El esta­ble­ci­mien­to del régi­men inde­pen­dien­te en los lími­tes entre Junan y Chiang­si y la derro­ta de agosto

[next­pa­ge title=«Presentación»]

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Pre­sen­ta­ción

En el mun­do actual, Chi­na es el úni­co país don­de han sur­gi­do, en medio del cer­co del régi­men blan­co, una o varias peque­ñas zonas bajo el poder rojo. Al ana­li­zar este fenó­meno, encon­tra­mos que se debe, entre otras cosas, a las ince­san­tes esci­sio­nes y gue­rras den­tro de la bur­gue­sía com­pra­do­ra y la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos de Chi­na. Mien­tras con­ti­núen estas esci­sio­nes y gue­rras, podrá sub­sis­tir y desa­rro­llar­se el régi­men inde­pen­dien­te crea­do por los obre­ros y cam­pe­si­nos median­te la fuer­za arma­da. Su sub­sis­ten­cia y desa­rro­llo requie­ren, ade­más, las siguien­tes condiciones:

  1. una bue­na base de masas,
  2. una sóli­da orga­ni­za­ción del partido,
  3. un Ejér­ci­to Rojo bas­tan­te fuerte,
  4. un terreno favo­ra­ble para las ope­ra­cio­nes mili­ta­res, y
  5. recur­sos eco­nó­mi­cos sufi­cien­tes para el abastecimiento.

Fren­te a las cla­ses domi­nan­tes de las regio­nes que lo rodean, un régi­men inde­pen­dien­te debe adop­tar dis­tin­tas estra­te­gias según se halle el Poder de esas cla­ses en un perío­do de esta­bi­li­dad tem­po­ral o en uno de rup­tu­ra. Cuan­do se pro­du­ce una rup­tu­ra en el seno de las cla­ses domi­nan­tes, como ocu­rrió con la gue­rra entre Li Tsung-yen y Tang Sheng-chi en las pro­vin­cias de Jupei y Junán1, y con la gue­rra entre Chang Fa-kui y Li Chi-shen en la pro­vin­cia de Kuang­tung2, poder­nos adop­tar una estra­te­gia de avan­ce más o menos audaz, y el terri­to­rio bajo el régi­men inde­pen­dien­te pue­de exten­der­se, median­te ope­ra­cio­nes mili­ta­res, en pro­por­cio­nes rela­ti­va­men­te grandes.

Sin embar­go, aun enton­ces debe­mos preo­cu­par­nos de asen­tar cimien­tos sóli­dos en los sec­to­res prin­ci­pa­les de nues­tro terri­to­rio a fin de tener algo segu­ro en que apo­yar­nos al sobre­ve­nir el terror blan­co. Cuan­do el régi­men de las cla­ses domi­nan­tes es rela­ti­va­men­te esta­ble, como ha ocu­rri­do en las pro­vin­cias del Sur des­de abril de este año, debe­mos adop­tar una estra­te­gia de avan­ce gra­dual. En tal caso, lo que hay que evi­tar ante todo es, en el terreno mili­tar, divi­dir nues­tras fuer­zas para un avan­ce teme­ra­rio y, en el tra­ba­jo local (dis­tri­bu­ción de la tie­rra, crea­ción de los órga­nos de poder, amplia­ción de las filas del par­ti­do y orga­ni­za­ción de fuer­zas arma­das loca­les), dis­per­sar el per­so­nal y des­aten­der la tarea de echar cimien­tos sóli­dos en los sec­to­res prin­ci­pa­les. Muchas peque­ñas zonas rojas han sufri­do derro­tas bien por fal­ta de con­di­cio­nes obje­ti­vas, o bien, en el plano sub­je­ti­vo, a cau­sa de una tác­ti­ca erró­nea. Esta se debe exclu­si­va­men­te a que no se ha sabi­do dis­tin­guir entre los perío­dos de esta­bi­li­dad tem­po­ral y los de rup­tu­ra den­tro del régi­men de las cla­ses domi­nan­tes. En un perío­do de esta­bi­li­dad tem­po­ral del régi­men de las cla­ses domi­nan­tes, algu­nos cama­ra­das abo­ga­ron por divi­dir las fuer­zas para un avan­ce teme­ra­rio, e inclu­so por dejar sólo a la Guar­dia Roja la defen­sa de exten­sas zonas, como si des­co­no­cie­ran por com­ple­to que el enemi­go, ade­más de emplear las «mili­cias de casa por casa», podía con­cen­trar tro­pas regu­la­res para ata­car­nos. En lo refe­ren­te al tra­ba­jo local, des­cui­da­ron total­men­te la tarea de asen­tar cimien­tos sóli­dos en los sec­to­res prin­ci­pa­les, y pro­cu­ra­ron una expan­sión des­me­su­ra­da, sin con­si­de­rar si esto esta­ba den­tro de nues­tra capa­ci­dad. Mote­ja­ban de «con­ser­va­dor» a todo aquel que se pro­nun­cia­se, en el terreno mili­tar, por la polí­ti­ca de avan­ce gra­dual y, en el tra­ba­jo local, por con­cen­trar los esfuer­zos en echar cimien­tos sóli­dos en los sec­to­res prin­ci­pa­les a fin de ase­gu­rar una posi­ción inven­ci­ble. Sus ideas erró­neas fue­ron la cau­sa fun­da­men­tal de la derro­ta sufri­da en agos­to de este año en la Región Fron­te­ri­za de Junán-Chiang­sí, así como de la derro­ta que sufrió ese mis­mo mes en el Sur de Junán el IV Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo. 

Nues­tro tra­ba­jo en los lími­tes entre Junán y Chiang­sí comen­zó en octu­bre del año pasa­do. En esa épo­ca, no que­da­ba nin­gu­na de las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en los diver­sos dis­tri­tos. En cuan­to a las fuer­zas arma­das loca­les, sólo sub­sis­tían, en las cer­ca­nías de las mon­ta­ñas Ching­kang, el des­ta­ca­men­to de Yuan Wen-tsai y el de Wang Tsuo, cada uno con sesen­ta fusi­les en mal esta­do. Los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos de auto­de­fen­sa de los dis­tri­tos de Yung­sin, Lien­jua, Cha­ling y Ling­sien habían sido total­men­te des­ar­ma­dos por la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos, y el fer­vor revo­lu­cio­na­rio de las masas había sido aho­ga­do. Has­ta febre­ro de este año, se habían esta­ble­ci­do comi­tés dis­tri­ta­les del par­ti­do en Ning­kang, Yung-sin, Cha­ling y Sui­chuan, y un comi­té de terri­to­rio espe­cial en Ling­sien. En Lien­jua comen­zó a fun­cio­nar una orga­ni­za­ción del par­ti­do, la que logró entrar en con­tac­to con el Comi­té Dis­tri­tal de Wanan. En todos los dis­tri­tos, sal­vo en Ling­sien, habían sur­gi­do algu­nas fuer­zas arma­das loca­les. En los dis­tri­tos de Ning­kang, Cha­ling, Sui­chuan y Yung­sin, espe­cial­men­te en los dos últi­mos, se habían rea­li­za­do, con resul­ta­dos bas­tan­te bue­nos, nume­ro­sos levan­ta­mien­tos gue­rri­lle­ros orien­ta­dos a derro­car a los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos y movi­li­zar a las masas. Por enton­ces, la revo­lu­ción agra­ria aún no se había rea­li­za­do en pro­fun­di­dad. Los órga­nos de poder se lla­ma­ban gobier­nos de obre­ros, cam­pe­si­nos y sol­da­dos. En el ejér­ci­to, se habían orga­ni­za­do comi­tés de sol­da­dos3. Cuan­do las uni­da­des mili­ta­res salían en misión por sepa­ra­do, se esta­ble­cían comi­tés de acción para diri­gir­las. El orga­nis­mo diri­gen­te supe­rior del par­ti­do allí era, en esa épo­ca, el Comi­té del Fren­te (con Mao Zedong como secre­ta­rio), desig­na­do por el Comi­té Pro­vin­cial de Junán duran­te el Levan­ta­mien­to de la Cose­cha de Oto­ño. A prin­ci­pios de mar­zo, a exi­gen­cia del Comi­té Espe­cial del Sur de Junán, el Comi­té del Fren­te fue reor­ga­ni­za­do como Comi­té de Divi­sión (con Je Ting-ying como secre­ta­rio), con­vir­tién­do­se en un orga­nis­mo encar­ga­do de diri­gir exclu­si­va­men­te las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en el ejér­ci­to y sin nin­gu­na auto­ri­dad sobre las orga­ni­za­cio­nes loca­les del par­ti­do. Simul­tá­nea­men­te, a exi­gen­cia del Comi­té Espe­cial del Sur de Junán, las tro­pas al man­do de Mao Zedong fue­ron tras­la­da­das a esa zona, como resul­ta­do de lo cual, la Región Fron­te­ri­za fue ocu­pa­da por el enemi­go duran­te más de un mes. A fines de mar­zo, nues­tras tro­pas fue­ron derro­ta­das en el Sur de Junán; en abril, las uni­da­des de Chu Te y las de Mao Zedong, así como los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos del Sur de Junán, se reti­ra­ron a Ning­kang y comen­za­ron a esta­ble­cer de nue­vo el régi­men inde­pen­dien­te en la región fronteriza. 

A par­tir de abril, el régi­men inde­pen­dien­te en los lími­tes entre Junán y Chiang­sí venía creán­do­se jus­ta­men­te en un perío­do de esta­bi­li­dad tem­po­ral del poder de las cla­ses domi­nan­tes en el sur. Las tro­pas reac­cio­na­rias que las pro­vin­cias de Junán y Chiang­sí envia­ban a rea­li­zar ope­ra­cio­nes de «ani­qui­la­mien­to» con­tra noso­tros lle­ga­ban por lo menos a ocho o nue­ve regi­mien­tos, e inclu­so a dieciocho. 

Sin embar­go, con una fuer­za infe­rior a cua­tro regi­mien­tos, lucha­mos con­tra el enemi­go duran­te cua­tro lar­gos meses, amplian­do dia­ria­men­te el terri­to­rio bajo nues­tro régi­men inde­pen­dien­te, pro­fun­di­zan­do la revo­lu­ción agra­ria, exten­dien­do el poder popu­lar y engro­san­do las filas del Ejér­ci­to Rojo y de la Guar­dia Roja. Todo esto fue posi­ble gra­cias a que era correc­ta la polí­ti­ca de las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do (local y en el Ejér­ci­to) en la Región Fron­te­ri­za. La polí­ti­ca del Comi­té Espe­cial de la Región Fron­te­ri­za (cuyo secre­ta­rio era Mao Zedong) y del Comi­té del Cuer­po de Ejér­ci­to (con Chen Yi como secre­ta­rio) era enton­ces la siguiente: 

  • Luchar resuel­ta­men­te con­tra el enemi­go, esta­ble­cer el poder en el sec­tor cen­tral de la cor­di­lle­ra Luo­siao y com­ba­tir la ten­den­cia a la huida;
  • Pro­fun­di­zar la revo­lu­ción agra­ria en las zonas bajo el régi­men independiente;
  • Desa­rro­llar las orga­ni­za­cio­nes loca­les del par­ti­do con la ayu­da de la orga­ni­za­ción del par­ti­do en el ejér­ci­to y desa­rro­llar las fuer­zas arma­das loca­les con la ayu­da del ejército; 
  • Adop­tar una tác­ti­ca defen­si­va con res­pec­to a Junán, don­de el pode­río de las cla­ses domi­nan­tes era rela­ti­va­men­te gran­de, y una tác­ti­ca ofen­si­va fren­te a Chiang­sí, don­de su pode­río era rela­ti­va­men­te débil;
  • Dedi­car gran­des esfuer­zos al desa­rro­llo de nues­tro tra­ba­jo en Yung­sin, crear allí un régi­men inde­pen­dien­te popu­lar y pre­pa­rar las con­di­cio­nes para una lucha prolongada; 
  • Con­cen­trar las uni­da­des del Ejér­ci­to Rojo para gol­pear, en el momen­to opor­tuno, al enemi­go que las enfren­ta­ra, y opo­ner­se a la divi­sión de las fuer­zas a fin de evi­tar que fue­sen derro­ta­das por par­tes; y 
  • Seguir la polí­ti­ca de avan­zar en olea­das para exten­der el terri­to­rio bajo el régi­men inde­pen­dien­te, y opo­ner­se a la polí­ti­ca de avan­ce temerario. 

Gra­cias a estas tác­ti­cas apro­pia­das, al terreno de la Región Fron­te­ri­za favo­ra­ble para nues­tra lucha y a la fal­ta de ple­na coor­di­na­ción entre las tro­pas ata­can­tes que venían de Junán y Chiang­sí, logra­mos, en los cua­tro meses trans­cu­rri­dos de abril a julio, una serie de vic­to­rias mili­ta­res y amplia­mos el terri­to­rio bajo el régi­men inde­pen­dien­te popu­lar. Aun­que varias veces supe­rior a noso­tros en núme­ro, el enemi­go no con­si­guió des­truir nues­tro régi­men inde­pen­dien­te, ni tam­po­co pudo impe­dir su desa­rro­llo, mien­tras que la influen­cia de nues­tro régi­men inde­pen­dien­te sobre las pro­vin­cias de Junán y Chiang­sí ten­día a cre­cer día a día. La derro­ta de agos­to se debió exclu­si­va­men­te a que algu­nos cama­ra­das, sin com­pren­der que en ese momen­to las cla­ses domi­nan­tes atra­ve­sa­ban por un perío­do de esta­bi­li­dad tem­po­ral, adop­ta­ron una polí­ti­ca apro­pia­da para un perío­do de rup­tu­ra den­tro de dichas cla­ses y divi­die­ron nues­tras fuer­zas para un avan­ce teme­ra­rio sobre el Sur de Junán, lo cual las con­du­jo a la derro­ta tan­to en la Región Fron­te­ri­za como en el Sur de Junán. Apro­ve­chán­do­se de que en ese momen­to los cama­ra­das Mao Zedong, Wan Si-sien y otros, quie­nes sos­te­nían enér­gi­ca­men­te una opi­nión dife­ren­te, se encon­tra­ban lejos, en Yung­sin, el repre­sen­tan­te del Comi­té Pro­vin­cial de Junán, Tu Siu-ching, y el secre­ta­rio del Comi­té Espe­cial de la Región Fron­te­ri­za, Yang Kai-ming, desig­na­do por el Comi­té Pro­vin­cial de Junán, sin tener en cuen­ta la situa­ción del momen­to ni hacer caso de la reso­lu­ción de la reu­nión con­jun­ta del Comi­té del Cuer­po de Ejér­ci­to, el Comi­té Espe­cial y el Comi­té Dis­tri­tal de Yung­sin, que no esta­ba de acuer­do con las opi­nio­nes del Comi­té Pro­vin­cial de Junán, pusie­ron mecá­ni­ca­men­te en eje­cu­ción la orden de este últi­mo de diri­gir­se hacia el Sur de Junán, con lo que res­pon­die­ron a los sen­ti­mien­tos de los hom­bres del 29º Regi­mien­to del Ejér­ci­to Rojo (com­pues­to por cam­pe­si­nos del dis­tri­to de Yichang), quie­nes que­rían elu­dir la lucha y vol­ver a su lugar natal. Esto con­du­jo a la derro­ta tan­to en la Región Fron­te­ri­za como en el Sur de Junán. 

Los hechos son los siguien­tes: A media­dos de julio, el VIII Cuer­po de Ejér­ci­to enemi­go de Junán, bajo las órde­nes de Wu Shang, inva­dió Ning­kang y pene­tró lue­go en Yung­sin, no con­si­guien­do enta­blar com­ba­te con noso­tros (nues­tras tro­pas tra­ta­ron de ata­car­lo por un ata­jo, pero no die­ron con él) y temien­do a las masas, que nos apo­ya­ban, se reti­ró pre­ci­pi­ta­da­men­te a Cha­ling a tra­vés de Lien­jua. En esos momen­tos, las uni­da­des prin­ci­pa­les del Ejér­ci­to Rojo, que avan­za­ban des­de Ning­kang sobre Ling­sien y Cha­ling, cam­bia­ron de plan en Ling­sien y vira­ron hacia el Sur de Junán, mien­tras las fuer­zas enemi­gas de Chiang­sí, cin­co regi­mien­tos del III Cuer­po de Ejér­ci­to bajo las órde­nes de Wang Chin y Chin Jan-ting y seis regi­mien­tos del VI Cuer­po de Ejér­ci­to bajo las órde­nes de Ju Wen-tou, lan­za­ron con­jun­ta­men­te un ata­que con­tra Yung­sin. En ese enton­ces, tenía­mos en Yung­sin sólo un regi­mien­to, el que, pro­te­gi­do por las amplias masas popu­la­res y median­te ata­ques gue­rri­lle­ros des­de todas direc­cio­nes, logró inmo­vi­li­zar duran­te vein­ti­cin­co días a estos once regi­mien­tos en un radio de trein­ta li4 con cen­tro en la capi­tal del dis­tri­to de Yung­sin. Final­men­te, Yung­sin cayó bajo el furio­so ata­que del enemi­go, y lue­go caye­ron Lien­jua y Ning­kang. En ese momen­to, súbi­tas disen­sio­nes inter­nas esta­lla­ron entre las tro­pas enemi­gas de Chiang­sí, el VI Cuer­po de Ejér­ci­to al man­do de Ju Wen-tou se reti­ró apre­su­ra­da­men­te y, poco des­pués, enta­bló com­ba­te en Changshu con el III Cuer­po de Ejér­ci­to de Wang Chin. Los otros cin­co regi­mien­tos de Chiang­sí se reti­ra­ron a toda pri­sa a la capi­tal del dis­tri­to de Yung­sin. Si nues­tras uni­da­des prin­ci­pa­les no hubie­ran mar­cha­do al sur de Junán, habría sido per­fec­ta­men­te posi­ble des­ba­ra­tar esas fuer­zas enemi­gas y exten­der el terri­to­rio bajo el régi­men inde­pen­dien­te has­ta incluir Chían, Anfu y Ping­siang, unién­do­lo con Ping­chiang y Liu­yang. Pero, como nues­tras uni­da­des prin­ci­pa­les se halla­ban ausen­tes y el úni­co regi­mien­to de que dis­po­nía­mos esta­ba dema­sia­do fati­ga­do, se deci­dió que una par­te del regi­mien­to se que­da­ra para defen­der las mon­ta­ñas Ching­kang jun­to con los des­ta­ca­men­tos de Yuan Wen-tsai y de Wang Tsuo, y que el res­to se diri­gie­ra bajo mi man­do a Kui­tung para encon­trar­se con nues­tras uni­da­des prin­ci­pa­les y hacer­las regre­sar. Por enton­ces, las uni­da­des prin­ci­pa­les se reti­ra­ban del sur de Junán, camino de Kui­tung, y allí nos reuni­mos el 23 de agosto. 

A media­dos de julio, cuan­do las uni­da­des prin­ci­pa­les del Ejér­ci­to Rojo aca­ba­ban de lle­gar a Ling­sien, los ofi­cia­les y sol­da­dos del 29º Regi­mien­to, polí­ti­ca­men­te vaci­lan­tes, qui­sie­ron regre­sar a su lugar natal en el Sur de Junán y se nega­ron a obe­de­cer órde­nes;. Por su par­te, el 28º Regi­mien­to, con­tra­rio a mar­char al sur de Junán pero deseo­so de ir al sur de Chiang­sí, tam­po­co qui­so vol­ver a Yung­sin. Como Tu Siu-ching esti­mu­ló las ideas erró­neas de los hom­bres del 29º Regi­mien­to y como el Comi­té del Cuer­po de Ejér­ci­to no con­si­guió disua­dir­los, dichas uni­da­des par­tie­ron el 17 de julio des­de Ling­sien, rum­bo a Chen­chou. Allí tra­ba­ron com­ba­te el 24 de julio con las fuer­zas enemi­gas bajo el man­do de Fan Shi-sheng; logra­ron éxi­to al comien­zo, pero fue­ron derro­ta­das más tar­de y se reti­ra­ron del com­ba­te. A con­ti­nua­ción, los hom­bres del 29º Regi­mien­to se diri­gie­ron por deci­sión pro­pia a Yichang, su tie­rra de ori­gen. Resul­tó que una par­te de ellos fue­ron ani­qui­la­dos en Lechang por los ban­di­dos de Ju Feng-chang y el res­to se dis­per­só por la zona de Chen­chou-Yichang sin que has­ta el momen­to se sepa nada de ellos. Ese día no se logró reu­nir ni a un cen­te­nar de hom­bres. Por for­tu­na, el 28º Regi­mien­to, que era una de nues­tras fuer­zas prin­ci­pa­les, no había sufri­do gran­des pér­di­das, y el 18 de agos­to ocu­pó Kui­tung. El 23 de agos­to, se le reu­nie­ron allí las uni­da­des veni­das de las mon­ta­ñas Ching­kang; se deci­dió vol­ver a las mon­ta­ñas Ching­kang pasan­do por Chung­yi y Shang­you. A su lle­ga­da a Chung­yi, el jefe de bata­llón Yuan Chung-chian trai­cio­nó lle­ván­do­se a una com­pa­ñía de infan­te­ría y otra de arti­lle­ría. Aun­que logra­mos alcan­zar y hacer regre­sar a estas dos com­pa­ñías, fue muer­to Wang Er-chuo, jefe del Regi­mien­to. Cuan­do nues­tras tro­pas iban en camino sin haber lle­ga­do aún a su des­tino, fuer­zas enemi­gas de Junán y Chiang­sí apro­ve­cha­ron la opor­tu­ni­dad y ata­ca­ron las mon­ta­ñas Ching­kang el 30 de agos­to. Sir­vién­do­se de las ven­ta­jas del terreno difí­cil­men­te acce­si­ble, nues­tra guar­ni­ción, ape­nas un bata­llón, opu­so resis­ten­cia, des­ba­ra­tó al enemi­go y sal­vó la base de apoyo. 

Las cau­sas de la derro­ta de agos­to fueron: 

  1. Los ofi­cia­les y sol­da­dos de una de nues­tras uni­da­des, nos­tál­gi­cos y polí­ti­ca­men­te vaci­lan­tes, habían per­di­do su capa­ci­dad de com­ba­te, en tan­to que los ofi­cia­les y sol­da­dos de otra uni­dad no que­rían mar­char al sur de Junán ni tenían entusiasmo. 
  2. Las lar­gas mar­chas en pleno verano fati­ga­ron a nues­tros hombres.
  3. Ale­ja­das varios cien­tos de li de Ling­sien en un avan­ce teme­ra­rio, nues­tras tro­pas per­die­ron con­tac­to con la Región Fron­te­ri­za y que­da­ron aisladas. 
  4. Como las masas del sur de Junán aún no se habían pues­to en pie, nues­tra acción resul­tó una sim­ple aven­tu­ra militar. 
  5. Está­ba­mos poco infor­ma­dos de la situa­ción del enemigo. 
  6. No se habían hecho bien los pre­pa­ra­ti­vos y los ofi­cia­les y sol­da­dos no com­pren­dían el sen­ti­do de la operación. 

[next­pa­ge title=«La situa­ción actual en la región bajo el régi­men independiente»]

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La situa­ción actual en la región bajo el régi­men independiente

Des­de abril de este año, la región roja fue amplián­do­se en for­ma gra­dual. Des­pués de la bata­lla de Lung­yuan­kou (en los lími­tes entre Yung­sin y Ning­kang) libra­da el 23 de junio, en la que derro­ta­mos por cuar­ta vez a las fuer­zas enemi­gas de Chiang­sí, la Región Fron­te­ri­za lle­gó a abar­car los tres dis­tri­tos ente­ros de Ning­kang, Yung­sin y Lien­jua, peque­ños sec­to­res de Chían y Anfu, el sec­tor nor­te de Sui­chuan y el sec­tor sudes­te de Ling­sien, y entró en un perío­do de pleno flo­re­ci­mien­to. En la región roja, la mayor par­te de la tie­rra había sido dis­tri­bui­da y el res­to esta­ba dis­tri­bu­yén­do­se. En todos los terri­to­rios y can­to­nes se esta­ble­cie­ron órga­nos de poder. En Ning­kang, Yung­sin, Lien­jua y Sui­chuan, se ins­ta­la­ron gobier­nos dis­tri­ta­les, y se for­mó el gobierno de la Región Fron­te­ri­za. En todo el cam­po, se orga­ni­za­ron des­ta­ca­men­tos insu­rrec­cio­na­les de obre­ros y cam­pe­si­nos, y en los nive­les de terri­to­rio y dis­tri­to, des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos. En julio, las fuer­zas enemi­gas de Chiang­sí lan­za­ron ata­ques, y en agos­to, las de Junán y Chiang­sí ata­ca­ron con­jun­ta­men­te las mon­ta­ñas Ching­kang. Todas las capi­ta­les de dis­tri­to y los valles de todos los dis­tri­tos de la Región Fron­te­ri­za fue­ron ocu­pa­dos por el enemi­go. Las fuer­zas de pre­ser­va­ción del orden y las «mili­cias de casa por casa», cóm­pli­ces del enemi­go, hacían estra­gos, y el terror blan­co rei­na­ba en las ciu­da­des y el cam­po. Se derrum­ba­ron la mayo­ría de las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do y órga­nos de poder. Los cam­pe­si­nos ricos y los arri­bis­tas den­tro del par­ti­do se pasa­ron en masa al enemi­go. Sólo des­pués del com­ba­te del 30 de agos­to en las mon­ta­ñas Ching­kang, las fuer­zas enemi­gas de Junán empe­za­ron a retro­ce­der hacia Ling­sien, pero las de Chiang­sí siguie­ron rete­nien­do todas las capi­ta­les de dis­tri­to y la mayo­ría de las aldeas. Con todo, el enemi­go jamás logró apo­de­rar­se de las zonas mon­ta­ño­sas, que inclu­yen: los sec­to­res oes­te y nor­te de Ning­kang; los sec­to­res de Tien­lung, Siao­si­chiang y Wan­nienshan, ubi­ca­dos en el nor­te, oes­te y sur de Yung­sin, res­pec­ti­va­men­te; el sec­tor de Shang­si, en Lien­jua; el sec­tor de Ching­kangshan, en Sui­chuan, y los sec­to­res de Chingshi­kang y Tayuan, en Ling­sien. En julio y agos­to, un regi­mien­to del Ejér­ci­to Rojo, en coor­di­na­ción con los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos de los diver­sos dis­tri­tos, libró dece­nas de com­ba­tes, gran­des y peque­ños, per­dien­do sólo trein­ta fusi­les, y final­men­te se reple­gó a las montañas. 

Cuan­do nues­tras uni­da­des vol­vían a las mon­ta­ñas Ching­kang atra­ve­san­do los dis­tri­tos de Chung­yi y Shang­you, la 7ª Divi­sión Inde­pen­dien­te enemi­ga del sur de Chiang­sí, bajo las órde­nes de Liu Shi-yi, nos per­si­guió has­ta Sui­chuan. El 13 de sep­tiem­bre, derro­ta­mos a Liu Shi-yi, cap­tu­ra­mos varios cen­te­na­res de fusi­les y tor­na­mos Sui­chuan. El 26 de sep­tiem­bre, lle­ga­mos a las mon­ta­ñas Ching­kang. El 1 de octu­bre, en Ning­kang, libra­mos un com­ba­te con una de las bri­ga­das de Siung Shi-jui, coman­da­da por Chou Jun-yuan, la ven­ci­mos y recu­pe­ra­mos todo el dis­tri­to de Ning­kang. Entre­tan­to, 126 hom­bres per­te­ne­cien­tes a las fuer­zas enemi­gas de Junán coman­da­das por Yen Chung-yu y esta­cio­na­das en el dis­tri­to de Kui­tung, se pasa­ron a nues­tro lado y fue­ron orga­ni­za­dos en un bata­llón de misión espe­cial, con Pi Chan-yun corno jefe. El 9 de noviem­bre, en Lung­yuan­kou y la capi­tal del dis­tri­to de Ning­kang, derro­ta­mos a un regi­mien­to de la bri­ga­da de Chou Jun-yuan. Al día siguien­te toma­mos Yung­sin, pero poco des­pués nos reti­ra­mos a Ning­kang. Actual­men­te, nues­tra región for­ma una estre­cha fran­ja que se extien­de, de sur a nor­te, des­de la ver­tien­te sur de las mon­ta­ñas Ching­kang en Sui­chuan has­ta el lími­te de Lien­jua, abar­can­do todo el dis­tri­to de Ning­kang y sec­to­res de los dis­tri­tos de Sui­chuan, Ling­sien y Yung­sin. Pero el sec­tor de Shang­si, en Lien­jua, y los sec­to­res de Tien­lung y Wan­nienshan, en Yung­sin, no están muy liga­dos a esta fran­ja. El enemi­go tra­ta de des­truir nues­tra base de apo­yo median­te ata­ques mili­ta­res y blo­queo eco­nó­mi­co; nos pre­pa­ra­mos aho­ra para des­ba­ra­tar sus ataques. 

[next­pa­ge title=«El pro­ble­ma militar»]

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El pro­ble­ma militar

Dado que la lucha en la Región Fron­te­ri­za es exclu­si­va­men­te mili­tar, tan­to el par­ti­do como las masas tie­nen que poner­se en pie de gue­rra. Cómo hacer fren­te al enemi­go y cómo com­ba­tir, ha lle­ga­do a ser el pro­ble­ma cen­tral de nues­tra vida coti­dia­na. Un régi­men inde­pen­dien­te pue­de ser crea­do y man­te­ni­do sólo median­te la fuer­za arma­da. El enemi­go se apo­de­ra­rá inme­dia­ta­men­te de cual­quier terri­to­rio nues­tro don­de no ten­ga­mos fuer­zas arma­das o las ten­ga­mos en núme­ro insu­fi­cien­te, o bien don­de adop­te­mos tác­ti­cas erró­neas fren­te a él. Como la lucha se inten­si­fi­ca con cada día que pasa, se plan­tean ante noso­tros pro­ble­mas suma­men­te com­ple­jos y agudos. 

El Ejér­ci­to Rojo de la Región Fron­te­ri­za está inte­gra­do por:

  1. Las anti­guas uni­da­des de Ye Ting y Je Lung, que vinie­ron de Chao­chou y Shan­tou5;
  2. el anti­guo Regi­mien­to de Guar­dias del Gobierno Nacio­nal de Wuchang6;
  3. cam­pe­si­nos de Ping­chiang y Liu­yang7;
  4. cam­pe­si­nos del Sur de Junán8 y obre­ros de Shui­koushan9;
  5. sol­da­dos cap­tu­ra­dos a las tro­pas de Ke-siang, Tang Sheng-chi, Pai Chung-si, Chu Pei-te, Wu Shang y Siung Shi-jui, y
  6. cam­pe­si­nos de los diver­sos dis­tri­tos de la Región Fronteriza.

Pero, de las anti­guas uni­da­des de Ye Ting y Je Lung, del Regi­mien­to de Guar­dias y de los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos de Ping­chiang y Liu­yang, sólo que­da un ter­cio des­pués de más de un año de com­ba­te. Los cam­pe­si­nos pro­ce­den­tes del Sur de Junán tam­bién han sufri­do fuer­tes bajas. Por lo tan­to, aun­que las pri­me­ras cua­tro cate­go­rías siguen sien­do has­ta hoy la colum­na ver­te­bral del IV Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo, las dos últi­mas son muy supe­rio­res a ellas en núme­ro. Y de las dos últi­mas cate­go­rías, los sol­da­dos cap­tu­ra­dos al enemi­go cons­ti­tu­yen la mayo­ría. Sin esta fuen­te de reem­pla­zos, enfren­ta­ría­mos un serio pro­ble­ma de recur­sos huma­nos. Aun así, los efec­ti­vos no aumen­tan en la mis­ma pro­por­ción que los fusi­les. Los fusi­les no se pier­den fácil­men­te, pero los hom­bres sí, pues caen heri­dos, mue­ren, se enfer­man o deser­tan. El Comi­té Pro­vin­cial de Junán ha pro­me­ti­do enviar aquí obre­ros de Anyuan10; espe­ra­mos ansio­sa­men­te que lo haga. 

El Ejér­ci­to Rojo está com­pues­to en par­te de obre­ros y cam­pe­si­nos, y en par­te de lum­pem­pro­le­ta­rios. Por supues­to, no es bueno que haya un núme­ro dema­sia­do gran­de de lum­pem­pro­le­ta­rios en sus filas. Pero son com­ba­ti­vos, y como la lucha pro­si­gue día tras día y sufri­mos gran­des bajas, ya no es fácil lle­nar los cla­ros ni siquie­ra con ellos. En estas cir­cuns­tan­cias, la úni­ca solu­ción es inten­si­fi­car la edu­ca­ción política. 

La mayo­ría de los sol­da­dos del Ejér­ci­to Rojo pro­vie­nen de las tro­pas mer­ce­na­rias, pero una vez en el Ejér­ci­to Rojo, se trans­for­man. En pri­mer tér­mino, no se prac­ti­ca en el Ejér­ci­to Rojo el sis­te­ma mer­ce­na­rio, y por eso los sol­da­dos sien­ten que no luchan para otros, sino para sí mis­mos y para el pue­blo. Has­ta aho­ra no se ha esta­ble­ci­do en el Ejér­ci­to Rojo un sis­te­ma de paga regu­lar. Sólo se da una ración de arroz, una asig­na­ción para acei­te, sal, leña y hor­ta­li­zas, y una peque­ña suma para gas­tos meno­res. Se ha entre­ga­do tie­rra a todos los ofi­cia­les y sol­da­dos del Ejér­ci­to Rojo nati­vos de la Región Fron­te­ri­za, pero resul­ta bas­tan­te difí­cil dár­se­la a los que pro­ce­den de otras partes. 

Gra­cias a la edu­ca­ción polí­ti­ca, los sol­da­dos del Ejér­ci­to Rojo han adqui­ri­do con­cien­cia de cla­se y un cono­ci­mien­to bási­co en lo que ata­ñe a la nece­si­dad de dis­tri­buir la tie­rra, esta­ble­cer los órga­nos de poder, armar a los obre­ros y cam­pe­si­nos, etc. Saben que están luchan­do para sí mis­mos, para la cla­se obre­ra y el cam­pe­si­na­do. Por lo tan­to, sopor­tan sin que­jar­se las pena­li­da­des de la lucha. Cada com­pa­ñía, bata­llón o regi­mien­to ya tie­ne su comi­té de sol­da­dos, que repre­sen­ta los intere­ses de éstos y rea­li­za el tra­ba­jo polí­ti­co y el de masas. 

La expe­rien­cia ha demos­tra­do que el sis­te­ma de repre­sen­tan­tes del par­ti­do11 no debe ser abo­li­do. El repre­sen­tan­te del par­ti­do desem­pe­ña un papel de sin­gu­lar impor­tan­cia a nivel de com­pa­ñía, por­que a ese nivel se orga­ni­za la célu­la del par­ti­do. Le corres­pon­de impul­sar el tra­ba­jo de edu­ca­ción polí­ti­ca del comi­té de sol­da­dos, orien­tar el tra­ba­jo rela­ti­vo al movi­mien­to de masas y ser­vir al mis­mo tiem­po de secre­ta­rio de la célu­la. Los hechos han com­pro­ba­do que cuan­to mejor es el repre­sen­tan­te del par­ti­do en la com­pa­ñía, más sana es ésta, y que el jefe de la com­pa­ñía difí­cil­men­te pue­de desem­pe­ñar un papel polí­ti­co tan impor­tan­te. Pues­to que las bajas entre los cua­dros infe­rio­res son serias, a menu­do sol­da­dos hace poco cap­tu­ra­dos al enemi­go son nom­bra­dos jefes de pelo­tón o de com­pa­ñía; hay algu­nos que, cap­tu­ra­dos en febre­ro o mar­zo, aho­ra ya son Jefes de bata­llón. Cae­rá en gra­ve error quien, miran­do las cosas super­fi­cial­men­te, pien­se que nues­tro ejér­ci­to, por lla­mar­se Ejér­ci­to Rojo, pue­de pres­cin­dir de los repre­sen­tan­tes del par­ti­do. Cuan­do el 28º Regi­mien­to esta­ba en el sur de Junán, supri­mió ese sis­te­ma pero vol­vió a implan­tar­lo más tar­de. Cam­biar el nom­bre de «repre­sen­tan­tes del par­ti­do» por el de «ins­truc­to­res» sería con­fun­dir­los con los ins­truc­to­res del Kuo­min­tang, a quie­nes odian los sol­da­dos cap­tu­ra­dos. Ade­más, el cam­bio de nom­bre no afec­ta la esen­cia del sis­te­ma. Por lo tan­to, hemos deci­di­do no hacer este cam­bio. Las bajas entre los repre­sen­tan­tes del par­ti­do son muy serias y hemos ini­cia­do cur­sos de pre­pa­ra­ción para com­pen­sar­las; ade­más, espe­ra­mos que el Comi­té Cen­tral y los Comi­tés Pro­vin­cia­les de Junán y Chiang­sí nos envíen por lo menos trein­ta cama­ra­das aptos para desem­pe­ñar tal cargo. 

Un sol­da­do nece­si­ta, por regla gene­ral, seis meses o un año de adies­tra­mien­to para poder com­ba­tir, pero nues­tros sol­da­dos, reclu­ta­dos sólo ayer, tie­nen que entrar en com­ba­te hoy, vir­tual­men­te sin nin­gún adies­tra­mien­to. Muy pobres en téc­ni­ca mili­tar, en la lucha no cuen­tan más que con su valen­tía. Como es impo­si­ble tener lar­gos perío­dos de des­can­so y adies­tra­mien­to, la úni­ca sali­da es tra­tar de elu­dir, si tal cosa es posi­ble, cier­tos com­ba­tes y así ganar tiem­po para el adies­tra­mien­to. Con el obje­to de pre­pa­rar ofi­cia­les de ran­gos infe­rio­res, tene­mos actual­men­te un cuer­po de ins­truc­ción de 150 hom­bres, y pen­sa­mos hacer­lo per­ma­nen­te. Espe­ra­mos que el Comi­té Cen­tral y los dos Comi­tés Pro­vin­cia­les nos envíen el mayor núme­ro posi­ble de ofi­cia­les, des­de jefes de pelo­tón y de com­pa­ñía para arriba. 

El Comi­té Pro­vin­cial de Junán nos ha indi­ca­do que nos preo­cu­pe­mos por las con­di­cio­nes de vida de los sol­da­dos y las haga­mos por lo menos un poco mejo­res que las de los obre­ros y cam­pe­si­nos en gene­ral. En reali­dad son peo­res. Apar­te de la ración de arroz, se asig­nan ape­nas cin­co fenes dia­rios por per­so­na para acei­te, sal, leña y hor­ta­li­zas, y aun esto resul­ta difí­cil de man­te­ner. Sola­men­te el abas­te­ci­mien­to de estos artícu­los nos cues­ta más de diez mil yua­nes al mes, y esta suma la obte­ne­mos exclu­si­va­men­te por medio de las expro­pia­cio­nes a los dés­po­tas loca­les12. Aho­ra tene­mos algo­dón para acol­char ropa de invierno para los cin­co mil hom­bres de nues­tro ejér­ci­to, pero nos fal­ta tela. A pesar del frío, toda­vía muchos de nues­tros hom­bres no lle­van más que dos tra­jes livia­nos. Menos mal que esta­mos hechos a las penu­rias. Ade­más, sopor­ta­mos todos las mis­mas pri­va­cio­nes. Des­de el jefe del cuer­po de ejér­ci­to has­ta el coci­ne­ro, vivi­mos todos con una asig­na­ción dia­ria de cin­co fenes para la ali­men­ta­ción, apar­te de la ración de arroz. En cuan­to al dine­ro para gas­tos meno­res, si se asig­nan vein­te fenes, todos reci­ben vein­te; si se asig­nan cua­ren­ta, todos reci­ben cua­ren­ta13. Por tan­to, los sol­da­dos no tie­nen que­jas con­tra nadie. 

Cada com­ba­te nos deja un sal­do de heri­dos. Y la des­nu­tri­ción, el frío y otras cau­sas han hecho caer enfer­mos a muchos ofi­cia­les y sol­da­dos. Nues­tros hos­pi­ta­les, situa­dos en las mon­ta­ñas, apli­can la medi­ci­na chi­na y la occi­den­tal, pero hay esca­sez de médi­cos y medi­ca­men­tos. Actual­men­te hay más de ocho­cien­tos hos­pi­ta­li­za­dos. El Comi­té Pro­vin­cial de Junán pro­me­tió enviar­nos medi­ca­men­tos, pero has­ta aho­ra no los hemos reci­bi­do. Toda­vía espe­ra­mos que el Comi­té Cen­tral y los dos comi­tés pro­vin­cia­les nos envíen algu­nos médi­cos que prac­ti­quen la medi­ci­na occi­den­tal, así como yodo en tabletas. 

Pese a las duras con­di­cio­nes de vida y a los fre­cuen­tes com­ba­tes, el Ejér­ci­to Rojo se man­tie­ne tan fir­me como antes; esto lo expli­ca, ade­más del papel del par­ti­do, la prác­ti­ca de la demo­cra­cia en el Ejér­ci­to. Los ofi­cia­les no gol­pean a los sol­da­dos; ofi­cia­les y sol­da­dos reci­ben tra­to igual; los sol­da­dos gozan de liber­tad de reu­nión y de pala­bra; se ha ter­mi­na­do con las for­ma­li­da­des inú­ti­les, y las finan­zas se mane­jan a la vis­ta de todos. Los pro­pios sol­da­dos admi­nis­tran los asun­tos rela­ti­vos al ran­cho; de los cin­co fenes dia­rios para acei­te, sal, leña y hor­ta­li­zas, logran con todo eco­no­mi­zar un poco para gas­tos meno­res; este aho­rro, al que lla­man «aho­rros de la comi­da», es de apro­xi­ma­da­men­te sesen­ta o seten­ta wen dia­rios por cabe­za. Todo esto com­pla­ce mucho a los sol­da­dos, sobre todo a los recién cap­tu­ra­dos al enemi­go, que com­pa­ran­do nues­tro ejér­ci­to con el del Kuo­min­tang, ven dos mun­dos dis­tin­tos. Aun­que per­ci­ben que las con­di­cio­nes mate­ria­les de vida en el Ejér­ci­to Rojo son infe­rio­res a las del ejér­ci­to blan­co, se sien­ten moral­men­te libe­ra­dos. El mis­mo sol­da­do que ayer no tenía valen­tía en el ejér­ci­to enemi­go, hoy se com­por­ta con valor en el Ejér­ci­to Rojo. Esto se debe a la influen­cia de la demo­cra­cia. El Ejér­ci­to Rojo es como un horno en el que se trans­mu­tan todos los sol­da­dos cap­tu­ra­dos en cuan­to lle­gan. En Chi­na, la demo­cra­cia la nece­si­ta no sólo el pue­blo, sino tam­bién el ejér­ci­to. El sis­te­ma demo­crá­ti­co en nues­tro ejér­ci­to es un arma impor­tan­te para des­truir aque­llos ras­gos pro­pios de los ejér­ci­tos mer­ce­na­rios feu­da­les14.

El par­ti­do en el Ejér­ci­to está aho­ra orga­ni­za­do a cua­tro nive­les: la célu­la de com­pa­ñía, el comi­té de bata­llón, el comi­té de regi­mien­to y el comi­té de cuer­po de ejér­ci­to. En cada com­pa­ñía exis­te una célu­la, y en cada escua­dra, un gru­po. «La célu­la del par­ti­do se orga­ni­za a nivel de com­pa­ñía»; ésta es una razón impor­tan­te por la cual el Ejér­ci­to Rojo se man­tie­ne indes­truc­ti­ble en medio de una lucha tan ardua. Hace dos años, las orga­ni­za­cio­nes de nues­tro par­ti­do en el ejér­ci­to del Kuo­min­tang no supie­ron ganar­se a los sol­da­dos; inclu­so en las uni­da­des de Ye Ting15 sólo había una célu­la del par­ti­do por regi­mien­to, y a cau­sa de ello no pudie­ron resis­tir prue­bas serias. En el Ejér­ci­to Rojo, entre los mili­tan­tes del par­ti­do y los que no lo son, exis­te hoy una pro­por­ción apro­xi­ma­da de uno a tres, o sea, un pro­me­dio de un miem­bro del par­ti­do por cada tres hom­bres. Recien­te­men­te hemos deci­di­do reclu­tar más mili­tan­tes del par­ti­do en las uni­da­des de com­ba­te, para lle­gar a una pro­por­ción de uno a uno16. En la actua­li­dad, nos hacen fal­ta bue­nos secre­ta­rios en las célu­las de com­pa­ñía; pedi­mos al Comi­té Cen­tral que nos envíe para este car­go a un cier­to núme­ro de cama­ra­das de entre los acti­vis­tas que ya no pue­den per­ma­ne­cer don­de se encuen­tran. Casi todos los cua­dros veni­dos del sur de Junán esta­ban dedi­ca­dos al tra­ba­jo del par­ti­do en el Ejér­ci­to. Pero como algu­nos de ellos se dis­per­sa­ron en agos­to en el sur de Junán, ya no tene­mos gen­te disponible. 

Nues­tras fuer­zas arma­das loca­les están com­pues­tas por los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos y los des­ta­ca­men­tos insu­rrec­cio­na­les de obre­ros y cam­pe­si­nos. Arma­dos de picas y esco­pe­tas, estos últi­mos están orga­ni­za­dos a nivel de can­tón; cada can­tón tie­ne un des­ta­ca­men­to cuya fuer­za numé­ri­ca varía según la pobla­ción. Su tarea es repri­mir a la con­tra­rre­vo­lu­ción, defen­der los órga­nos can­to­na­les de poder y, cuan­do vie­ne el enemi­go, ayu­dar al Ejér­ci­to Rojo y a la Guar­dia Roja en el com­ba­te. Los des­ta­ca­men­tos insu­rrec­cio­na­les fue­ron crea­dos pri­me­ro en Yung­sin como fuer­za secre­ta, y han sali­do a la luz des­pués de que ocu­pa­mos todo el dis­tri­to. Esta orga­ni­za­ción se ha exten­di­do aho­ra a los demás dis­tri­tos de la Región Fron­te­ri­za sin cam­biar de nom­bre. Los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos están arma­dos prin­ci­pal­men­te con fusi­les de cin­co tiros, pero los tie­nen tam­bién de nue­ve tiros y de uno. Dis­po­nen de 140 fusi­les en Ning­kang, 220 en Yung­sin, 43 en Lien­jua, 50 en Cha­ling, 90 en Ling­sien, 130 en Sui­chuan y 10 en Wanan, lo que hace un total de 683. 

La mayor par­te de estos fusi­les fue­ron pro­por­cio­na­dos por el Ejér­ci­to Rojo, y el res­to, cap­tu­ra­dos al enemi­go por los mis­mos guar­dias rojos. La mayo­ría de los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos de los dis­tri­tos están aumen­tan­do día a día su capa­ci­dad de com­ba­te en su cons­tan­te lucha con­tra las fuer­zas de pre­ser­va­ción del orden y las «mili­cias de casa por casa» de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos. Antes del Inci­den­te del 21 de mayo17, había des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos de auto­de­fen­sa en cada dis­tri­to. Tenían 300 fusi­les en You­sien, 300 en Cha­ling, 60 en Ling­sien, 50 en Sui­chuan, 80 en Yung­sin, 60 en Lien­jua, 60 en Ning­xang (los hom­bres de Yuan Wen­tsai) y 60 en las mon­ta­ñas Ching­kang (los hom­bres de Wang Tsuo), o sea, un total de 970. Des­pués del Inci­den­te, apar­te de las armas de los hom­bres de Yuan y Wang, que se con­ser­va­ron intac­tas, sólo que­da­ron 8 fusi­les en Sui­chuan y 1 en Lien­jua: los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos se apo­de­ra­ron de todos los demás. El que los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos de auto­de­fen­sa hayan sido tan inca­pa­ces de con­ser­var sus fusi­les es resul­ta­do de la línea opor­tu­nis­ta. Actual­men­te, los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos de los diver­sos dis­tri­tos tie­nen muy pocos fusi­les toda­vía, menos que los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos. El Ejér­ci­to Rojo debe con­ti­nuar ayu­dan­do con armas a la Guar­dia Roja. Debe hacer todo lo posi­ble para ayu­dar a las masas popu­la­res a armar­se, siem­pre que esto no dis­mi­nu­ya su pro­pia capa­ci­dad de com­ba­te. Hemos esta­ble­ci­do que cada bata­llón del Ejér­ci­to Rojo esta­rá com­pues­to de cua­tro com­pa­ñías, con 75 fusi­les cada una. Suman­do los fusi­les de la com­pa­ñía de misión espe­cial, la com­pa­ñía de ame­tra­lla­do­ras, la com­pa­ñía de mor­te­ros, el esta­do mayor de regi­mien­to y los tres esta­dos mayo­res de bata­llón, cada regi­mien­to ten­drá 1.075 fusi­les. Los fusi­les cap­tu­ra­dos en com­ba­te deben ser des­ti­na­dos, en la medi­da de lo posi­ble, a armar a las fuer­zas loca­les. Los man­dos de la Guar­dia Roja deben ser per­so­nas que hayan sido envia­das por los dis­tri­tos al cuer­po de ins­truc­ción del Ejér­ci­to Rojo y hayan ter­mi­na­do el cur­so. El Ejér­ci­to Rojo debe enviar cada vez menos nati­vos de zonas ale­ja­das a ocu­par los pues­tos de jefes de las fuer­zas loca­les. Por su par­te, Chu Pei-te está arman­do sus fuer­zas de pre­ser­va­ción del orden y sus «mili­cias de casa por casa», y las fuer­zas arma­das de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos en los dis­tri­tos de la Región Fron­te­ri­za cons­ti­tu­yen una fuer­za bas­tan­te con­si­de­ra­ble tan­to por su núme­ro como por su capa­ci­dad de com­ba­te. Esto hace tan­to más apre­mian­te la expan­sión de nues­tras fuer­zas rojas locales. 

El prin­ci­pio del Ejér­ci­to Rojo es la con­cen­tra­ción de las fuer­zas, y el de la Guar­dia Roja, la dis­per­sión de las fuer­zas. Actual­men­te, como el régi­men reac­cio­na­rio atra­vie­sa por un perío­do de esta­bi­li­dad tem­po­ral, el enemi­go está en con­di­cio­nes de reu­nir gran­des con­tin­gen­tes para ata­car al Ejér­ci­to Rojo, y para éste es des­ven­ta­jo­so dis­per­sar sus fuer­zas. Nues­tra expe­rien­cia nos ense­ña que la dis­per­sión de las fuer­zas ha con­du­ci­do casi siem­pre a la derro­ta, en tan­to que su con­cen­tra­ción fren­te a una fuer­za enemi­ga numé­ri­ca­men­te infe­rior, igual o lige­ra­men­te supe­rior, ha con­du­ci­do con fre­cuen­cia a la vic­to­ria. El Comi­té Cen­tral nos ha encar­ga­do desa­rro­llar una zona gue­rri­lle­ra dema­sia­do exten­sa, que tie­ne varios miles de li; esto se debe pro­ba­ble­men­te a una sobre­es­ti­ma­ción de nues­tras fuer­zas. Para los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos, la dis­per­sión es ven­ta­jo­sa; en todos los dis­tri­tos están apli­can­do este méto­do en sus operaciones.

El méto­do de pro­pa­gan­da más efi­caz con rela­ción a las fuer­zas enemi­gas es poner en liber­tad a los sol­da­dos cap­tu­ra­dos y dar tra­ta­mien­to médi­co a los pri­sio­ne­ros heri­dos. Cuan­do cap­tu­ra­mos sol­da­dos o jefes de bata­llón, com­pa­ñía o pelo­tón de las fuer­zas enemi­gas, no nos demo­ra­mos en hacer pro­pa­gan­da entre ellos; los divi­di­mos en dos gru­pos: los que quie­ren que­dar­se y los que desean mar­char­se, y a estos últi­mos les damos una suma para el via­je y los pone­mos en liber­tad. Esto des­mien­te de inme­dia­to la pro­pa­gan­da enga­ño­sa del enemi­go en el sen­ti­do de que «los ban­di­dos comu­nis­tas matan al pri­me­ro que ven». Refi­rién­do­se a esta medi­da nues­tra el Bole­tín Tri­men­sual de la 9ª Divi­sión de Yang Chi-sheng excla­mó con alar­ma: «Qué per­fi­dia!» Los sol­da­dos del Ejér­ci­to Rojo tra­tan con esme­ra­da soli­ci­tud a los sol­da­dos cap­tu­ra­dos y les dan afec­tuo­sas des­pe­di­das, y en todos los «actos de des­pe­di­da a los nue­vos her­ma­nos», ellos nos res­pon­den con cor­dial gra­ti­tud en sus dis­cur­sos. Pro­por­cio­nar tra­ta­mien­to médi­co a los pri­sio­ne­ros heri­dos es tam­bién un medio muy efi­caz. Des­de hace poco, algu­nos enemi­gos astu­tos, como Li Wen-pin, se han pues­to a imi­tar­nos: no matan a los pri­sio­ne­ros y pro­por­cio­nan aten­ción médi­ca a los heri­dos. Sin embar­go, no fal­tan sol­da­dos nues­tros que, al com­ba­te siguien­te, vuel­ven a nues­tro lado tra­yen­do con­si­go sus armas. Esto ha ocu­rri­do ya dos veces. Ade­más, rea­li­za­mos la mayor can­ti­dad posi­ble de pro­pa­gan­da escri­ta, como por ejem­plo con­sig­nas mura­les. Don­de­quie­ra que lle­ga­mos, cubri­mos los muros con ellas. Pero nos fal­tan per­so­nas que sepan dibu­jar; espe­rar­nos que el Comi­té Cen­tral y los dos comi­tés pro­vin­cia­les nos envíen algunas. 

En cuan­to a las bases de apo­yo mili­ta­res, la pri­me­ra, las mon­ta­ñas Ching­kang, está situa­da en la con­jun­ción de cua­tro dis­tri­tos: Ning­kang, Ling­sien, Sui­chuan y Yung­sin. La dis­tan­cia entre Mao­ping, dis­tri­to de Ning­kang, en la ver­tien­te nor­te, y Juan­gao, dis­tri­to de Sui­chuan, en la ver­tien­te sur, es de 90 li. La dis­tan­cia entre Nashan, dis­tri­to de Yung­sin, en la ver­tien­te este, y Shui­kou, dis­tri­to de Ling­sien, en la ver­tien­te oes­te, es de 80 li. Mide 550 li la cir­cun­fe­ren­cia que, par­tien­do de Nashan, pasa por Lung­yuan­kou (ambos en Yung­sin), Sin­cheng, Mao­ping, Talung (todos en Ning­kang), Shi­tu, Shui­kou, Siatsun (todos en Ling­sien), Ying­pans¸, Tai­chia­pu, Tafen, Tuitsi­chien, Juan­gao, Wutou­chiang y Cheao (todos en Sui­chuan) para vol­ver nue­va­men­te a Nashan. En las mon­ta­ñas hay arro­za­les y aldeas en Taching, Siao­ching, Shang­ching, Chung­ching; Sia­ching, Tsi­ping, Sia­chuang, Sing­chou, Tsao­ping, Pai­ni­ju y Luo­fu; todos estos luga­res eran antes nidos de ban­di­dos y de sol­da­dos des­ban­da­dos, pero aho­ra han pasa­do a ser una base de apo­yo nues­tra. Su pobla­ción no lle­ga a dos mil habi­tan­tes, y su pro­duc­ción de arroz sin des­cas­ca­ri­llar es infe­rior a diez mil dan, por lo cual el abas­te­ci­mien­to de cerea­les del Ejér­ci­to depen­de en su tota­li­dad de Ning­kang, Yung­sin y Sui­chuan. Todos los pasos estra­té­gi­cos en las mon­ta­ñas han sido for­ti­fi­ca­dos. Allí están nues­tros hos­pi­ta­les, talle­res de con­fec­ción, la sec­ción de per­tre­chos y los ser­vi­cios de reta­guar­dia de los regi­mien­tos. En estos momen­tos, se están trans­por­tan­do cerea­les des­de Ning­kang a las mon­ta­ñas. Mien­tras ten­ga­mos pro­vi­sio­nes sufi­cien­tes, el enemi­go jamás podrá pene­trar. La segun­da base de apo­yo, las mon­ta­ñas Chiu­lung, está situa­da en la con­jun­ción de los cua­tro dis­tri­tos de Ning­kang, Yung­sin, Lien­jua y Cha­ling. Aun­que menos impor­tan­te que las mon­ta­ñas Ching­kang, es la reta­guar­dia más pro­fun­da de las fuer­zas arma­das loca­les de los cua­tro dis­tri­tos y tam­bién ha sido for­ti­fi­ca­da. Para un régi­men inde­pen­dien­te rojo cer­ca­do com­ple­ta­men­te por el régi­men blan­co, es indis­pen­sa­ble apro­ve­char las ven­ta­jas del terreno mon­ta­ño­so de difí­cil acceso. 

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El pro­ble­ma de la tierra

La tenen­cia de la tie­rra en la Región Fron­te­ri­za. Hablan­do en tér­mi­nos gene­ra­les, más del 60 por cien­to de la tie­rra per­te­ne­cía a los terra­te­nien­tes, y menos del 40, a los cam­pe­si­nos. En el sec­tor que se halla en Chiang­sí, la mayor con­cen­tra­ción de la pro­pie­dad de la tie­rra se regis­tra­ba en Sui­chuan, don­de apro­xi­ma­da­men­te el 80 por cien­to per­te­ne­cía a los terra­te­nien­tes. El segun­do lugar corres­pon­día Yung­sin, don­de los terra­te­nien­tes poseían apro­xi­ma­da­men­te el 70 por cien­to. En Wanan, Ning­kang y Lien­jua, los cam­pe­si­nos pro­pie­ta­rios eran más nume­ro­sos. No obs­tan­te, los terra­te­nien­tes aún poseían una mayor pro­por­ción de la tie­rra: apro­xi­ma­da­men­te el 60 por cien­to del total, en tan­to que los cam­pe­si­nos sólo tenían el 40 por cien­to. En los dis­tri­tos de Cha­ling y Ling­sien, pro­vin­cia de Junán, alre­de­dor del 70 por cien­to de la tie­rra se encon­tra­ba en manos de los terratenientes.

El pro­ble­ma de las capas inter­me­dias. Dada esta situa­ción, la con­fis­ca­ción y redis­tri­bu­ción de toda la tie­rra18 podía gran­jear­se el apo­yo de la mayo­ría de la pobla­ción. La pobla­ción rural se divi­de a gran­des ras­gos en tres cate­go­rías: los terra­te­nien­tes gran­des y medios; las capas inter­me­dias, com­pues­tas de los peque­ños terra­te­nien­tes y los cam­pe­si­nos ricos, y los cam­pe­si­nos medios y pobres. Los intere­ses de los cam­pe­si­nos ricos están a menu­do entre­la­za­dos con los de los peque­ños terra­te­nien­tes. La tie­rra de los cam­pe­si­nos ricos cons­ti­tu­ye una redu­ci­da por­ción del total, pero si se la suma a la tie­rra de los peque­ños terra­te­nien­tes, resul­ta una can­ti­dad con­si­de­ra­ble. Pro­ba­ble­men­te suce­de más o menos igual en todo el país. La polí­ti­ca agra­ria adop­ta­da en la Región Fron­te­ri­za es la de con­fis­ca­ción total y dis­tri­bu­ción com­ple­ta. Por con­si­guien­te, en la región roja, tan­to la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos como las capas inter­me­dias sufren nues­tros gol­pes. Esa es nues­tra polí­ti­ca, mas en su eje­cu­ción prác­ti­ca hemos tro­pe­za­do con serios obs­tácu­los levan­ta­dos por las capas inter­me­dias. En los pri­me­ros momen­tos de la revo­lu­ción, las capas inter­me­dias capi­tu­la­ron apa­ren­te­men­te ante el cam­pe­si­na­do pobre, pero en reali­dad se apro­ve­cha­ron de su anti­gua posi­ción social y de la auto­ri­dad de clan para inti­mi­dar a los cam­pe­si­nos pobres y demo­rar la dis­tri­bu­ción de la tie­rra. Cuan­do ya no fue posi­ble pos­ter­gar­la más, ocul­ta­ron las dimen­sio­nes reales de sus pro­pie­da­des, o retu­vie­ron para sí las tie­rras fér­ti­les y entre­ga­ron las malas. En ese perío­do, los cam­pe­si­nos pobres, que habían sido piso­tea­dos duran­te siglos y sen­tían incier­ta la vic­to­ria de la revo­lu­ción, a menu­do cedie­ron ante las capas inter­me­dias y no se atre­vie­ron a actuar con ener­gía. Se empren­den accio­nes enér­gi­cas fren­te a las capas inter­me­dias en el cam­po sólo cuan­do la revo­lu­ción está en ascen­so, diga­mos, cuan­do hemos toma­do el poder en uno o inclu­so varios dis­tri­tos, las tro­pas reac­cio­na­rias han sufri­do varias derro­tas y el Ejér­ci­to Rojo ha demos­tra­do repe­ti­das veces su pode­río. Por ejem­plo, en el sec­tor sur del dis­tri­to de Yung­sin, don­de las capas inter­me­dias eran más nume­ro­sas, se pro­du­je­ron los casos más gra­ves de demo­ra en la dis­tri­bu­ción de la tie­rra y de ocul­ta­ción de las dimen­sio­nes de las pro­pie­da­des. La dis­tri­bu­ción efec­ti­va de la tie­rra se reali­zó allí sólo des­pués de que el Ejér­ci­to Rojo obtu­vo el 23 de junio su gran vic­to­ria en Lung­yuan­kou y de que el gobierno terri­to­rial cas­ti­gó a varias per­so­nas por haber demo­ra­do la dis­tri­bu­ción. Sin embar­go, como el sis­te­ma feu­dal de clan pre­do­mi­na en todos los dis­tri­tos, y como todas las fami­lias en una o inclu­so varias aldeas lle­van por lo común un mis­mo ape­lli­do, ha de pasar un tiem­po bas­tan­te lar­go antes de que las masas adquie­ran con­cien­cia de cla­se y el espí­ri­tu de clan sea supe­ra­do en las aldeas.

La defec­ción de las capas inter­me­dias bajo el terror blan­co. Las capas inter­me­dias, que sufrie­ron gol­pes duran­te el ascen­so de la revo­lu­ción, se pasa­ron al enemi­go tan pron­to como se des­ató el terror blan­co. En Yung­sin y Ning­kang, fue­ron pre­ci­sa­men­te los peque­ños terra­te­nien­tes y cam­pe­si­nos ricos los que con­du­je­ron a las tro­pas reac­cio­na­rias a incen­diar las casas de los cam­pe­si­nos revo­lu­cio­na­rios. Bajo las ins­truc­cio­nes de los reac­cio­na­rios, per­pe­tra­ron incen­dios e hicie­ron arres­tos, mos­tran­do extre­ma­da auda­cia. Cuan­do el Ejér­ci­to Rojo regre­só a la zona de Ning­kang, Sin­cheng, Kucheng y Lungshi, milla­res de cam­pe­si­nos, enga­ña­dos por la pro­pa­gan­da reac­cio­na­ria en el sen­ti­do de que los comu­nis­tas los mata­rían, huye­ron con los reac­cio­na­rios a Yung­sin. Par­te de ellos fue­ron vol­vien­do poco a poco sólo des­pués de que hici­mos pro­pa­gan­da decla­ran­do que «no se mata­rá a los cam­pe­si­nos que se han pasa­do al enemi­go» y que «los cam­pe­si­nos que se han pasa­do al enemi­go serán bien reci­bi­dos si regre­san a reco­ger sus cosechas». 

En un perío­do de reflu­jo de la revo­lu­ción en todo el país, el pro­ble­ma más difí­cil en nues­tra región es con­tro­lar a las capas inter­me­dias. Estas se pasan al enemi­go, prin­ci­pal­men­te por­que han reci­bi­do de la revo­lu­ción gol­pes dema­sia­do fuer­tes. En cam­bio, cuan­do se pro­du­ce un ascen­so revo­lu­cio­na­rio en todo el país, el cam­pe­si­na­do pobre se sien­te bien res­pal­da­do y actúa con mayor valor, mien­tras que las capas inter­me­dias sien­ten tan­to mie­do que no se atre­ven a des­man­dar­se. En los momen­tos, los peque­ños terra­te­nien­tes de Cha­ling pidie­ron la paz a los cam­pe­si­nos, y algu­nos has­ta les ofre­cie­ron car­ne de cer­do para el Año Nue­vo (aun­que en ese enton­ces el Ejér­ci­to Rojo ya se había reti­ra­do de Cha­ling a Sui­chuan). Pero una vez ter­mi­na­da esa gue­rra, no se han vuel­to a ver cosas seme­jan­tes. Aho­ra que la con­tra­rre­vo­lu­ción está en ascen­so en todo el país, las capas inter­me­dias, en las zonas blan­cas, que han sufri­do los gol­pes de la revo­lu­ción, se han subor­di­na­do casi por com­ple­to a la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos, y el cam­pe­si­na­do pobre ha que­da­do ais­la­do. Este es en ver­dad un pro­ble­ma muy gra­ve19.

Las pri­va­cio­nes mate­ria­les como cau­sa de la defec­ción de las capas inter­me­dias. La región roja y la región blan­ca se enfren­tan como dos paí­ses adver­sa­rios. A cau­sa del her­mé­ti­co blo­queo enemi­go y de nues­tro inade­cua­do tra­to a la peque­ña bur­gue­sía, ha cesa­do casi por ente­ro el comer­cio entre las dos regio­nes. Artícu­los de pri­me­ra nece­si­dad como sal, telas y medi­ci­nas son esca­sos y caros; pro­duc­tos agrí­co­las como made­ra, té y acei­te no pue­den sacar­se fue­ra para su ven­ta, y, en con­se­cuen­cia, está cega­da la fuen­te de ingre­sos en efec­ti­vo de los cam­pe­si­nos, lo que afec­ta a la pobla­ción en gene­ral. El cam­pe­si­na­do pobre es más o menos capaz de sopor­tar estas pri­va­cio­nes; en cam­bio, las capas medias, cuan­do ya no pue­den más, se entre­gan a la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos. Si no con­ti­nua­ran en Chi­na las esci­sio­nes y gue­rras den­tro de dicha cla­se y entre los cau­di­llos mili­ta­res, y si no se desa­rro­lla­ra una situa­ción revo­lu­cio­na­ria a esca­la nacio­nal, la pre­sión eco­nó­mi­ca sobre el régi­men inde­pen­dien­te rojo en las peque­ñas zonas se haría muy gra­ve, y sería dudo­so que éste pudie­ra sub­sis­tir por mucho tiem­po. Esto se expli­ca por­que dicha pre­sión eco­nó­mi­ca no sólo resul­ta­rá inso­por­ta­ble para las capas medias, sino que podría lle­gar a ser­lo un día tam­bién para los obre­ros, cam­pe­si­nos pobres y sol­da­dos del Ejér­ci­to Rojo. Duran­te un tiem­po, en los dis­tri­tos de Yung­sin y Ning­kang no hubo sal, y que­dó total­men­te inte­rrum­pi­do el abas­te­ci­mien­to de telas y medi­ci­nas, para no men­cio­nar otras cosas. Aho­ra hay sal en ven­ta, pero carí­si­ma. Toda­vía no hay telas ni medi­ci­nas. La made­ra, el té y el acei­te, que se pro­du­cen abun­dan­te­men­te en Ning­kang, el Oes­te de Yung­sin y el Nor­te de Sui­chuan (actual­men­te todos den­tro de nues­tra región), aún no pue­den ser saca­dos fue­ra20.

Cri­te­rio para la dis­tri­bu­ción de la tie­rra. Para la dis­tri­bu­ción de la tie­rra, se toma el can­tón como uni­dad. En los luga­res don­de hay más mon­ta­ñas que tie­rra cul­ti­va­ble, por ejem­plo, en la zona de Siao­chiang, dis­tri­to de Yung­sin, se toman a veces tres o cua­tro can­to­nes como uni­dad, pero tales casos son suma­men­te raros. La dis­tri­bu­ción se ha hecho entre­gan­do par­tes igua­les a todos los habi­tan­tes de un lugar, hom­bres y muje­res, vie­jos y niños. Sin embar­go, aho­ra, de acuer­do con las ins­truc­cio­nes del Comi­té Cen­tral, se toma como cri­te­rio la capa­ci­dad de tra­ba­jo: una per­so­na con capa­ci­dad de tra­ba­jo reci­be el doble que una que no la tie­ne21.

El pro­ble­ma de las con­ce­sio­nes a los cam­pe­si­nos pro­pie­ta­rios. Este pro­ble­ma aún no se ha dis­cu­ti­do en deta­lle. Entre los cam­pe­si­nos pro­pie­ta­rios, los cam­pe­si­nos ricos piden que se tome como cri­te­rio la fuer­za pro­duc­ti­va, o sea, que se dé más tie­rra a los que dis­po­nen de más mano de obra y mayor capi­tal (herra­mien­tas de labran­za, por ejem­plo). No les pare­ce ven­ta­jo­sa ni la dis­tri­bu­ción por igual, ni la dis­tri­bu­ción de acuer­do con la capa­ci­dad de tra­ba­jo. Pien­san que podrían obte­ner mayo­res cose­chas, ya que están dis­pues­tos a dedi­car mayo­res esfuer­zos al tra­ba­jo y a hacer uso de su capi­tal. No les gus­ta que se les entre­gue la mis­ma can­ti­dad de tie­rra que a los demás y que no se ten­gan en cuen­ta (no se apro­ve­chen) sus par­ti­cu­la­res esfuer­zos y su exce­den­te de capi­tal. Aquí la dis­tri­bu­ción sigue rea­li­zán­do­se de acuer­do con las ins­truc­cio­nes del Comi­té Cen­tral. Pero este pro­ble­ma nece­si­ta ser dis­cu­ti­do nue­va­men­te, y se pre­sen­ta­rá otro infor­me cuan­do se lle­gue a una con­clu­sión al respecto. 

El impues­to terri­to­rial. En Ning­kang, se cobra el 20 por cien­to de la cose­cha, esto es, un 5 por cien­to más que lo esti­pu­la­do por el Comi­té Cen­tral. Como el cobro ya se ha ini­cia­do, no con­vie­ne alte­rar la tasa aho­ra, pero se redu­ci­rá el año que vie­ne. Por otra par­te, los sec­to­res de Sui­chuan, Ling­sien y Yung­sin que se encuen­tran bajo nues­tro régi­men inde­pen­dien­te, son zonas mon­ta­ño­sas, don­de los cam­pe­si­nos viven en una mise­ria tal que no es acon­se­ja­ble cobrar­les impues­tos. Los gas­tos del gobierno y de la Guar­dia Roja tene­mos que cubrir­los con expro­pia­cio­nes a los dés­po­tas loca­les de las zonas blan­cas. En cuan­to al abas­te­ci­mien­to del Ejér­ci­to Rojo, el arroz pro­vie­ne por el momen­to del impues­to terri­to­rial en Ning­kang, y el dine­ro, úni­ca­men­te de las expro­pia­cio­nes a los dés­po­tas loca­les. En octu­bre, duran­te nues­tras ope­ra­cio­nes gue­rri­lle­ras en el dis­tri­to de Sui­chuan, recau­da­mos más de diez mil yua­nes, que nos bas­ta­rán por algún tiem­po, y des­pués, ya veremos. 

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El pro­ble­ma de los órga­nos del poder

Los órga­nos del poder popu­lar a nive­les de dis­tri­to, terri­to­rio y can­tón se han esta­ble­ci­do en todas par­tes, pero su nom­bre no corres­pon­de a la reali­dad. En muchos luga­res no exis­te el con­se­jo de repre­sen­tan­tes de obre­ros, cam­pe­si­nos y sol­da­dos. Los comi­tés eje­cu­ti­vos de can­tón, de terri­to­rio y has­ta de dis­tri­to han sido ele­gi­dos en algún tipo de reunio­nes de masas. Tales reunio­nes, con­vo­ca­das impro­vi­sa­da­men­te, no pue­den ni dis­cu­tir los pro­ble­mas ni con­tri­buir a la pre­pa­ra­ción polí­ti­ca de las masas. Más aún, son muy sus­cep­ti­bles de ser mani­pu­la­das por inte­lec­tua­les y arri­bis­tas. En algu­nos luga­res, exis­te un con­se­jo de repre­sen­tan­tes, pero se le con­si­de­ra mera­men­te como un órgano pro­vi­sio­nal para la elec­ción del comi­té eje­cu­ti­vo. Una vez hecha la elec­ción, todo el poder que­da mono­po­li­za­do por el comi­té y no se vuel­ve a oír hablar del con­se­jo. No es que no exis­tan con­se­jos de repre­sen­tan­tes de obre­ros, cam­pe­si­nos y sol­da­dos dig­nos de su nom­bre: los hay, pero muy pocos. Ello se debe a que es insu­fi­cien­te la pro­pa­gan­da y edu­ca­ción en torno a este nue­vo sis­te­ma polí­ti­co. La vicia­da prác­ti­ca feu­dal de dic­tar órde­nes arbi­tra­ria­men­te está tan pro­fun­da­men­te arrai­ga­da en la men­te de las masas e inclu­so de los mili­tan­tes de base del par­ti­do que no pue­de ser barri­da de un solo gol­pe. Cuan­do la gen­te tie­ne algún pro­ble­ma que resol­ver, pre­fie­re el camino fácil al «tedio­so» sis­te­ma demo­crá­ti­co. El cen­tra­lis­mo demo­crá­ti­co pue­de ser pues­to en prác­ti­ca de un modo amplio y efec­ti­vo en las orga­ni­za­cio­nes de masas sólo cuan­do su efi­ca­cia que­da demos­tra­da en la lucha revo­lu­cio­na­ria y cuan­do las masas com­pren­den que es el sis­te­ma que mejor movi­li­za a sus fuer­zas y el que más con­tri­bu­ye a su lucha. Esta­mos ela­bo­ran­do (en base a las esti­pu­la­cio­nes gene­ra­les del Comi­té Cen­tral) una deta­lla­da ley orgá­ni­ca para los con­se­jos de repre­sen­tan­tes a todos los nive­les, a fin de corre­gir en for­ma gra­dual los erro­res ante­rio­res. En el Ejér­ci­to Rojo, están ins­ti­tu­yén­do­se las asam­bleas de repre­sen­tan­tes de sol­da­dos a todos los nive­les, que ten­drán carác­ter regu­lar, con el pro­pó­si­to de corre­gir el error ante­rior de tener úni­ca­men­te comi­tés de sol­da­dos y no asam­bleas de repre­sen­tan­tes de soldados. 

En este momen­to, lo que las masas popu­la­res entien­den en gene­ral por «gobierno de obre­ros, cam­pe­si­nos y sol­da­dos» es el comi­té eje­cu­ti­vo, por­que toda­vía no son cons­cien­tes del poder que corres­pon­de al con­se­jo de repre­sen­tan­tes y creen que el úni­co poder autén­ti­co es el del comi­té eje­cu­ti­vo. Los comi­tés eje­cu­ti­vos que no tie­nen con­se­jos en los cua­les apo­yar­se, actúan a menu­do sin tomar en cuen­ta las opi­nio­nes de las masas, y se obser­van, en todas par­tes, casos de vaci­la­ción y con­ci­lia­ción en cuan­to a la con­fis­ca­ción y dis­tri­bu­ción de la tie­rra, casos de derro­che o des­fal­co de fon­dos, de fal­ta de cora­je para enfren­tar a las fuer­zas blan­cas, o de inde­ci­sión en la lucha. Ade­más, los comi­tés eje­cu­ti­vos rara vez se reúnen en sesio­nes ple­na­rias, y todos los asun­tos los resuel­ven sus comi­tés per­ma­nen­tes. En los gobier­nos terri­to­ria­les y can­to­na­les, inclu­so los comi­tés per­ma­nen­tes se reúnen muy pocas veces, y los pro­ble­mas los deci­den en for­ma sepa­ra­da las cua­tro per­so­nas que tra­ba­jan en la sede, el pre­si­den­te, el secre­ta­rio, el teso­re­ro y el jefe del des­ta­ca­men­to de guar­dias rojos (o del des­ta­ca­men­to insu­rrec­cio­nal). De tal modo, el cen­tra­lis­mo demo­crá­ti­co no es prác­ti­ca habi­tual ni siquie­ra en el fun­cio­na­mien­to del gobierno. 

Al prin­ci­pio, los peque­ños terra­te­nien­tes y cam­pe­si­nos ricos bre­ga­ron por intro­du­cir­se en los comi­tés eje­cu­ti­vos, sobre todo a nivel de can­tón. Ponién­do­se bra­za­le­tes rojos y simu­lan­do entu­sias­mo, se infil­tra­ban arte­ra­men­te en los comi­tés eje­cu­ti­vos, lo aca­pa­ra­ban todo en sus manos y rele­ga­ban a segun­do plano a los miem­bros pro­ve­nien­tes del cam­pe­si­na­do pobre. Esos ele­men­tos sólo pue­den ser expul­sa­dos cuan­do, en el trans­cur­so de la lucha, son des­en­mas­ca­ra­dos y los cam­pe­si­nos pobres se ponen en pie. Este fenó­meno, si bien no es gene­ral, se obser­va en nume­ro­sos lugares. 

El par­ti­do goza de inmen­so pres­ti­gio y auto­ri­dad entre las masas, pero el gobierno tie­ne mucho menos. Esto se debe a que las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do, eli­gien­do el camino fácil, arre­glan direc­ta­men­te muchos asun­tos y pasan por enci­ma de los órga­nos del poder. Esto suce­de con fre­cuen­cia. En algu­nos luga­res no exis­ten gru­pos de miem­bros del par­ti­do diri­gen­tes de los órga­nos del poder, y en los luga­res don­de exis­ten, no se los uti­li­za sufi­cien­te­men­te. En ade­lan­te, el par­ti­do debe cum­plir con su tarea de diri­gir el gobierno; las orien­ta­cio­nes y medi­das del par­ti­do, con excep­ción de la pro­pa­gan­da, deben poner­se en eje­cu­ción a tra­vés de los orga­nis­mos del gobierno. Es pre­ci­so evi­tar la erró­nea prác­ti­ca del Kuo­min­tang de dic­tar órde­nes direc­ta­men­te al gobierno.

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El pro­ble­ma de la orga­ni­za­ción del partido

La lucha con­tra el opor­tu­nis­mo. Se pue­de afir­mar que, por la épo­ca del Inci­den­te del 21 de mayo, las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en los dis­tri­tos de la región fron­te­ri­za esta­ban domi­na­das por los opor­tu­nis­tas. Al des­en­ca­de­nar­se la con­tra­rre­vo­lu­ción, ape­nas si hubo lucha deci­di­da con­tra ella. En octu­bre del año pasa­do, cuan­do el Ejér­ci­to Rojo (el 1º Regi­mien­to de la 1ª Divi­sión del I Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Revo­lu­cio­na­rio de Obre­ros y Cam­pe­si­nos) lle­gó a los dis­tri­tos de la región fron­te­ri­za, sólo que­da­ban allí algu­nos miem­bros del Par­ti­do que se habían escon­di­do para esca­par a la per­se­cu­ción, y las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do habían sido total­men­te des­trui­das por el enemi­go. Entre noviem­bre y abril, se reali­zó la recons­truc­ción de las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do, y a par­tir de mayo comen­zó un perío­do de pleno desa­rro­llo. Pero en estos últi­mos doce meses, se han segui­do obser­van­do por todas par­tes expre­sio­nes de opor­tu­nis­mo den­tro del par­ti­do. Al apro­xi­mar­se el enemi­go, hay miem­bros del par­ti­do que, caren­tes de volun­tad de lucha, se escon­den en lo pro­fun­do de las mon­ta­ñas, cosa a la que lla­man «poner­se al ace­cho». Otros son muy acti­vos, pero empren­den accio­nes des­ca­be­lla­das. Ambas son mani­fes­ta­cio­nes de la ideo­lo­gía peque­ño­bur­gue­sa. Estos fenó­me­nos han dis­mi­nui­do poco a poco en el lar­go pro­ce­so de tem­ple en la lucha y de edu­ca­ción den­tro del par­ti­do. Mani­fes­ta­cio­nes seme­jan­tes de la ideo­lo­gía peque­ño­bur­gue­sa tam­bién se han pre­sen­ta­do en el Ejér­ci­to Rojo. Cuan­do el enemi­go ata­ca­ba, se pro­po­nía o bien un com­ba­te lleno de peli­gros o bien la hui­da. Y a menu­do ambas ideas eran expues­tas por una mis­ma per­so­na en el cur­so de las dis­cu­sio­nes sobre las ope­ra­cio­nes mili­ta­res a rea­li­zar. Esto se ha corre­gi­do gra­dual­men­te gra­cias a una pro­lon­ga­da lucha en el seno del par­ti­do y a las lec­cio­nes saca­das de los hechos obje­ti­vos: los com­ba­tes peli­gro­sos oca­sio­na­ban pér­di­das y las hui­das con­du­cían a la derrota. 

Loca­lis­mo. La eco­no­mía de la Región Fron­te­ri­za es agrí­co­la, y en algu­nos luga­res toda­vía se vive en la épo­ca del pilón y la maza (en las zonas mon­ta­ño­sas se usan, por lo gene­ral, pilo­nes de mano hechos de made­ra para des­cas­ca­ri­llar el arroz; en los valles se usan mor­te­ros a pedal labra­dos en pie­dra). La uni­dad bási­ca de la orga­ni­za­ción social es, en todas par­tes, el clan, com­pues­to de las per­so­nas que lle­van un mis­mo ape­lli­do. En las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en el cam­po, suce­de a menu­do que, por razo­nes de resi­den­cia, una célu­la es inte­gra­da por mili­tan­tes de un mis­mo ape­lli­do, y así la reu­nión de célu­la se con­vier­te prác­ti­ca­men­te en reu­nión de clan. En estas cir­cuns­tan­cias, resul­ta real­men­te muy difí­cil cons­truir un «par­ti­do bol­che­vi­que com­ba­ti­vo». Tales mili­tan­tes no com­pren­den bien que para los comu­nis­tas no exis­ten fron­te­ras entre paí­ses o pro­vin­cias, ni com­pren­den bien que para ellos tam­po­co hay lími­tes dis­tri­ta­les, terri­to­ria­les ni can­to­na­les. El loca­lis­mo afec­ta seria­men­te las rela­cio­nes entre los dis­tri­tos, entre los terri­to­rios e inclu­so entre los can­to­nes de un mis­mo dis­tri­to. Para eli­mi­nar el loca­lis­mo, los argu­men­tos sólo pue­den dar resul­ta­dos limi­ta­dos en el mejor de los casos; ope­ra mucho más en este sen­ti­do la opre­sión, exen­ta de loca­lis­mo, que ejer­cen las fuer­zas blan­cas. Por ejem­plo, las «cam­pa­ñas con­jun­tas de ani­qui­la­mien­to» de las fuer­zas con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rias de las dos pro­vin­cias hacen a las masas com­par­tir intere­ses en la lucha; es sólo enton­ces cuan­do se des­tru­ye en for­ma gra­dual su loca­lis­mo. El loca­lis­mo va decli­nan­do como resul­ta­do de múl­ti­ples lec­cio­nes semejantes. 

El pro­ble­ma de los «nati­vos» y los «foras­te­ros». En los dis­tri­tos de la Región Fron­te­ri­za, exis­te otro pro­ble­ma pecu­liar: la bre­cha entre los «nati­vos» y los «foras­te­ros». Exis­te una bre­cha muy gran­de que sepa­ra a los «nati­vos» de los «foras­te­ros», cuyos ante­pa­sa­dos, pro­ce­den­tes del nor­te, se esta­ble­cie­ron aquí hace varios siglos. Su tra­di­cio­nal hos­ti­li­dad mutua está tan pro­fun­da­men­te arrai­ga­da que a veces con­du­ce a cho­ques vio­len­tos. Los «foras­te­ros», que suman varios millo­nes, viven en la zona que se extien­de des­de los lími­tes entre Fuchién y Kuang­tung, has­ta el sur de Jupei, pasan­do a lo lar­go de los lími­tes entre Junán y Chiang­sí. Estos «foras­te­ros», ave­cin­da­dos en las zonas mon­ta­ño­sas, han vivi­do opri­mi­dos por los «nati­vos», resi­den­tes en los valles, y jamás han goza­do de dere­chos polí­ti­cos. Aco­gie­ron con ale­gría la revo­lu­ción nacio­nal de 1926 – 1927, pen­san­do que lle­ga­ba el día en que podrían levan­tar la cabe­za. Pero, des­gra­cia­da­men­te, la revo­lu­ción fra­ca­só y siguie­ron opri­mi­dos por los «nati­vos». En nues­tra pro­pia región, el pro­ble­ma de las rela­cio­nes entre los «nati­vos» y los «foras­te­ros» exis­te en los dis­tri­tos de Ning­kang, Sui­chuan, Ling­sien y Cha­ling, y es par­ti­cu­lar­men­te agu­do en Ning­kang. Bajo la direc­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta, los «nati­vos» revo­lu­cio­na­rios de Ning­kang, uni­dos con los «foras­te­ros», derri­ba­ron en 1926 – 1927 el Poder de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos «nati­vos» y toma­ron el con­trol de todo el dis­tri­to. En junio del año pasa­do, el gobierno de Chiang­sí enca­be­za­do por Chu Pei-te se vol­vió con­tra la revo­lu­ción. En sep­tiem­bre, los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos sir­vie­ron de guías a las tro­pas de Chu Pei-te en las ope­ra­cio­nes de «ani­qui­la­mien­to» con­tra Ning­kang y encen­die­ron de nue­vo el con­flic­to entre «nati­vos» y «foras­te­ros». En teo­ría, seme­jan­te bre­cha entre «nati­vos» y «foras­te­ros» no debe­ría exten­der­se al seno de las cla­ses explo­ta­das, los obre­ros y cam­pe­si­nos, y menos aún a las filas del Par­ti­do Comu­nis­ta. Pero, en reali­dad, debi­do a la fuer­za de una tra­di­ción secu­lar, tal cosa ocu­rre y la bre­cha sub­sis­te. He aquí un ejem­plo: en los días de nues­tra derro­ta de agos­to en la Región Fron­te­ri­za, cuan­do los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos «nati­vos» vol­vie­ron a Ning­kang jun­to con las tro­pas reac­cio­na­rias y difun­die­ron el rumor de que los «foras­te­ros» iban a matar a los «nati­vos», la mayo­ría de los cam­pe­si­nos «nati­vos» se pasa­ron al enemi­go, se pusie­ron bra­za­le­tes blan­cos y sir­vie­ron de guías a las tro­pas blan­cas en el incen­dio de casas y las bati­das en las mon­ta­ñas. Y cuan­do el Ejér­ci­to Rojo derro­tó a las tro­pas blan­cas en octu­bre y noviem­bre, los cam­pe­si­nos «nati­vos» huye­ron con los reac­cio­na­rios, y, a su vez, los «foras­te­ros» se apo­de­ra­ron de sus per­te­nen­cias. Esta situa­ción, al refle­jar­se en el par­ti­do, con­du­ce a menu­do a con­flic­tos absur­dos. Hemos adop­ta­do las siguien­tes medi­das: por una par­te, anun­cia­mos que «no se mata­rá a los cam­pe­si­nos que se han pasa­do al enemi­go» y que «a los cam­pe­si­nos que se han pasa­do al enemi­go tam­bién se les entre­ga­rá tie­rras cuan­do regre­sen», para así ayu­dar­los a libe­rar­se de la influen­cia de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos y a vol­ver sin rece­lo a sus hoga­res. Por otra par­te, nues­tros gobier­nos dis­tri­ta­les han orde­na­do que los cam­pe­si­nos «foras­te­ros» res­ti­tu­yan a sus due­ños todos los bie­nes que hayan toma­do y colo­can anun­cios decla­ran­do que los cam­pe­si­nos «nati­vos» serán pro­te­gi­dos. Es pre­ci­so inten­si­fi­car la labor edu­ca­ti­va en el par­ti­do para ase­gu­rar la uni­dad entre estos dos sec­to­res de su militarice. 

La defec­ción de los arri­bis­tas. Duran­te el ascen­so de la revo­lu­ción (en junio), muchos arri­bis­tas, apro­ve­chan­do que el par­ti­do reclu­ta­ba mili­tan­tes en for­ma abier­ta, se infil­tra­ron en sus filas, con lo cual el núme­ro de mili­tan­tes en la Región Fron­te­ri­za ascen­dió rápi­da­men­te a más de diez mil. Como los diri­gen­tes de las célu­las y de los comi­tés de terri­to­rio eran en su mayo­ría per­so­nas recién afi­lia­das, resul­ta­ba impo­si­ble rea­li­zar una bue­na labor de edu­ca­ción en el par­ti­do. Ape­nas se des­en­ca­de­nó el terror blan­co, los arri­bis­tas se pasa­ron al enemi­go y con­du­je­ron a los reac­cio­na­rios a arres­tar a nues­tros cama­ra­das, y la mayo­ría de las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en las zonas blan­cas se derrum­ba­ron. A par­tir de sep­tiem­bre, se lle­vó a cabo una enér­gi­ca depu­ra­ción en el par­ti­do, y la con­di­ción de mili­tan­te fue some­ti­da a rigu­ro­sas exi­gen­cias en cuan­to al ori­gen de cla­se. Fue­ron disuel­tas todas las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en Yung­sin y Ning­kang, y se pro­ce­dió a una nue­va ins­crip­ción. Aun­que el núme­ro de miem­bros del par­ti­do que­dó nota­ble­men­te redu­ci­do, la capa­ci­dad com­ba­ti­va de sus orga­ni­za­cio­nes ha aumen­ta­do. En el pasa­do, las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do fun­cio­na­ban en for­ma total­men­te abier­ta, pero a par­tir de sep­tiem­bre, se han esta­ble­ci­do orga­ni­za­cio­nes clan­des­ti­nas para que el par­ti­do pue­da pro­se­guir sus acti­vi­da­des en caso de que ven­gan los reac­cio­na­rios. Al mis­mo tiem­po, nos hemos esfor­za­do al máxi­mo por pene­trar en las zonas blan­cas y ope­rar den­tro del mis­mo cam­po enemi­go. Pero aún no se han echa­do los cimien­tos para las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en las ciu­da­des cer­ca­nas. Esto se debe, pri­me­ro, a que el enemi­go es más fuer­te en las ciu­da­des y, segun­do, a que nues­tro ejér­ci­to lesio­nó dema­sia­do los intere­ses de la bur­gue­sía duran­te la ocu­pa­ción de las ciu­da­des, de modo que a los miem­bros del par­ti­do les resul­ta difí­cil per­ma­ne­cer allí. Esta­mos corri­gien­do estos erro­res y hacien­do todo lo posi­ble para crear orga­ni­za­cio­nes en las ciu­da­des, aun­que en esto no hemos teni­do mucho éxi­to por ahora. 

Los orga­nis­mos diri­gen­tes del par­ti­do. Se ha cam­bia­do el nom­bre de con­se­jo de célu­la por el de comi­té de célu­la. Por enci­ma de la célu­la está el comi­té de terri­to­rio y, sobre éste, el comi­té de dis­tri­to. En cir­cuns­tan­cias par­ti­cu­la­res, se for­man comi­tés de terri­to­rio espe­cial entre los nive­les de terri­to­rio y dis­tri­to, por ejem­plo, el Comi­té de Terri­to­rio Espe­cial del Nor­te y el del Sudes­te, ambos en Yung­sin. En la Región Fron­te­ri­za, hay en total cin­co comi­tés dis­tri­ta­les: en Ning­kang, Yung­sin, Lien­jua, Sui­chuan y Ling­sien. En Cha­ling había un comi­té dis­tri­tal, pero como su tra­ba­jo no logró abrir­se paso allí, la mayo­ría de las nume­ro­sas orga­ni­za­cio­nes crea­das en el invierno y la pri­ma­ve­ra pasa­dos fue­ron des­trui­das por las fuer­zas blan­cas y nues­tro tra­ba­jo se ha limi­ta­do, duran­te los últi­mos seis meses, a las zonas mon­ta­ño­sas cer­ca­nas a Ning­kang y Yung­sin. Por eso, el comi­té dis­tri­tal ha sido con­ver­ti­do en comi­té de terri­to­rio espe­cial. A los dis­tri­tos de You­sien y Anyen sólo se pue­de lle­gar pasan­do por Cha­ling; envia­mos algu­nos cama­ra­das allí, pero vol­vie­ron sin haber logra­do nada. El Comi­té Dis­tri­tal de Wanan, con el cual tuvi­mos en enero una reu­nión con­jun­ta en Sui­chuan, que­dó sepa­ra­do de noso­tros por las fuer­zas blan­cas duran­te más de medio año, y no res­ta­ble­ci­mos con­tac­to con él has­ta sep­tiem­bre, cuan­do el Ejér­ci­to Rojo lle­gó allí en una ope­ra­ción gue­rri­lle­ra. Ochen­ta cam­pe­si­nos revo­lu­cio­na­rios vinie­ron con nues­tras tro­pas a las mon­ta­ñas Ching­kang y for­ma­ron el Des­ta­ca­men­to de Guar­dias Rojos de Wanan. En el dis­tri­to de Anfu no hay orga­ni­za­ción del par­ti­do. Chían limi­ta con Yung­sin, pero el Comi­té Dis­tri­tal de Chían se ha pues­to sólo dos veces en con­tac­to con noso­tros y no nos ha pres­ta­do nin­gu­na ayu­da, lo que resul­ta har­to extra­ño. En la zona de Sha­tien, dis­tri­to de Kui­tung, la dis­tri­bu­ción de la tie­rra se reali­zó dos veces, en mar­zo y agos­to, y se han esta­ble­ci­do orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do, subor­di­na­das al Comi­té Espe­cial del Sur de Junán cuyo cen­tro es Lung­sishier­tung. Por enci­ma de los comi­tés dis­tri­ta­les está el Comi­té Espe­cial de la Región Fron­te­ri­za de Junán-Chiang­sí. El 20 de mayo se cele­bró en Mao­ping, dis­tri­to de Ning­kang, el I Con­gre­so de la Orga­ni­za­ción del Par­ti­do en la Región Fron­te­ri­za, y en él se eli­gió el pri­mer Comi­té Espe­cial inte­gra­do por vein­ti­trés per­so­nas, con Mao Zedong como secre­ta­rio. En julio, el Comi­té Pro­vin­cial de Junán envió aquí a Yang Kai-ming, quien sir­vió inte­ri­na­men­te de secre­ta­rio. En sep­tiem­bre, Yang cayó enfer­mo y lo sus­ti­tu­yó Tan Chen-lin. En agos­to, cuan­do las uni­da­des prin­ci­pa­les del Ejér­ci­to Rojo se habían mar­cha­do hacia el Sur de Junán y las fuer­zas blan­cas pre­sio­na­ban fuer­te­men­te sobre la Región Fron­te­ri­za, cele­bra­mos una reu­nión de emer­gen­cia en Yung­sin. En octu­bre, des­pués del regre­so del Ejér­ci­to Rojo a Ning­kang, con­vo­ca­mos en Mao­ping el II Con­gre­so de la Orga­ni­za­ción del par­ti­do en la Región Fron­te­ri­za. En este Con­gre­so, que duró tres días a par­tir del 14 de octu­bre, se adop­tó una reso­lu­ción que inclu­ye entre otros capí­tu­los «Los pro­ble­mas polí­ti­cos y las tareas de la orga­ni­za­ción del par­ti­do en la Región Fron­te­ri­za», y se eli­gió el segun­do Comi­té Espe­cial, com­pues­to de die­ci­nue­ve miem­bros: Tan Chen-lin, Chu Te, Chen Yi, Lung Chao-ching, Chu Chang-chie, Liu Tien-chien, Yuan Pan-chu, Tan Si-tsung, Tan Ping, Li Ch¸e‑fei, Sung Yi-yue, Yuan Wen-tsai, Wang Tsuo-nung, Chen Cheng-yen, Mao Zedong, Wan Si-sien, Wang Tsuo, Yang Kai-ming y Je Ting-ying. Cin­co de ellos for­ma­ron el comi­té per­ma­nen­te, con Tan Chen-lin (obre­ro) como secre­ta­rio y Chen Cheng-yen (inte­lec­tual) corno sub­se­cre­ta­rio. El VI Con­gre­so de la Orga­ni­za­ción del Par­ti­do en el IV Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo, cele­bra­do el 14 de noviem­bre, eli­gió el Comi­té del Cuer­po de Ejér­ci­to, com­pues­to de vein­ti­trés miem­bros, cons­ti­tu­yen­do cin­co de ellos un comi­té per­ma­nen­te con Chu Te como secre­ta­rio. Tan­to el Comi­té Espe­cial como el Comi­té del Cuer­po de Ejér­ci­to están subor­di­na­dos al Comi­té del Fren­te. Este últi­mo, esta­ble­ci­do de nue­vo el 6 de noviem­bre, está com­pues­to de cin­co miem­bros desig­na­dos por el Comi­té Cen­tral: Mao Zedong, Chu Te, el secre­ta­rio de la orga­ni­za­ción local del par­ti­do (Tan Chen-lin), un cama­ra­da obre­ro (Sung Chiao-sheng) y un cama­ra­da cam­pe­sino (Mao Ke-wen), con Mao Zedong como secre­ta­rio. El Comi­té del Fren­te ha esta­ble­ci­do por el momen­to un secre­ta­ria­do, una sec­ción de pro­pa­gan­da, una sec­ción de orga­ni­za­ción, una comi­sión para el movi­mien­to obre­ro y una comi­sión mili­tar. El Comi­té del Fren­te diri­ge a las orga­ni­za­cio­nes loca­les del par­ti­do. Es nece­sa­rio man­te­ner el Comi­té Espe­cial por­que a veces el Comi­té del Fren­te tie­ne que tras­la­dar­se jun­to con las tro­pas. Con­si­de­ra­mos que el pro­ble­ma de la direc­ción ideo­ló­gi­ca pro­le­ta­ria es de capi­tal impor­tan­cia. Las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do en los dis­tri­tos de la Región Fron­te­ri­za, que están com­pues­tas casi exclu­si­va­men­te de cam­pe­si­nos, se des­orien­ta­rán si les fal­ta la direc­ción ideo­ló­gi­ca pro­le­ta­ria. Ade­más de pres­tar gran aten­ción al movi­mien­to obre­ro en las capi­ta­les de dis­tri­to y los prin­ci­pa­les pobla­dos, debe­mos aumen­tar la pro­por­ción de repre­sen­tan­tes obre­ros en los órga­nos del poder. Tam­bién hay que ele­var la pro­por­ción de obre­ros y cam­pe­si­nos pobres en los orga­nis­mos diri­gen­tes del par­ti­do a todos los niveles. 

[next­pa­ge title=«El pro­ble­ma del carác­ter de la revolución»]

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El pro­ble­ma del carác­ter de la revolución

Esta­mos ple­na­men­te de acuer­do con la reso­lu­ción de la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta sobre el pro­ble­ma de Chi­na. No cabe duda de que actual­men­te Chi­na se encuen­tra toda­vía en la eta­pa de la revo­lu­ción demo­crá­ti­co-bur­gue­sa. El pro­gra­ma para una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca cabal en Chi­na impli­ca, en lo externo, el derro­ca­mien­to del impe­ria­lis­mo para alcan­zar la com­ple­ta libe­ra­ción nacio­nal y, en lo interno, la eli­mi­na­ción de la bur­gue­sía com­pra­do­ra en las ciu­da­des, la con­su­ma­ción de la revo­lu­ción agra­ria para eli­mi­nar las rela­cio­nes feu­da­les en el cam­po y el derro­ca­mien­to del gobierno de los cau­di­llos mili­ta­res. Sólo por medio de seme­jan­te revo­lu­ción demo­crá­ti­ca, se podrá asen­tar una ver­da­de­ra base para la tran­si­ción al socia­lis­mo. Habien­do com­ba­ti­do en diver­sos luga­res duran­te el año trans­cu­rri­do, tene­mos la pro­fun­da impre­sión de que la revo­lu­ción está en reflu­jo en todo el país. Por una par­te, el poder rojo ha sido esta­ble­ci­do en unas pocas peque­ñas zonas, y por la otra, el pue­blo en su con­jun­to está pri­va­do de los dere­chos demo­crá­ti­cos ele­men­ta­les: los obre­ros y cam­pe­si­nos, y has­ta los demó­cra­tas bur­gue­ses, no tie­nen liber­tad de pala­bra ni de reu­nión, y afi­liar­se al Par­ti­do Comu­nis­ta es con­si­de­ra­do como el peor de los crí­me­nes. Don­de­quie­ra que lle­ga el Ejér­ci­to Rojo, las masas se mues­tran poco entu­sias­tas, y van tor­nán­do­se acti­vas sólo des­pués de una labor de pro­pa­gan­da. Sea cual fue­re la uni­dad enemi­ga que enfren­ta­mos, tene­mos que com­ba­tir duro, y ape­nas hay casos de deser­ción hacia nues­tro lado o de motín en las tro­pas enemi­gas. Lo mis­mo pasa con el VI Cuer­po de Ejér­ci­to enemi­go, a pesar de ser éste el que a mayor núme­ro de «revol­to­sos» reclu­tó des­pués del Inci­den­te del 2l de Mayo. Tene­mos viva sen­sa­ción de nues­tro ais­la­mien­to y cons­tan­te­men­te espe­ra­mos salir de él. Sólo libran­do una lucha polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca por la demo­cra­cia, lucha en la que tam­bién par­ti­ci­pe la peque­ña bur­gue­sía urba­na, podre­mos lle­var la revo­lu­ción a un ascen­so impe­tuo­so que sacu­da a todo el país. 

Has­ta febre­ro de este año, apli­ca­mos bas­tan­te bien nues­tra polí­ti­ca con rela­ción a la peque­ña bur­gue­sía. En mar­zo, el repre­sen­tan­te del Comi­té Espe­cial del sur de Junán lle­gó a Ning­kang y nos cri­ti­có por­que, según él, nos había­mos des­via­do hacia la dere­cha, había­mos incen­dia­do y mata­do dema­sia­do poco y no había­mos pues­to en prác­ti­ca la lla­ma­da polí­ti­ca de «con­ver­tir a los peque­ño­bur­gue­ses en pro­le­ta­rios para lue­go obli­gar­los a incor­po­rar­se a la revo­lu­ción». De este modo, fue reor­ga­ni­za­da la direc­ción del Comi­té del Fren­te y cam­bia­da nues­tra polí­ti­ca. En abril, des­pués de que todo nues­tro ejér­ci­to hubo lle­ga­do a la región fron­te­ri­za, si bien tam­po­co se que­ma­ba ni mata­ba mucho, se efec­tuó con extre­ma­do rigor la con­fis­ca­ción de los bie­nes de los comer­cian­tes medios en la ciu­dad y la impo­si­ción de con­tri­bu­cio­nes a los peque­ños terra­te­nien­tes y cam­pe­si­nos ricos en el cam­po. La con­sig­na de «Todas las fábri­cas a los obre­ros», lan­za­da por el Comi­té Espe­cial del Sur de Junán, fue tam­bién amplia­men­te difun­di­da. Esta polí­ti­ca ultra­iz­quier­dis­ta de ata­car a los peque­ño­bur­gue­ses empu­jó a la mayo­ría de ellos hacia el lado de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos, con el resul­ta­do de que se pusie­ron bra­za­le­tes blan­cos y lucha­ron con­tra noso­tros. Últi­ma­men­te, con la modi­fi­ca­ción gra­dual de esta polí­ti­ca, la situa­ción ha veni­do mejo­ran­do poco a poco. Se han con­se­gui­do bue­nos resul­ta­dos espe­cial­men­te en Sui­chuan, don­de los comer­cian­tes de la capi­tal del dis­tri­to y de los pobla­dos ya no nos temen ni huyen de noso­tros, y no pocos de ellos hablan bien del Ejér­ci­to Rojo. A la feria de Tsao­lin (que tie­ne lugar cada tres días al medio­día) con­cu­rren unas vein­te mil per­so­nas, cosa sin pre­ce­den­tes. Esto corro­bo­ra que nues­tra polí­ti­ca es aho­ra correc­ta. Los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos exac­cio­na­ban al pue­blo exhor­bi­tan­tes impues­tos y con­tri­bu­cio­nes; la guar­dia de paci­fi­ca­ción22 de Sui­chuan cobra­ba cin­co veces pea­je a lo lar­go del camino de seten­ta li que va de Juan­gao a Tsao­lin, sin excep­tuar pro­duc­to agrí­co­la alguno. Al aplas­tar a la guar­dia de paci­fi­ca­ción y supri­mir estos cobros de pea­je, nos hemos gana­do el apo­yo de todos los cam­pe­si­nos y de todos los comer­cian­tes peque­ños y medios. 

El Comi­té Cen­tral nos ha pedi­do que haga­mos públi­co un pro­gra­ma polí­ti­co que ten­ga en cuen­ta tam­bién los intere­ses de la peque­ña bur­gue­sía. Por nues­tra par­te, pro­po­ne­mos al Comi­té Cen­tral que ela­bo­re, como guía gene­ral, un pro­gra­ma polí­ti­co para la revo­lu­ción demo­crá­ti­ca en su con­jun­to, que ten­ga en cuen­ta los intere­ses de los obre­ros, la revo­lu­ción agra­ria y la libe­ra­ción nacional. 

Desa­rro­llar la insu­rrec­ción median­te la fuer­za arma­da es un ras­go carac­te­rís­ti­co de la revo­lu­ción de Chi­na, país don­de pre­do­mi­na la eco­no­mía agrí­co­la. Suge­ri­mos al Comi­té Cen­tral que dedi­que gran­des esfuer­zos al tra­ba­jo militar. 

[next­pa­ge title=«El pro­ble­ma de la ubi­ca­ción de nues­tro régi­men independiente»]

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El pro­ble­ma de la ubi­ca­ción de nues­tro régi­men independiente

La zona de la cor­di­lle­ra Luo­siao se extien­de des­de el nor­te de Kuang­tung, a lo lar­go de los lími­tes entre Junán y Chiang­sí, has­ta el sur de Jupei. Hemos reco­rri­do toda la cor­di­lle­ra, y una com­pa­ra­ción entre sus dis­tin­tos sec­to­res demues­tra que el sec­tor cen­tral, con Ning­kang como cen­tro, es el más favo­ra­ble para nues­tro régi­men inde­pen­dien­te crea­do median­te la fuer­za arma­da. En el sec­tor nor­te, el terreno es menos ven­ta­jo­so que en el sec­tor cen­tral tan­to para la ofen­si­va como para la defen­si­va; ade­más, el sec­tor nor­te se encuen­tra dema­sia­do cer­ca de los gran­des cen­tros polí­ti­cos. A menos que nos pro­pon­ga­mos una rápi­da con­quis­ta de Changshá o Wuján, será muy peli­gro­so apos­tar la mayor par­te de nues­tras fuer­zas en la zona de los dis­tri­tos de Liu­yang, Liling, Ping­siang y Tung­ku. En el sec­tor sur, el terreno es más favo­ra­ble que en el sec­tor nor­te, pero allí nues­tra base de masas no es tan bue­na como en el sec­tor cen­tral, ni pode­mos ejer­cer des­de allí tan­ta influen­cia polí­ti­ca sobre Junán y Chiang­sí como des­de el sec­tor cen­tral, don­de toda acción nues­tra pue­de influir sobre el cen­tro y el nor­te de las dos pro­vin­cias. El sec­tor cen­tral ofre­ce las siguien­tes ventajas:

  1. Una base de masas que veni­mos crean­do des­de hace poco más de un año;
  2. una orga­ni­za­ción del par­ti­do bas­tan­te fuerte;
  3. fuer­zas arma­das loca­les que han sido crea­das en el cur­so de poco más de un año y que tie­nen ya una rica expe­rien­cia de lucha ‑rea­li­za­ción poco común‑, las cua­les, uni­das al IV Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo, cons­ti­tu­yen una fuer­za que nin­gún enemi­go pue­de destruir;
  4. una exce­len­te base de apo­yo mili­tar, las mon­ta­ñas Ching­kang, y bases de apo­yo para nues­tras fuer­zas arma­das loca­les en todos los dis­tri­tos, y
  5. posi­bi­li­dad de ejer­cer influen­cia sobre las dos pro­vin­cias y en par­ti­cu­lar sobre sus par­tes cen­tro y nor­te, cosa que le con­fie­re una impor­tan­cia polí­ti­ca mucho mayor de la que tie­ne el sur de Junán o el sur de Chiang­sí, zonas des­de las cua­les se pue­de ejer­cer influen­cia úni­ca­men­te sobre una u otra de esas pro­vin­cias o, menos aún, sólo sobre su par­te sur y sus zonas apartadas.

La des­ven­ta­ja del sec­tor cen­tral con­sis­te en que este sec­tor, que lle­va lar­go tiem­po bajo el régi­men inde­pen­dien­te y enfren­ta a impor­tan­tes fuer­zas de «cer­co y ani­qui­la­mien­to», tro­pie­za con serias difi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas, espe­cial­men­te en lo que se refie­re a dine­ro en efectivo. 

En el cur­so de unas cuan­tas sema­nas, en junio y julio, el Comi­té Pro­vin­cial de Junán cam­bió tres veces de opi­nión res­pec­to al plan de acción para nues­tra región. Pri­me­ro lle­gó Yuan Te-sheng y apro­bó nues­tro plan para esta­ble­cer el poder en el sec­tor cen­tral de la cor­di­lle­ra Luo­siao. Lue­go vinie­ron Tu Siu-ching y Yang Kai-ming y sos­tu­vie­ron que el Ejér­ci­to Rojo debía avan­zar sin la menor vaci­la­ción hacia el sur de Junán, dejan­do sólo una fuer­za con dos­cien­tos fusi­les para defen­der la Región Fron­te­ri­za jun­to con los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos; ésta era, según ellos, la polí­ti­ca «abso­lu­ta­men­te correc­ta». Y no habían pasa­do diez días cuan­do vol­vió a apa­re­cer Yuan Te-sheng con una car­ta que con­te­nía, apar­te de muchos repro­ches, la deman­da de que el Ejér­ci­to Rojo se diri­gie­se al este de Junán. Ésta fue des­cri­ta igual­men­te como la polí­ti­ca «abso­lu­ta­men­te correc­ta», que debía­mos lle­var a cabo «sin la menor vaci­la­ción». Estas rígi­das direc­ti­vas nos colo­ca­ron ante un ver­da­de­ro dile­ma, por­que no cum­plir­las habría sig­ni­fi­ca­do des­obe­dien­cia, cum­plir­las habría con­du­ci­do a una derro­ta segu­ra. Cuan­do lle­gó la segun­da car­ta, el Comi­té del Cuer­po de Ejér­ci­to, el Comi­té Espe­cial y el Comi­té Dis­tri­tal de Yung­sin cele­bra­ron una reu­nión con­jun­ta, que con­si­de­ró peli­gro­so diri­gir­se hacia el sur de Junán y deci­dió no poner en prác­ti­ca las ins­truc­cio­nes del Comi­té Pro­vin­cial. Pero unos días des­pués, Tu Siu-ching y Yang Kai-ming, insis­tien­do en el plan del Comi­té Pro­vin­cial y apro­ve­chan­do la nos­tal­gia de los hom­bres del 29º Regi­mien­to por su tie­rra natal, arras­tra­ron al Ejér­ci­to Rojo a ata­car Chen­chou, lo que con­du­jo a una derro­ta tan­to para la Región Fron­te­ri­za como para el Ejér­ci­to Rojo. Este últi­mo per­dió apro­xi­ma­da­men­te la mitad de sus efec­ti­vos, y en la Región Fron­te­ri­za fue­ron incon­ta­bles las casas incen­dia­das y las per­so­nas ase­si­na­das. Cayó un dis­tri­to tras otro, y has­ta la fecha aún no hemos logra­do recu­pe­rar­los todos. En cuan­to a un avan­ce hacia el este de Junán, en nin­gún caso era acon­se­ja­ble que lo empren­die­ran las fuer­zas prin­ci­pa­les del Ejér­ci­to Rojo, a menos que se pro­du­je­ra una esci­sión en el seno del régi­men de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos de las pro­vin­cias de Junán, Jupei y Chiang­sí. Si en julio no hubié­ra­mos avan­za­do hacia el sur de Junán, habría­mos podi­do no sólo evi­tar la derro­ta de agos­to en la Región Fron­te­ri­za, sino tam­bién apro­ve­char el com­ba­te en Changshu, pro­vin­cia de Chiang­sí, entre el VI Cuer­po de Ejér­ci­to del Kuo­min­tang y las fuer­zas de Wang Chin, para aplas­tar a las fuer­zas enemi­gas de Yung­sin y con­quis­tar Chían y Anfu, lo que habría per­mi­ti­do a nues­tra van­guar­dia lle­gar has­ta Ping­siang y esta­ble­cer con­tac­to con el V Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo, que ope­ra­ba en el sec­tor nor­te de la cor­di­lle­ra Luo­siao. Inclu­so en tal caso, habría­mos teni­do que man­te­ner a Ning­kang como base fun­da­men­tal y des­pa­char sola­men­te fuer­zas gue­rri­lle­ras al este de Junán. Como no había esta­lla­do una con­fla­gra­ción entre los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos, y como aún había for­mi­da­bles fuer­zas enemi­gas en Ping­siang, Cha­ling y You­sien, en la fron­te­ra de Junán, el tras­la­do de nues­tras fuer­zas prin­ci­pa­les hacia el nor­te sin duda habría sido apro­ve­cha­do por el enemi­go. El Comi­té Cen­tral nos ha pedi­do que con­si­de­re­mos un avan­ce hacia el este o el sur de Junán, pero ambas pers­pec­ti­vas son muy peli­gro­sas. La idea de avan­zar hacia el este de Junán no se ha lle­va­do a efec­to, pero la expe­di­ción al sur de Junán ha demos­tra­do ser un fra­ca­so. Esta amar­ga expe­rien­cia mere­ce ser recor­da­da siempre. 

En el pre­sen­te, cuan­do aún no hay rup­tu­ras en el seno del régi­men de la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos, las fuer­zas enemi­gas des­ple­ga­das en torno a la Región Fron­te­ri­za para ope­ra­cio­nes de «ani­qui­la­mien­to», suman más de diez regi­mien­tos. Sin embar­go, si con­ti­nua­mos con­si­guien­do dine­ro en efec­ti­vo (los ali­men­tos y la ropa ya han deja­do de ser un pro­ble­ma serio), esta­re­mos en con­di­cio­nes de hacer fren­te a estas fuer­zas enemi­gas, e inclu­so a fuer­zas mayo­res, apo­yán­do­nos en los cimien­tos ya echa­dos en la Región Fron­te­ri­za. En cuan­to a ésta, vol­ve­ría a sufrir de inme­dia­to una devas­ta­ción como la de agos­to si el Ejér­ci­to Rojo se ale­ja­ra. Aun cuan­do los des­ta­ca­men­tos de guar­dias rojos no fue­ran ani­qui­la­dos por com­ple­to, las orga­ni­za­cio­nes del par­ti­do y nues­tra base de masas sufri­rían gol­pes demo­le­do­res y, excep­to en cier­tos sec­to­res mon­ta­ño­sos don­de podría man­te­ner­se el régi­men inde­pen­dien­te, en los valles ten­dría­mos que pasar a la clan­des­ti­ni­dad, como lo hici­mos en agos­to y sep­tiem­bre. Si el Ejér­ci­to Rojo no se ale­ja, podre­mos, apo­yán­do­nos en los cimien­tos que hemos echa­do, exten­der nues­tro terri­to­rio en for­ma gra­dual a las zonas cir­cun­dan­tes, y nues­tras pers­pec­ti­vas serán muy pro­mi­so­rias. En cuan­to al Ejér­ci­to Rojo, si que­re­mos engro­sar sus filas, el úni­co camino es sos­te­ner una lucha pro­lon­ga­da con­tra el enemi­go en las vecin­da­des de las mon­ta­ñas Ching­kang, don­de tene­mos una bue­na base de masas, o sea, en los dis­tri­tos de Ning­kang, Yung-sin, Ling­sien y Sui­chuan, apro­ve­chan­do el cho­que de intere­ses entre las fuer­zas de Junán y Chiang­sí, su nece­si­dad de defen­der­se por todos lados y su con­si­guien­te inca­pa­ci­dad para con­cen­trar sus fuer­zas. Pode­mos engro­sar gra­dual­men­te las filas del Ejér­ci­to Rojo adop­tan­do una tác­ti­ca correc­ta, o sea, enta­blan­do bata­llas sólo cuan­do ten­ga­mos abso­lu­ta segu­ri­dad de ganar­las y de cap­tu­rar armas y hom­bres. Con el tra­ba­jo pre­pa­ra­to­rio hecho entre las masas de la Región Fron­te­ri­za en el perío­do de abril a julio, el Ejér­ci­to Rojo habría podi­do, sin la menor duda, engro­sar sus filas en agos­to, si sus uni­da­des prin­ci­pa­les no hubie­sen empren­di­do la expe­di­ción al sur de Junán. A pesar de ese error, el Ejér­ci­to Rojo ha logra­do regre­sar a la Región Fron­te­ri­za, don­de con­ta­mos con un terreno favo­ra­ble y la sim­pa­tía del pue­blo. Las pers­pec­ti­vas no son malas. El Ejér­ci­to Rojo debe estar deci­di­do a luchar y dis­pues­to a per­sis­tir con valen­tía en la lucha en un lugar como la Región Fron­te­ri­za, y sólo así podrá aumen­tar su arma­men­to y for­mar bue­nos com­ba­tien­tes. Duran­te todo un año, la ban­de­ra roja ha fla­mea­do sobre la Región Fron­te­ri­za, lo que ha pro­vo­ca­do el acer­bo odio de la cla­se de los dés­po­tas loca­les y shenshi mal­va­dos de Junán, Jupei, Chiang­sí, e inclu­so el res­to del país, pero, al mis­mo tiem­po, ha veni­do des­per­tan­do las espe­ran­zas de las masas de obre­ros, cam­pe­si­nos y sol­da­dos de las pro­vin­cias veci­nas. Tome­mos por ejem­plo a los sol­da­dos. Al atri­buir gran impor­tan­cia a la cam­pa­ña de «exter­mi­nio de los ban­di­dos» con­tra la Región Fron­te­ri­za y afir­mar, entre otras cosas, que «hemos gas­ta­do un millón en un año de cam­pa­ñas para exter­mi­nar a los ban­di­dos» (Lu Ti-ping) y que el Ejér­ci­to Rojo «tie­ne vein­te mil hom­bres con cin­co mil fusi­les» (Wang Chin), los cau­di­llos mili­ta­res hacen que se vuel­va poco a poco hacia noso­tros la aten­ción de sus sol­da­dos y de sus des­ilu­sio­na­dos ofi­cia­les subal­ter­nos. Un núme­ro cre­cien­te de éstos rom­pe­rá con el enemi­go para pasar­se a nues­tro lado, lo que cons­ti­tui­rá otra fuen­te para engro­sar las filas del Ejér­ci­to Rojo. Ade­más, el hecho de que la ban­de­ra roja se haya man­te­ni­do siem­pre en alto en la Región Fron­te­ri­za, tes­ti­mo­nia no sólo la fuer­za del Par­ti­do Comu­nis­ta, sino tam­bién la ban­ca­rro­ta de las cla­ses domi­nan­tes. Esto tie­ne gran sig­ni­fi­ca­ción polí­ti­ca para todo el país. Por ello, hemos sos­te­ni­do siem­pre que es abso­lu­ta­men­te nece­sa­rio y correc­to crear y exten­der el poder rojo en el sec­tor cen­tral de la cor­di­lle­ra Luosiao. 

Mao Zedong

25 de noviem­bre de 1928

  1. Esta gue­rra tuvo lugar en octu­bre de 1927.
  2. Esta gue­rra tuvo lugar en noviem­bre y diciem­bre de 1927.
  3. El sis­te­ma de asam­bleas de repre­sen­tan­tes de sol­da­dos y de comi­tés de sol­da­dos en el Ejér­ci­to Rojo fue abo­li­do más tar­de. En 1947, el Ejér­ci­to Popu­lar de Libe­ra­ción esta­ble­ció el sis­te­ma de asam­bleas de mili­ta­res y de comi­tés de sol­da­dos, diri­gi­dos unas y otros por cuadros.
  4. Medi­da chi­na que equi­va­le a medio kilómetro.
  5. Se refie­re a las tro­pas, ori­gi­nal­men­te bajo el man­do de los cama­ra­das Ye Ting y Je Lung, las que se suble­va­ron en Nan­chang el 1 de agos­to de 1927. Estas tro­pas fue­ron derro­ta­das en su avan­ce sobre Chao­chou y Shan­tou, pro­vin­cia de Kuang­tung. Una par­te de ellas, diri­gi­da por los cama­ra­das Chu Te, Lin Piao y Chen Yi, se reti­ró al Sur de Junán a tra­vés de Chiang­sí, y reali­zó allí ope­ra­cio­nes gue­rri­lle­ras. En abril de 1928, se unió en las mon­ta­ñas Ching­kang a las fuer­zas del cama­ra­da Mao Tse-tung.
  6. Los cua­dros del Regi­mien­to de Guar­dias del Gobierno Nacio­nal de Wuchang de 1927 eran en su mayo­ría miem­bros del Par­ti­do Comu­nis­ta. Des­pués de que Wang Ching-wei y sus socios trai­cio­na­ron a la revo­lu­ción el Regi­mien­to salió de Wuchang a fines de julio de 1927 para unir­se a las tro­pas que habla­ban de suble­var­se en Nan­chang. Al ente­rar­se en el camino de que las fuer­zas insu­rrec­tas de Nan­chang ya habían pasa­do para el Sur, se diri­gió hacia Siushui, pro­vin­cia de Chiang­sí don­de se unió a los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos de Ping­chiang y Liu­yang, pro­vin­cia de Junán.
  7. En la pri­ma­ve­ra de 1927, se for­ma­ron fuer­zas arma­das cam­pe­si­nas bas­tan­te pode­ro­sas en la zona de Ping­chiang y Liu­yang. El 21 de mayo, Ke-siang pro­vo­có un inci­den­te con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio en Changshá (Inci­den­te del 21 de Mayo) y per­pe­tró una repre­sión san­grien­ta con­tra las masas revo­lu­cio­na­rias. Para devol­ver los gol­pes a los con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios, los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos de esa zona avan­za­ron sobre Changshá el 31 de mayo, pero como el opor­tu­nis­ta Chen Tu-siu se lo impi­dió, tuvie­ron que reti­rar­se. Enton­ces, una par­te de ellos se reor­ga­ni­zó como regi­mien­to inde­pen­dien­te para empren­der la gue­rra de gue­rri­llas. Des­pués del Levan­ta­mien­to de Nan­chang del 1 de Agos­to, los des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos se unie­ron con el anti­guo Regi­mien­to de Guar­dias del Gobierno Nacio­nal de Wuchang en la zona de Siushui, Tung­ku, Ping­chiang y Liu­yang, y, en coor­di­na­ción con las fuer­zas arma­das de los mine­ros del car­bón de Ping­siang, ini­cia­ron el Levan­ta­mien­to de la Cose­cha de Oto­ño. En octu­bre, el cama­ra­da Mao Zedong con­du­jo a estas fuer­zas insu­rrec­tas a las mon­ta­ñas Chingkang.
  8. A prin­ci­pios de 1928, cuan­do el cama­ra­da Chu Te diri­gía la gue­rra de gue­rri­llas revo­lu­cio­na­ria en el Sur de Junán, se orga­ni­za­ron des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos en Yichang, Chen­chou, Lei­yang, Yung­sing y Tsi­sing, dis­tri­tos don­de se había desa­rro­lla­do el movi­mien­to cam­pe­sino. Pos­te­rior­men­te, estos des­ta­ca­men­tos cam­pe­si­nos, al man­do del cama­ra­da Chu Te, se diri­gie­ron a las mon­ta­ñas Ching­kang y se unie­ron a las fuer­zas del cama­ra­da Mao Zedong.
  9. Shui­koushan, en el dis­tri­to de Chan­gning, pro­vin­cia de Junán, es bien cono­ci­do por sus minas de plo­mo. Los mine­ros del lugar, diri­gi­dos por el Par­ti­do Comu­nis­ta, orga­ni­za­ron un sin­di­ca­to ya en 1922, y com­ba­tie­ron duran­te años a la con­tra­rre­vo­lu­ción. Muchos de ellos se incor­po­ra­ron al Ejér­ci­to Rojo des­pués del Levan­ta­mien­to de la Cose­cha de Oto­ño en 1927.
  10. Las Minas de Car­bón de Anyuan, dis­tri­to de Ping­siang, pro­vin­cia de Chiang­sí, per­te­ne­cían a la Com­pa­ñía Side­rúr­gi­ca Jan­ye­ping. En esa épo­ca, tra­ba­ja­ban en ellas unos doce mil mine­ros. Cua­dros del Par­ti­do Comu­nis­ta de Chi­na envia­dos a par­tir de 1921 por el Comi­té Pro­vin­cial de Junán crea­ron en Anyuan orga­ni­za­cio­nes del Par­ti­do y un sindicato.
  11. En 1929, los repre­sen­tan­tes del par­ti­do en el Ejér­ci­to Rojo comen­za­ron a lla­mar­se comi­sa­rios polí­ti­cos. En 1931, los comi­sa­rios polí­ti­cos de com­pa­ñía comen­za­ron a lla­mar­se ins­truc­to­res políticos.
  12. Las «expro­pia­cio­nes a los dés­po­tas loca­les» sólo podían dar una solu­ción tem­po­ral y par­cial al pro­ble­ma. Con el cre­ci­mien­to del ejér­ci­to y la expan­sión de nues­tro terri­to­rio, se hizo nece­sa­rio y posi­ble cobrar impues­tos para cubrir los gas­tos del ejército.
  13. Esta prác­ti­ca, nece­sa­ria en esa épo­ca, per­ma­ne­ció vigen­te duran­te lar­go tiem­po en el Ejér­ci­to Rojo. Más tar­de se intro­du­je­ron algu­nas lige­ras dife­ren­cias según la graduación.
  14. Aquí el cama­ra­da Mao Zedong acen­túa espe­cial­men­te la nece­si­dad de prac­ti­car en cier­to gra­do la demo­cra­cia en el ejér­ci­to revo­lu­cio­na­rio, por­que en la épo­ca en que el Ejér­ci­to Rojo aca­ba­ba de crear­se, sin hacer hin­ca­pié en este pun­to, no habría sido posi­ble des­per­tar el entu­sias­mo revo­lu­cio­na­rio de los cam­pe­si­nos recién reclu­ta­dos y de los sol­da­dos cap­tu­ra­dos al ejér­ci­to blan­co que se habían pasa­do a nues­tro lado, ni tam­po­co librar a nues­tros cua­dros de los hábi­tos de cau­di­llis­mo mili­tar pro­ce­den­tes de las tro­pas reac­cio­na­rias. Por supues­to, la demo­cra­cia en el ejér­ci­to debe man­te­ner­se den­tro de los mar­cos de la dis­ci­pli­na mili­tar. Debe ser­vir para for­ta­le­cer la dis­ci­pli­na, y no para debi­li­tar­la. Por lo tan­to, a la par de fomen­tar en la medi­da nece­sa­ria la demo­cra­cia en el ejér­ci­to, hay que luchar con­tra las mani­fes­ta­cio­nes de indis­ci­pli­na, engen­dra­das por el ultra­de­mo­cra­tis­mo. Éstas cons­ti­tu­ye­ron un serio pro­ble­ma en los pri­me­ros tiem­pos del Ejér­ci­to Rojo. Res­pec­to a la lucha del cama­ra­da Mao Zedong con­tra el ultra­de­mo­cra­tis­mo en el ejér­ci­to, véa­se Sobre la rec­ti­fi­ca­ción de las ideas erró­neas en el Partido.
  15. En 1926, en la épo­ca de la Expe­di­ción al Nor­te, las uni­da­des al man­do del cama­ra­da Ye Ting cons­ti­tuían un regi­mien­to inde­pen­dien­te, que, con los comu­nis­tas como núcleo, se hizo famo­so en los com­ba­tes duran­te la Expe­di­ción. Des­pués de que el ejér­ci­to revo­lu­cio­na­rio tomó Wuchang, el regi­mien­to se amplió y pasó a ser la 24ª Divi­sión y, des­pués del Levan­ta­mien­to de Nan­chang, el II Cuer­po de Ejército.
  16. La expe­rien­cia pos­te­rior demos­tró que, en el Ejér­ci­to Rojo, la pro­por­ción ade­cua­da era de apro­xi­ma­da­men­te un miem­bro del par­ti­do por cada tres hom­bres. Esta pro­por­ción se ha man­te­ni­do más o menos igual en el Ejér­ci­to Rojo y en el Ejér­ci­to Popu­lar de Liberación.
  17. Ins­ti­ga­dos por Chiang Kai-shek y Wang Ching-wei, los ofi­cia­les con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios de las tro­pas del Kuo­min­tang en Junán, entre ellos Ke-siang y Je Chien, asal­ta­ron el 21 de mayo de 1927 en Changshá la Unión Sin­di­cal Pro­vin­cial de Junán, la Aso­cia­ción Cam­pe­si­na Pro­vin­cial de Junán y las demás orga­ni­za­cio­nes revo­lu­cio­na­rias, y arres­ta­ron y ase­si­na­ron en masa a comu­nis­tas y a obre­ros y cam­pe­si­nos revo­lu­cio­na­rios. Esto fue una señal de la colu­sión abier­ta de los con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios kuo­min­ta­nis­tas de Wuján, enca­be­za­dos por Wang Ching-wei, con los de Nan­kín, enca­be­za­dos por Chiang Kai-shek.
  18. Se tra­ta de una de las dis­po­si­cio­nes de la Ley Agra­ria pro­mul­ga­da en 1928 en la Región Fron­te­ri­za de Junán-Chiang­sí. Pos­te­rior­men­te, el cama­ra­da Mao Zedong seña­ló que con­fis­car todas las tie­rras, en lugar de con­fis­car sólo las de los terra­te­nien­tes, fue un error debi­do a la fal­ta de expe­rien­cia en la lucha agra­ria. En abril de 1929, en la Ley Agra­ria del dis­tri­to de Sing­kuo, la fór­mu­la de «con­fis­car todas las tie­rras» fue sus­ti­tui­da por la de «con­fis­car las tie­rras públi­cas y las de la cla­se terrateniente».
  19. En vis­ta de la impor­tan­cia de ganar­nos a las capas inter­me­dias del cam­po, el cama­ra­da Mao Zedong rec­ti­fi­có muy pron­to la erró­nea polí­ti­ca de ases­tar gol­pes dema­sia­do duros a dichas capas. Ade­más de lo que se plan­tea en el pre­sen­te artícu­lo, sus opi­nio­nes sobre la polí­ti­ca a seguir fren­te a las capas inter­me­dias se expo­nen tam­bién en sus pro­po­si­cio­nes al VI Con­gre­so de la Orga­ni­za­ción del Par­ti­do en el IV Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo cele­bra­do en noviem­bre de 1928 (que inclu­yen, entre otros pun­tos, la «Prohi­bi­ción de que­mar y matar arbi­tra­ria­men­te» y la «Pro­tec­ción de los intere­ses de los comer­cian­tes medios y peque­ños»), en la pro­cla­ma del IV Cuer­po de Ejér­ci­to del Ejér­ci­to Rojo de enero de 1929 (en que se decla­ra que «no se moles­ta­rá a los comer­cian­tes de las ciu­da­des que han acu­mu­la­do gra­dual­men­te algu­na for­tu­na, siem­pre que obe­dez­can a las auto­ri­da­des»), en la Ley Agra­ria del dis­tri­to de Sing­kuo pro­mul­ga­da en abril de 1929, etc.
  20. Era posi­ble cam­biar esta situa­ción con el desa­rro­llo de la gue­rra revo­lu­cio­na­ria, la expan­sión de las bases de apo­yo y la adop­ción de la polí­ti­ca de pro­tec­ción de la indus­tria y el comer­cio por el gobierno revo­lu­cio­na­rio, y, en efec­to, fue cam­bia­da más tar­de. Lo esen­cial en esta cues­tión es pro­te­ger con deci­sión la indus­tria y el comer­cio de la bur­gue­sía nacio­nal y com­ba­tir la polí­ti­ca ultraizquierdista.
  21. Es inade­cua­do dis­tri­buir la tie­rra según la capa­ci­dad de tra­ba­jo. En los hechos, el prin­ci­pio que duran­te lar­go tiem­po se apli­có en la dis­tri­bu­ción de la tie­rra en las zonas rojas fue el de entre­gar par­tes igua­les a cada habitante.
  22. Un tipo de fuer­zas arma­das con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rias locales.

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