nin­gún momen­to y en nin­gu­na cir­cuns­tan­cia pue­de un comu­nis­ta poner en pri­mer plano sus intere­ses per­so­na­les; al con­tra­rio, debe subor­di­nar­los a los intere­ses de la nación y de las masas popu­la­res. De ahí que el egoís­mo, la des­ga­na en el tra­ba­jo, la corrup­ción, el afán de figu­rar, etc., sean lo más des­pre­cia­ble, mien­tras que merez­can res­pe­to el desin­te­rés, el entu­sias­mo y la ener­gía en el tra­ba­jo, la com­ple­ta dedi­ca­ción al deber públi­co y el esfuer­zo con­cien­zu­do y tenaz. Los comu­nis­tas deben tra­ba­jar en armo­nía con todos los ele­men­tos avan­za­dos que no mili­tan en el par­ti­do, y esfor­zar­se por unir al pue­blo ente­ro para eli­mi­nar todo fenó­meno nega­ti­vo. Hay que com­pren­der que los comu­nis­tas no son sino un peque­ño sec­tor de la nación, y que fue­ra del par­ti­do exis­te un gran núme­ro de ele­men­tos avan­za­dos y acti­vis­tas, con los que debe­mos cola­bo­rar. Es total­men­te erró­neo pen­sar que sólo noso­tros somos capa­ces y que los demás no valen nada. Los comu­nis­tas no deben des­de­ñar o des­pre­ciar a las per­so­nas polí­ti­ca­men­te atra­sa­das, sino acer­car­se a ellas, unir­se con ellas, con­ven­cer­las y alen­tar­las a pro­gre­sar. A aque­llos que hayan come­ti­do erro­res en su tra­ba­jo, sal­vo los inco­rre­gi­bles, los comu­nis­tas no deben dejar­los de lado, sino al con­tra­rio, per­sua­dir­los para que se corri­jan y empren­dan un nue­vo camino. Los comu­nis­tas deben ser ejem­pla­res tan­to por su sen­ti­do prác­ti­co como por su pre­vi­sión y cla­ri­vi­den­cia, por­que úni­ca­men­te el sen­ti­do prác­ti­co les per­mi­ti­rá cum­plir las tareas asig­na­das, y sólo la pre­vi­sión y la cla­ri­vi­den­cia les impe­di­rán extra­viar­se en el avan­ce. Por lo tan­to, los comu­nis­tas deben asi­mis­mo dar el ejem­plo en el estu­dio y, en todo momen­to, deben ser alum­nos de las masas popu­la­res a la vez que sus maes­tros. Sólo apren­dien­do de las masas popu­la­res, de cuan­to ocu­rre a su alre­de­dor, de los par­ti­dos y ejér­ci­tos ami­gos, y cono­cién­do­los bien, podrán los comu­nis­tas tener sen­ti­do prác­ti­co en su tra­ba­jo y ser pre­vi­so­res y cla­ri­vi­den­tes en cuan­to al por­ve­nir. En una gue­rra lar­ga y en cir­cuns­tan­cias adver­sas, sólo cola­bo­ran­do con todos los ele­men­tos avan­za­dos de los par­ti­dos y ejér­ci­tos ami­gos y de las masas popu­la­res y desem­pe­ñan­do ple­na­men­te en papel ejem­plar y de van­guar­dia, pue­den los comu­nis­tas movi­li­zar a las fuer­zas vivas de la nación ente­ra en la lucha para ven­cer las difi­cul­ta­des, derro­tar al enemi­go y cons­truir una nue­va China. 

Unir a toda la nación y com­ba­tir a losa­gen­tes del enemi­go en su seno

La úni­ca polí­ti­ca posi­ble para ven­cer las difi­cul­ta­des, derro­tar al enemi­go y cons­truir una nue­va Chi­na con­sis­te en con­so­li­dar y ampliar el fren­te úni­co nacio­nal anti­ja­po­nés y movi­li­zar todas las fuer­zas vivas de la nación. Sin embar­go, como ya hay den­tro de nues­tro fren­te úni­co nacio­nal agen­tes del enemi­go ‑cola­bo­ra­cio­nis­tas, trots­kis­tas y ele­men­tos projaponeses‑, que rea­li­zan una labor de zapa, los comu­nis­tas deben estar siem­pre en guar­dia con­tra estos agen­tes, denun­ciar sus acti­vi­da­des cri­mi­na­les con hechos y prue­bas, y pre­ve­nir al pue­blo para que no se deje enga­ñar por ellos. Los comu­nis­tas deben redo­blar su vigi­lan­cia polí­ti­ca fren­te a los agen­tes del enemi­go en el seno de la nación. Deben com­pren­der que la amplia­ción y la con­so­li­da­ción del fren­te úni­co nacio­nal son inse­pa­ra­bles de la denun­cia y la eli­mi­na­ción de estos agen­tes. Es com­ple­ta­men­te erró­neo aten­der sola­men­te a un aspec­to y olvi­dar el otro. 

Ampliar el Par­ti­do Comu­nis­ta y pre­ve­nir la infil­tra­ción de los agen­tes del enemigo

Para ven­cer las difi­cul­ta­des, derro­tar al enemi­go y cons­truir una nue­va Chi­na, el Par­ti­do Comu­nis­ta debe ampliar su orga­ni­za­ción y con­ver­tir­se en un gran par­ti­do con carác­ter de masas, abrien­do sus puer­tas a un gran núme­ro de obre­ros, cam­pe­si­nos y jóve­nes acti­vis­tas que estén sin­ce­ra­men­te dedi­ca­dos a la revo­lu­ción, ten­gan fe en los prin­ci­pios del par­ti­do, apo­yen su polí­ti­ca y se encuen­tren dis­pues­tos a obser­var su dis­ci­pli­na y a tra­ba­jar con tesón. En este aspec­to, es into­le­ra­ble la ten­den­cia de «puer­tas cerra­das». Pero, al mis­mo tiem­po, no pue­de rela­jar­se ni en lo más míni­mo la vigi­lan­cia con­tra la infil­tra­ción de los agen­tes del enemi­go. Los ser­vi­cios secre­tos del impe­ria­lis­mo japo­nés tra­tan cons­tan­te­men­te de minar nues­tro par­ti­do y de hacer que, dis­fra­za­dos de acti­vis­tas, se infil­tren en él cola­bo­ra­cio­nis­tas, trots­kis­tas, ele­men­tos pro­ja­po­ne­ses, dege­ne­ra­dos y arri­bis­tas. Ni por un momen­to debe­mos rela­jar nues­tra vigi­lan­cia y nues­tras estric­tas pre­cau­cio­nes con­tra tales indi­vi­duos. No debe­mos cerrar las puer­tas del par­ti­do por temor a los agen­tes del enemi­go, pues ampliar­lo con auda­cia es nues­tra polí­ti­ca ya defi­ni­da. Pero, al hacer­lo, no debe­mos aflo­jar la vigi­lan­cia ante los agen­tes del enemi­go y los arri­bis­tas que tra­ten de apro­ve­char la opor­tu­ni­dad para infil­trar­se. Come­te­re­mos erro­res si aten­de­mos sólo a un aspec­to y olvi­da­mos el otro. La úni­ca polí­ti­ca correc­ta es «Ampliar con auda­cia el par­ti­do, pero no dejar pene­trar en él ni un solo indi­vi­duo nocivo». 

Man­te­ner fir­me­men­te el fren­te úni­co y la inde­pen­den­cia del partido

Sólo man­te­nien­do fir­me­men­te el fren­te úni­co nacio­nal podre­mos ven­cer las difi­cul­ta­des, derro­tar al enemi­go y cons­truir una nue­va Chi­na. En esto no cabe nin­gu­na duda. Pero, a la vez, todo par­ti­do o gru­po polí­ti­co que for­me par­te del fren­te úni­co, sea el Kuo­min­tang, el Par­ti­do Comu­nis­ta o cual­quier otro, debe con­ser­var su inde­pen­den­cia ideo­ló­gi­ca, polí­ti­ca y orga­ni­za­ti­va. En las rela­cio­nes entre par­ti­dos, el Prin­ci­pio de la Demo­cra­cia, uno de los Tres Prin­ci­pios del Pue­blo, sig­ni­fi­ca admi­tir tan­to la unión de todos los par­ti­dos y gru­pos polí­ti­cos como la exis­ten­cia inde­pen­dien­te de cada uno de ellos. Hablar sola­men­te de uni­dad y negar la inde­pen­den­cia es aban­do­nar el Prin­ci­pio de la Demo­cra­cia, y con ello no esta­rá de acuer­do ni el Par­ti­do Comu­nis­ta ni nin­gún otro par­ti­do o gru­po polí­ti­co. Por supues­to, la inde­pen­den­cia den­tro del fren­te úni­co sólo pue­de ser rela­ti­va y no abso­lu­ta; con­si­de­rar­la abso­lu­ta sig­ni­fi­ca­ría soca­var la polí­ti­ca gene­ral de uni­dad con­tra el enemi­go. Sin embar­go, no debe negar­se en modo alguno esta inde­pen­den­cia rela­ti­va; ideo­ló­gi­ca, polí­ti­ca y orga­ni­za­ti­va­men­te, cada par­ti­do debe gozar de inde­pen­den­cia rela­ti­va, esto es, de liber­tad rela­ti­va. Dejar­se des­po­jar de ésta o renun­ciar volun­ta­ria­men­te a ella, tam­bién sig­ni­fi­ca­ría soca­var la polí­ti­ca gene­ral de uni­dad con­tra el enemi­go. Esto han de com­pren­der­lo bien todos los mili­tan­tes del Par­ti­do Comu­nis­ta y tam­bién todos los miem­bros de los par­ti­dos amigos. 

Lo mis­mo es váli­do para la rela­ción entre la lucha de cla­ses y la lucha nacio­nal. Es un prin­ci­pio esta­ble­ci­do que, en la Gue­rra de resis­ten­cia con­tra el Japón, todo debe estar subor­di­na­do a los intere­ses de ésta. Por con­si­guien­te, los intere­ses de la lucha de cla­ses deben estar subor­di­na­dos a los intere­ses de la Gue­rra de resis­ten­cia, y no en con­flic­to con ellos. Pero la exis­ten­cia de las cla­ses y de la lucha de cla­ses es una reali­dad, y están equi­vo­ca­dos quie­nes nie­gan la reali­dad de la lucha de cla­ses. Toda teo­ría que inten­te negar la exis­ten­cia de la lucha de cla­ses es com­ple­ta­men­te erró­nea. No nega­mos la lucha de cla­ses, sino que la reajus­ta­mos. La polí­ti­ca de ayu­da y con­ce­sio­nes mutuas que pro­mo­ve­mos es apli­ca­ble no sólo a las rela­cio­nes entre los par­ti­dos, sino tam­bién a las rela­cio­nes entre las cla­ses. Para lograr la uni­dad con­tra el Japón, hay que apli­car una polí­ti­ca apro­pia­da de reajus­te de las rela­cio­nes entre las cla­ses, una polí­ti­ca que, por una par­te, no deje a las masas tra­ba­ja­do­ras sin garan­tías polí­ti­cas y mate­ria­les, y, por la otra, ten­ga en cuen­ta tam­bién los intere­ses de los ricos, satis­fa­cien­do así las exi­gen­cias de la uni­dad con­tra el enemi­go. Es per­ju­di­cial para la resis­ten­cia al Japón aten­der sola­men­te a un aspec­to y des­cui­dar el otro. 

Tener en cuen­ta el todo, pen­sar en fun­ción de la mayo­ría y tra­ba­jar jun­to con los aliados

Al diri­gir a las masas en la lucha con­tra el enemi­go, los comu­nis­tas deben tener en cuen­ta el todo, pen­sar en fun­ción de la mayo­ría y tra­ba­jar jun­to con los alia­dos. Deben com­pren­der el prin­ci­pio de subor­di­nar las nece­si­da­des de la par­te a las del todo. Si una pro­po­si­ción es fac­ti­ble para una situa­ción par­cial, pero no para la situa­ción en su con­jun­to, es nece­sa­rio subor­di­nar la par­te al todo. En el caso con­tra­rio, si la pro­po­si­ción no es fac­ti­ble para la situa­ción par­cial, pero sí para la situa­ción en su con­jun­to, es pre­ci­so igual­men­te subor­di­nar la par­te al todo. Esto es lo que se entien­de por tener en cuen­ta el todo. Los comu­nis­tas nun­ca deben sepa­rar­se de la mayo­ría de las masas, desin­te­re­sar­se de ella y pre­ci­pi­tar­se ade­lan­te en for­ma aven­tu­ra­da a la cabe­za de una mino­ría avan­za­da; deben preo­cu­par­se por for­jar estre­chos víncu­los entre los ele­men­tos avan­za­dos y las gran­des masas. Esto es lo que sig­ni­fi­ca pen­sar en fun­ción de la mayo­ría. Don­de­quie­ra que haya par­ti­dos o indi­vi­duos demo­crá­ti­cos dis­pues­tos a coope­rar con noso­tros, la acti­tud que corres­pon­de a los comu­nis­tas es con­sul­tar y coope­rar con ellos. Es erró­neo tomar deci­sio­nes arbi­tra­rias y actuar de mane­ra auto­ri­ta­ria, sin hacer caso de los alia­dos. Un buen comu­nis­ta debe saber tener en cuen­ta el todo, pen­sar en fun­ción de la mayo­ría y tra­ba­jar jun­to con los alia­dos. Hemos ado­le­ci­do de gra­ves defi­cien­cias a este res­pec­to, y debe­mos apli­car­nos a superarlas. 

Polí­ti­ca de cuadros

El Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na es un par­ti­do que diri­ge la gran lucha revo­lu­cio­na­ria de una inmen­sa nación de varios cen­te­na­res de millo­nes de per­so­nas, y no pue­de cum­plir su misión his­tó­ri­ca sin un núme­ro con­si­de­ra­ble de cua­dros diri­gen­tes capa­ces y polí­ti­ca­men­te ínte­gros. Duran­te los últi­mos die­ci­sie­te años, nues­tro par­ti­do ha for­ma­do muchos diri­gen­tes com­pe­ten­tes, de modo que ya tene­mos una arma­zón de cua­dros en el tra­ba­jo mili­tar, polí­ti­co, cul­tu­ral, de par­ti­do y de masas; esto cons­ti­tu­ye un orgu­llo para el par­ti­do y la nación. Pero el arma­zón exis­ten­te no bas­ta para sopor­tar el amplio edi­fi­cio de nues­tra lucha; hay que seguir for­man­do a gran esca­la cua­dros com­pe­ten­tes. Muchos acti­vis­tas han sur­gi­do y con­ti­núan sur­gien­do en la gran lucha del pue­blo chino. Es res­pon­sa­bi­li­dad nues­tra orga­ni­zar­los, for­mar­los, cui­dar­los bien y saber uti­li­zar­los. Una vez deter­mi­na­da la línea polí­ti­ca, los cua­dros vie­nen a ser un fac­tor deci­si­vo1. Por lo tan­to, es nues­tra tarea de lucha pre­pa­rar pla­ni­fi­ca­da­men­te gran núme­ro de nue­vos cuadros. 

Tene­mos que preo­cu­par­nos no sólo por los cua­dros miem­bros del par­ti­do, sino tam­bién por los que no lo son. Fue­ra del par­ti­do hay muchas per­so­nas capa­ces, y los comu­nis­tas no pode­mos dejar­las de lado. Es deber de cada comu­nis­ta des­ha­cer­se de toda alta­ne­ría, saber tra­ba­jar jun­to con los cua­dros que no mili­tan en el par­ti­do, pro­por­cio­nar­les sin­ce­ra ayu­da, tra­tar­los con una afec­tuo­sa acti­tud de cama­ra­das y orien­tar su acti­vi­dad hacia la gran­dio­sa cau­sa de la Gue­rra de resis­ten­cia con­tra el Japón y de la recons­truc­ción nacional. 

Debe­mos saber valo­rar a los cua­dros. No los juz­gue­mos úni­ca­men­te por un bre­ve perío­do de su acti­vi­dad o por un solo hecho de su vida, sino tam­bién por todo su pasa­do y todo su tra­ba­jo. Este es el méto­do prin­ci­pal para valo­rar a los cuadros. 

Debe­mos saber uti­li­zar a los cua­dros. El diri­gen­te tie­ne, en resu­mi­das cuen­tas, dos res­pon­sa­bi­li­da­des prin­ci­pa­les: ela­bo­rar y uti­li­zar a los cua­dros. Pre­pa­rar pla­nes, tomar deci­sio­nes, dar órde­nes e ins­truc­cio­nes, etc., entran en el con­cep­to de «ela­bo­rar ideas». Para que las ideas sean lle­va­das a la prác­ti­ca, el diri­gen­te tie­ne que unir a los cua­dros e impul­sar­los a la acción; esto entra en el con­cep­to de «uti­li­zar a los cua­dros». En la his­to­ria de nues­tra nación ha habi­do siem­pre dos líneas opues­tas en este terreno: el «nom­bra­mien­to por méri­tos» y el «nom­bra­mien­to por favo­ri­tis­mo». La pri­me­ra es hon­ra­da y la segun­da no lo es. El cri­te­rio que debe apli­car el Par­ti­do Comu­nis­ta en su polí­ti­ca de cua­dros es ver si éstos lle­van ade­lan­te con fir­me­za la línea del par­ti­do, obser­van su dis­ci­pli­na, man­tie­nen estre­chos víncu­los con las masas, poseen la capa­ci­dad de orien­tar­se inde­pen­dien­te­men­te en el tra­ba­jo y son acti­vos, per­se­ve­ran­tes y desin­te­re­sa­dos. Esta es la línea de «nom­bra­mien­to por méri­tos». La polí­ti­ca de cua­dros apli­ca­da por Chang Kuo-tao era exac­ta­men­te la opues­ta. Siguien­do la línea de «nom­bra­mien­to por favo­ri­tis­mo», reu­nió en torno suyo a sus favo­ri­tos, for­mó una peque­ña frac­ción y aca­bó por trai­cio­nar al par­ti­do y deser­tar. Esta es una impor­tan­te lec­ción para noso­tros. En vis­ta de ésta y otras lec­cio­nes his­tó­ri­cas simi­la­res, el Comi­té Cen­tral y los diri­gen­tes de todos los nive­les tie­nen la impor­tan­te res­pon­sa­bi­li­dad de per­se­ve­rar en la prác­ti­ca hon­ra­da y jus­ta en lo que res­pec­ta a la polí­ti­ca de cua­dros, y de com­ba­tir la prác­ti­ca des­ho­nes­ta e injus­ta, para que se con­so­li­den la uni­dad y la cohe­sión del Partido. 

Debe­mos saber cui­dar bien a los cua­dros. He aquí el método: 

Pri­me­ro, orien­tar­los en su tra­ba­jo. Esto sig­ni­fi­ca dejar­les des­ple­gar su ini­cia­ti­va en el tra­ba­jo para que se atre­van a asu­mir res­pon­sa­bi­li­da­des y, al mis­mo tiem­po; dar­les indi­ca­cio­nes opor­tu­nas para que, a la luz de la línea polí­ti­ca del par­ti­do, pue­dan poner en pleno jue­go su espí­ri­tu creador. 

Segun­do, ayu­dar­los a ele­var su nivel. Esto sig­ni­fi­ca brin­dar­les la opor­tu­ni­dad de estu­diar y edu­car­los, de modo que ele­ven su pre­pa­ra­ción teó­ri­ca y su capa­ci­dad en el trabajo. 

Ter­ce­ro, veri­fi­car su tra­ba­jo y ayu­dar­los a sin­te­ti­zar sus expe­rien­cias, a seguir ade­lan­te sobre la base de lo con­quis­ta­do y a corre­gir sus erro­res. No es la mane­ra de cui­dar bien a los cua­dros con­fiar­les una tarea sin veri­fi­car su eje­cu­ción, y pres­tar­les aten­ción sólo cuan­do hayan come­ti­do gra­ves errores. 

Cuar­to, uti­li­zar, en gene­ral, el méto­do de la per­sua­sión con los cua­dros que hayan come­ti­do erro­res y ayu­dar­los a corre­gir­los. Sólo se pue­de recu­rrir al méto­do de la lucha con los que hayan come­ti­do erro­res gra­ves y recha­cen toda guía. En todo esto, la pacien­cia es indis­pen­sa­ble. No es correc­to cali­fi­car a la lige­ra de «opor­tu­nis­ta» a la gen­te ni pre­ci­pi­tar­se a «enta­blar luchas» con­tra ella. 

Quin­to, ayu­dar­los en sus difi­cul­ta­des. Cuan­do un cua­dro cae enfer­mo o tro­pie­za con difi­cul­ta­des mate­ria­les, fami­lia­res, etc., hay que pres­tar­le toda la ayu­da posible. 

Este es el méto­do para cui­dar bien a los cuadros. 

Dis­ci­pli­na del partido

En vis­ta de las gra­ves infrac­cio­nes de la dis­ci­pli­na come­ti­das por Chang Kuo-tao, es nece­sa­rio reafir­mar la dis­ci­pli­na del par­ti­do, a saber: 

  1. la subor­di­na­ción del mili­tan­te a la organización;

  2. la subor­di­na­ción de la mino­ría a la mayoría;

  3. la subor­di­na­ción del nivel infe­rior al supe­rior, y

  4. la subor­di­na­ción de todo el Par­ti­do al ComitéCentral.

Quien vio­la estas reglas de dis­ci­pli­na soca­va la uni­dad del par­ti­do. La expe­rien­cia demues­tra que algu­nos infrin­gen la dis­ci­pli­na del par­ti­do por­que no com­pren­den en qué con­sis­te esta dis­ci­pli­na, y otros, como Chang Kuo-tao, la infrin­gen a sabien­das y se apro­ve­chan de la igno­ran­cia de muchos miem­bros del par­ti­do para lograr sus pér­fi­dos obje­ti­vos. Por lo tan­to, es nece­sa­rio edu­car a los mili­tan­tes en la dis­ci­pli­na del par­ti­do, de modo que los mili­tan­tes de base no sólo pue­dan obser­var ellos mis­mos la dis­ci­pli­na, sino tam­bién velar por­que los diri­gen­tes la obser­ven igual­men­te, evi­tan­do así que el caso de Chang Kuo-tao se repi­ta. Para con­du­cir por el cau­ce correc­to las rela­cio­nes inter­nas del par­ti­do, apar­te de las cua­tro reglas más impor­tan­tes de la dis­ci­pli­na arri­ba men­cio­na­das, debe­mos ela­bo­rar un regla­men­to interno del par­ti­do más deta­lla­do, que sir­va para ase­gu­rar la uni­dad de acción de los orga­nis­mos diri­gen­tes en todos los niveles. 

La demo­cra­cia en el partido

En la gran lucha en que está empe­ña­do, el Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na exi­ge a todos sus orga­nis­mos diri­gen­tes, miem­bros y cua­dros que des­plie­guen al máxi­mo su ini­cia­ti­va; sólo así será posi­ble la vic­to­ria. Esta ini­cia­ti­va ha de mani­fes­tar­se con­cre­ta­men­te en la acti­vi­dad crea­do­ra de los orga­nis­mos diri­gen­tes, cua­dros y miem­bros del par­ti­do, en su sen­ti­do de la res­pon­sa­bi­li­dad, en el vigor que pon­gan en el tra­ba­jo, en la auda­cia y habi­li­dad con que plan­teen los pro­ble­mas, expon­gan sus opi­nio­nes y cri­ti­quen los defec­tos, así como en la vigi­lan­cia entre cama­ra­de­ril que ejer­zan sobre los orga­nis­mos y cua­dros diri­gen­tes. Sin todo esto, la pala­bra «ini­cia­ti­va» care­ce­rá de con­te­ni­do. Aho­ra bien, el des­plie­gue de dicha ini­cia­ti­va depen­de del gra­do de demo­cra­cia exis­ten­te en la vida del par­ti­do. Sin sufi­cien­te demo­cra­cia, resul­ta impo­si­ble des­ple­gar esta ini­cia­ti­va. Sólo en un ambien­te demo­crá­ti­co pue­de for­mar­se un gran núme­ro de hom­bres capa­ces. En nues­tro país pre­va­le­ce el sis­te­ma patriar­cal, pro­pio de la peque­ña pro­duc­ción, y, toma­do el país en su con­jun­to, toda­vía no hay una vida demo­crá­ti­ca. Esta situa­ción se tra­du­ce den­tro del par­ti­do en una vida demo­crá­ti­ca insu­fi­cien­te. Este fenó­meno impi­de que todo el par­ti­do des­plie­gue ple­na­men­te su ini­cia­ti­va, y con­du­ce asi­mis­mo a una demo­cra­cia insu­fi­cien­te en el fren­te úni­co y en los movi­mien­tos de masas. Por estas razo­nes, den­tro del par­ti­do hay que edu­car a los mili­tan­tes en los prin­ci­pios de la demo­cra­cia para que com­pren­dan qué se entien­de por vida demo­crá­ti­ca, cuál es la rela­ción entre demo­cra­cia y cen­tra­lis­mo y cómo poner en prác­ti­ca el cen­tra­lis­mo demo­crá­ti­co. Sólo así se pue­de ampliar efec­ti­va­men­te la demo­cra­cia en la vida del par­ti­do y, al mis­mo tiem­po, evi­tar el ultra­de­mo­cra­tis­mo y la ten­den­cia a dejar pasar las cosas, ten­den­cia que soca­va la disciplina. 

Es tam­bién esen­cial acre­cen­tar, en gra­do nece­sa­rio, la vida demo­crá­ti­ca de las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en nues­tro ejér­ci­to, a fin de esti­mu­lar la ini­cia­ti­va de los mili­tan­tes del par­ti­do y aumen­tar la capa­ci­dad com­ba­ti­va de las tro­pas. Sin embar­go no pue­de haber tan­ta demo­cra­cia en dichas orga­ni­za­cio­nes como en las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do fue­ra del ejér­ci­to. Tan­to en unas como en otras, la demo­cra­cia inter­na del par­ti­do debe ser­vir para for­ta­le­cer la dis­ci­pli­na e incre­men­tar la capa­ci­dad com­ba­ti­va, y no para debilitarlas. 

La amplia­ción de la demo­cra­cia en la vida del par­ti­do debe con­si­de­rar­se como un paso indis­pen­sa­ble para su con­so­li­da­ción y desa­rro­llo, como una impor­tan­te arma que le habi­li­ta­rá para ser más acti­vo y vigo­ro­so en la gran lucha, estar a la altu­ra de sus tareas, crear nue­vas fuer­zas y salir airo­so de la prue­ba de la guerra. 

Nues­tro par­ti­do se ha con­so­li­da­do y robus­te­ci­do en la lucha en dos frentes

Duran­te los últi­mos die­ci­sie­te años, nues­tro par­ti­do ha apren­di­do en gene­ral a uti­li­zar el arma mar­xis­ta-leni­nis­ta de la lucha ideo­ló­gi­ca para com­ba­tir las ideas erró­neas den­tro del par­ti­do en dos fren­tes: uno, con­tra el opor­tu­nis­mo de dere­cha, y el otro, con­tra el opor­tu­nis­mo de «izquier­da».

Con ante­rio­ri­dad a la V Sesión Ple­na­ria del Comi­té Cen­tral ele­gi­do en el VI Con­gre­so Nacio­nal2, nues­tro par­ti­do com­ba­tió el opor­tu­nis­mo de dere­cha de Chen Tu-siu y el opor­tu­nis­mo de «izquier­da» del cama­ra­da Li Li-san. Gra­cias a la vic­to­ria en estas dos luchas inter­nas, el par­ti­do hizo gran­des pro­gre­sos. Des­pués de la V Sesión Ple­na­ria, el par­ti­do cono­ció otras dos luchas inter­nas de sig­ni­fi­ca­ción his­tó­ri­ca: la lucha en la Reu­nión de Tsun­yi y la que des­em­bo­có en la expul­sión de Chang Kuo-tao. 

La reu­nión de Tsun­yi corri­gió los gra­ves erro­res de prin­ci­pio, de carác­ter opor­tu­nis­ta de «izquier­da», come­ti­dos en la lucha con­tra la quin­ta cam­pa­ña de «cer­co y ani­qui­la­mien­to», y unió tan­to al par­ti­do como al Ejér­ci­to Rojo; esto hizo posi­ble que el Comi­té Cen­tral del par­ti­do y las fuer­zas prin­ci­pa­les del Ejér­ci­to Rojo lle­va­ran la Gran Mar­cha a su tér­mino triun­fal, se tras­la­da­ran a posi­cio­nes avan­za­das para resis­tir al Japón y pusie­ran en prác­ti­ca una nue­va polí­ti­ca, la polí­ti­ca de fren­te úni­co nacio­nal anti­ja­po­nés. Gra­cias a la lucha rea­li­za­da en las Reunio­nes de Pasi3 y de Yenán4 con­tra el opor­tu­nis­mo de dere­cha de Chang Kuo-tao (la lucha con­tra la línea de Chang Kuo-tao comen­zó en la Reu­nión de Pasi y ter­mi­nó en la Reu­nión de Yenán), se con­si­guió reagru­par a todas las fuer­zas del Ejér­ci­to Rojo y refor­zar la uni­dad del par­ti­do ente­ro para la heroi­ca resis­ten­cia al Japón. Estos dos tipos de erro­res opor­tu­nis­tas sur­gie­ron duran­te la gue­rra civil revo­lu­cio­na­ria y se carac­te­ri­za­ron por estar rela­cio­na­dos con la: guerra. 

¿Qué lec­cio­nes hemos apren­di­do en estas dos luchas inter­nas del par­ti­do? Helas aquí: 

  1. Los gra­ves erro­res de prin­ci­pio sur­gi­dos por incom­pren­sión de las carac­te­rís­ti­cas de la gue­rra revo­lu­cio­na­ria de Chi­na, y que se mani­fes­ta­ron duran­te la lucha con­tra la quin­ta cam­pa­ña de «cer­co y ani­qui­la­mien­to», inclu­yen la ten­den­cia «izquier­dis­ta» a la pre­ci­pi­ta­ción, que des­atien­de las con­di­cio­nes sub­je­ti­vas y obje­ti­vas. Esta ten­den­cia es extre­ma­da­men­te per­ni­cio­sa para una gue­rra revo­lu­cio­na­ria y para cual­quier movi­mien­to revolucionario. 

  2. El opor­tu­nis­mo de Chang Kuo-tao, en cam­bio, era opor­tu­nis­mo de dere­cha en la gue­rra revo­lu­cio­na­ria, y cons­ti­tuía una com­bi­na­ción de línea de reti­ra­da, cau­di­llis­mo mili­tar y acti­vi­da­des anti­par­ti­do. Sólo con la supera­ción del opor­tu­nis­mo de Chang Kuo-tao, pudie­ron libe­rar­se de su domi­nio y vol­ver a la línea correc­ta del Comi­té Cen­tral un gran núme­ro de cua­dros y mili­tan­tes del par­ti­do en el ejér­ci­to del IV Fren­te del Ejér­ci­to Rojo, hom­bres de mag­ní­fi­cas cua­li­da­des intrín­se­cas y lar­ga tra­yec­to­ria de lucha heroica. 

  3. El gran tra­ba­jo orga­ni­za­ti­vo rea­li­za­do en los diez años de la Gue­rra revo­lu­cio­na­ria agra­ria dio nota­bles resul­ta­dos en la edi­fi­ca­ción del ejér­ci­to, el tra­ba­jo guber­na­men­tal, el tra­ba­jo de masas y la cons­truc­ción del par­ti­do. De no haber sido por el apo­yo de ese tra­ba­jo orga­ni­za­ti­vo al heroi­co com­ba­te en el fren­te, no habría podi­do man­te­ner­se la encar­ni­za­da lucha con­tra Chiang Kai-shek. Sin embar­go, en los últi­mos tiem­pos de esa gue­rra se come­tie­ron gra­ves erro­res de prin­ci­pio en la polí­ti­ca del par­ti­do rela­ti­va a los cua­dros y a la orga­ni­za­ción, erro­res que se mani­fes­ta­ron en la ten­den­cia al sec­ta­ris­mo, en el abu­so de san­cio­nes y en los exce­sos en la lucha ideo­ló­gi­ca. Esto se debió a que no se habían eli­mi­na­do los ves­ti­gios de la línea de Li Li-san y a que se come­tie­ron en esa épo­ca erro­res polí­ti­cos de prin­ci­pio. Estos erro­res fue­ron rec­ti­fi­ca­dos tam­bién en la Reu­nión de Tsun­yi, y así el par­ti­do pudo pasar a una correc­ta polí­ti­ca de cua­dros y a prin­ci­pios orga­ni­za­ti­vos correc­tos. La línea de Chang Kuo-tao rela­ti­va a la orga­ni­za­ción era com­ple­ta­men­te aje­na a todos los prin­ci­pios del par­ti­do, soca­va­ba su dis­ci­pli­na y lle­vó la acti­vi­dad frac­cio­nal has­ta opo­ner­se al par­ti­do, al Comi­té Cen­tral y a la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta. El Comi­té Cen­tral hizo todos los esfuer­zos posi­bles para poner fin a los cri­mi­na­les erro­res de línea y a la acti­vi­dad anti­par­ti­do de Chang Kuo-tao, y tra­tó de sal­var­lo. Pero como éste se negó obs­ti­na­da­men­te a corre­gir sus erro­res y actuó con dupli­ci­dad, y, más tar­de, trai­cio­nó al par­ti­do echán­do­se en bra­zos del Kuo­min­tang, el par­ti­do tuvo que tomar una fir­me deci­sión y expul­sar­lo. Esta san­ción reci­bió el apo­yo no sólo de todo el par­ti­do, sino tam­bién de cuan­tos eran lea­les a la cau­sa de la libe­ra­ción nacio­nal. La Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta rati­fi­có la deci­sión y con­de­nó a Chang Kuo-tao como deser­tor y renegado. 

Estas lec­cio­nes y éxi­tos nos han pro­por­cio­na­do los requi­si­tos indis­pen­sa­bles para cohe­sio­nar a todo el par­ti­do, refor­zar su uni­dad ideo­ló­gi­ca, polí­ti­ca y orga­ni­za­ti­va y con­du­cir vic­to­rio­sa­men­te la Gue­rra de resis­ten­cia. Nues­tro par­ti­do se ha con­so­li­da­do y robus­te­ci­do en la lucha en los dos frentes.

La lucha actual en dos frentes

En el futu­ro desa­rro­llo de la Gue­rra de resis­ten­cia, ten­drá impor­tan­cia pri­mor­dial la lucha polí­ti­ca con­tra el pesi­mis­mo dere­chis­ta, aun­que segui­rá sien­do nece­sa­rio pres­tar aten­ción a la lucha con­tra el mal «izquier­dis­ta» de la pre­ci­pi­ta­ción. En los pro­ble­mas rela­ti­vos al fren­te úni­co, a la orga­ni­za­ción del par­ti­do y a la orga­ni­za­ción de las masas, debe con­ti­nuar­se la lucha con­tra la ten­den­cia «izquier­dis­ta» de «puer­tas cerra­das», para poder lle­var a efec­to la coope­ra­ción con todos los par­ti­dos y gru­pos polí­ti­cos anti­ja­po­ne­ses y la amplia­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta y del movi­mien­to de masas. Pero, al mis­mo tiem­po, debe com­ba­tir­se la ten­den­cia opor­tu­nis­ta de dere­cha, que no pone nin­gu­na con­di­ción a la coope­ra­ción y la amplia­ción, por­que de otro modo ambas serían obs­ta­cu­li­za­das y se con­ver­ti­rían en coope­ra­ción capi­tu­la­cio­nis­ta y amplia­ción sin principios. 

La lucha ideo­ló­gi­ca en los dos fren­tes debe adap­tar­se a las cir­cuns­tan­cias de cada caso con­cre­to; nun­ca se debe abor­dar un pro­ble­ma de mane­ra sub­je­ti­vis­ta, ni per­mi­tir que con­ti­núe el vie­jo hábi­to per­ni­cio­so de «apli­car eti­que­tas» a la gente. 

En la lucha con­tra las des­via­cio­nes, hay que pres­tar seria aten­ción a com­ba­tir la dupli­ci­dad, por­que el mayor peli­gro de ésta es que pue­de con­ver­tir­se en acti­vi­dad frac­cio­nal, como lo mues­tra la carre­ra de Chang Kuo-tao. Aca­tar en públi­co y opo­ner­se en pri­va­do; decir sí y pen­sar no; hablar cosas agra­da­bles delan­te de la gen­te e intri­gar a sus espal­das: todas éstas son mani­fes­ta­cio­nes de dupli­ci­dad. Sólo agu­zan­do la vigi­lan­cia de los cua­dros y mili­tan­tes del par­ti­do con­tra tal con­duc­ta pode­mos con­so­li­dar la dis­ci­pli­na del partido. 

Estu­dio

Hablan­do en gene­ral, todos los mili­tan­tes del Par­ti­do Comu­nis­ta en con­di­cio­nes de hacer­lo deben estu­diar la teo­ría de Marx, Engels, Lenin y Sta­lin, nues­tra his­to­ria nacio­nal y la situa­ción y ten­den­cias del movi­mien­to actual, y, al mis­mo tiem­po, con­tri­buir a edu­car a los mili­tan­tes con un nivel cul­tu­ral rela­ti­va­men­te bajo. En par­ti­cu­lar, es pre­ci­so que los cua­dros estu­dien dete­ni­da­men­te estas mate­rias, y con mayor razón deben inten­si­fi­car este estu­dio los miem­bros del Comi­té Cen­tral y cua­dros de nive­les supe­rio­res. Nin­gún par­ti­do polí­ti­co que diri­ja un gran movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio podrá alcan­zar la vic­to­ria si no posee una teo­ría revo­lu­cio­na­ria, un cono­ci­mien­to de la his­to­ria y una com­pren­sión pro­fun­da del movi­mien­to práctico.

La teo­ría de Marx, Engels, Lenin y Sta­lin es uni­ver­sal­men­te apli­ca­ble. No hay que con­si­de­rar­la como un dog­ma, sino como una guía para la acción. No hay que apren­der sim­ple­men­te tér­mi­nos y fra­ses del mar­xis­mo-leni­nis­mo, sino estu­diar­lo como cien­cia de la revo­lu­ción. No sólo hay que com­pren­der las leyes gene­ra­les for­mu­la­das por Marx, Engels, Lenin y Sta­lin como resul­ta­do de su vas­to estu­dio de la vida real y de la expe­rien­cia revo­lu­cio­na­ria, sino tam­bién apren­der la posi­ción y el méto­do que adop­ta­ban al exa­mi­nar y resol­ver los pro­ble­mas. Actual­men­te, la pre­pa­ra­ción mar­xis­ta-leni­nis­ta de nues­tro par­ti­do es en cier­ta medi­da mejor que antes, pero toda­vía está lejos de abar­car a todos y de ser pro­fun­da. Nues­tra misión es diri­gir a una inmen­sa nación de varios cen­te­na­res de millo­nes de per­so­nas en una gran lucha sin pre­ce­den­tes. Por lo tan­to, gene­ra­li­zar y pro­fun­di­zar el estu­dio de la teo­ría mar­xis­ta-leni­nis­ta es para noso­tros una gran tarea urgen­te, que sólo podre­mos cum­plir con esfuer­zos con­cen­tra­dos. Espe­ro que, des­pués de esta Sesión Ple­na­ria del Comi­té Cen­tral, se reali­ce en todo el par­ti­do una emu­la­ción en el estu­dio; así se verá quién habrá apren­di­do real­men­te algo, quién habrá apren­di­do más y mejor. Si entre los cama­ra­das encar­ga­dos de las prin­ci­pa­les res­pon­sa­bi­li­da­des en el tra­ba­jo de direc­ción, hay de cien a dos­cien­tos con una com­pren­sión del mar­xis­mo-leni­nis­mo sis­te­má­ti­ca y no frag­men­ta­ria, real y no hue­ra, la capa­ci­dad com­ba­ti­va de nues­tro par­ti­do será con­si­de­ra­ble­men­te acre­cen­ta­da y ace­le­ra­re­mos nues­tra vic­to­ria sobre el impe­ria­lis­mo japonés. 

Nos incum­be otra tarea: estu­diar nues­tro patri­mo­nio his­tó­ri­co y sin­te­ti­zar­lo con espí­ri­tu crí­ti­co, apli­can­do el méto­do mar­xis­ta. La his­to­ria varias veces mile­na­ria de nues­tra nación posee carac­te­rís­ti­cas pro­pias y encie­rra innu­me­ra­bles teso­ros. En este aspec­to somos toda­vía sim­ples esco­la­res. La Chi­na de hoy pro­vie­ne de la Chi­na del pasa­do; enfo­ca­mos la his­to­ria como mar­xis­tas, y no debe­mos ampu­tar­la. Debe­mos sin­te­ti­zar nues­tro pasa­do, des­de Con­fu­cio has­ta Sun Yat-sen, y tomar pose­sión de su valio­so lega­do. Esto nos ayu­da­rá mucho a guiar el gran movi­mien­to de nues­tros días. Como mar­xis­tas, los comu­nis­tas somos inter­na­cio­na­lis­tas; pero sólo podre­mos poner en prác­ti­ca el mar­xis­mo inte­grán­do­lo con las carac­te­rís­ti­cas espe­cí­fi­cas de nues­tro país e impri­mién­do­le una for­ma nacio­nal. La gran fuer­za del mar­xis­mo-leni­nis­mo está pre­ci­sa­men­te en su vin­cu­la­ción con la prác­ti­ca revo­lu­cio­na­ria con­cre­ta de cada país. Para el Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na, eso supo­ne apren­der a apli­car la teo­ría del mar­xis­mo-leni­nis­mo a las cir­cuns­tan­cias espe­cí­fi­cas de Chi­na. Si los comu­nis­tas chi­nos, que son par­te de la gran nación chi­na, car­ne de su car­ne y san­gre de su san­gre, habla­sen del mar­xis­mo sepa­rán­do­lo de las carac­te­rís­ti­cas de Chi­na, su mar­xis­mo no pasa­ría de ser abs­trac­to y vacío. Por ello, el pro­ble­ma que todo el par­ti­do ha de com­pren­der y resol­ver con urgen­cia es cómo apli­car el mar­xis­mo con­cre­ta­men­te en Chi­na, de modo que todas sus mani­fes­ta­cio­nes ten­gan un carác­ter ine­quí­vo­ca­men­te chino, es decir, apli­car el mar­xis­mo a la luz de las carac­te­rís­ti­cas de nues­tro país. Debe eli­mi­nar­se el esti­lo de cli­ché extran­je­ro5, debe haber menos can­ti­ne­las abs­trac­tas y vacías, y debe man­dar­se a des­car­tar al dog­ma­tis­mo, dan­do paso al esti­lo y espí­ri­tu chi­nos lle­nos de vida y loza­nía; que gus­tan a la gen­te sen­ci­lla de nues­tro país. Sepa­rar el con­te­ni­do inter­na­cio­na­lis­ta de la for­ma nacio­nal es la prác­ti­ca de quie­nes no entien­den nada de inter­na­cio­na­lis­mo. Noso­tros, por el con­tra­rio, debe­mos ligar los dos estre­cha­men­te. Los gra­ves erro­res que a este res­pec­to se come­ten en nues­tras filas deben ser corre­gi­dos a conciencia. 

¿Cuá­les son las carac­te­rís­ti­cas del actual movi­mien­to? ¿Cuá­les son sus leyes? ¿Cómo diri­gir­lo? Todos éstos son pro­ble­mas prác­ti­cos. Has­ta hoy, toda­vía no lo cono­ce­mos todo sobre el impe­ria­lis­mo japo­nés ni sobre Chi­na. El movi­mien­to se desa­rro­lla, y sur­gi­rán ante noso­tros nue­vas cosas; lo nue­vo nace sin cesar. Estu­diar este movi­mien­to en su inte­gri­dad y en su desa­rro­llo es una gran tarea que requie­re nues­tra cons­tan­te aten­ción. No es mar­xis­ta quien se nie­ga a estu­diar estos pro­ble­mas seria y cuidadosamente. 

La com­pla­cen­cia es enemi­ga del estu­dio. Si real­men­te que­re­mos apren­der algo, debe­mos comen­zar por des­ha­cer­nos de la com­pla­cen­cia. Nues­tra acti­tud hacia noso­tros mis­mos debe con­sis­tir en «ser insa­cia­bles en apren­der», y hacia los demás, «ser infa­ti­ga­bles en enseñar». 

Uni­dad y victoria

La uni­dad den­tro del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na es el requi­si­to fun­da­men­tal para lograr la uni­dad de toda la nación, la cual per­mi­ti­rá ganar la Gue­rra de resis­ten­cia y cons­truir una nue­va Chi­na. El Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na, que se ha tem­pla­do duran­te die­ci­sie­te años, ha apren­di­do muchos méto­dos para alcan­zar su pro­pia uni­dad, y es aho­ra un par­ti­do mucho más foguea­do. Así, pode­mos for­mar un sóli­do núcleo en el seno del pue­blo chino para ganar la Gue­rra de resis­ten­cia y cons­truir una nue­va Chi­na. Cama­ra­das, siem­pre que per­ma­nez­ca­mos uni­dos, alcan­za­re­mos con segu­ri­dad este objetivo. 

Mao Zedong

Octu­bre de 1938

  1. En enero de 1934. Sta­lin dijo en su infor­me ante d XVII Con­gre­so del PC (b) de la URSS: «[…] des­pués de tra­za­da una línea polí­ti­ca cer­te­ra, es el tra­ba­jo de orga­ni­za­ción el que lo deci­de todo, inclu­so la suer­te de la línea polí­ti­ca mis­ma, su cum­pli­mien­to o su fra­ca­so». Aquí, Sta­lin tra­tó de la «acer­ta­da selec­ción de los hom­bres». En su dis­cur­so de mayo de 1935, pro­nun­cia­do en el Pala­cio del Krem­lin ante la pro­mo­ción de man­dos sali­dos de las aca­de­mias del Ejér­ci­to Rojo, Sta­lin , plan­teó y apli­có la con­sig­na: «Los cua­dros lo deci­den todo». En mar­zo de 1939, Sta­lin dijo en su infor­me ante el XVIII Con­gre­so del PC (b) de la URSS: «Una vez ela­bo­ra­da una línea polí­ti­ca acer­ta­da, com­pro­ba­da en la prác­ti­ca, los cua­dros del par­ti­do vie­nen a ser la fuer­za deci­si­va para la direc­ción del par­ti­do y del Estado».
  2. Se refie­re al perío­do que va des­de la reu­nión de emer­gen­cia del Buró Polí­ti­co del Comi­té Cen­tral ele­gi­do en el V Con­gre­so Nacio­nal del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na has­ta la V Sesión Ple­na­ria del Comi­té Cen­tral ele­gi­do en el VI Con­gre­so Nacio­nal del Par­ti­do. La pri­me­ra se cele­bró en agos­to de 1927, y la segun­da, en enero de 1934.
  3. Reu­nión del Buró Polí­ti­co del Comi­té Cen­tral rea­li­za­da en agos­to de 1935, en Pasi al noroes­te de la capi­tal del dis­tri­to de Sung­pan, noroes­te de Sechuán, cer­ca del lími­te sudo­rien­tal de Kan­sú. Chang Kuo-tao, que diri­gía una par­te del Ejér­ci­to Rojo, rom­pió con el Comi­té Cen­tral, des­obe­de­ció sus órde­nes y tra­tó de soca­var­lo. El Comi­té Cen­tral deci­dió en esta reu­nión aban­do­nar la zona de peli­gro, y se diri­gió al nor­te de Shen­sí con aque­llas fuer­zas del Ejér­ci­to Rojo que obe­de­cían sus órde­nes. En cam­bio, Chang Kuo-tao con­du­jo a las uni­da­des del Ejér­ci­to Rojo por él enga­ña­das hacia el sur, a la zona de Tiench¸an, Lushan, Tachin­chuan y Siao­chin­chuan y Apa, don­de esta­ble­ció un comi­té cen­tral espu­rio y se decla­ró públi­ca­men­te en con­tra del partido.
  4. Reu­nión amplia­da del Buró Polí­ti­co del Comi­té Cen­tral del par­ti­do, cele­bra­da en Yenán en abril de 1937. Antes de esta reu­nión, gran núme­ro de cua­dros y sol­da­dos de las uni­da­des del Ejér­ci­to Rojo que esta­ban bajo el man­do de Chang Kuo-tao, ya cons­cien­tes del enga­ño sufri­do mar­cha­ron al nor­te hacia la región fron­te­ri­za de Shen­sí-Kan­sú. Sin embar­go, en su camino, algu­nas uni­da­des siguie­ron órde­nes erró­neas y cam­bia­ron de rum­bo diri­gién­do­se al Oes­te hacia la zona de Kan­chou, Liang­chou y Suchou. la mayor par­te de estas uni­da­des fue­ron ani­qui­la­das por el enemi­go; el res­to siguió has­ta Sin­chiang, y sólo des­pués lle­gó a la región fron­te­ri­za de Shen­sí-Kan­sú, cuan­do hacía tiem­po que las demás uni­da­des habían lle­ga­do a esta región y jun­ta­do sus fuer­zas con el Ejér­ci­to Rojo Cen­tral. El pro­pio Chang Kuo-tao tam­bién lle­gó al nor­te de Shen­sí y asis­tió a la Reu­nión de Yenán. En ella se con­de­nó sis­te­má­ti­ca y con­clu­yen­te­men­te su opor­tu­nis­mo y rebe­lión con­tra el par­ti­do. Chang Kuo-tao simu­ló con­for­mi­dad, pero en reali­dad se pre­pa­ra­ba a trai­cio­nar defi­ni­ti­va­men­te al partido.
  5. Véa­se el párra­fo sobre el esti­lo de cli­ché extran­je­ro del artícu­lo Con­tra el esti­lo de cli­ché del Par­ti­do, Obras esco­gi­das de Mao Zedong, t. III.

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